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PARTIDO LIBERACIÓN NACIONAL
LIBERACIÓN NACIONAL, SOCIALDEMOCRACIA Y COOPERATIVISMO
En 1968, en Liberación Nacional, un grupo de amigos, entre ellos el Lic. Rafael Angel Rojas pusimos a discusión la idea de avanzar de una economía mixta de arquitectura Keynesiana a una economía de tres sectores de contenido socialdemócrata.
Queríamos fortalecer la economía de dos sectores, privado y público, incorporando un Sector de Economía Laboral (SEL), financiado con recursos de la Cesantía y propiedad de los sectores laborales.
Soñábamos con generalizar la propiedad -democratizándola- y complementar la democracia política con la democracia económica.
Postulábamos que si el corazón de la democracia política era el voto, el corazón de la democracia económica debía ser la propiedad y que si todos teníamos derecho al voto, todos debíamos tener derecho a la propiedad.
Lectores perspicaces, habíamos advertido en Engels, que confundir estatización con socialización conduciría a colocar entre los precursores del socialismo a Bismark y Napoleón. Pero nos preocupaba -décadas antes de la Perestróika de Gorvachov y del neoliberalismo de la Tatcher y Reagan- el esquema estatista de Liberación Nacional.
En 1948, en pleno teatro de la revolución, don Pepe, al anunciar la Segunda República proclamó que el siglo XX era el siglo del Pueblo.
Pero nos preocupaba -veinte años después- que Liberación había seguido el eslogan del despotismo ilustrado: "todo para el pueblo pero sin el pueblo".
Planteamos entonces la tesis de la organización y participación popular para provocar cambios en las estructuras actuales de los centros de poder y movilizar e incorporar a nuevos sectores sociales, creando un nuevo poder social basado en los sectores populares organizados. A mayor organización mayor poder y a menor organización menor poder. Las voces aisladas no forman coro. El pueblo solo existe si esta organizado.
Con estos planteamientos enfrentamos las empresas públicas propias del Estado Empresario y sobre las que había tres posiciones.
Que los bancos del estado y las empresas de CODESA se mantuvieran en el esquema estatista.
Que se trasladaran a la empresa privada nacional o extranjera.
Que se trasladaran a los trabajadores.
Era el Sector de Economía Laboral. Lamentablemente, años después, algunas de esas empresas se dilapidaron prostituyendo una idea buena que debemos retomar.
Pero la historia no se detiene. Treinta y cinco anos después, el Sector Social de nuestra economía ya existe. Tenemos las instituciones: Banco Popular, INFOCOOP, IFAM, Consejo Nacional de Cooperativas, Instituto de Estudios del Trabajo, Asamblea de Trabajadores.
Tenemos los movimientos : sindicalismo, cooperativismo, solidarismo, desarrollo comunal, municipalismo, profesionales y docentes, organizaciones de agricultores, movimientos ecologístas y de género, movimientos de juventudes pasando por cooperativas juveniles, las federaciones de estudiantes universitarios hasta el Consejo de la Persona Joven.
Tenemos la plata: solamente los recursos de Cesantía con apenas dos años de vigencia de la ley se acercan a los trescientos millones de dólares y en cinco años llegaremos a los mil quinientos millones. Los trabajadores podrán construir instrumentos de ahorro a largo plazo para democratizar aún más la economía, la sociedad y la democracia.
Todo lo tenemos, menos , la voluntad política. Con la ola neoliberal hemos renunciado a la política.
Partidos y políticos han salido huyendo, renegando, mimetizándose, negándose, para dar paso al poder del tecnócrata presumido ,al empresario fracasado o al improvisado apolítico, como si pudiera existir democracia sin partidos y política sin políticos.
Y justo, en este momento, como signo de buenas nuevas, aparece este ensayo sobre Socialdemocracia y Cooperativísmo de un gran luchador social.
Fue, el Licenciado Rafael Ángel Rojas, el ministro de Trabajo que junto con el presidente Oduber empinándose en una esclarecida tradición socialdemócrata, enviaron a la Asamblea Legislativa el primer proyecto de ley de transformación de la cesantía y creación del Sector de Economía Laboral (SEL).
Fue, también, simultáneamente el ministro de Cooperativas del Presidente Monge y Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Fomento Cooperativo que abanderó la memorable batalla por la transformación de la Cesantía en la década de los ochentas.
Sumémonos todos, enstusíastas y presurosos, al llamado de este inclaudicable luchador para abrir a Liberación a los diferentes sectores sociales de la sociedad civil y catapultar a nuestro partido, dueño del siglo XX desde la Revolución de 1948, a la esplendorosa conquista del siglo XXI.
Francisco Morales
"Si lo que fomentamos es una economía de propiedad distribuida, de muchos productores, que dé oportunidad a muchas aptitudes empresariales y que ofrezca empleo a muchos trabajadores, convienen la banca nacionalizada y el crédito de desarrollo."
José Figueres Ferrer, 1973![]()
Antecedentes Históricos
El socialismo democrático tiene sus orígenes en el Continente Europeo; ahí se genera un pensamiento, que a base de confrontaciones con otras ideologías, tales como el liberalismo y el comunismo logra su propia identidad.
El logro de la democracia, libertad y solidaridad, como lo entendemos hoy día, requirió de varios siglos de lucha para convertirse en realidad y aun hoy día se expresan con diferentes connotaciones.
Antes de referirnos a los contenidos del socialismo democrático que sirven de inspiración a la doctrina cooperativa, conviene que realicemos un brevísimo recorrido histórico de sus antecedentes.
La Europa del siglo XVIII se caracteriza por un sistema social feudalista y un sistema político absolutista, en donde la democracia, la libertad y la solidaridad no jugaban ningún papel. Los principios de libertad, igualdad y fraternidad, desarrollados por el pensamiento liberal fueron abriendo brecha hacia una sociedad democrática, ya que si todos los hombres nacen iguales y libres, el poder político no le pertenece a una persona sino a la comunidad, la cual debe dar las regulaciones.
De ahí surgen las constituciones y los parlamentos; en el orden económico los liberales instituyeron el derecho a la propiedad privada sin restricciones del Estado o la sociedad, siendo la libre competencia el elemento regulador.
La forma en que se fue desarrollando el capitalismo hizo que los principios de libertad, igualdad y fraternidad beneficiaran únicamente a pequeños grupos de privilegio; las masas desposeídas carentes de organización y preparación seguían en situaciones de dependencia y pobreza. La plena libertad económica y la influencia política hizo que los grupos adinerados explotaran a la clase trabajadora, hasta postrarla en condiciones inhumanas.
Tal situación llevó a los trabajadores a dar arduas luchas para organizarse y participar, primero en los sindicatos y luego en los partidos políticos, desde donde podían ir buscando un contrapeso frente a los grupos capitalistas.
Con la inquietud de humanizar la injusticia del capitalismo, aparecen las ideas socialistas, ahí surgen pensadores como Robert Owen (1771-1858) y Charles Fourier (1772-1837), el primero en Inglaterra y el segundo en Francia, que impulsan la creación de cooperativas, las cuales consideran como un instrumento muy importante para llevar a la práctica las ideas socialistas.
