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PARTIDO LIBERACIÓN NACIONAL
LIBERACION NACIONAL,
SOCIAL DEMOCRACIA Y
CULTURA
"La abundancia de facilidades educacionales o culturales, debería ser el objetivo final del desarrollo económico."
José Figueres Ferrer
Cartas a un ciudadano, 1956
"Nuestro interés es eliminar la pobreza, pero al mismo tiempo podemos estar pendientes del desarrollo cultural del país, pues no debemos llegar a ser una sociedad de la abundancia sin el cultivo del espíritu."
José Figueres Ferrer
San Marcos de Tarrazú, octubre, 1973
"Los costarricenses de nuestro tiempo hemos prestado bastante atención a la enseñanza, pero muy poca a la cultura superior, al cultivo de las ciencias y las artes. Necesitamos más música, más pintura, y escultura, más filosofía, más poesía, más literatura."
José Figueres Ferrer
Cartas a un ciudadano, 1956
Inés Trejos de Montero es escritora, periodista y desde hace muchísimos años. liberacionista. Estas facetas de su personalidad múltiple están vinculadas muy estrechamente, y sólo por un esfuerzo de imaginación podrían separarse. Porque Inés escribe para publicar en revistas o en la prensa, y en todos sus escritos aparece de fondo - aunque a veces no se advierta fácilmente - su preocupación sincera por transformar, por la acción cívica, muchas cosas que en su criterio no andan bien en este país de sus amores y sus penas. Ha ganado premios numerosos de sus tareas literarias, pero miles de cuartillas en Excelsior, La Nación, La Prensa Libre, etc., comentadas y elogiadas en su momento no las recordamos ahora porque sufren el inevitable destino de la obra periodística.
Como escritora, periodista y militante política su preocupación mayor ha sido siempre la cultura, no sólo por haber llegado a Viceministra o Directora del Museo de Arte Costarricense, sino porque las actividades culturales han marcado siempre el rumbo de sus diversas actividades, desde los días primeros de su labor periodística hasta sus preocupaciones actuales, como miembro del Consejo Editorial de la EUNED y de la Revista Nacional de Cultura de la misma institución.
Y, finalmente liberacionista toda la vida, responsable en buena parte de esa vinculación entre la cultura y el Partido Liberación Nacional. Buena prueba de ese vínculo es el trabajo que ahora presentamos, fruto admirable de dos hondos sentimientos que no pueden separarse: el amor por la cultura costarricense y el cariño entrañable por una causa política a la que ha dedicado sus mejores esfuerzos a lo largo de toda su vida.
Eugenio Rodríguez Vega
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Me satisface enormemente que el Grupo Raíces, que se está desvelando por recuperar para Costa Rica la tradición social demócrata que le dio más de dos décadas de progreso, estabilidad y solidaridad hasta ponerla a la cabeza de América en cuestiones de salud, de alfabetismo y de avance social, haya encargado a Inés Trejos de Montero hacer un recuento de lo que fue la política cultural del Partido Liberación Nacional durante el esplendor de su primer cuarto de siglo.
El privilegio de haberla tenido como colaboradora muy cercana durante mi paso por el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes en la última administración de don Pepe Figueres, parte muy importante de un equipo de primera categoría formado por Fernando Volio Jiménez (durante los primeros cinco meses), Guido Sáenz, Antonio Iglesias, Víctor Julio Peralta, y (en la cartera de Juventud) Manuel López Trigo, me permite justipreciar lo que ha escrito, y únicamente me permitiré hacerle pequeños agregados: cosas que se le quedaron en el tintero (aunque ya no hay tinteros) y cosas que fueron destruidas por subsiguientes gobiernos liberacionistas.
El Departamento de Patrimonio Histórico, a cargo de Quico Quirós desde 1970, emprendió la labor de recoger y catalogar la obra del arquitecto Jaime Carranza entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, con la intención de seguir luego con Lesmes Jiménez. El trabajo muy serio que hizo (fotografías, etc.) fue destruido no sé por quien y cancelado el programa por alguien.
El Departamento de Música, que dirigía Bernal Flores, inició la clasificación y catálogo de la obra del compositor Julio Fonseca, para seguir luego, según se proyectaba, con la de Alejandro Monestel y en el campo de lo popular, con la de Gilberto Murillo. Nos proponíamos grabar la obra de Fonseca, (y naturalmente de los que vinieran detrás) y se editó un primer disco con música pianística y luego en el gobierno siguiente se editó otro. Pero hasta allí llegamos, y la obra de nuestros compositores sigue desconocida. Con decir que, habiendo obtenido tres compositores: Arnoldo Herrera, Carlos Enrique Vargas y Benjamín Gutiérrez, el Premio Magón, el Ministerio de Cultura no ha editado un solo disco con música de ninguno de ellos. El programa se suspendió durante el gobierno de Oduber, e ignoro si en los archivos ministeriales consta el trabajo de Bernal Flores, o si él, sabiamente se lo llevó para su casa.
El Departamento de Publicaciones no sólo editó el disco con música de Fonseca. También un disco con poesía de Jorge Debravo dicha por los mejores actores del país, otro de las Concherías de Aquileo dichas por Carmen Granados, y una grabación de la joven violinista semi o seudo costarricense Dylana Jensen que entusiasmó a algunos y terminó por no volver a poner los pies en este país de su madre que tanto la aplaudió. Los discos (como los libros) del Departamento de Publicaciones, (salvo la serie Quién fue y qué hizo que se regalaba) se comercializaban por medio de EDUCA, mediante el fácil recurso de donarlos a alguna institución cultural, juvenil o deportiva, a cuyo beneficio hacía EDUCA las liquidaciones. Recuerdo claramente que la participación de la nadadora María del Milagro París en algunos Juegos Panamericanos la financiamos de esa manera. La edición de discos se suspendió en el gobierno de 1974, y hasta la fecha.
