SEGUNDA PARTE

FACETAS DE SU PERSONALIDAD

La personalidad de Rodrigo Facio tiene múltiples facetas: economista, abogado, educador historiador, político, hombre de letras. Es imposible deslindarlas con precisión, porque todas convergen en un solo ser humano que estudia la economía, analiza las leyes, dicta clases o bien organiza instituciones educativas, piensa en el origen de las cosas buenas y malas de este país, organiza centros, grupos o partidos para llevar adelante sus proyectos de bien social, disfruta de la buena literatura, o bien en su primera juventud, escribe poemas... Y todo lo hace al mismo tiempo, sin admitir fronteras o divisiones perturbadoras. Sin embargo, basándome en las propias palabras de Facio que comentaré más adelante, creo distinguir tres facetas principales: el economista, el abogado y el educador, y otras tres adicionales: el historiador, el político y el hombre de letras.


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A) EL ECONOMISTA

Es una de sus facetas principales aunque, curiosamente, nunca recibió clases de economía de nadie. Sus conocimientos en esta materia son el resultado de su disciplina personal, pues en sus tiempos de estudiantes no había entre nosotros escuelas de Economía, ni tuvo tampoco la oportunidad de formarse en Universidades del extranjero. Significativamente, su tesis de graduación en Derecho es el Estudio sobre economía costarricense, ya citado, un análisis original sobre la realidad económica de nuestro país. Esta faceta de Facio ha sido analizada con mucha propiedad por Raúl Hess en su libro de 1972 Rodrigo Facio, el economista; solo un alumno agradecido como Hess pudo analizar a fondo las características de Rodrigo Facio como economista.

Facio ocupó posiciones muy importantes en este campo: profesor de Moneda, Crédito y Banca en la Escuela de Derecho en 1942 (Hess, Raúl: op.cit., pag. 32); Director de la Sección de Investigaciones Económicas del Banco Nacional de Costa Rica en 1948; profesor de Moneda, Crédito y Banca, Doctrinas Económicas y Teoría de la Ocupación en la Escuela de Ciencias Económicas y Sociales; Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de 1947 a 1952; miembro de la comisión redactora de la ley Orgánica dei Banco Central de Costa Rica en 1949 (Hess, Raúl: op.cit., pag. 133); miembro de la Junta Directiva del Banco Central entre 1950 y 1960 (Ibid., pag. 133). Y sus publicaciones de orden económico son numerosas, en periódicos, revistas y libros de nuestro país y del extranjero.

Hay numerosos artículos de Facio en la prensa nacional sobre cooperativas, legislación social, organización económica e impuesto sobre la renta en 1941, 1942 y 1943, a veces con su propio nombre como colaboración parcial o total al Centro para el estudio de problemas nacionales. Pero sus trabajos más conocidos -sin referirnos a los libros o revistas especializadas- están en Surco, a lo largo de los cinco años de esta revista. Aunque ya citamos la serie de trece capítulos que constituyen Autoridad y Libertad, conviene decir algo más sobre ellos en este aparte porque tienen honda relación con materias económicas.

Desde el primero de los artículos anuncia que aunque lo que va a exponer estará basado en las tesis de autores extranjeros "... nuestro propósito último es el de saber qué y cuánto de él puede servir para la solución de los problemas concretos de la patria . Hay que enfrentar a las promesas de felicidad social negras y rojas, un vigoroso programa de rectifcaciones del liberalismo..." (Surco, Nº1, 15-9-1940). Ataca al liberalismo económico:

".. opiatizados por el falso dogma del laissez faire, no se preocuparon en absoluto de las condiciones sociales en que la nueva técnica iba a trabajar y a las que iba a influenciar, y el mundo ha contemplado el gran fracaso social del nuevo régimen político " (Surco, Nº 12, mayo 1941).

En estos artículos de Autoridad y Libertad discute temas estrictamente económicos refiriéndose frecuentemente al dinero, el consumo, la inversión, los precios y las tasa de interés.