También surgen las ideas de un socialismo más radical como es el caso de las teorías de Marx y Engels, ellos estiman que en la lucha de los grupos, siempre se imponen los más fuertes y que la propiedad privada de los medios de producción se ha convertido en un instrumento de sometimiento de los más débiles, que limita la libertad, por lo cual se debe eliminar.
A diferencia del pensamiento liberal que estima que el Estado no debe intervenir en la economía, los socialistas consideran que el Estado debe intervenir en la planificación de la economía en beneficio del interés social.
El concepto de solidaridad cobra gran relevancia; si los trabajadores organizados en sindicatos y partidos políticos, son solidarios se logrará el mejoramiento de las condiciones de vida de la colectividad y por ese camino se fortalece la libertad de los individuos. Igualmente el concepto de democracia cobra mayor amplitud del marco dado por los liberales; se considera que el Estado democrático debe velar por el bienestar de la sociedad en su conjunto, sin las limitaciones puestas por los liberales y para llevar estas ideas a la práctica se insistía en la organización de partidos políticos, sindicatos y cooperativas.
La dificultad de llevar a la práctica los conceptos del socialismo, fue provocando el análisis de las tesis socialistas, por algunos de sus pensadores, así se genera el movimiento revisionista. Posiblemente es Eduard Bernstein el mayor impulsor de una transformación del socialismo democrático, con sus análisis de gran profundidad, en donde plantea nuevas alternativas frente a los conceptos marxistas. En sus escritos ya no se limita al movimiento sindical como el representante social frente a los grupos de privilegio, sino que nos habla del desarrollo de la pequeña y mediana propiedad, que con los empleados y funcionarios de las nuevas estructuras van configurando una nueva clase media, con lo cual demuestra que el planteamiento de únicamente dos clases esbozado por Marx ha sido superado y que la sociedad es más compleja de lo que imaginó este último.
El socialismo reformista deja ver la complejidad de los medios de producción, lo cual impide un control centralizado, por lo que los principios social-demócratas no deben imponerse en forma violenta, sino por medio de un proceso, de acuerdo a las experiencias que se realicen en la realidad.
No es conveniente frenar el desarrollo de las fuerzas productivas, lo que si se debe hacer es controlar sus abusos; por eso las condiciones de trabajo de los asalariados deben ser reguladas por la sociedad a través de órganos políticos nombrados por toda la comunidad.
En la social democracia los intereses sociales deben prevalecer sobre los intereses individuales; el mercado no debe ser satanizado, pero si controlado para evitar el abuso y la explotación. En esta forma el mismo puede jugar un papel dinámico de desarrollo.
Sobre el cooperativismo Bernstein expresó "la descripción más exacta del socialismo es la que parte de la idea del cooperativismo ... porque ella expresa, al mismo tiempo, una relación económica y legal ...". Es evidente que los ideólogos de la social democracia, tienen bien claro que el cooperativismo es parte fundamental del desarrollo de la social democracia.
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La Social Democracia en Costa Rica
Como hemos visto desde los tiempos de feudalismo hasta nuestros días, se ha generado una gama de posibilidades sobre la forma de producir riqueza y la manera de distribuirla, sin que a la fecha se haya encontrado la fórmula ideal, la cual posiblemente nunca encontraremos, dada la naturaleza del ser humano.
Generalmente los métodos más eficaces para producir riqueza son también los que más la concentran.
Nuestro país no se ha mantenido ajeno a estos vaivenes; tanto las corrientes liberales, marxista, social demócrata, como la doctrina social de la iglesia católica, han influido, tanto en lo político como en lo económico y en cierto grado han orientado las ideologías de las agrupaciones políticas.
Posiblemente fue en la década de los cuarenta cuando estuvieron en juego todas estas corrientes, las cuales creo que trajeron un saldo positivo; en ese entonces nos encontrábamos con las garantías sociales, el Código de Trabajo, las políticas de salarios crecientes y el sistema de subsidios para los más necesitados.
Tanto en el Código de Trabajo como en la Constitución del 49 se habla de las cooperativas, las normas dadas en ese entonces nos hablan del adecuado reparto de la riqueza, de la protección al niño, la madre, el anciano y el enfermo desvalido; salario mínimo y fijación periódica; patrimonio familiar, seguros sociales y viviendas populares.
Fue en esta década cuando se creo la Cooperativa Victoria, impulsada en gran parte por miembros del grupo del Centro de Estudios para los Problemas Nacionales. Es en esta época cuando se crea el Partido Social Demócrata, que es el antecedente del Partido Liberación Nacional, inspirado en esta ideología.
En los años siguientes se creó en el Banco Nacional el Departamento de Cooperativas, que luego dio origen en la última administración de don Pepe Figueres a la creación del Instituto Nacional de Fomento Cooperativo.
Durante los treinta años posteriores a la creación de la Segunda República, la economía creció, y se conformó una importante clase media; en otras palabras se logró crecimiento con distribución.
Lamentablemente el gigantismo estatal en lo interno y la llamada crisis del petróleo en lo externo, entre otras cosas, crearon dificultades al modelo establecido. La conformación de un aparato muy costoso con un personal en gran parte burocratizado, convirtió a los recursos invertidos en el manejo estatal en poco productivos.
El aumento de los precios del petróleo, a mediado de la década de los setenta, golpeó fuertemente los términos de intercambio, desarrollando una balanza desfavorable, la cual provocó un endeudamiento que no se pudo atender, generándose una crisis financiera.
Para solucionarla hubo que someterse a los Programas de Ajuste Estructural que impusieron los organismos internacionales, con el consecuente cambio del modelo existente, en el cual lo prioritario era generar divisas para honrar las deudas con dichos organismos.
Para ellos fue necesario privilegiar al sector capitalista, eliminando impuestos en las aduanas que debilitan los ingresos del fisco, reformas al Impuesto sobre la Renta para motivar la inversión en creación de los certificados de abono tributario, incentivos a las inversiones en turismo, lo cual fue agravando el déficit fiscal, al que se sumó un aumento en los impuestos indirectos.
Así se va generando un proceso de concentración de la riqueza, un debilitamiento de la clase media y un aumento de la pobreza.
La universalización de los seguros sociales, la Ley de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares, han sido importantes aciertos que han logrado paliar la situación de grandes sectores, atendiéndoseles en sus problemas de salud, vivienda, alimentación y otros servicios importantes; sin embargo el proceso de concentración de la riqueza continúa, la clase media no ha logrado recuperarse y la pobreza sigue estancada, lo cual posiblemente está incidiendo en la alta deserción que aun tenemos en las aulas, principalmente en secundaria, lo cual repercute en el desempleo y la delincuencia.
Otro de los grandes problemas que se suman a los anteriores, son los problemas éticos, los valores morales han decaído mucho, sobre todo en la función pública.