Igual sucedió con la edición de libros, que se volvió esporádica, y pronto el Ministerio de Cultura estaba recibiendo y ordenando imprimir obras, frecuentemente rechazadas de previo por la Editorial Costa Rica, libros de complacencia y, lo que es peor, haciendo ediciones de vanidad, de libros escritos por los propios personeros del ministerio, ministros y viceministros, que a nadie interesaron, que nadie leyó y que ninguna función cultural tuvieron, con lo cual la política editorial se choteó. Ahora parece que se publican libros, pero nadie se entera.
Algo similar sucedió con las revistas Tertulia, Papel Impreso, Letras Nuevas y Revista de Costa Rica. En 1974 se cancelaron todas, y hubo números esporádicos. Personalmente y con mi firma interpelé por la prensa a mi sucesora en el despacho sobre esta cancelación pero no obtuve respuesta. Tampoco sobre la cancelación de un programa semanal de radio que se repartía en casetes entre las emisoras culturas latinoamericanas.
Y conforme fue pasando el tiempo, más y más políticas iniciales de las que narra Inés fueron siendo canceladas, se suspendió el certamen del paisaje rural, se cancelaron las semanas culturales costarricenses en el extranjero, de las cuales la que hicimos en Panamá en 1973 fue un soberbio éxito. En un traslado del local del Ministerio, en 1978, se perdieron definitivamente no sólo la Sala Mario Sancho, sala de conferencias, sino las doscientas lunetas que la llenaban, y el proyector cinematográfico portátil que estaba en ella al servicio del departamento de cine. De paso, también se perdió una bellísima pintura de Juan Luis Rodríguez que llamábamos "La Viejita Azul", que estaba colgada en el despacho del Ministro y que ahora no se sabe en dónde está. (Hay rumores de que en una colección privada en El Salvador).
La Compañía Nacional de Teatro desapareció como compañía durante otro gobierno de Liberación, bajo el pretexto, según me contaron, de que los artistas no deben recibir salarios del Estado, política que dichosamente no la aplicaron a los músicos de la Orquesta Sinfónica, solamente a los actores de la Compañía.
El Teatro Raventós, los trámites de cuya compra se iniciaron en 1973, bajo la premisa de que un teatro de 2900 sillas permitiría ofrecer a más bajo precio los espectáculos que llegaran al Nacional, fue transformado (cometiendo una injusticia), en Teatro Melico Salazar, y reducida su capacidad a la misma del Teatro Nacional, con la cual el intento de popularización quedó reducido a la presentación de espectáculos populares en él.
Mucho de lo que Inés narra, se logró hacer mediante la Dirección General de Artes y Letras, organismo desconcentrado que fue la gran caja chica del Ministerio durante sus primeros ocho años. Cuando transformaron esa dirección en Museo de Arte, se les olvidó encargarle al Museo las funciones que había tenido la Dirección, y el Ministerio vive desde 1978 sin caja chica de importancia, e impedido de realizar muchas cosas que se hacían durante los primeros ocho años (financiar grupos privados de teatro, otorgar becas a artistas, pagar hoteles a los conferencistas del Colegio de Costa Rica, etc.). En 1994 redacté un decreto ejecutivo que en alguna forma subsanara el daño, y como diputado le puse una partida específica al Museo en el presupuesto del 95 para que asumiera esas funciones, pero no la usaron y ahí terminó mi gestión.
Dios hace y deshace. El Partido Liberación Nacional también. Salvo la desaparición de proyectores de cine, lunetas y viejitas azules, toda la destrucción que he apuntado ha sucedido durante gobiernos liberacionistas.
Alberto Cañas Escalante
ExMinistro de Cultura
Alberto Cañas, ExMinistro de Cultura con Inés Trejos![]()
III. PARTIDO LIBERACION NACIONAL Y CULTURA
Entre los derechos fundamentales del ser humano está el acceso a la Cultura. De tal manera, todo partido político que se precie de moderno debe buscar las formas para que el ciudadano común pueda participar de ella. Debemos reconocer, sin embargo, que aun cuando hay muchas ideas para ayudar al desarrollo de las artes y las letras y su disfrute, se carece, en general, de suficientes fondos para hacer frente a las erogaciones que tales ideas requieren para su ejecución. Es aquí cuando se debe recurrir a otras posibilidades existentes, tales como el apoyo de las Municipalidades y las instituciones públicas y privadas con ingerencia en cada zona y cuyo apoyo sería reconocido públicamente.
No se puede negar la influencia que tuvo don Roberto Brenes Mesén en la cultura costarricense tanto a finales del siglo XIX como en los primeros años del siglo XX. A su retorno de Chile, donde realizó estudios superiores, continuó su labor docente e intelectual. Posteriormente, viajó a los Estados Unidos. Allá se dedicó a la representación diplomática y consular de Costa Rica, a la enseñanza y prosiguió con su labor literaria. A su regreso, tiempo después, ejerció su labor didáctica, proyectándose sobre los jóvenes que llegaron, posteriormente, a integrar el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, (fundado el 3 de abril de 1940). De la unión del Centro con el Grupo Acción Demócrata, se formó el Partido Social Demócrata, antecesor del Partido Liberación Nacional, fundado el 12 de octubre de 1951.
He aquí un mensaje de don Roberto Brenes Mesén a los jóvenes integrantes del Centro:
"El cultivo de las artes ha de llevar a la juventud al descubrimiento de sí, de sus fuerzas, de sus talentos, aunque no busque el reconocimiento de sus contemporáneos. Le bastaría con el contento interior de sentirse creador en su propio mundo."También afirmó:
"Hay que pensar, por lo demás, en la organización de núcleos culturales, ya dentro, ya fuera de las asociaciones profesionales."Y repetía:
"La cultura es una lenta labor de sedimentación. La civilización, sin cultura, conduce al lujo extravagante, al derroche de las fuerzas sociales."Tampoco puede olvidarse a don Joaquín García Monge, cuya presencia y labor de difusión cultural, tanto en el ámbito nacional como internacional, por medio de su revista Repertorio Americano, contribuyó a que los jóvenes interesados en el mejoramiento del país, se preocuparan por organizar reuniones, escribir artículos, ensayos, narrativa y poesía y atraer a su círculo a nuevos adeptos, siempre en busca de su elevamiento personal e intelectual.