También publica en Surco un estudio que Raúl Hess considera "uno de los trabajos más importantes de Rodrigo Facio" (op.cit., pag 39): se trata de Un programa costarricense de rectificaciones económicas (Surco, Nº 38 y Surco Nº 39, agosto y set. de 1943). Describe la realidad económica del país: explotación imperialista, gestión improductiva del capital privado costarricense, economía interna desorganizada; la realidad social: predominio numérico de clases medias, lucha de clases incipiente; la realidad política: el Estado bajo el control del capital extranjero y nacional, partidos políticos personalistas, oligarquía civil, un partido comunista que es "el único movimiento político que se ha organizado sobre bases ideológicas: socialismo cristiano (Surco, Nº 38, Ag. de 1943, pag. 8-9-10). Divide la economía nacional en tres grandes zonas: actividades monopolizadas, actividades semi-monopolizadas, actividades sometidas a mercado libre (op.cit., pag. 11 a 17). Para la primera zona propone la expropiación o la contratación pública nacionalista; para la segunda, según el caso, la nacionalización, el control público o la cooperativización; y para la tercera, organización por medio de cooperativas y estímulo estatal por medio de los Servicios o instituciones autónomas (Surco, Nº 39, pag. 9 sig.) para sustituir o controlar la gestión del capitalismo nacional o extranjero cuando fuere necesario propone los Servicios ya citados: de administración; de control e inspección; de protección, estímulo y organización, y de contratación pública internacional. Además, en todo el plan las cooperativas juegan un papel importante (Id.).

Su obra económica más conocida es el ya citado Estudio sobre economía costarricense (Editorial Surco, 1942 y en Obras, Tomo I, Editorial Costa Rica, 1973). Es un análisis sistemático de la economía de nuestro país, los antecedentes históricos y la situación del momento. Analiza el monocultivo del café, lo bueno y lo malo para la economía de Costa Rica, intervención del capital extranjero en el café y luego en el banano, formación de las grandes propiedades, debilidad en la producción de artículos de consumo popular, el papel indeciso o complaciente del Estado, el trato liberal de la economía, etc., y todo concluye en la última parte: Planteamiento y justificación de un criterio económico costarricense, en donde recomienda

"...la pequeña propiedad defendida, estimulada y fortalecida por la organización cooperativa y la intervención científica de un Estado inspirado en los postulados político-económicos que impone la hora presente" (Obras, Tomo I, pag.170).

Esboza un programa concreto de "política económica interior" y expresa en tono convencido:
"Todos esos principios son manifestaciones del criterio liberal constructivo moderno, según el cual, el Estado no debe ni desentenderse en un criminal laissez faire de los resultados de la economía ni arrogarse la dirección de la vida nacional entera ni intervenir arbitrariamente en su funcionamiento... Porque lo primero conduce a la injusticia social y a la anarquía económica, lo segundo a la guerra de los grupos de intereses y a la quiebra del Estado, y lo tercero a la dictadura política y económica, y a la omnipotencia de una burocracia militarizada" (Op.cit., pag.171).

En 1947 el Fondo de la Cultura Económica de México publica la obra La moneda y la Banca Central de Costa Rica (Obras, Tomo II, Editorial Costa Rica, 1973), donde nuevamente Facio muestra su preocupación por resolver los problemas y trazar líneas hacia el futuro:
"Por eso en lo que sigue se estudia solo lo que ya pasó y quedó hecho, sino que se discute también, con libérrimo criterio, aunque dentro de moldes académicos, lo que está pasando hoy y lo que habrá de hacerse mañana" (Op.cit., pag.8).

Estudia los antecedentes de la Banca Central en Costa Rica, la legislación bancaria y monetaria, la economía costarricense en la paz y en la guerra, los nuevos convenios monetarios internacionales y, finalmente, el presente y el futuro de la economía costarricense. En 1949, cuando es diputado en la Asamblea Nacional Constituyente y Decano de la Facultado de Ciencias Económicas y Sociales defiende con entusiasmo la nacionalización bancaria de 1948, y discute por la prensa con su amigo el Lic. Jaime Solera Bennett (Hess, Raúl (op.cit., pag.125 sig, y Obras, Tomo L, pag.189 sig). Se trata de cuatro artículos, en el mes de agosto, tres en el Diario de Costa Rica y uno en La Nación. Facio refuta las aseveraciones hechas en la Asamblea Nacional Constituyente por algunos diputados, en el sentido de que la nacionalización ha producido desconfianza en los ahorrantes; presenta cifras y razones negando esa aseveración.