Ante este panorama, el costarricense ha sufrido una gran desilusión de los políticos y de los partidos y quizá hasta ahora el partido más perjudicado ha sido Liberación Nacional. Sin embargo, creo que ya lo peor pasó y estamos en un proceso de recuperación, que si se orienta bien en el futuro mejoraremos; porque la social democracia aun tiene mucho futuro que recorrer, ya que a nuestro pueblo no le atraen ni las izquierdas ni las derechas, pero pide honestidad en todos los ámbitos y la misma debe ser ejemplarizante desde la función pública.
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II. COOPERATIVISMO Y SOCIAL DEMOCRACIA
Como ya hemos visto, social democracia y cooperativismo han caminado muy de la mano a través de la historia, para los teólogos de la social democracia en el cooperativismo se incorporan los principios básicos de esta ideología, pero además por medio de las cooperativas se pueden llevar a la práctica esos principios básicos. Por eso el Partido Liberación Nacional, en sus gobiernos, con pocas excepciones, ha fomentado el cooperativismo.
Buscando antecedentes del cooperativismo moderno, nos tenemos que remontar al siglo XIX y más concretamente a la ciudad de Roschdale. En esta ciudad, como en muchas otras, los trabajadores de la industria pasaban por situaciones económicas muy difíciles, es por eso que los famosos veintiocho tejedores de Roschdale se organizan para buscar mejorar esas condiciones de vida y después de discutir diferentes fórmulas, llegan a la conclusión que lo apropiado es constituir una cooperativa.
Este grupo de personas son los autores de los principios cooperativos, que con pocas variantes, hoy siguen vigentes, los cuales en mucho son la base de la filosofía cooperativa.
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El cooperativismo es un sistema social y económico que tiene sus propios principios y valores; que buscan la realización del ser humano tanto en lo material como en lo espiritual, en donde el lucro ocupa un lugar secundario, ya que lo que importa es la persona.
En el cooperativismo los fundamentos pregonados por la social democracia: libertad, democracia y solidaridad no solamente se incorporan plenamente, sino que son llevados a la práctica, por eso gran parte de los ideólogos de la social democracia vieron en las cooperativas la puesta en práctica de sus postulados, algunos llegaron hasta el extremo de hablar de la república cooperativa.
En el cooperativismo la persona ocupa un lugar prioritario en relación al capital, por eso se dice que la economía debe estar al servicio del hombre y no a la inversa; hoy día en algunos países las cooperativas en sus informes anuales, no solamente hablan de dividendo económico sino también del dividendo social; en este último se tiene que reflejar el mejoramiento que la cooperativa está logrando en la calidad de sus integrantes, sus familias y en muchos casos de la comunidad donde opera.
Difícilmente encontraremos dentro de los principios cooperativos, alguno que contradiga los principios de la social democracia; cosa que no ocurre con otras ideologías. A diferencia del capitalismo en que las empresas son asociaciones de capital, en la cooperativa son asociaciones de personas, que se constituyen no para lucrar sino para servir; o del capitalismo de estado, en que la propiedad pertenece al último, en el cooperativismo la propiedad pertenece a sus asociados.
Aun cuando el impulso inicial del cooperativismo lo dio la social democracia, hoy el cooperativismo es universal, y aunque opera principalmente en los países democráticos, también opera, aunque con limitaciones, en sistemas totalitarios, ya que sus logros han sido tan importantes que han logrado su carta de presentación en toda clase de sistemas políticos.
No obstante las bondades del cooperativismo hay que tener algo claro, el ser humano no nace cooperativista. Para moldear el egoísmo que es intrínseco a la persona e infundir en ella los principios cooperativos es necesaria la formación del individuo; por ello el cooperativismo tiene en su contenido un aspecto espiritual muy importante: sin educación no es posible tener buenos cooperativistas.
La enseñanza del cooperativismo debe iniciarse en las aulas de nuestras escuelas y colegios: ya la ley existe, lo que hace falta es su aplicación.
En el tanto formemos a nuestra juventud en las ideas cooperativas, los estaremos formando en las ideas social demócratas, esto es fundamental para lograr el partido ideológico que siempre añoramos.
Paralelamente con la enseñanza de la filosofía cooperativa deben constituirse las cooperativas estudiantiles en todos los centros de enseñanza, para formar al joven en el campo de la producción, ya que serán ellos los que en el futuro tendrán que crear la riqueza del país. Con la formación de cooperativas estudiantiles estaremos logrando otro ideal, el de combinar trabajo y estudio, el cual ha dado grandes logros en la madurez y formación de la juventud, en otros países; es una manera de sacar a los muchachos de las calles, en donde se exponen a la droga y la delincuencia; aprenden a dignificar el trabajo y hasta pueden tener un ingreso, sin necesidad de ser explotados.
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El cooperativismo ha elevado a rango de ley los principios cooperativos, lo cual garantiza que la base de su filosofía no esté sometida a vaivenes o interpretaciones acomodaticias. En estos principios también encontramos la similitud entre éstos y las ideas social demócratas.
Libre adhesión y retiro voluntario de los asociados: aquí se garantiza el principio de libertad del ser humano. A una cooperativa se ingresa cuando la persona en plena disposición de sus derechos así lo determina, lo cual generalmente hace para satisfacer sus necesidades y promover el mejoramiento económico y social. Cuando el asociado por cualquier razón decide retirarse lo puede hacer, liquidando su situación financiera con la cooperativa.
Derecho de voz y un solo voto por asociado: el principio democrático tan definido por la social democracia, se consagra plenamente en este principio; la dignidad del ser humano se patentiza en este principio al grado de que la libre determinación y voluntariedad se anteponen a lo material. El voto del asociado vale igual para todos los miembros de la cooperativa, independientemente del capital de cada asociado, lo cual trasciende a la dirección y orientación de la organización.
El llamado control democrático del asociado en la cooperativa, es fundamental, éste le da el derecho al asociado de estar bien informado del estado de la misma, para tomar decisiones que correspondan con plena autonomía e independencia. Cuando el control democrático no opera en forma adecuada se corren graves riesgos, ya que se pierde la vigilancia sobre los administradores y ello impide tomar decisiones adecuadas con la anticipación del caso.
Devolución de excedentes y aceptación de pérdidas, de acuerdo al trabajo en común: en las cooperativas el excedente se reparte en proporción al volumen de operaciones del asociado, ya que lo importante en la cooperativa es la relación del asociado en las operaciones de ésta; a diferencia de la empresa capitalista en que el excedente se entrega en relación al aporte del capital suscrito por el socio, y ello es así porque de conformidad con la filosofía cooperativa el lucro a costa del trabajo de otros no se da.
Pago de un interés limitado a los aportes hechos al capital social; el interés usurero no se da en las cooperativas, por eso se habla de un interés limitado, lo cual indica que la explotación entre asociados no se debe dar. Tanto en este principio como en el anterior se nota la presencia del principio de solidaridad.
Neutralidad racial, religiosa y política e igualdad de derechos: nuevamente nos encontramos en la consolidación democrática, tan enarbolada por la social democracia; este es un principio de trascendencia universal, el cual ha permitido que incluso en países no democráticos pueda operar el cooperativismo.
