La Neutralidad de Costa Rica y el Estado nuevo
Luis Alberto Monge Alvarez
Palabras en el aniversario 19 de la
Proclama Presidencial sobre la Neutralidad
San José, 18 noviembre 2002
EN ESTA CELEBRACIÓN DEL ANIVERSARIO 19 de la Proclama Presidencial sobre la Neutralidad perpetua, activa y no armada de Costa Rica, saludo a mis queridos compatriotas y a los invitados extranjeros que nos acompañan. Reconforta mi espíritu de luchador democrático por la justicia y la solidaridad, la libertad y la paz, la presencia de ustedes en este acto convocado por el Instituto Costarricense de la Neutralidad y la Paz.
Saludo con toda cordialidad al Señor Presidente de la República, Doctor Don Abel Pacheco de la Espriella, mi amigo personal de muchos años. Lo conozco como exitoso escritor, galardonado con el Premio Nacional de Literatura; artista de notable sensibilidad humana; conocedor a cabalidad del alma costarriqueña. Desde el solio presidencial, él encarna los valores de nuestra nacionalidad y refleja los ideales de la ciudadanía. Apenas comienza sus servicios a la patria desde la primera magistratura y deseo, desde el hondón de mi costarriqueñidad, que Tatica Dios lo ilumine para que sus aciertos se multipliquen en bien de todos.
Me propongo compartir con ustedes unas reflexiones orientadas en tres rutas: los avances mundiales de la neutralidad en este año; los preparativos para la celebración del aniversario 20 de la neutralidad costarricense; y, como Diputado Constituyente que fui en 1949, la imparable evolución del Estado costarricense.
I
LA INCORPORACIÓN DE SUIZA como miembro de la Organización de las Naciones Unidas hace dos meses, es un hecho trascendente en el desenvolvimiento de la noble institución de la neutralidad. Como sabemos, la Confederación Helvética es el Estado neutral clásico dentro del Derecho Internacional. Austria, miembro de las Naciones Unidas desde 1955, también es un Estado neutral dentro del Derecho Internacional. Finlandia, miembro de la Organización desde 1955, es un Estado neutral por la práctica de una congruente política tradicional, a semejanza de Irlanda y de Suecia. Y Costa Rica, miembro de las Naciones Unidas desde su fundación, es un Estado neutral que practica una política sustentada jurídicamente en una declaración unilateral de Estado.
Suiza ingresó a la ONU, con todas las de la ley, como Estado neutral. La decisión del Estado suizo es mantener la neutralidad como eje de su relación de cooperación solidaria con el mundo, reconociendo sus múltiples ventajas para sus actividades pacificadoras, mediadoras y humanitarias.
No escapa a ustedes el alto significado del hito alcanzado por la neutralidad, al reconfirmarse su plena compatibilidad con la Carta de las Naciones Unidas. Los adversarios de la Proclama Presidencial de 1983, dogmatizaban, a diestro y siniestro, que la neutralidad era incompatible con la Carta de las Naciones Unidas; y encontraron incluso un pie de amigo en la propia Procuraduría General de la República para revestir su mendacidad con lenguaje forense. El argumento, falaz siempre y expuesto a la postre, fue utilizado por esos antagonistas para combatir en la Asamblea Legislativa el proyecto de ley de la neutralidad y el proyecto de reforma constitucional sobre la neutralidad. Así se confirma que "para verdades, el tiempo".
El ingreso de Suiza a las Naciones Unidas fue un proceso prolongado de mucha participación popular. De mis años de juventud cuando laboraba en Ginebra para la Organización Internacional de Trabajo, recuerdo la Directiva sobre Neutralidad emitida por el Departamento Federal de Política, publicada en Jurisprudence des autorités administratives de la Confédération en 1954. La Confederación Helvética no fue invitada a la fundación de la ONU. Cuatro décadas después, 75% de los suizos rechazaron en un referéndum la propuesta del gobierno para procurar la incorporación a la Organización. Pero seis años más tarde, 56% de los votantes apoyaron en un referéndum la participación suiza en el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Una coalición multipartidista presentó 124.772 firmas de ciudadanos en el 2000, solicitando al gobierno que se reconsiderara la posición. En fin, fue en el referéndum del 3 de marzo de este año que, por escaso margen, se acordó el ingreso a la ONU.
Suiza es el Estado neutral emblemático. Por ello resulta del mayor interés observar la evolución del concepto, uso y percepción de la neutralidad helvética. Con base en el documento denominado Escrutinio de la Neutralidad Suiza formulado en 1991 por un grupo de trabajo del Consejo Federal, del Libro Blanco sobre la Neutralidad adoptado por el Consejo Federal en 1993, y el informe preparado por un grupo interministerial en el 2000 con el título Práctica de la Neutralidad Suiza, la adaptación del instrumento al cambiante entorno mundial es altamente aleccionador.