Decía don Joaquín:
"Para mí, como editor del Repertorio, aunque tienen un valor en si mismas las artes, las letras y las ciencias, ellas no solamente son creaciones del hombre, sino que deben ponerse al servicio de las sociedades. Se esculpe, se escribe y se pinta y se graba para hacernos expresivos de la grandeza que llevamos con nosotros y estimular la grandeza aún no descubierta, quizás, en quienes contemplan la obra ejecutada."Pero también es necesario destacar aquí la figura de aquel joven extraordinariamente dotado, Rodrigo Facio, considerado el más importante de la generación del 48, cuyo carisma y poder de convocatoria ayudaron, en gran medida, a que los integrantes, primero del Centro, de los partidos políticos que emergieron de él y posteriormente del Partido Liberación Nacional, consideraran la cultura como un derecho al que debía tener acceso todo el pueblo. Partiendo de esa premisa, personalidades como Isaac Felipe Azofeifa, Carlos Monge Alfaro, Daniel Oduber, Eugenio Rodríguez Vega, Alberto Cañas Escalante, Luis Barahona Jiménez, Roberto Fernández Durán y Fernando Volio Jiménez, entre otros, ayudaron con su pensamiento lúcido para que, ya fuera durante los gobiernos de Liberación Nacional o desde la oposición, pero con diputados liberacionistas, se formularan leyes que contribuyeran a resaltar la importancia del desarrollo de la cultura en beneficio del país.
No hay que dejar de lado, en este recuento histórico, la importancia que tuvo el interés de los Presidentes de la República que surgieron de nuestro Partido como don José Figueres Ferrer en sus dos períodos de 1953 a 1958 y de 1970 a 1974; don Francisco J. Orlich, de 1962 a 1966; don Daniel Oduber, de 1974 a 1978; don Luis Alberto Monge de 1982 a 1986; don Oscar Arias Sánchez, de 1986 a 1990 y don José María Figueres Olsen, de 1994 a 1998, cuyo apoyo irrestricto a la cultura se puso de manifiesto en muchas ocasiones, colaborando así para el desarrollo del país.
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Desde los primeros años de su existencia, el Partido Liberación Nacional demostró una gran preocupación por el quehacer de los trabajadores de la cultura y estimuló, de muy diversas maneras la creación y el desarrollo de entidades culturales.
En 1958, el diputado Fernando Volio Jiménez presentó, ante la Asamblea Legislativa, la ley de creación de la Editorial Costa Rica que fue aprobada el 10 de junio de 1959 y el 31 de enero de 1960 se fundó también la Asociación de Autores de Obras Literarias, Artísticas y Científicas de Costa Rica.
Esto vino a formar una base sólida para que los autores tuvieran una institución que los ayudara en la edición de sus obras. Con anterioridad, los escritores se veían ante el dilema de encontrar editores (caso poco frecuente por no decir imposible) o publicar las obras por cuenta propia, en ediciones pequeñas y baratas que no llegaban a tener una circulación lo suficientemente importante para que se diera a conocer verdaderamente la producción nacional.
Por otra parte, la Asociación de Autores vino a darle a los trabajadores de la cultura un sentido de pertenencia, toda vez que tres de los siete miembros del Consejo Directivo de la Editorial Costa Rica eran autores escogidos entre los integrantes de la Asociación.
Otra ley de gran importancia fue la de los Premios Nacionales, que se convirtió en un estímulo al trabajo cultural. Fernando Volio Jiménez fue asimismo el impulsor de esta ley, con el fin de que el Ministerio de Educación (en aquel tiempo no existía el de Cultura) los otorgara anualmente. Ellos son:
PREMIO NACIONAL DE LITERATURA MAGàN (ahora es Premio Nacional de Cultura Magón) y se otorga por la labor de toda una vida.
PREMIO "AQUILEO J. ECHEVERRÖA" en los campos de novela, cuento, ensayo, poesía, historia, teatro, música, pintura y escultura, y
PREMIO "JOAQUÖN GARCÖA MONGE" para honrar a los periodistas que hubieran divulgado más las obras literarias, científicas y culturales del país, así como a las mejores críticas, tanto dentro del país como en el exterior.
Es importante comprender que, después de la fecha de formulación de la ley de los Premios Nacionales, ha habido cambios en su estructura para ampliar más el área del quehacer artístico y cultural y otorgar así un mayor apoyo a los autores.
En enero de 1963, durante el Gobierno de don Francisco J. Orlich, y por iniciativa del entonces diputado Alberto Cañas Escalante, se promulgó la ley de la Dirección General de Artes y Letras, como un organismo creado para "el estímulo, la protección y divulgación" de las artes, y a cuyo amparo debían "fructificar las inquietudes de los ciudadanos de Costa Rica".
Esta institución, cuyo primer Director fue el Arquitecto y pintor Felo García, por imperio de su ley, podía organizar concursos, exposiciones, procurar o conceder becas o subsidios, contratar artistas y conjuntos, auspiciar y mantener cursos, conferencias, crear premios ocasionales, patrocinar, acordar y pagar investigaciones, encargar la confección de obras y contribuir en todas las formas posibles a proteger la actividad artística y literaria.
En realidad, era un pequeño ministerio de cultura, pero, aunque pequeño, fue un importante inicio para el desarrollo del país y significó la inserción de la cultura dentro del Gobierno.
Entre las labores más importantes de la Dirección General de Artes y Letras estuvo la apertura de una Escuela de Ballet, bajo la coordinación del bailarín costarricense, de proyección internacional, Julián Calderón y la Escuela de Danza Moderna, a cargo de Mireya Barboza, otra connotada bailarina nacional. Posteriormente se fundaría el Taller Nacional de Danza para darle a esta disciplina un espacio propio y una mayor facilidad de expresión. Sus alumnos y egresados vendrían a alimentar las presentaciones teatrales y musicales que requirieran la presencia de bailarines así como la presentación de programas de danza como un todo armónico.