Aun cuando existen otros principios, nos referiremos a un principio que pareciera emanar de la doctrina social demócrata, con lo que podríamos decir que se trata de ramas del mismo tronco: "Fomento de la educación y del bienestar social y mejoramiento de las condiciones de vida de los asociados y sus familias". Aquí nuevamente nos encontramos que una de las columnas sobre las cuales descansa la social democracia, la solidaridad.
Sin educación pareciera que no es posible salir adelante con la social democracia y el cooperativismo, sino que hoy en día sin educación no hay desarrollo y por lo tanto tampoco bienestar; estamos en la era del conocimiento. Pero el desarrollo no tiene sentido si no se aplica al bienestar de la humanidad. Acumular riqueza mientras haya tanta pobreza es desconocer el sentido de la vida.
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Aún cuando ya hemos hablado bastante sobre las cooperativas y el ligamen con la social democracia, vamos a comentar muy sucintamente los contenidos incorporados en nuestra legislación.
"Las cooperativas son asociaciones voluntarias de personas y no de capitales...". Aquí la preeminencia de la persona sobre el capital es patente; aun cuando sabemos que la cooperativa debe tener resultados económicos, los mismos no pueden estar sobre la persona o en detrimento de ella, como si ocurre en el sistema capitalista. Al ocupar la persona un lugar preeminente en la cooperativa el aspecto cultural también se menciona con gran énfasis en diferentes artículos de la ley.
En las cooperativas ... "los individuos se organizan democráticamente a fin de satisfacer sus necesidades y promover el mejoramiento económico y social, como un medio de superar su condición humana y su formación individual, en las cuales el motivo del trabajo y de la producción, de la distribución y del consumo, es el servicio y no el lucro."
No existe la menor duda de que el principio de solidaridad, que como ya hemos visto anteriormente, es fundamental en el planteamiento de la social democracia encuentra en esta norma una gran concreción; si queremos un mundo solidario, en las cooperativas tenemos un aliado muy definido.
Posiblemente lo expuesto, en un mundo dominado por las ideas mercantilistas, resulte para muchos un mero idealismo, por eso conviene que aclaremos algunas cosas.
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La Cooperativa como Empresa y como Entidad de Servicio
La cooperativa para algunos autores es una asociación de personas que organiza y administra la empresa económica, para otros la cooperativa es la vez una asociación y una empresa. En todo caso, en la misma entidad se encuentra presente lo asociativo y lo empresarial; hoy nos encontramos a los cooperativistas que estiman que lo que debe primar es lo asociativo, frente a los que piensan que lo más importante es lo empresarial. Posiblemente lo aconsejable sea un equilibrio, de acuerdo a las circunstancias existentes alrededor de cada cooperativa.
Tanto lo social como lo económico deben estar presentes en la cooperativa; no basta que un conjunto de personas se asocien con el objeto de solucionar problemas comunes, sino cuentan con el recurso económico para llevar adelante sus planes; se trata de dos elementos aparentemente necesarios que deben ser conjugados para conseguir mejoras, tanto de tipo económico como social de los integrantes de la cooperativa.
Junto con lo económico, para que una entidad sea una cooperativa deben estar presentes los conceptos de solidaridad, justicia y democracia. Cuando en una cooperativa la actividad económica roza con tales conceptos, posiblemente algo no camina bien.
Como la empresa, la cooperativa requiere de una organización y administración adecuadas, con capacidad suficiente para competir en el mercado, de ahí que requiera gran eficiencia en su funcionamiento y por lo tanto personal apropiado con conocimientos suficientes. Si la cooperativa no logra dar sus servicios de calidad y precio mejor o similar a otras empresas, desestimulará al asociado y este posiblemente la abandonará, en todo caso si por deficiencias administrativas o por falta de factibilidad el asociado recibe un ingreso inferior al que puede lograr en otra empresa por su producto, podemos estar en presencia de una situación en que resulte imposible el mejoramiento del asociado en su situación económica y por lo tanto social.
Cuando la cooperativa logra su desarrollo empresarial, paralelamente ese desarrollo debe repercutir en el mejoramiento del nivel de vida de sus asociados y viceversa, por eso lo empresarial está estrechamente ligado a lo social.
La cooperativa, como hemos visto hasta aquí, ha tomado de la empresa todo lo referente a los aspectos necesarios para realizar sus funciones en la forma más eficientemente posible y de lo asociativo todo aquello que esté relacionado con el mejoramiento de las condiciones de vida del ser humano, por eso en el cooperativismo la economía se pone al servicio del ser humano y no al contrario, como ocurre en la empresa de capital. Cooperativismo entonces es desarrollo, entendido este en el sentido de crear riqueza para distribuirla en la forma más justa posible.
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Desarrollo de la Empresa Cooperativa
Si la cooperativa como la entendemos, es una forma de lograr el desarrollo económico con un contenido social, que no tiene la empresa de capital, la misma debe incursionar cada vez más en las actividades empresariales y para eso se requiere de mayores volúmenes y técnicas más avanzadas, lo cual nos lleva a la integración entre cooperativas.
Si tenemos en consideración que las asociaciones del sector social de la economía son en su mayoría empresas pequeñas, nos encontramos en presencia de una limitante para competir con empresas grandes, no solamente del sector mercantil, sino a veces del mismo sector, por eso el aspecto de la integración es también de suma importancia.
La integración existe para diferentes fines y a niveles distintos, puede ser con fines de defensa, y representación, como ocurre en el caso de las federaciones, confederaciones y uniones o la de tipo horizontal como es el caso de los consorcios y en cierto grado las incorporaciones o fusiones, las cuales ocurren fundamentalmente con el fin de tener mejores resultados empresariales.
La incorporación se da cuando una o más cooperativas son absorbidas por otra, generalmente de mayor volumen o con mejores estructuras administrativas; la fusión ocurre cuando dos o más cooperativas se disuelven para integrar una nueva cooperativa, tanto en la incorporación como en la fusión la cooperativa pasa al nuevo ente forma integral, esto es con sus activos y pasivos y con sus asociados. En la constitución del consorcio intervienen dos o más cooperativas, una o más cooperativas y alguna entidad pública o privada, sin fines de lucro. (Artículo 95 de la Ley de Asociaciones Cooperativas de Costa Rica).
Los organismos de integración vertical, como las federaciones y uniones en nuestro medio, en muchos casos cumplen una doble función, de defensa y representación y a la vez de organismo empresarial. Por su parte la incorporación y la fusión han tenido poco uso, debido a que en la mayor parte de los casos las cooperativas buscan este mecanismo cuando ya no hay nada que hacer; pero este puede ser muy útil si se logra llevar a cabo en tiempo, sin embargo el localismo y el individualismo en general evitan que estas asociaciones se lleven a cabo en el momento apropiado. A veces una cooperativa por el volumen de actividades, costos de transporte, costos de nueva maquinaria o administración deficiente, no resulta factible, pero si se incorpora o fusiona con otras cooperativas, la actividad resulta rentable y se logra no solamente evitar la disolución de una cooperativa, sino mejorar las condiciones, tanto de la cooperativa en dificultades, como aquella que la recibe para realizar una labor conjunta.