Porque la neutralidad es una herramienta pragmática de la política de seguridad y de la política exterior de los Estados. De ninguna manera es un instrumento de hierro.
Desde la década de los noventas, Suiza se unió por voluntad propia a las sanciones no militares impuestas por las Naciones Unidas contra Irak, así como a las sanciones acordadas por el Consejo de Seguridad contra Yugoslavia y Libia en 1992, Haití en 1993, Sierra Leona en 1997, Angola en 1998 y Afganistán en el 2000; representó en Belgrado los intereses de Francia y de los Estados Unidos durante el conflicto de Yugoslavia; participó en la misión europea de paz en Kosovo, con una unidad logística llamada los "Cascos amarillos"; y desde 1999 tiene un contingente del ejército suizo en Kosovo también.
Austria, Finlandia, Irlanda y Suecia han participado en los embargos de armas dictados por el Consejo de Seguridad y han apoyado las declaraciones emitidas en el marco de la política común de seguridad y relaciones exteriores de Europa.
Como se ve, la neutralidad goza de buena salud y avanza en esta alborada del nuevo siglo. En Costa Rica la practicamos desde el amanecer de nuestra vida de nación independiente. La Proclama Presidencial nos ubica --no "en la arena del más recalcitrante tercermundismo de los No Alineados", ni "nos sienta en la misma butaca con Cuba, Libia, el sandinismo, la Organización de Liberación Palestina y otros forajidos", como sentenciaban sus detractores--, sino que, muy por el contrario, la neutralidad nos coloca hombro a hombro con los Estados neutrales de Europa: Austria, Finlandia, Irlanda, Suecia y Suiza.
Si toda rosa tiene espinas, no solo hay que hablar de abrojos. Porque en aquella histórica batalla por aislar a Costa Rica de la tragedia que desangraba a Centroamérica, también se recogieron flores.
El 9 de noviembre de 1983, el egregio poeta don José Basileo Acuña Zeledón, escribió una composición brotada de lo más hondo de las más puras esencias del ser costarricense:
Elevemos al Cielo un Himno Sacro,
un Canto por la Paz del Universo,
un Canto por la Paz de nuestra Patria
que ama la Libertad y la Paz busca
en el revuelto Cuenco del Caribe,
en el revuelto mundo que mantiene
en zozobra a la Tierra que habitamos
y destruimos sin piedad ni gloria,
borrando lo que fue gloria de antaño
y también lo que es gloria del presente.
Que este Valle Central en que vivimos
sea una copa de Paz abierta al cielo,
que contenga y difunda a todo el mundo
la Paz que anhela y vive Costa Rica,
la Paz Eterna por ser Paz del alma
hecha a imagen de Dios para servirle
y servir a los seres que ha creado.
¡Paz en la Tierra!
¡Paz en las Alturas!II
DENTRO DE 12 MESES CELEBRAREMOS LOS 20 AÑOS de la Proclama Presidencial. Quiero plantear algunas reflexiones que, ojalá, encuentren eco entre ustedes y en factores enaltecidos de la comunidad universitaria y del Gobierno de la República.
Pienso que el Instituto Costarricense de la Neutralidad y la Paz debe explorar la posibilidad de adscribirse como unidad académica autónoma a una de las universidades estatales, privadas o internacionales que operan en el país. Convendría estudiar la conveniencia de establecer un diplomado, maestría o postgrado de Derecho Internacional con énfasis en la Neutralidad y la Resolución Pacífica de Conflictos. Tal vez sus programas de investigación y docencia puedan merecer el patrocinio de los Estados neutrales de Europa.
Parece oportuno convocar a la Segunda Conferencia Euro Costarricense de Neutralidad. La primera vez vinieron a San José académicos, diplomáticos y periodistas de Austria, Bélgica, Finlandia, Suecia y Suiza. El tema podría ser Neutralidad y Solidaridad: hacia los objetivos de la Declaración del Milenio. Porque la neutralidad, activa y generosa, es un medio para alcanzar el fin superior de mejorar la calidad de vida de todos.
Hay una creciente literatura surgida en torno a la neutralidad de Costa Rica que vale la pena traducir, editar y publicar. Pienso en la tesis de doctorado en Derecho Internacional Público de don Arnoldo André Tinoco por la Universidad de Hamburgo, Alemania; en la tesis de doctorado en Comunicación de doña Evelyn Patricia Gutiérrez Soto por la Universidad de La Laguna, España; y en la tesis de Maestría en Relaciones Internacionales de don Francisco Javier Flores por la Universidad Nacional, Heredia. Recuerdo el trabajo pionero del Dr. Héctor Gross Espiell, La neutralidad de Costa Rica, publicado por Juricentro en 1986. Seguramente hay otras investigaciones y trabajos académicas que merecen ser rescatados y publicados.