La realización de los Certámenes de Paisaje Rural y Paisaje Urbano, que, aun cuando al inicio se realizaron esporádicamente, a partir de principios de 1972 se hicieron con gran regularidad, y abarcaron prácticamente todo el territorio nacional.
Los Salones Anuales de Artes Plásticas, se convirtieron en un importante espacio para la confrontación de los artistas en las diferentes disciplinas. Empezaron en 1972 y se prolongaron hasta 1993.
Otra actividad interesante y de gran proyección fueron los Recitales de Poesía en parques y en la Sala Jorge Debravo, en Cuesta de Moras.
No hay que olvidar las grandes exposiciones retrospectivas de los más importantes artistas nacionales, tales como Manuel de la Cruz González, los tres escultores Juan Rafael Chacón, Juan Manuel Sánchez y Néstor Zeledón Varela, entre otros y de los nuevos valores de la plástica costarricense, tales como las primeras exposiciones de Rafa Fernández y Disifredo Garita, por ejemplo y otros, en exhibiciones individuales o colectivas.
Según Ley 3674 del 26 de abril de 1966 se creó el Movimiento Nacional de Juventudes para promover oportunidades y espacios de participación para el desarrollo integral de la juventud. La población meta era entre los 12 y 29 años, con el fin de facilitar el ejercicio de sus valores positivos, la labor en equipo y la participación voluntaria bajo una orientación humanista y democrática.
En 1970, con don José Figueres Ferrer en la Presidencia de la República, se prosiguió la formulación de las bases para la creación del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes que se aprobó según ley en 1971, pero que había empezado a funcionar como tal desde mayo de 1970 con Alberto Cañas Escalante como Ministro y Fernando Volio Jiménez como Viceministro. Sin embargo, después de su renuncia, Guido Sáenz González lo sustituyó.
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V. VERTIGINOSO DESARROLLO CULTURAL
Con el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes en pleno funcionamiento, y con el interés especial de don Alberto Cañas en el desarrollo del teatro, se propició la formación de la Compañía Nacional de Teatro, con la colaboración del Gobierno de España que envió un valioso contingente formado por actores. Así, y con la dirección de don Esteban Polls que estaba en Costa Rica desde 1969 se preparó un repertorio teatral que, no solamente se presentaba en San José, sino que viajaba al interior de la República, llevando obras maestras de la dramaturgia mundial y nacional para deleite de un público, prácticamente ayuno de tales manifestaciones artísticas. Años después se fundaría el Taller Nacional de Teatro, para ampliar el campo de acción de esta disciplina y formar más gente dentro del arte histriónico.
Cuando se habla de teatro no hay que olvidar el Teatro al Aire Libre, que empezó en los años setentas, primero, en 1972 en el Museo Nacional; luego al costado Oeste de la que fuera Universidad de Costa Rica en el Barrio González Lahmann en 1973; después en la explanada de Salubridad Pública en 1974; se reanudó en los Jardines del Museo Nacional con lo que se dio al público la facilidad de acceder a las obras de la dramaturgia mundial y nacional en un ambiente de libertad y familiaridad y a precios populares, pero lo cerraron en el 76. Se volvió a abrir en 1983 también en los jardines del Museo.
Otra labor muy importante del Ministerio de Cultura, en sus inicios y durante muchos años fue la ayuda sustantiva a los grupos teatrales independientes, con el fin de lograr su desarrollo y excelencia y especialmente para ampliar el campo de acción del teatro en Costa Rica.
Se fundó también el Departamento de Cine con Kitico Moreno a la cabeza, quien se supo rodear de personas con amplia preparación en el área fílmica. El Departamento se dedicó a captar paisajes, problemas socioculturales y se lanzó al rescate de personajes y tradiciones costarricenses para preservarlas en cine. Posteriormente y con el fin de facilitar su accionar, se convirtió en el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica, y fue una institución adscrita al Ministerio.
El Ministerio realizó la Primera Bienal Centroamericana de Pintura en 1971, en las salas de la Biblioteca Nacional.
La Orquesta Sinfónica Nacional, ya existente, sufrió una transformación total, bajo la orientación de Guido Sáenz, y se trajo a intérpretes extranjeros de gran calidad, que no solamente eran miembros de la Sinfónica sino también profesores de la naciente Orquesta Sinfónica Juvenil, formada por niños y jóvenes que, años más tarde, se integrarían a la Orquesta Sinfónica Nacional cuando su preparación y edad así lo permitieran. El primer Director de esta remozada Orquesta Sinfónica y de la Orquesta Sinfónica Juvenil fue el maestro norteamericano Gerald Brown, quien cumplió una labor excelente. Desde hace varios años y bajo el nombre de Instituto Nacional de Música se alberga la Orquesta Sinfónica Infantil, la Orquesta Sinfónica Juvenil, la Banda Sinfónica Avanzada, la Camerata, el Programa Suzuki y otros grupos de cámara.
Se creó el Departamento de Publicaciones que dio luz a las Series "Quién fue y qué hizo", "Nos ven", "Del creador analizado" , "Del rescate", "Documentos de Juventud" y "Estudios Literarios", entre otras y se publicaron las revistas "Papel Impreso", "Letras Nuevas", "Revista de Costa Rica" y "Tertulia", (ésta última bajo la dirección de Artes y Letras).
La Dirección General de Museos contribuyó, con su interés, a preservar edificios que nos remitieran a nuestros orígenes, y empezó a restaurar inmuebles tales como el Museo de Arte Religioso - San José de Orosi, entre 1973 (período presidencial de Don José Figueres) hasta 1977 (período de don Daniel Oduber), salvando así esa joya colonial, que es la Iglesia y el pequeño museo aledaño, con sus pinturas, esculturas, muebles y platería.