En 1951 aparece el folleto Nacionalización bancaria en Costa Rica (imprenta La Española, 1951), y aunque no se indica a los autores es público y notorio que éstos son: Rodrigo Facio, Rafael Alberto Zúñiga y Jorge Rossi, antiguos miembros del Centro para el Estudio de Problemas Nacionales, como se hace constar en una segunda edición de 1960. Rodrigo Facio escribe la primera parte, y allí expresa que la nacionalización bancaria es la culminación de

"... una larga y lenta serie de reformas, sin que en ningún caso se haya alcanzado una etapa superior de desarrollo sin haber antes cubierto todas las etapas intermedias, lo que es tanto una muestra de la cordura institucional del país como una garantía de que la comunidad ha venido asimilando adecuadamente toda esta evolución" (Op.cit., pag.11-12).
El folleto tiene una introducción de don José Figueres en la que explica:

"Esas vitales funciones bancarias no son un negocio, en el sentido del comerciante privado. Tampoco lo son la salud pública, la educación, la seguridad social ... Sin embargo, esos son los negocios del Estado" (Ibíd., pag.10).

En el mismo año de 1951 la Cámara de Cafetaleros propone la creación de un Banco de Ahorro Agrícola, y Facio, miembro entonces de la Junta Directiva del Banco Central se opone vigorosamente al proyecto "en carácter estrictamente personal":

"... el Banco de Ahorro Agrícola, presentado como el medio para resolver el problema de la escasez de recursos de capital del país y para auxiliar al gobierno en sus planes de desarrollo económico, no contribuiría en nada a resolver aquel problema ni podría auxiliar en lo más mínimo estos planes" (Obras, Tomo I, pag.356).

Desde los años de su primera juventud Facio lucha por la libertad y la justicia social; el estudio de la economía le permite agregar una nueva dimensión: el desarrollo económico, base y sustento de la justicia social y de la libertad.

El año de 1948 divide la historia de nuestro siglo XX. Cuando se inicia el país vive una profunda crisis política. Gobiernan dos partidos que han hecho una alianza electoral desde 1943: el Republicano Nacional y Vanguardia Popular (comunista); en la oposición actúan tres partidos unificados: Demócrata, Unión Nacional y Social Demócrata. El primero es el partido que fundó don León Cortés, el segundo es el del candidato presidencial Otilio Ulate, y el tercero la nueva agrupación fundada en 1945 por Rodrigo Facio, Alberto Martén y otros. El partido mayor es, naturalmente el que dirige el candidato presidencial de esta alianza don Otilio Ulate. En las elecciones del 8 de febrero el Tribunal Nacional Electoral declara provisionalmente a don Otilio, con un voto salvado; pero el 1º de marzo del 48 el Congreso Constitucional anula esas elecciones considerando que hubo graves irregularidades. El 12 de marzo las fuerzas de don José Figueres -que se ha hecho fuerte en una de sus fincas, en el sur del país- tienen un encuentro con una avanzada del gobierno. Durante mes y medio hay numerosos encuentros entre las fuerzas rivales, y se producen varios levantamientos en el resto del país. El 19 de abril, después de la mediación del cuerpo diplomático, el presidente Picado decide abandonar el poder. Hay evidentes divisiones en los sectores que han obtenido la victoria: los que apoyan a Figueres reclaman el derecho por que, al fin y al cabo, a ellos se debe el resultado obtenido; los que apoyan a Ulate insisten en que la guerra civil se produjo para que se respetara el resultado electoral, y el presidente electo se llama don Otilio Ulate. Por fin, el 10 de mayo, se firma el pacto Ulate-Figueres que contiene, entre otros, estos acuerdos: una Junta revolucionaria gobernará sin Congreso durante dieciocho meses, la Junta reconocerá la declaratoria de don Ulate como presidente electo, y se convocará a elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente.