Uno de los mecanismos que está teniendo éxito para la superación del problema indicado, es el de los consorcios cooperativos, sin embargo, los mismos se deben de entender en el sentido de que hay que utilizarlos para desarrollar aquellas etapas que la cooperativa de base en forma individual no puede realizar. El consorcio permite que la cooperativa primaria pueda tener acceso a una asistencia técnica más calificada y a administradores de mayor capacidad gerencial, ya que los volúmenes de operación del consorcio permiten realizar las erogaciones que estos servicios demandan. Igualmente por este mecanismo se logran canales y montos de comercialización que le permiten a la cooperativa mayor capacidad de negociación, logrando abaratar costos y mejorar sus excedentes.
En muchos casos los bajos volúmenes de producción impiden que la cooperativa pueda realizar proceso de transformación que le permita un mayor valor agregado a sus productos o un menor costo del producto final, lo cual se logra superar por medio de la integración horizontal, por eso cuando se consigue integrar el esfuerzo de varias cooperativas, se consigue el desarrollo empresarial, que individualmente no es posible.
En el mundo competitivo en que hoy nos desenvolvemos, son muchos los casos en que las pequeñas unidades productivas no tienen viabilidad enfrente de la gran empresa e incluso existe el riesgo de que la mediana empresa sucumba frente a la presencia de las transnacionales, por lo que la integración horizontal resulta imprescindible en el Movimiento Cooperativo para llevar adelante muchas de sus actividades.
Pero no solamente se hace necesaria la integración formal de tipo empresarial, sino también la de tipo informal entre cooperativas, que en muchos casos realizan actividades con empresas mercantiles cuando las mismas podrían llevarse a cabo entre organizaciones del mismo sector. La transferencia tecnológica a través de pasantías entre cooperativas o de centro tecnológicos con cooperativas, son mecanismos de cooperación que se deben impulsar; la cooperación no solamente se da en forma activa sino en muchos casos por omisión, evitando entrar en competencia entre cooperativas en actividades similares.
Las grandes dificultades que hoy encuentran las cooperativas de agricultores, con el acecho de los intermediarios y por otra parte las de los consumidores con la fuerte competencia de las grandes cadenas, podrían ser superadas si existiera una buena integración entre ambos subsectores y a la vez se crearan algunas industrias que suplieran a las tiendas cooperativas.
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El Cooperativismo y la Democracia Económica
Anteriormente hemos hablado del modelo que nos rige y sus imperfecciones, de los problemas de injusticia que genera, de la necesidad de generar cambios, complementando las instituciones y sistemas que nos rigen, de la importancia que la cooperativa tiene para generar los cambios, para distribuir la riqueza; esto nos lleva a que hablemos de la democratización de la economía. La democracia económica surge como un complemento de la democracia política; las libertades no pueden servir para crear injusticia; una democracia integral debe abarcar el campo político pero también el económico; la democracia política tiene como sustento el sufragio, la económica la propiedad.
La situación que hoy se vive en nuestros países requiere del establecimiento de un sistema, en donde la solidaridad esté por encima del estatismo y el individualismo, de manera que se de una mejor distribución de la riqueza que la existente; para que ello ocurra la organización de los sectores populares es sumamente importante, de ahí que el cooperativismo sea una de las herramientas mejor equipadas para construir ese tipo de sociedad más justa.
Para diseñar el futuro es preciso fijarse metas y si ya estamos en el siglo XXI conviene que pongamos todo nuestro empeño para democratizar la propiedad, de manera que invirtamos el proceso que se está dando y busquemos que en lugar de que cada día haya más proletarios, tengamos cada día más propietarios, con suficiente poder adquisitivo, creando mayores posibilidades de mercado y producción, asimismo mejores posibilidades de trabajo. Si la concentración de poder político es inconveniente, de ahí la división de los poderes, también la concentración de poder económico en pocas manos es inconveniente.
Los bienes de producción, no solamente por justicia, sino por conveniencia económica y estabilidad política deben de estar en función del bienestar de la humanidad y no ser utilizados para dominar o explotar a los grupos más débiles.
Las encíclicas papales reiteradamente se han pronunciado a favor de esta tesis, Juan Pablo II en Laborem Exercens ha dicho sobre las injusticias sociales "un análisis completo de la situación del mundo contemporáneo ha puesto de manifiesto de modo todavía más profundo y más pleno, el significado del análisis anterior de las injusticias sociales; y es el significado que hoy se debe dar a los esfuerzos encaminados a construir la justicia sobre la tierra, no escondiendo con ello las estructuras injustas, sino exigiendo un examen de las mismas y su transformación en una dimensión más universal."
Por eso nuestro deber es el de referirnos a tal situación y a la vez buscar las soluciones pacíficas y apropiadas, aún cuando de antemano debemos saber que existen mentes egoístas que nos combatirán.
Como se podrá observar la filosofía que nos inspira a los cooperativistas no está de acuerdo con la concentración privada en pocas manos, queremos una democratización de los bienes de producción, en donde el mayor número posible pueda disfrutar de los mismos, de conformidad con el esfuerzo que deberá poner en la creación de la riqueza que se genere y en relación a sus necesidades.
Por eso estamos hablando de un modelo participativo y distributivo, como ya hemos expresado requiere de organización de los diferentes grupos de ciudadanos, porque individualmente será casi imposible lograr las metas buscadas; por eso el cooperativismo y otras organizaciones similares deben cumplir una misión especial en la generación de estos cambios.
Hablamos mucho de la cooperativa, puesto que este tipo de organización no ha fallado prácticamente en ninguna parte, los que han fallado son los seres humanos que no la han sabido utilizar.
Hoy estamos en la presencia de un modelo económico que no ha podido dar solución al problema de las grandes mayorías; mientras algunos no tienen lo mínimo para subsistir, otros en cambio pueden derrochar, esto no es compatible con los principios democráticos que nos hablan de la igualdad de oportunidades.
Es necesario por tanto que nos esforcemos por perfeccionar el sistema democrático, adicionando la democracia política con la económica. De lo contrario, el modelo que vivimos puede llegar a su agotamiento y a la pérdida de fe, que es la antítesis de la dictadura.
Como podemos ver la democratización dela economía no surge como una idea antojadiza o porque alguien crea que deben cambiarse las cosas simplemente por cambiarse; todo lo contrario surge como una necesidad sentida y como una alternativa de solución a los problemas que estamos viviendo.
Es necesario recalcar que no estamos frente a una solución solamente para los grupos menos beneficiados, sino que también tiene sus ventajas para los grupos más favorecidos, ya que los capitalistas también necesitan de un sistema amplio de libertades, democracia y sobre todo de seguridad, porque la pobreza como se sabe genera la delincuencia.
