Globalización, Integración y Alianzas Cooperativas en Centro América y el Caribe
Luis Alberto Monge
DISCURSO PRONUNCIADO EN LA SESION INAUGURAL DEL
I CONGRESO DE COOPERATIVAS DEL CARIBE "LIMON 2003".
Hotel Meliá Cariari, 6 de agosto del 2003.
Queridas compañeras cooperativistas
Me siento sumamente honrado y complacido por haber sido invitado a dirigir la palabra en la sesión inaugural del I Congreso de Cooperativas del Caribe. Presento un saludo fraternal a las delegaciones presentes y a los centenares y miles de cooperativistas que representan. Bienvenidos a Costa Rica, democracia sin ejército y democracia neutral en los conflictos bélicos.
Todos los tránsitos de siglo a siglo, van acompañados de una verdadera explosión de energías creadoras, de turbulencias sociales y políticas y de imprevisibles cambios. Pero a nosotros, Dios nos dio la oportunidad de ser actores y espectadores al mismo tiempo del paso del siglo XX al Siglo XXI, con signos y gravitaciones mucho mas estremecedoras en la conciencia humana y con repercusiones mucho mas espectaculares en la vida económica social y política de nuestros pueblos. Estamos, por así decirlo, en presencia de una aceleración de la historia. Procesos transformadores que en otras épocas, abarcaban decenios y hasta siglos, ahora se dan en semanas, meses o lustros. Vivimos la mas imponente revolución tecnológica y científica de todos los tiempos, en donde la generación, difusión y absorción del conocimiento y la información constituyen la base del desarrollo competitivo de las naciones. Para apropiarse de este conocimiento se requiere pasar de una visión centrada en esfuerzos locales o nacionales a otra fundamentada en la construcción de redes de producción, de conocimiento y la valorización del territorio a nivel regional o global.
Aunque en otros trechos de la historia de la humanidad se dieron procesos de globalización y es posible debatir si este es un nuevo proceso o una nueva etapa de un proceso antiguo, el actual tiene indudablemente características que lo hacen un fenómeno histórico singular caracterizado por el crecimiento vertiginoso del comercio mundial, la creciente diversidad global de la producción, el cambio tecnológico basados en ciclos de producción flexibles, de alto valor agregado e intensivas en conocimiento, el desarrollo de bloques comerciales y geopolíticos y el crecimiento de alianzas estratégicas. En este nuevo contexto internacional, las estructuras productivas, financieras y comerciales se interconectan dando origen a una interdependencia compleja entre naciones, mercados y agentes económicos y sociales.
¿Cual debe ser entonces, el papel del movimiento cooperativo de Centro América y el Caribe en este dinámico escenario? Sin dogmatismos ni prejuicios, la primer tarea del movimiento es la de reconocer en la globalización un proceso ambivalente. Ha generado riqueza, creciente intensidad y exigencias de competitividad y múltiples y diversas oportunidades ligadas a niveles crecientes de conocimiento, comercio e inversión. Pero los cooperativistas sabrán reconocer también, que este fenómeno ha sido causal de apremiantes problemas económicos, culturales y políticos que han traído como consecuencia pobreza, degradación ambiental, desarraigo y disfunciones sociales. El movimiento deberá por tanto, partir de un análisis desapasionado y sereno de estas tendencias y de la realidad Centroamericana y del Caribe y de un diagnostico certero de las potencialidades y limitaciones de la integración cooperativa y de las alternativas que tenemos para enfrentar colectivamente los retos y desafíos ambivalentes de la globalización.
Este análisis debe partir del reconocimiento de la existencia de profundas asimetrías de poder entre países desarrollados y de menor desarrollo relativo y de múltiples heterogeneidades entre nuestras naciones. Aceptar esta realidad del orden mundial y regional es el primer requisito para establecer bajo que condiciones es posible plantear nuevos términos para la integración y la viabilidad de alianzas cooperativas entre las naciones del Caribe y Centro América. Como señala el Informe para el Desarrollo (1996) " La tradicional distinción entre Norte y Sur ya no es útil como base para las negociaciones. La experiencia ha puesto de manifiesto que, incluso cuando coinciden sus intereses seria ingenuo que los países en desarrollo creyeran que pueden negociar desde una posición de debilidad colectiva." De esta manera, en vez de adoptar una posición pesimista sobre las posibilidades de encontrar marcos de referencia comunes para establecer bases de cooperación entre los movimientos cooperativos de la Cuenca del Caribe, se debe adoptar una visión realista y pragmática cimentada en la idea de la búsqueda de intereses compartidos ,aun si los Estados o los movimientos cooperativos nacionales persiguen sus propios intereses económicos o comerciales.