En diciembre de 1974, según Ley 5619, se creó el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría para mantener vigente la gesta heroica contra los filibusteros (1856-1857). Esta institución es también depositaria del patrimonio cultural alajuelense. Abrió sus puertas en abril de 1980 y posee salas de exposición y un auditorio para actividades artístico culturales.
En 1996, según Ley 7672, se instituyó el Centro Cultural e Histórico José Figueres Ferrer, con el objetivo de servir como monumento vivo a la obra del insigne humanista, pensador latinoamericano, Presidente de la República y Benemérito de la Patria José Figueres Ferrer. Es también centro de actividades culturales de todo tipo. Está ubicado en San Ramón.
Las instituciones culturales que dependían de otros ministerios o estaban un poco al garete, se protegieron bajo el alero del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, como instituciones adscritas, formando un todo armónico. Tal fue el caso de la Editorial Costa Rica, el Teatro Nacional, la Biblioteca Nacional y las bibliotecas públicas del país, el Museo Nacional de Costa Rica (que dio origen al Museo Regional de Guanacaste, el Museo Histórico de Puntarenas y el Museo Etnohistórico de Limón), y que alberga valiosas colecciones como el Herbario Nacional, rocas, minerales y fósiles, así como muestras importantes de arte religioso; el Archivo Nacional y La Casa del Artista (fundada por Olga Espinach).
El Ministerio de Cultura también propició la realización de Semanas Culturales Costarricenses en el exterior, como Colombia y Argentina, entre otras, donde hubo representación de artes plásticas, música sinfónica o de cámara, conferencias de intelectuales y presencia de narradores y poetas nacionales.
Otra entidad creada por el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes fue el Colegio de Costa Rica que ha sido de gran importancia y trajo al país a pensadores y escritores de prestigio internacional, tales como Julio Cortazar, Mario Vargas Llosa, Ernesto Sábato, entre otros, para dar conferencias magistrales en el Teatro Nacional.
La construcción del Teatro de la Aduana, en 1987, al utilizar para ello las instalaciones remodeladas de la Casa del Cuño, anexas a la antigua Aduana, fue otro logro indiscutible y ha servido para tener un sitio propio y adecuado para la presentación de obras teatrales, en un ambiente más íntimo, pero a la vez, más popular.
En esa época se restauró la antigua Estación del Ferrocarril al Atlántico convertida ahora en Museo de las Formas. Se recobró la casa que perteneció al Dr. Rafael µngel Calderón Guardia y se utilizó como centro para la Orquesta Sifónica Juvenil. Hoy es el museo del mismo nombre. No se restauró la antigua Aduana, que también se había rescatado, por falta de medios, pero se dio en licitación por un plazo definido que venció recientemente.
El Festival de las Artes que se inició durante la Administración de don Oscar Arias fue un despertar hacia diversas expresiones teatrales, especialmente, que se daban en diferentes latitudes y aunque con altibajos, ha significado un paso muy importante para la creación y el aprecio de las artes nacionales e internacionales.
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VI. PATRIMONIO CULTURAL COSTARRICENSE
Durante muchos años, todo lo relativo a la protección del Patrimonio Cultural estuvo basado en la legislación del 6 de octubre de 1938.
Pero el tiempo había cambiado e indudablemente, el patrimonio nacional no lo constituían únicamente los bienes arqueológicos y fue así como por ley 5397 del 8 de noviembre de 1973, bajo el gobierno de don José Figueres y con don Alberto Cañas en el Ministerio de Cultura, se amplió la protección para cubrir el patrimonio edificado histórico, arquitectónico y cultural digno de ser preservado. Esta ley también confiaba al Ministerio, por consiguiente, velar por la preservación de las edificaciones, parajes y monumentos nacionales, en colaboración con otras entidades.
El Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes tenía un Departamento de Defensa del Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural que por decreto de marzo de 1971 se vio enriquecido con el nombramiento de una Comisión Asesora integrada por delegados de la Universidad de Costa Rica, el Museo Nacional, el INVU, la Academia de Geografía e Historia e Instituto de Turismo. Mas fue la ley 5397 la que le dio al Departamento una fortaleza que indudablemente necesitaba para llevar a cabo sus propósitos.
Se incrementó la protección y el rescate de nuestras tradiciones, presentes en la danza, la música y las costumbres ancestrales de los costarricenses, mediante un departamento dedicado al folclore.
Según ley 5300 del 13 de abril de 1973 se estableció el Monumento Nacional Guayabo, bajo la protección del Servicio de Parques Nacionales, salvando así un sitio de gran trascendencia en la historia precolombina de Costa Rica y que hoy constituye un lugar especial para la visita de nacionales y extranjeros.
La ley 5899 del 13 de abril de 1976 dispone normas de preservación del patrimonio linguistico del país, esto es, el español y las lenguas aborígenes. Por ley 7555 del 27 de setiembre de 1995, bajo la presidencia en ejercicio de la Sra. Rebeca Grynspan, Segunda Vicepresidenta de la República, y durante el período como Ministro de Cultura del Dr. Arnoldo Mora, se deroga la ley de noviembre de 1973. Se llama, entonces, Ley de Patrimonio Histórico Arquitectónico de Costa Rica.
Como valiosa iniciativa del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura, y con el auspicio del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), a finales de 1996 y principios de 1997 empezó el Primer Certamen Anual "Salvemos nuestro Patrimonio" que ha contribuido a rescatar edificaciones de valor arquitectónico e histórico.
Es bueno mencionar que en el período presidencial de don Luis Alberto Monge y cuando el Ministerio de Cultura estuvo en las manos del escultor Hernán González, empezó el proceso de rescate de los edificios de la Penitenciaría Central y de la Fábrica Nacional de Licores. El primero, con la idea de fundar en él un Museo Histórico Didáctico y utilizar los numerosos espacios que dejarían las celdas, para que artistas y artesanos pudieran tener en ellos talleres de uso gratuito para el desempeño adecuado de sus labores y el segundo, para lo que finalmente se utilizó: las oficinas del Ministerio de Cultura y espacios para diversas actividades culturales. Infortunadamente, por razones que no es del caso mencionar, esta idea se retrasó y correspondió, con honores merecidos al Gobierno de don Rafael µngel Calderón Fournier, el realizar la magna obra del Centro de Cultura FANAL y el Museo del Niño.