Rodrigo Facio es un joven de treinta y dos años, Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Costa Rica. No ha participado en forma directa en los hechos de guerra, pero los aprueba indudablemente; respalda también algunas de las decisiones fundamentales de la Junta, como la nacionalización bancaria y el impuesto del 10% al capital. Se ha derogado la anterior Constitución Política de 1871, con excepción de los capítulos de garantías nacionales, individuales y sociales. Hay muchos recelos en los opositores a la Junta de Gobierno, y en ésta cierto apresuramiento en la conducta de algunos miembros. Durante dieciocho meses del gobierno de la Junta, sus adversarios insisten en la entrega del poder, y sus amigos reclaman a don Otilio no haber participado en los hechos de la guerra. La convocatoria disipa algunos recelos, pero hace nacer otros: ¿qué pasará con las leyes de progreso social de 1941-43, el seguro social, las Garantías Sociales, el Código de Trabajo? En este punto es clara la posición de a Junta de apoyo a esa política social, pero nada puede saberse de lo que van a opinar los diputados de esa importante Asamblea.


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A) EL ABOGADO

Rodrigo Facio fue un magnífico estudiante de Derecho, pero evidentemente no tenía vocación para la vida de bufete; por eso su práctica profesional como litigante es muy limitada. Pero su condición de aboqado, de estudioso de las materias jurídicas y, sobre todo, de profesor de Filosofía del Derecho, hace posible una brillante actuación en la Asamblea Nacional Constituyente.

En el Decreto ejecutivo Nº 37 del 25 de mayo de 1948, la Junta de Gobierno nombra una comisión para redactar el proyecto de nueva Constitución Política, integrada con los miembros de los Partidos Unión Nacional y Social Demócrata; Rodrigo Facio es uno de los nueve miembros. En septiembre se convoca a elecciones para elegir diputados a la Asamblea Nacional Constituyente, que se instalará el 15 de enero de 1949. En esas elecciones Rodrigo Facio es electo diputado, junto a tres compañeros del Social Demócrata: los Lics. Fernando Fournier Acuña y Rogelio Valverde Vega y el joven dirigente sindical Luis Alberto Monge Álvarez; como diputados suplentes del Social Demócrata se elige al prof. Carlos Monge Alfaro y al Lic. Rafael Carrillo Echeverría. Las elecciones las gana abrumadoramente el Partido Unión nacional de don Otilio Ulate -el presidente electo- que hace una vigorosa campaña en defensa de sus candidatos, eligiendo 34 de un total de 45; el Partido Constitucional, organizado únicamente para participar en estas elecciones, elige 6 diputados, y el partido Confraternidad Nacional logra elegir 1. El líder natural del grupo social demócrata es don José Figueres, pero está inhibido de participar en la campaña; Rodrigo Facio y sus compañeros no tienen todavía la fortaleza electoral necesaria para oponerse a don Otilio, que es en el momento una fuerza incontrastable.

La comisión redactora del proyecto constitucional trabaja arduamente durante siete meses, y entrega su trabajo a la Junta de Gobierno a principios de diciembre de 1948; la Junta le introduce muy pequeñas modificaciones y lo remite a la Asamblea Nacional Constituyente el 10 de febrero de 1949. Como ese proyecto es un trabajo común de los nueve miembros de la comisión, no puede atribuirse a Facio la paternidad de determinados principios; no hay duda, sin embargo, de su decisiva participación en los capítulos de Derechos y deberes sociales, La economía y la Propiedad del Estado, el Presupuesto nacional y las instituciones autónomas. Dice don Abelardo Bonilla, miembro de la comisión redactora del proyecto:

"Muy importante fue su labor como miembro de la comisión que redactó el proyecto de Constitución Política de 1949 y como diputado a la Asamblea Nacional Constituyente. A él se debe en gran parte la nueva concepción política y económica que aquel proyecto acogió y que, con muchas variantes, incluyó la actual Constitución, especialmente los artículos que descentralizan el poder y crean las instituciones autónomas del Estado, lo mismo que referentes a la organización de la Contraloría de la República" (Bonilla, Abelardo: Historia de la literatura costarricense. UACA, 1981, pag.285).

El proyecto constitucional de la Junta de Gobierno tiene desde el principio fuertes resistencias, sobre todo porque intenta consolidar la nacionalización bancaria, declara que el Estado debe orientar la economía "en beneficio de la colectividad: establece un régimen muy fuerte de instituciones autónomas y consagra el principio de que la educación" es función esencial del Estado". Es, dicen los opositores, un proyecto constitucional "socializante".