La cooperación y la construcción de alianzas cooperativas exige por lo tanto, la identificación de puntos de convergencia de intereses compartidos y una adaptación constante de los actores cooperativos a las diferencias en las motivaciones y objetivos de cada movimiento., sector o empresa cooperativa. Las diferencias en esas motivaciones y objetivos a menudo son contradictorias y entender esas diferencias es clave para el logro de nuevas formas de cooperación y de alianzas. Esto ultimo debe cimentarse en la reciprocidad de ventajas y la concertación sistemática que tiene como prerrequisito fundamental la existencia de una estrategia competitiva clara por parte de los sectores y empresas cooperativas que participan en el establecimiento de acuerdos o negociaciones conjuntas.
Por otro lado, si bien es cierto las economías del Caribe y América Central son pequeñas, heterogéneas y altamente vulnerables a los choques y fluctuaciones de la economía internacional, es importante que esto no nos acompleje y nos distraiga de la tarea de encontrar espacios viables de cooperación. La literatura sobre el desarrollo es contundente en señalar que no existe correlación entre tamaño y grado de desarrollo. Como indica la OEA, de los diez países con el ingreso per cápita mas alto en las Américas, cinco son de las islas del Caribe mientras que países como Perú y Colombia de mayor tamaño , ocupan posiciones inferiores en dicho ingreso. Por supuesto, debe quedar claro que la presencia de heterogeneidades en el desarrollo de nuestros países requiere de la definición de una estrategia regional que reconociendo las tendencias, transformaciones y limitaciones comunes respete sus diversidades.
A pesar de estas limitaciones que el cooperativismo debe enfrentar en sus esfuerzos de acción colectiva, es imposible no darse cuenta de las amplias condiciones para el establecimiento de alianzas estratégicas entre movimientos y empresas cooperativas de la Cuenca del Caribe. Aun cuando las cifras agregadas no estén actualizadas, las posibilidades del comercio e inversión intraregional están claramente demarcadas por la existencia de un mercado compuesto por 25 países con aproximadamente 200 millones de personas, un PIB combinado de US$ 500 billones y un comercio anual valorado en US$ 180 billones. Existe por lo tanto, un amplio espacio económico, social, comercial y cultural para crear, explotar nuevos negocios, transferir tecnología, diversificar productos, compartir lecciones y experiencias en sectores muy diversos como el turismo, agrícola, financiero, agroindustrial e infraestructura, entre otros y abrir nuevos mecanismos de producción y comercialización conjuntos que le permitan a las empresas cooperativas del Caribe y Centro América capturar las oportunidades de la creciente interdependencia de los mercados.
Mas que ningún otro movimiento social, el cooperativismo cuenta con la existencia de múltiples instancias de integración o instituciones de desarrollo regional y nacional que constituyen la plataforma necesaria para construir una visión estratégica, coordinada y solidaria de acciones colectivas y fomente la participación activa e informada de los diferentes movimientos y empresas cooperativas en la búsqueda de opciones de cooperación conjunta . A estas instituciones de representación cooperativa les compete servir como catalizadores para el desarrollo y fortalecimiento de alianzas estratégica entre nuestros países
Compañeros y compañeras cooperativistas: el interés por convertirnos en un bloque o subregion multicultural, integrada desde el punto de vista económico y social no es un noble anhelo o una ensoñación idealista. O nos unimos y establecemos mecanismos de cooperación realistas y efectivos o estaremos condenados a ser convidados de piedra del desarrollo vertiginoso y las oportunidades que la globalización esta generando y con ello sumiendo aun mas a nuestros pueblos en la pobreza y la degradación.
Como cooperativistas sin embargo, debe quedar claro que la integración y el desarrollo de alianzas estratégicas no es un fin en si mismo, si no solo una condición necesaria para el desarrollo equitativo y solidario de nuestras economías. Lo importante al final del camino, no es si nos integramos sino como nos integramos a las corrientes internacionales o intra regionales de comercio e inversión. La inserción de "calidad" en estos flujos solo puede ser aquella que atenúe y neutralice los efectos inhumanos o degradantes de la condición de nuestros pueblos.
El movimiento cooperativo tiene el imperativo ideológico y ético de promover que esa integración y cooperación entre países ricos y pobres y entre los países pobres mismos sea solidaria. No existe una mejor herramienta para impulsar esto que la empresa cooperativa. Como he dicho en otras ocasiones y reitero hoy, si la globalización continua circunscrita a las áreas comercial, bancaria, financiera y económica en general, funcionara como hasta ahora , en perjuicio de los pueblos pobres y de los sectores mas débiles al interior de las naciones. Es necesario globalizar la solidaridad. Tengo plena confianza en que este Congreso será aprovechado para sentar las bases y definir con prontitud los mecanismos de trabajo y consulta que conduzcan a la definición de estrategias, programas y proyectos viables que le permitan al movimiento cooperativo del Caribe y Centro América construir alianzas duraderas y de permanente acción solidaria.