Hay que resaltar que fue, gracias al entusiasmo y labor silenciosa del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, de la Dirección General de Artes y Letras y posteriormente del Museo de Arte Costarricense (en tiempo de funcionarios liberacionistas), que se logró traer a Costa Rica actividades de importancia internacional como la exposición "Cinco siglos de obras maestras de la pintura en colecciones norteamericanas cedidas en préstamo a Costa Rica", con el patrocinio de The Michigan National Corporation, el Instituto de Seguros, el Ministerio de Cultura y la Embajada de los Estados Unidos en Costa Rica. Esa posibilidad que se dio al pueblo de ver obras maestras originales de artistas como Cézanne, John Constable, Degas, Doré, van Dyck, Gainsborough, Van Gogh, Goya, Homer Winslow, Kokoscha, Monet, Picasso, Rembrandt, Joshua Reynolds, Rubens, Sargent y Ticiano, entre otros, constituyó todo un acontecimiento cultural. La exhibición duró del 6 de mayo al 30 de junio de 1978.
La gran exposición internacional Entre continentes y entre mares ARTE PRECOLOMBINO DE COSTA RICA que se exhibió en importantes museos e institutos de los Estados Unidos de Norteamérica, aunque se concibió durante el Gobierno de don Rodrigo Carazo y se inició en diciembre de 1981, se continuó y fortaleció, hasta enero de 1984, o sea, durante el Gobierno de don Luis Alberto Monge.
Esta grandiosa exposición se pudo realizar gracias a préstamos de piezas de las colecciones del Banco Nacional de Costa Rica, de la Caja Costarricense de Seguro Social, del Instituto Nacional de Seguros, del Museo de Oro del Banco Central de Costa Rica, del Museo Nacional de Costa Rica y de colecciones privadas (entre ellas la de la familia Oduber-Eliott) y fue un éxito sin precedentes.
Así como ésta, hubo muchas otras actividades culturales de mucho prestigio y de gran alcance para la población, que se realizaron mediante la amistad y el patrocinio de embajadas extranjeras o institutos representantes de otros países, como la Alianza Francesa, el Instituto Goethe, la Casa de España, la Casa de Italia y también de empresas comerciales como la IBM de Costa Rica, la Tabacalera Costarricense, etcétera.
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VII. MUSEO DE ARTE COSTARRICENSE
El 7 de octubre de 1977 se aprobó la Ley 6091 para la creación del Museo de Arte Costarricense, inaugurado el 3 de mayo de 1978, durante la administración del Presidente Daniel Oduber. El propósito fundamental de esta entidad fue albergar obras de artistas nacionales (y de extranjeros que influyeron en el quehacer artístico costarricense tales como Tomás Povedano, Emilio Span, Aquiles Bigot y Alex Bierig, entre otros), promover la realización de muestras especiales y continuar las labores que antes le correspondían a la Dirección General de Artes y Letras que desapareció para dar lugar a este museo.
La creación del museo respondió así a la necesidad de los creadores en artes plásticas de tener un lugar para la exposición de sus obras y también con el objeto de exhibir ante nacionales y foráneos una visión del arte costarricense desde sus inicios. No puede olvidarse que detrás de esta idea estuvo la tenacidad del entonces Ministro de Cultura, Juventud y Deportes, Profesor Guido Sáenz y de un grupo amante de las artes plásticas, todos con una visión de futuro. El Museo de Arte Costarricense tuvo como Presidente Honorario a Francisco Amighetti. Su Junta Administrativa estuvo formada por Alfonso Carro Zúñiga, Fidel Tristán Castro, Karen Olsen de Figueres, Porfirio Morera Batres, Elsie Canessa de Odio, Jorge Bertheau Odio y Samuel Rovinski. Su Consejo Técnico lo integraron Dinorah Bolandi, Jorge Bertheau, Adrián Valenciano, Edgar Brenes y Franz Beer. Su Directora fue Inés Trejos de Montero, que anteriormente había sido Directora General de Artes y Letras.
Para esta institución se utilizó el edificio que antiguamente había sido Aeropuerto Internacional La Sabana (que había sido inaugurado el 7 de abril de 1940) y el cual, con el paso de los años y la necesidad de una edificación y un espacio acordes con las nuevas tecnologías aeronáuticas, había sido desalojado y prácticamente abandonado, ya que sirvió de sede a una entidad cuyos funcionarios no pudieron comprender el valor arquitectónico, artístico e histórico del edificio y lo maltrataban utilizando clavos para colgar sacos, lo que estaba dañando, casi irreparablemente, sus paredes y especialmente los relieves del Salón Dorado.
No hay que olvidar que entre los interesantes detalles de este edificio estaban un salón de espera y un restaurante con azulejos mexicanos formando cuadros típicos como una carreta campesina, la Iglesia de Orosi, una reproducción del Monumento Nacional, el escudo de Costa Rica y los escudos de las siete provincias. Las barandas y las arcadas eran de maderas preciosas y las rejas en ventanas y balcones eran de gran elegancia y belleza. Dichosamente, a pesar de los muchos problemas burocráticos y de presupuesto, se rescató a tiempo y se pudo restaurar y acondicionar para museo, con la colaboración de una junta de arquitectos notables. El Salón Dorado, que en tiempos del Aeropuerto se utilizaba como Salón Diplomático para atender la llegada de altas personalidades, una vez restaurado y vuelto a su elegancia original, se empezó a utilizar como sala de conferencias, recitales de música y poesía, exposiciones en paneles para no perder la vista de los muros y entre esas actividades vale la pena mencionar los "Jueves Culturales", que llegaron a tener una gran aceptación con una concurrencia que muchas veces excedía la misma capacidad del salón.