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IV. EL SER HUMANO Y LA PROPIEDAD
El ser humano por naturaleza es un tanto egoísta y como tal tiene una inclinación hacia la apropiación de los bienes y el lucro, de ahí el origen de la propiedad privada; este instinto ha sido fundamental en el desarrollo del capitalismo.
Dentro de la sociedad capitalista que hoy vivimos podemos observar que hay algunos elementos que son fundamentales para que la persona se apropie de los bienes de producción.
En primer lugar tenemos el dinero, quien lo posee por cualquier razón tiene un medio importantísimo para adquirir bienes; el dinero puede adquirirse por alguna vía gratuita (herencia) o a través del esfuerzo de la persona, para eso juega un papel importante la capacidad intelectual, aquellas personas que denominamos como inteligentes cuentan con una gran posibilidad también de adquirir bienes.
Hay quienes aún no contando con dinero y alto nivel intelectual logran capacitarse lo suficiente, lo cual les permite también el acceso a los bienes.
Quienes carecen de dinero, tienen limitaciones de tipo intelectual y poca preparación, generalmente forman los grupos de los menos favorecidos de nuestra sociedad; como se ve existen ciertas leyes que aunque no están escritas, si determinan en cierta forma la conformación de los más o menos favorecidos de nuestra sociedad; que son todas aquellas personas que viven con limitaciones, sin llenar las necesidades básicas que demanda la época actual, puesto que generalmente son objeto de explotación de los grupos de privilegio, por lo que sus ingresos son muy bajos.
Tal situación crea un estado de injusticia, que en cierto grado es consecuencia de la misma naturaleza del ser humano; sin embargo, al ser la persona un ser inteligente tiene capacidad para ajustar o corregir aquellas situaciones creadas por la misma naturaleza que resultan inconvenientes o injustas dentro del conglomerado social.
Para corregir estos estados de injusticia han surgido las diferentes organizaciones sociales, dentro de las cuales podemos citar las cooperativas; que tienen alcances no solamente sociales sino también económicas, convirtiéndose en una magnífico instrumento de democratización de la economía, puesto que ellas permiten que el objeto de ésta no sea la mera creación de riqueza sino un medio para dignificar al ser humano.
La organización social con fines socio-económicos le permite al ser humano superar aquellas restricciones que en forma individual no le sería posible superar.
El recurso dinero resulta de muy difícil acceso para quienes no teniendo recursos pretenden hoy en día conseguir un crédito, no obstante, por medio de la organización social se abren mayores posibilidades, puesto las entidades financieras son más accesibles a los grupos organizados, por otra parte existen entidades de gobierno que tienen programas de financiamiento blando para estos grupos o incluso fondos de avales; además que los pequeños aportes de varias personas pueden constituir un capital semilla capaz de emprender una actividad empresarial.
Los limitantes de orden académico e intelectual se pueden minimizar escogiendo a los mejores dotados y preparados del grupo para dirigir la empresa o en su defecto contratando buenos administradores, que es lo que también hace la empresa capitalista; como se puede observar por medio de la cooperativa es posible lograr grados de mayor eficiencia y constituir empresas capaces de competir en el mercado, lo cual no sería posible si la persona actúa individualmente.
Como podemos observar, la cooperativa no solamente permite un mejoramiento de las condiciones de vida de sus asociados, sino que al lograr mayores niveles de eficiencia crea riqueza y entonces aporta recursos al desarrollo; es un medio de hacer más productiva la mano de obra sin la necesidad de cometer injusticias, a costa de empobrecer a otros.
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La política social que se aplicó en nuestro país desde el siglo pasado, estaba fundamentada en la beneficencia pública, inspirada en la caridad cristiana. El Estado debía ayudar a los muy pobres por medio de servicios gratuitos (de ahí el origen de la actividad paternalista de la cual tanto se ha hablado).
Esta actitud la vemos reflejada en la nominación que se le dio a la cartera de gobierno más comprometida con la materia: Ministerio de Trabajo y Bienestar Social.
Con el tiempo esa orientación fue evolucionando hacia la seguridad social. Un hecho que evidencia esta nueva actitud es la universalización de los seguros sociales, donde ya no se piensa que la política social debe de llegar básicamente a los muy pobres, sino que la misma debe de abarcar a otros estratos más altos, los cuales deben de contribuir en el pago del gasto del servicio. Para poner de relieve esta nueva actitud la cartera de trabajo cambia su aditamento de "Bienestar Social" por "Seguridad Social", Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
Hoy día nos encontramos con una mezcla de ambas orientaciones. Por una parte se mantiene la distribución de los famosos bonos en forma gratuita y ahora se exige la contribución del ciudadano para el régimen de pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social.
Se reparte el pescado, pero no se le enseña a la gente a pescar. El tiempo ha demostrado que el modelo es insuficiente para enfrentar el problema social. Tampoco se puede aceptar la tesis de la llamada "focalización" propuesta por el PAE III, que es ni más ni menos, un retroceso en la política social. Lo correcto parece ser dar un paso hacia delante y evolucionar hacia el desarrollo social, o como lo denominan algunos al desarrollo humano.
Significa variar la política social de las entidades públicas en el sentido de que vayan sustituyendo su política de beneficencia por la de desarrollo humano. Una buena parte de los recursos que hoy se asignan en forma gratuita a los estratos pobres de nuestra sociedad deben ir cambiando de rumbo para que se utilicen en el desarrollo humano.
Las personas que estén en capacidad de trabajar y que hoy reciben el subsidio del Estado, deben organizarse y ser incorporadas a proyectos productivos para lo cual debe dárseles la capacitación y los instrumentos necesarios, para que poco a poco abandonen su dependencia y puedan caminar por ellos mismos. Solo logrando que los pobres se hagan productivos es posible ir disminuyendo la pobreza. Estamos pensando en dejar de regalar el pescado y enseñar a pescarlo. El Estado debe fortalecer aquellos programas por medio de los cuales se asiste a personas que por razón de su edad o de limitaciones de orden físico o mental requieren del amparo del sector público.
Lo anterior requiere cierta reestructuración del sector público encargado del campo social a fin de lograr una mayor especialización, mejores grados de eficiencia y mejor coordinación con organismos no gubernamentales de la sociedad civil.
Cambio de enfoque en la política social: El lema enseñar a pesar antes de regalar el pescado nos debe llevar a un programa en donde el subsidio solo debe de llegar a quien definitivamente no tenga otra posibilidad de subsistencia. En los demás casos, la ayuda debe de estar orientada a potencializar las capacidades de las personas que lo requieran.
Una política social con fundamento en el desarrollo humano significa que la sociedad civil y el Estado deben realizar una labor conjunta para facilitarle a los grupos más desposeídos los instrumentos necesarios para que desarrollando sus capacidades y adquiriendo nuevas destrezas pueden por su cuenta realizarse en la vida, tanto en lo material como en lo espiritual. Ya lo dijo don Pepe "¿para qué tractores sin violines?".