El siempre recordado Carlos José Gutiérrez, quien me acompañó en el gabinete como Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, suscribió un acuerdo con su contraparte de Suiza para realizar una consulta anual sobre temas de interés común a los gobiernos de Berna y San José. Ojalá puedan alcanzarse acuerdos semejantes con Austria, Finlandia, Irlanda y Suecia a fin de promover una más activa política de neutralidad y desarrollo.
Una iniciativa que Costa Rica podría tomar, en coordinación con los Estados neutrales de Europa, es la codificación del nuevo Derecho de la Neutralidad. Los principios de las convenciones de La Haya sobre neutralidad siguen vigentes, pero fueron redactadas hace 95 años. El cambio planetario ha sido muy vasto y las nuevas realidades de seguridad y de política internacional demandan nuevas formulaciones jurídicas.
Estoy seguro que los amigos del Instituto Costarricense de la Neutralidad y la Paz tienen muchas buenas ideas para ensanchar el alcance de estas celebraciones anuales.
III
Y AHORA, MI TERCERA REFLEXIÓN, en torno al porvenir del Estado en Costa Rica.
Hace diez días se cumplieron 53 años de la promulgación de la Constitución Política, continuación reformada de la carta de 1871 que, 131 años después, ya no corresponde a la realidad de nuestra sociedad en transformación acelerada.
El mundo contemporáneo es el reino del cambio perpetuo en todos los órdenes de la vida. Fracasada la lucha de los dogmas por el dominio de la civilización entre el capitalismo y el comunismo, feneció también la posición intermedia del Estado benefactor. Los modos de producción son otros y la persona se vincula con la realidad material de manera distinta. La revolución tecnológica afecta la estructura misma de la sociedad. A nuevas realidades, nuevas ideas y nuevos instrumentos para el avance de la humanidad.
En el Ideario costarricense, publicado por la Universidad Nacional en 1993, adelanté que necesitamos una reforma integral agresiva para defender y robustecer la dimensión política, la dimensión social, la dimensión económica y la dimensión cultural de nuestra democracia. Y expresé el deseo de que los costarricenses tengamos suficiente sabiduría para fraguar un consenso patriótico de futuro, por encima de criterios sectarios, partidistas y sociales. Se requiere un pacto patriótico con un gran mandato y con gran fuerza, para sacar al país de los escollos que le impiden insertarse de lleno en el primer siglo del tercer milenio de la era cristiana.
Sigo el contrapunteo que sobre este tema llevan adelante por la prensa dos de las mentes políticas más perspicaces de Costa Rica: el politólogo don Rodolfo Cerdas Cruz en su columna "Ojo crítico" y el periodista don Armando Vargas Araya en su columna "Primer día". Pregunta uno si no habrá llegado el momento de convocar a una asamblea nacional constituyente. Responde sí el otro: el poder está suelto y conviene reunir a la elite desperdigada. ¿Quién podrá acometer esa tarea?, pregunta uno, ¿cómo abrirles espacio a quienes están en capacidad de repensar el nuevo perfil de Costa Rica, de su Estado, su régimen político y sus orientaciones sociales y culturales? En la actual coyuntura histórica, dice el otro, la iniciativa seguramente habrá de corresponder a la Sociedad Civil y, específicamente, al poder crítico que es más creativo y menos conservador.
Creo que llegó la hora de actuar. Y como muchos de los mejores dirigentes del país están fuera de la política, habrán de ser convocados fuera de los partidos. Quizá convenga abrir una instancia de recio calibre intelectual, a la que se ingrese con el tricolor de Costa Rica, no con la bandera de un partido, de una ideología o de un gremio. La elite reconstituida --incluyendo personalidades cimeras de la política--, podrá elaborar durante el 2003 un proyecto nacional que configure un Estado nuevo, utilizando los materiales de las constituciones anteriores en punto a valores, principios e ideales. Luego deberán forjar un poderoso consenso nacional y, por su propia categoría, se impondrá la vía eficaz para la aprobación del marco fundamental de la Costa Rica del siglo XXI. Estos dos pensadores pueden poner en marcha el proceso patriótico, juntamente con una selección de los mejores ciudadanos. Expreso el deseo de que mi amigo don Abel Pacheco se una y coadyuve a la realización de este emprendimiento. Yo seré un soldado de la buena causa, quizá en la faena culminante de mi existencia terrenal.
Esta iniciativa es una faceta doméstica de la neutralidad activa: con el interés nacional por escudo, por encima de fronteras partidistas, la sociedad toda será convocada a definir la Costa Rica que vendrá.
oOo
GRACIAS, INFINITAS GRACIAS por acompañarme esta noche.
Y si el buen Dios nos concede un año más de vida, los espero aquí mismo, el lunes 17 de noviembre del 2003, a las diecinueve horas, para celebrar el vigésimo aniversario de la Proclama Presidencial sobre la Neutralidad perpetua, activa y no armada de Costa Rica.
Y que en su infinita misericordia, la Providencia proteja siempre a nuestro querido pueblo y a sus gobernantes.