El proyecto contiene novedades muy importantes, entre ellas: se proscribe el Ejército como institución permanente; se establecen obligaciones de los padres ante los "hijos naturales"; se consolidan y amplían las garantías sociales; se prohíbe el funcionamiento de "partidos anti-democráticos" a juicio del Tribunal Supremo de Elecciones; práctica inamovilidad de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia; Contraloría General de la República; servicio civil; capítulo especial sobre instituciones autónomas; innovaciones muy importantes en el campo del sufragio: voto femenino, dieciocho años para adquirir ciudadanía, Tribunal Supremo de Elecciones con rango de un nuevo poder, prohibición de votar en lugar distinto del domicilio, identificación del votante por medio de cédula de identidad, prohibición de deducir de los sueldos de los empleados públicos el monto de la deuda política, etc. Muchos de estos principios pasarían al texto de la nueva Constitución política. La Asamblea Nacional Constituyente se instala el 15 de enero 1949,y concluye sus labores el 7 de noviembre del mismo año, después de celebrar ciento ochenta y tres sesiones. Como veremos seguidamente, Rodrigo Facio participa activamente en las discusiones.

La Junta de Gobierno ha legislado abundantemente en esos meses, y la Asamblea discute ardorosamente si tiene o no tiene facultades para hacerlo; por medio de Decretos-Leyes la Junta está transformando el sistema jurídico en una infatigable tarea modernizadora que no ha tenido pausas. Rodrigo Facio habla extensamente sobre el tema, en un discurso que se extiende durante varias sesiones; analiza las facultades de los gobiernos provisionales, las funciones de la Asamblea Nacional Constituyente y las relaciones entre ambos poderes. Finalmente se aprueba por la Asamblea la tesis sostenida por Facio, en sesión del 11 de marzo de 1949, disponiendo que ... la Junta Fundadora de la Segunda República ha tenido facultades bastantes para legislar, desde el día de su instalación, las cuales conservará mientras ejerza el poder... "(Actas de la Asamblea Nacional Constituyente, Tomo I, sesiones Nº 18, 19 y 20, Imprenta Nac., 1951). El 21 de marzo comienza a discutirse un punto de importancia extraordinaria: cuál texto constitucional ha de servir de base, si el proyecto que redactó la comisión especial enviado a la Asamblea por la Junta de Gobierno, o la derogada Constitución política de 1871. Hasta el 8 de abril se debate el asunto muy ardorosamente, discutiéndose un dictamen de mayoría que recomienda como base de las discusiones el viejo texto constitucional, y uno de minoría que prefiere el proyecto de la Junta. Los dictaminadores de mayoría consideran que el nuevo texto "contiene teorías extremas que no son ... la expresión del sentimiento nacional". Del 4 al 8 de abril se discute el tema en la asamblea, con abundantes intervenciones de los diputados; Rodrigo Facio hace extensas intervenciones en estos días, pues quiere que Costa Rica... se organice sobre bases nuevas y modernas. El 5 de abril, por ejemplo, en un largo discurso señala la importancia del momento histórico:

"Yo no creo que haya país, que después de haber tenido la misma oportunidad nuestra, y de haber sufrido una revolución que destruyó todo el régimen jurídico anterior, haya revivido su Constitución antigua, con pequeñas reformas parciales" (Actas, Tomo I, sesión Nº 49).

El 6 de abril declara francamente: desde luego que el proyecto ataca a un Estado Liberal, "neutral entre los grandes problemas sociales" (Actas, sesión Nº 50 ). Por fin, el 8 de abril se aprueba el dictamen de mayoría, que recomienda como base de estudio la derogada Constitución de 1871, por 24 contra 21 votos. Lo sorprendente no es que el dictamen de minoría fuera rechazado, sino que la votación sea tan estrecha. Evidentemente, muchos diputados del partido Unión Nacional y de otros grupos, estuvieran en este caso al lado de Rodrigo Facio y de sus compañeros del Social Demócrata (Actas, Tomo I, sesión Nº 52).

La táctica de los social demócratas debe cambiar; de acuerdo con las circunstancias, lo que corresponde ahora, esforzarse por introducir en el viejo texto las mayores novedades posibles.