Las acciones deben iniciarse por un proceso de organización. Ya no es posible atender a las personas en una forma individual. Si se logra la organización, a través de la misma se van logrando las soluciones. Los proyectos productivos deben ir sustituyendo la beneficencia pública en todos los casos en que ello sea posible. La persona siente que es capaz de realizarse en la vida y no desarrolla la actitud de dependencia como sucede con algunos programas. Asignaciones Familiares, INA, INFOCOOP, Desarrollo Comunal, IMAS, y toda entidad estatal que tenga que ver con la materia deben integrarse en un programa nacional, que busque alianzas con la sociedad civil para lograr el Desarrollo Humano.
La unidad familiar no debe perderse de vista en ningún momento ya que la misma es fundamental para desarrollar un programa integral de esta índole.
Las técnicas de capacitación deben ser adecuadas a los beneficiarios del programa. Los proyectos productivos deben estar bien estudiados para que cuenten con el mercado necesario. El mismo Estado podría ser un gran consumidor de esa producción, por ejemplo, uniformes para la policía, ropas para hospitales de la CCSS, escritorios y sillas para colegios y escuelas.
La política de beneficencia lo que logra en muchos casos es perpetuar la situación de pobreza. Con base en el desarrollo humano se logra que el ser humano evolucione a una mejor condición y pueda en esa forma escalar en la movilidad social, evolucionando hacia una cultura superior, en donde la calidad de vida, vista en forma integral, logre mejorarse en lo posible. Es necesario reforzar los valores que todavía subyacen en nuestra sociedad y cerrarle el camino al materialismo que en forma tan agresiva nos golpea.
La política social en nuestro país, como bien lo ha dicho en sus análisis el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es de carácter tradicional y con un fuerte componente de centralización. Debe ser variado conforme a las nuevas corrientes, reforzando la capacidad del ser humano para que realice mayores logros y por otra parte para buscar mecanismos de participación ciudadana que descentralicen la acción del Estado.
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Anteriormente mencionamos que los instrumentos para distribuir riqueza y lograr una sociedad más justa se han venido debilitando debido a las nuevas exigencias de la economía mundial. Con los grados de inflación existente, la política de salarios crecientes se torna insuficiente para lograr la mejora que requieren los grupos más débiles de nuestra sociedad. Su cobertura difícilmente puede enjugar el costo que para el trabajador tiene la inflación con consecuencias negativas para el sector asalariado.
Un país como el nuestro, que se precia de tener una democracia ejemplar, no puede desoír los informes de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Humano en donde se clama por más justicia y mayor participación de los menos favorecidos.
Es necesario, primero, evitar el ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres para luego reducirla. Si los instrumentos que operaron en años anteriores son insuficientes, es necesario que pensemos en otros que puedan no solamente atacar el problema sino también producir mayor riqueza. Democratizar más la propiedad ensanchando la base de los propietarios, generando mayor Democracia Económica.
Esto también debe llevar aparejado un proceso de participación popular. No hay democracia sin el pueblo.
Un programa de democratización de la economía requiere una definición política de compromiso con los sectores más débiles de nuestra sociedad y la disposición del recurso económico necesario. Pero además, es preciso saber de antemano que con las personas que se va a trabajar tienen algunas limitaciones ya sea en lo académico, intelectual o en lo económico, por lo que se requiere una metodología apropiada para lograr resultados importantes. En el país existen experiencias que nos pueden servir de guía, por ejemplo una cooperativa de no videntes, que permite a sus miembros ganarse la vida trabajando en la venta de lotería.
La participación popular: una política con fundamento en el Desarrollo Humano debe lograr una democracia lo más participativa posible tanto en lo político y económico como en lo social.
El Estado costarricense se ha conformado en una forma muy verticalizada, lo cual ha generado un sistema no solamente lento en su accionar sino un tanto alejado del usuario. Las Instituciones resuelven los asuntos desconociendo las necesidades reales de las personas a las cuales van dirigidos sus actos. Se estableció que los diferentes gremios tendrían representación en los entes autónomos, pero las personas son nombradas y removidas por el Poder Ejecutivo, con lo cual se desnaturalizó la intención.
Para corregir esto se hace necesario el nombramiento directo por las bases de los representados y en igual forma su remoción. Solo así lograremos una verdadera representación de esas bases y una respuesta apropiada a sus necesidades.
Esa participación debe hacerse en diferentes instancias, siempre que existan organismos colegiados y en especial las regiones en donde el Estado tenga órganos de decisión. También es necesario descentralizar en las regiones la resolución de asuntos que hoy únicamente se tramitan en San José o en las cabeceras de provincia.
Sólo democratizando el poder del Estado será posible agilizar el camino para un desarrollo más eficiente de nuestro país. La presencia de la sociedad civil en los diferentes órganos de decisión será un motivo para atacar la burocratización y corrupción que hoy nos afecta.
Hay que pensar por ejemplo, en el traslado de algunas funciones del Estado a las organizaciones de la sociedad civil que las puedan asumir. El Estado debe participar en forma conjunta con esas organizaciones en la fijación de políticas y luego evaluar y controlar sus acciones, con la suficiente energía para que las cosas caminen bien.
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En nuestro tiempo la sociedad se desvive por buscar un "alto nivel de vida" confundido éste con bienes de alto costo que satisfagan gustos de orden material básicamente. Sin embargo, curiosamente, en la mayor parte de los casos de centros de población en donde se goza de grandes comodidades los niveles de delincuencia, desintegración familiar y la drogadicción no son lo más deseables.
La sociedad de consumo, que cada día toma más fuerza estimula la adquisición de gran cantidad de bienes innecesarios. Provoca el gasto de muchos que no tienen capacidad económica pero que, embaucados por la propaganda hacen cualquier esfuerzo, incluso robando para adquirirlos. Todo busca aparentar un alto nivel de vida. Se hace necesario estimular los valores del espíritu.
Decía don Pepe "la cantidad de ciudadanos que logremos modelar conforme a las más elevadas concepciones del espíritu, está ha de ser la prueba del buen resultado de nuestro empeño." Lo anterior nos enseña que no es el resultado económico lo más importante como lo pregonan los neoliberales sino que hay valores que debemos preservar y estimular. A fin de cuentas, el verdadero objetivo de toda sociedad, es la felicidad del ser humano. Para Liberación Nacional el ser humano es el centro y el norte del quehacer político.
La calidad de vida la encontramos en el turismo ecológico, pero no en el turismo de bares y casinos. Los ingresos que de momento se logran, puede que se tornen insuficientes para reparar los daños que ciertas actividades ocasionan a mediano plazo.
Una política social bien diseñada debe impulsar el Desarrollo Humano. Tenemos todo: Instituciones, programas, recursos humanos y financieros, vigorosos movimientos sociales como cooperativas, sindicatos, solidarismo, micro, pequeña y mediana empresas, desarrollo comunal y organizaciones no gubernamentales. Lo que falta es visión y coraje político.