Los bajorrelieves del Salón Dorado fueron creación del artista francés Louis Ferón, residente en aquella época en Costa Rica, con la ayuda de artistas y artesanos nacionales. Esta obra es un tallado directo en estuco que comprende un total de 150 metros cuadrados y representa la historia de Costa Rica. En cada una de las cuatro paredes hay una etapa nuestra historia. En la pared Oeste, la época pre-colombina; en la pared del Norte, el Descubrimiento y la Conquista; en la pared del Este, la pacificación y el Coloniaje y en la pared del Sur, de la Independencia hasta la fecha en que se construyó el Aeropuerto. Hay que destacar la importancia de la presencia de costarricenses como asistentes del Maestro Louis Ferón en esta obra magna. Tal fue el caso de Rafael Lucas Rodríguez, botánico y artista quien introdujo todas las plantas silvestres y animales autóctonos que aparecen en el bajorrelieve (después sería profesor universitario).
Se menciona este rescate, pues si no hubiera sido por la visión de las autoridades de la cultura de entonces, esta joya arquitectónica y artística se hubiera perdido.
Casi al finalizar el período presidencial de don Daniel Oduber, se inauguró el Monumento al Agricultor, obra del escultor Francisco Zúñiga, en los alrededores del Aeropuerto Juan Santamaría y se finalizó el Parque Metropolitano La Sabana, para solaz de deportistas y amantes de la naturaleza y para crear un pulmón en la congestionada ciudad de San José. Todo esto fue concebido y realizado por miembros del Partido Liberación Nacional. Con el pleno respaldo de su ley de creación, el Museo tenía la facultad de facilitar la presentación de arte nacional y extranjero y de esta manera, entre otras, se realizó, con el patrocinio de la Embajada de Francia, el Instituto Nacional de Seguros y bajo la égida del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, en 1978, la exposición "Tapicería Francesa Contemporánea", que permitió al público apreciar obras de grandes artistas convertidas en tapices (aunando así dos expresiones de las artes plásticas: la pintura y la tapicería).
Otra importante labor del Museo de Arte Costarricense ha sido rescatar murales que se encontraban en edificios que hubo que destruir o en lugares en donde no se apreciaba el valor de estas obras artísticas.
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El proyecto de la Plaza de la Cultura fue una aspiración que surgió en 1973, durante el Gobierno de don José Figueres Ferrer y producto del interés de la misma Presidencia de la República, el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, la Oficina de Planificación Nacional y Política Económica y la Municipalidad de San José y, por supuesto, el Banco Central; pero no fue sino en setiembre de 1976, durante la Presidencia de don Daniel Oduber, que se colocó la primera piedra de la construcción tras muchos años de preocupación, desgano y tropiezos.
Finalmente, en febrero de 1982 se inauguró la Plaza de la Cultura, con sus salas de exposición, auditorios y espacios abiertos, como una contribución del Banco Central, entonces bajo la presidencia de don Manuel Naranjo Coto, para albergar su Colección de Oro, su Colección de Numismática y de piezas pre-colombinas y darle al costado Norte del Teatro Nacional una apertura hacia una Plaza que permitió reencontrar, conocer y apreciar de una manera completa las bellezas de nuestro máximo coliseo, además de darle a la capital un espacio para la recreación de sus habitantes y para el acceso a una mejor y atractiva forma de vida.
Hay que reconocer también la importancia de la construcción del Parque de la Paz y de la Plaza de la Democracia, espacios abiertos al pueblo para su recreación y beneficio ambiental.
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Fue durante los gobiernos liberacionistas cuando se insistió para que las instituciones autónomas de especial importancia empezaran a hacer acopio de obras artísticas, no sólo para su ornamento, sino como una manera de mostrar el aprecio a los artistas o familiares de artistas de renombre, ya fallecidos. La idea central era constituir un fondo valioso de obras de arte, de valor histórico y artístico y que, en su momento, pudieran, según criterio de los curadores, presentarse en exhibiciones retrospectivas.
Es importante aclarar que el visto bueno para la compra de estas obras o colecciones partía del Consejo Asesor del Museo de Arte Costarricense, que estudiaba tanto el valor artístico o histórico de la obra, en sí, como el precio que los artistas o sus deudos pedían por las obras.
Entre ellas vale la pena destacar a la Caja Costarricense de Seguro Social que formó una valiosa colección de pinturas de Fausto Pacheco, así como algunas esculturas para adornar espacios arquitectónicos amplios.
El Instituto Nacional de Seguros que, además de su extraordinario y didáctico Museo de Jade tiene una hermosa colección de obras de artistas de renombre y que, además ha mantenido una sala de exposición, tanto para exhibir piezas de su colección como para organizar exposiciones de arte. No hay que olvidar la escultura de Francisco Zúñiga, La Familia, que está en su atrio Suroeste.
El Instituto Costarricense de Electricidad - ICE - también tiene una valiosa colección y además organiza ocasionalmente exposiciones de arte en su vestíbulo principal.
Los bancos estatales han llegado a tener colecciones verdaderamente valiosas. Por ejemplo, el Banco Anglo Costarricense, con la orientación de don Guido Goicoechea, gran conocedor de las artes, adquirió piezas realmente extraordinarias. Después de su disolución, las obras pasaron a integrar la colección del Ministerio de Hacienda.
El Banco de Costa Rica, el Banco Nacional y el Banco de Crédito Agrícola no solamente adquirieron obras, sino que también han auspiciado, a través de muchos años exposiciones de arte, conferencias y recitales en sus vestíbulos, contribuyendo así a la expansión de la cultura.
En los corredores, vestíbulos y salas de la Asamblea Legislativa también se han llevado a cabo toda clase de actividades culturales gracias al interés de diputados y miembros del Directorio, liberacionistas, y, además, esa institución ha comprado piezas de artes plásticas que ornamentan los edificios y que también son una inversión cuyo valor se va multiplicando. Eso es un gran beneficio para los artistas, desde el punto de vista económico y por el prestigio de que sus obras estén en las paredes de uno de los más importantes poderes de la República.