Rodrigo Facio defiende la tesis de las elecciones de medio período, para renovar la integración de la Asamblea Legislativa y abrir nuevas oportunidades a pequeños partidos de oposición.

El y sus compañeros de fracción son muy activos en la discusión de todos los asuntos; si el tema es de carácter económico el vocero del grupo siempre es Facio. Declara sin embargo: "...yo no soy un técnico ni mucho menos, sino tan solo un entusiasta aficionado a estos problemas económicos" (Actas, Tomo II, sesión Nº68). En un extenso discurso del 3 de junio de 1949, se opone a que la Constitución prohíba el funcionamiento de partidos que atenten contra el sistema democrático, a juicio del Tribunal Supremo de Elecciones. Expresa que

"... los partidos comunistas de todo el mundo no son más que engranajes de esa vasta conspiración de hegemonía mundial que encuentra su fuente en el Kremlin... (pero) "me crispa el pensar que la nueva Constitución de Costa Rica, conseguida después de tan ardua lucha por la libertad... contenga un principio igual al que contienen las Constituciones de algunas de las más sórdidas tiranías de nuestra América" (Actas, Tomo II, sesión Nº 82). Debe agregarse que en el proyecto de Constitución de la comisión especial -de la que Facio formó parte como hemos señalado- se incluye una norma semejante; Facio, sin embargo, como él mismo lo aclara en la sesión anteriormente citada, discrepó del criterio de sus compañeros.

La fracción social demócrata propone una moción en la que se garantiza la existencia de la propiedad privada, pero admite que se le impongan limitaciones -por dos tercios de votos- "para que se cumpla su función social"; Facio pronuncia un largo discurso justificando la moción, que es finalmente rechazada (Actas, Tomo II, sesión Nº 104). El 8 de julio, el Dr. Francisco Vargas Vargas y la fracción social demócrata presentan una moción, que es aprobada, para derogar la norma legal que impone restricciones laborales a los negros "para ganarse el pan en los bananales del pacífico". El acuerdo unánime de la Asamblea solicita a la Junta de Gobierno que derogue esa disposición, incluida años atrás en uno de los contratos bananeros. (Actas, Tomo II, sesión Nº 105). Poco después Facio defiende el derecho de huelga, y declara:

"... las huelgas son fenómenos sociales, ajenos a la Constitución o a las leyes, producto de situaciones de hecho... Prohibir el derecho de huelga en una Constitución es tarea fácil pero inocua..." (Actas, Tomo III, sesión Nº 122).

Se opone también a que se considere "propiedades inviolables las instituciones de crédito que se establezcan al amparo de la Constitución y las Leyes: en un claro intento de impedir en el futuro la nacionalización de esas instituciones (Actas, Tomo III, sesión Nº 129). Opina que no debe abrirse ningún debate sobre temas religiosos, dando muestras de una auténtica tolerancia:

"Entre paréntesis, yo creo que todos los costarricenses somos católicos y liberales a la vez, y que ese es el secreto y la explicación de nuestra paz religiosa " (Actas, Tomo III, sesión Nº 144).

Más adelante habla extensamente sobre el presupuesto nacional y sobre la Contraloría General de la República; los artículos sobre el nuevo organismo contralor los propone la fracción social demócrata (Actas, Tomo III ,sesión Nº 162). Unas semanas antes de que la asamblea termine sus funciones, la fracción social demócrata propone crear un nuevo Título en la Constitución Política, consagrándose las instituciones autónomas del Estado; aunque se trata de una innovación muy importante, Facio le resta importancia al asunto: "...no se trata de una invención" -dice citando la experiencia del Banco Internacional de Costa Rica (1914) y el Banco Nacional de Seguros (1924), agregando: "... la independencia en el sentido de desligamiento completo no existe en el régimen de las autonomías. Finalmente, con las modificaciones introducidas por la mayoría, se acepta la inclusión del nuevo Título propuesto. En esta misma sesión del mes de octubre la fracción social demócrata propone crear un nuevo Capítulo sobre Servicio Civil, lo que es aprobado por la Asamblea (Actas, Tomo III, sesión Nº 166).