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VI. NUEVAS ESTRUCTURAS DE LIBERACIÓN NACIONAL
Los partidos políticos son necesarios para el funcionamiento de la democracia, resulta difícil imaginarse el funcionamiento de una democracia sin partidos políticos; pero pareciera que los mismos han entrado en crisis, una muestra de ello son los triunfos electorales de algunos líderes sin partido en América Latina; otra señal es la actitud de algunos dirigentes políticos de presentarse ante el electorado sin mayores ligámenes con la agrupación política a que pertenecen, lo cual les ha dado buenos resultados.
Costa Rica posiblemente es un ejemplo de ello; el partido cuenta poco, pesa más el candidato. Esta situación puede tener algunos resultados de momento en una situación de coyuntura, pero no en forma permanente.
Pareciera que el mal no está en la institución que es el partido político, sino más bien en el envejecimiento de las estructuras políticas de los partidos que no han podido evolucionar al mismo ritmo en que ha evolucionado la sociedad, la cual cada día es más compleja. Este problema trasciende a la administración del Estado, que ha entrado en los llamados problemas de ingobernabilidad. El llamado COMBO del ICE creo que fue una señal clara que demostró la debilidad de los partidos políticos y la falta de instrumentos del gobierno para ejercer la autoridad, en esa oportunidad se puso en duda la representatividad de los partidos y el poco respaldo del pueblo al gobierno; esto permitió que una minoría, liderada por un sindicato, para bien o para mal del país, impusiera su criterio sobre las instituciones del país.
Posiblemente nos hemos quedado con una democracia representativa que debe evolucionar a una más participativa. Los ciudadanos ya no se sienten representados en las autoridades nombradas en los procesos electorales, incluso un porcentaje considerable ha llegado a tal decepción que ya no participa en los procesos, lo cual es muy grave, ya que para adquirir ese derecho se tuvo que transitar un largo camino.
La falta de modernización de las estructuras de los partidos y el modelo verticalizado del aparato de gobierno, ha facilitado a los funcionarios deshonestos hacer de las suyas, lo cual ha agravado el estado de las cosas. El atraso en la modernización de las estructuras de los partidos hace cada día más difícil el cambio, ya que los procesos deberían haberse iniciado desde hace ya bastante tiempo.
La burocratización de las oficinas públicas es un mal que no se soluciona; los usuarios del servicio se molestan por la mala atención, pero pareciera que a los jerarcas de la administración el asunto los tiene sin cuidado; las contralorías de servicio, controladas por la misma administración no han tenido buen suceso y mientras tanto el usuario sigue indefenso frente a este grave problema.
Los trámites engorrosos y en muchos casos innecesarios dificultan cada día en mayor grado el buen servicio. Todo esto aumenta el descontento con los políticos, a los cuales culpan por no ponerle solución a estas lacras.
Algunas cúpulas sindicales también son indiferentes ante el problema, pero si están atentos a buscar mejoras para su grupo e incluso disminuyendo las horas de servicio, todo lo cual va en contra del usuario, que son la gran mayoría de la población, los cuales ya los miran como enemigos a sus intereses, los grados de ineficiencia en el servicio y el cobro de propinas también frenan el desarrollo del país; todo esto es también consecuencia de un clientelismo político que se debe desterrar.
Este estado de cosas hace que gran cantidad de costarricenses capaces y honestos, ya no quieran participar en los procesos en que se forman las estructuras partidarias, lo cual hace que los cuadros del partido no cuenten con gran parte del recurso humano de gente que aun se mantiene en sus filas, pero que se limita a emitir su voto, como un deber patriótico. Si examinamos nuestros cuadros, en todos los niveles, nos percatamos que ahí hacen falta muchos buenos costarricenses.
Si en nuestra organización electoral no se encuentran representados gran cantidad de sectores de la sociedad civil con sus mejores dirigentes, si esa organización no facilita el análisis y la solución a tales sectores, resulta entendible comprender las razones por las cuales no están motivados a participar y si además cuando el partido llega al gobierno tampoco se interesa en ellos, porque los programas se preparan detrás de un escritorio sin participar a los afectados, tenemos que aceptar que nuestras estrategias políticas están des-actualizadas, que nos han llevado a gobernar para el pueblo, pero sin el pueblo.
Se hace necesario evolucionar hacia una democracia participativa, que haga posible el funcionamiento de la social democracia, porque hemos caído en un sistema vercalizado, en donde la democracia, pilar fundamental de nuestra ideología, opera con muchas deficiencias.
Para ello hay que organizarse desde las bases participando a los diferentes sectores e incorporarlos a la organización, con el poder requerido junto a la estructura electoral vigente y construir con ellos una plataforma programática para un futuro gobierno, el que deberá tener órganos de consulta y análisis que permita la participación de tales sectores en las decisiones que los puedan afectar.
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Algunas Sugerencias para el Desarrollo de la Social Democracia en Nuestro País
Llevar adelante una reforma tributaria que ponga a pagar más a los que más tienen; esto bajará el déficit fiscal y con buen manejo el costo de la vida de los menos favorecidos.
Reactivar la enseñanza del cooperativismo en las escuelas primarias y la creación de cooperativas en las secundarias. Esto permitirá no sólo formar la juventud en ideas afines a la social democracia, sino desarrollar en el joven habilidades para incursionar en la producción; facilitarle en muchos casos algunos ingresos, lo cual puede repercutir en una disminución de la deserción y combatir los niveles de delincuencia, ya que ésta no se combate siempre con más cárceles sino más bien con la prevención.
Utilizar en mayor grado los recursos de asignaciones familiares en el desarrollo humano, no regalando tanto el pescado, sino enseñando a pescar. La gente que vive con problemas de pobreza ocupa que se le capacite y se le organice para ganarse la vida. La mejor forma de combatir la pobreza es creando riquezas.
Pasar las contralorías de servicio que operan en las dependencias públicas, a la Defensoría de los Habitantes y crear organizaciones de usuarios que las apoyen, para lo cual el Estado debe prestarles alguna colaboración, de manera que fiscalicen el servicio público, tan venido a menos.
Iniciar un proceso de ajuste de las estructuras del partido y de las instituciones públicas, para ir creando el marco de una democracia más participativa, que responda a la época que estamos viviendo.
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Licenciado en Derecho de la Universidad de Costa Rica
CURRICULUM POLITICO
Asesor Ministro de Hacienda Administración Figueres
Diputado a la Asamblea Legislativa
Ministro de Trabajo Administración Oduber
Ministro de Desarrollo Cooperativo Administración Monge
Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Fomento Cooperativo en la Administración Monge y en la Admistración Arias
Presidente Junta Directiva de INFOCOOP en Administración Figueres Olsen
Presidente del Instituto Costarricense de Enseñanza Radiofónica, ICER
Miembro Junta Directiva CEDAL
Autor ensayo "Sector de Economía Laboral"
Autor ensayo "Cesantía y Democratización Económica"
Autor ensayo "Cooperativismo, Democracia y Paz"
Autor ensayo "Cooperativismo y Democracia Económica"
Autor ensayo "Las Cooperativas como Empresa y como Organizaciones de Servicio"
Estudios de Cooperativismo en Israel y Europa
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