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X. PARTIDO LIBERACION NACIONAL Y SU SECTOR CULTURA
Fue en la década de los setentas cuando el Partido Liberación Nacional creó ORSE, Organización Sectorial bajo la dirección del Lic. Francisco Morales quien reunió a un grupo de personas de diferentes sectores: maestros, médicos, ingenieros, agrónomos, veterinarios, artistas, periodistas, cineastas, religiosos, deportistas, etcétera, con el fin de que cada uno organizara su sector o su grupo de profesión afín. A partir de ese momento y con gran entusiasmo se formó el Sector Cultura que nunca dejó de trabajar en los años previos a las elecciones, no solo con el fin de atraer simpatizantes sino con el objeto de realizar actividades diversas en su respectivo campo y asesorarse para los programas de gobierno.
Así, hubo exhibiciones de libros escritos por liberacionistas, exposiciones y subastas de obras artísticas, conferencias y, ya con miras a las actividades pre-electorales, los miembros del Sector Cultura participaron con actividades artísticas, tales como teatro, música y otros en las Plazas Públicas que realizaba el Partido. Todo eso, además de las reuniones semanales de la directiva del sector y de los desayunos mensuales del candidato con trabajadores de la cultura, que se hacían en la Soda La Perla, con el patrocinio de sus propietarios, la familia Calvo-Rodríguez.
Una vez pasadas las elecciones, se empezaba a organizar la realización de actividades culturales para el Día de la Toma de Posesión, no sólo en San José, sino en cabeceras de provincia.
Todo esto contribuyó, indudablemente, a que los trabajadores de la cultura consideraran al Partido Liberación Nacional como su partido.
No obstante, en el último tiempo, los integrantes del sector se han sentido discriminados, toda vez que a la hora de elegir a las autoridades en el campo de la cultura, se ha dejado de lado a las figuras más representativas del sector, poniendo en su lugar a personas que no solamente no trabajaron en labor de proselitismo y en preparación de programas, sino que en muchos casos, ni siquiera eran liberacionistas y así lo pregonaron por la prensa.
Para aumentar el disgusto entre los miembros del sector, los programas que se elaboraron con tanto esmero y tomando en cuenta las necesidades de las distintas disciplinas de las artes y las letras, fueron desechados y ni siquiera revisados para su eventual incorporación a los planes del Gobierno. Esta falta de respeto hacia los trabajadores de la cultura debe ser corregida en el futuro para que el Partido Liberación Nacional, como lo fue durante muchos años, continúe siendo el bastión de la cultura costarricense.
Uno de los peones de batalla del Sector fue prometer la descentralización de la cultura y aunque algo se ha hecho, no es suficiente y siempre retornamos a comprobar que es la capital y muy ocasionalmente las cabeceras de provincia las que se benefician de los programas. Por ejemplo, cuando se va a provincias, y hasta donde sea posible, las actividades no deben restringirse a salas cerradas y con precios altos, sino al aire libre o en sitios cerrados pero amplios como gimnasios o auditorios de entidades estatales que muchas veces están ociosos. El fortalecimiento de los centros regionales y las Casas de la Cultura debe convertirse en un compromiso ineludible para el Partido Liberación Nacional.
Otra de las preocupaciones para el futuro y enfocando la cultura de manera antropológica es tratar de conservar y rescatar las tradiciones populares costarricenses en la música, la danza, la arquitectura, los juegos, las costumbres sociales y especialmente en las comidas.
Es cierto que la globalización es un hecho del cual no podemos escapar, pero, por favor!, que ello no signifique echar al olvido los refrescos naturales, el pozol, las empanadas, las tortillas, los económicos y deliciosos picadillos, las carnes adobadas al estilo criollo en contraposición a las comidas rápidas que nos asaltan cada cien metros con sus edificios multicolores, sus anuncios y sus promociones de juguetes plásticos totalmente intrascendentes y que atontan el buen gusto de nuestros niños.
Inés Trejos junto al ExPresidente Monge
Inés Trejos junto al ExPresidente Figueres Olsen![]()
Inés Trejos acompañada de tres escultores costarricenses:
Juan Rafael Chacón, Juan Manuel Sánchez y Néstor Zeledón
Tres Escultores Costarricenses
Inés Trejos, Alberto Cañas y Guido Sáenz
Una ViceMinistra y Dos Ministros de Cultura![]()
Inés Trejos de Montero
Periodista colegiada y graduada de la Universidad de Costa Rica
Actualmente Miembro del Consejo de la Editorial de la UNED
Fue miembro del Consejo Editorial de la Revista Nacional de Cultura de la UNED
Fue coordinadora de las Comisiones de Cultura de las Campañas de Luis Alberto Monge, Carlos Manuel Castillo y José María Figueres y colaboradora en la de Rolando Araya
Miembro del Gabinete de Control (Shadow Cabinet) del Partido Liberación Nacional en el área de cultura
Ministro Consejero de la Embajada de Costa Rica en Gran Bretaña
Miembro de la Directiva de la Comisión Interamericana de Mujeres
Ministro Consejero ad-hoc en la Misión de Costa Rica ante las Naciones Unidas
Viceministra de Cultura, Juventud y Deportes
Directora del Museo de Arte Costarricense
Directora y SubDirectora General de Artes y Letras
Miembro Fundador de CEDAL y Miembro de la Asamblea General
Premio Nacional de Periodismo Cultural Joaquín García Monge
Miembro de Honor del Ateneo Cultural Costarricense
Ganadora en tres ocasiones del Certamen de Cuento del Colegio de Periodistas
Ganadora en dos ocasiones del Premio en el Certamen de Prosa de AGECO
Vicepresidenta de la Junta Directiva de la Editorial Costa Rica y en tres ocasiones miembro de la Junta Directiva
Vicepresidenta de la Junta Directiva del Colegio de Periodistas y ha sido representante del Colegio en varios jurados de Premios Nacionales
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