El papel de Rodrigo Facio en la Asamblea Nacional Constituyente es muy destacado, y así lo reconoce un testigo de excepción:

"Facio no leía sus discursos, que preparaba con la minuciosidad y la pasión con que el escultor talla la madera o la piedra para arrancarles los secretos más íntimos. Cada uno de sus discursos está estructurado conforme a un plan, con las citas respectivas y demás referencias. Para ajustarse al plan, hace uso de juegos de tarjetas, que consulta cuando es de rigor. Su voz es pausada, no ruidosa. Más que un orador parlamentario, es un maestro de cátedra. Cuando habla, todos le escuchan con atención y aunque pueden no estar de acuerdo con sus ideas, opiniones y planteamientos, lo respetan" (Castro Vega, Oscar: Fin de la Segunda República: Figueres y la Constituyente del 49. Litografía e Imprenta LIL, S.A., 1996).


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C) EL EDUCADOR

En el último año de la década de 1940, en la Asamblea Nacional Constituyente, se expresa con brillantez su condición de abogado; en la década de 1950 se abre campo la faceta de educador y florece en forma admirable en la Rectoría de la Universidad de Costa Rica. Al mismo tiempo, comparte esos afanes educativos con su trabajo de economista en la Junta Directiva del Banco Central.

Rodrigo Facio es maestro por la naturaleza y por vocación; enseña naturalmente, dentro y fuera del aula, hablando en tono suave y convincente. Llega directamente de la Universidad a la Universidad, pasando del aprendizaje del derecho a la enseñanza de la Economía; sencillo y de trato cordial, no es sin embargo complaciente como maestro, sino estricto y enemigo de los juicios superficiales o apresurados. Uno de sus discípulos, economista profesional, expresa lleno de admiración:

"Constituía en verdad un placer y un estímulo asistir a las clases del profesor Facio... Uno de los rasgos indelebles de Rodrigo Facio, que en su condición de maestro fue ejemplo digno de un apostolado, era el de su humildad y desprendimiento" (Hess, Raúl: op.cit., pág.142-143).

Su trabajo de educador tiene dos aspectos: la clase en el aula y su labor destacada como Secretario General de la Universidad (1946), Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (1947 a 1952) y rector de la institución (1952 a 1961).

Su pensamiento de universitario está contenido en los discursos de graduación, discursos inaugurando los nuevos edificios de la Ciudad Universitaria, conferencias en la institución y otros mensajes. En la campaña para la elección de Rector anuncia los proyectos mayores que espera realizar en su gestión: construcción de una Ciudad Universitaria, creación de la Facultad de Humanidades, fundación de la Escuela de Medicina y establecimiento de un escalafón de carrera docente. Todo lo pudo cumplir en su trabajo de nueve años, utilizando su liderazgo y sus habilidades políticas.

La Universidad de Costa Rica empieza a laborar en la ciudad de San José en marzo de 1941, en instalaciones viejas y en otras que se han levantado apresuradamente. Cuando a fines de 1952 se aprueba la reforma académica que culminaría en a Facultad de Ciencias y Letras, se aprecia la urgente necesidad de romper los limites estrechos del Barrio Gonzalez Lahmman. Se decide entonces que la Universidad debe trasladarse a San Pedro de Montes de Oca, aprovechando una finca de diez manzanas de la Escuela de Agronomía (Facio, Rodrigo: Obras, Tomo III, pag.117 sig). El nuevo Rector le da el mayor impulso a esta idea, muy audaz dentro de las circunstanciai de la época. Ya en 1953 se inaugura el edificio de la Escuela de Ingeniería, iniciado antes de pensarse en una Ciudad Universitaria. El trabajo se va realizando ordenadamrnte en medio de las hondas preocupaciones financieras de un proyecto de esta magnitud. En 1957 puede inaugurarse el pabellón central de la Facultad de Ciencias y Letras, expresión material de la reforma académica.

El traslado de la Universidad a San Pedro de Montes de Oca y la construcción de la Ciudad Universitaria, no hubieran sido posibles sin el liderazgo de Rodrigo Facio, infatigable para ir convenciendo a unos y a otros de la necesidad de un programa tan complejo. Ciertamente, tampoco hubiera sido posible sin la colaboración esforzada de un equipo de ingenieros y arquitectos que trabajaron junto a él con desinterés durante varios años.

Otro de los proyectos mayores de Rodrigo Facio como Rector, es el establecimiento de una Facultad central que unifique el trabajo disperso de muchas Escuelas y Departamentos y fortalezca las bases culturales de todos los estudiantes, no importa cuál sea su carrera profesional. En 1946, los profesores Abelardo Bonilla y el Dr Enrique Macaya habían presentado un proyecto encaminado a lograr este fin; en 1951 la facultad de Letras y Filosofía preparó un proyecto más detallado que pretendía servir de base a una reforma académica de carácter centroamericano (Facio, Rodrigo: Obras, Tomo III, pág.14).

En 1955 la asamblea Universitaria aprueba una reforma académica que empiece a regir en 1957. Se crea la Facultad de Ciencias y Letras estableciéndose los Departamentos de Estudios Generales, Filología, Historia y Geografía, Biología, Química, Física, Matemáticas y Geología (Monge, Carlos: Universidad e Historia, Min. de Cult. Juventud y Deportes, 1978, Pág.123 sig). La reforma significa el agrupamiento de disciplinas básicas, la centralización en departamentos especializados y, sobre todo, un año común de Estudios Generales para todos los estudiantes. La aprobación de esta reforma significa un largo proceso de convencimiento dirigido a las autoridades, profesores y alumnos, y que no puede entenderse sin el liderato de Rodrigo Facio. Es justo agregar los nombres de algunos univerrsitarios que respaldan al Rector: Abelardo Bonilla, Enrique Macaya, Carlos Monge Alfaro, José Joaquín Trejos.

Y Rodrigo Facio, con la ayuda inestimable de un grupo valioso de médicos jóvenes y viejos, logra que la Asamblea Universitaria acuerde en octubre de 1953 la creación de la Escuela de Medicina, que empezaría sus labores de enseñanza en 1960.

Su pensamiento de Rector está contenido en múltiples mensajes, discursos y conferencias, en los que aborda algunos temas fundamentales: lo que debe ser un hombre culto, la independencia de la Universidad, relaciones de la Universidad con la sociedad a la que sirve, papel esencial de la educación, insistencia en que debemos actuar y pensar en términos centroamericanos, Universidad y libertad, etc.

El tema de la cultura siempre está presente en pensamiento y en su acción, pero nunca entiende la cultura como un fenómeno elitista, desvinculado de la vida social:

"El hombre culto, por serlo, debe ser un hombre al servicio de su país y de sus ciudadanos..." (Obras, Tomo III, pag.16).

Entiende admirablemente el papel de la Universidad dentro del marco social en que actúa, y juzga que solo manteniéndose muy celosa de su independencia puede cumplir con sus funciones:

"El día en que la Universidad estuviera al servicio de un poder político, o de una confesión religiosa, o de una tendencia anti-religiosa mutiladora de la integridad de la vida interior, o de un sectarismo de la vida doctrinario, o de una discriminación racial, o de un privilegio económico, o de una distinción social, ese día sería ... el de la liquidación de la vida espiritual creadora en la institución..." (Obras, Tomo III, pág.34).

Pero así como es muy firme en reclamar para la Universidad toda la independencia posible, lo es también para insistir en que la institución no puede aislarse de la sociedad que la hace posible

"La Universidad moderna es una Universidad de carácter y pretensión sociales, una Universidad cuyo norte es el servicio a la comunidad..." (Obras, Tomo III, pág. 53).

Pero la institución universitaria, independiente y libre, no puede jugar un simple papel pasivo:

"... la Universidad no solo debe reflejar al país que la nutre y la sostiene, sino que también debe trabajar por superarlo..." (Obras, Tomo III, pág. 195).

En la inauguración del edificio de la Facultad de Educación en 1958 pronuncia un denso discurso en el que está presente su honda preocupación educativa, analizando el desarrollo de la educación costarricense y sus relaciones con la Universidad. En esta oportunidad expresa una idea de enorme importancia, que ya ha hecho llegar a los organismos internacionales de financiación:

"La conclusión obligada es que los recursos humanos son el factor decisivo para el progreso económico, y que la educación, muy lejos de ser una lujo y ni siquiera un gasto corriente de consumo, es una de las formas más eficaces y reproductivas de inversión o capitalización" (Obras, Tomo III, pág. 105).

En este notable discurso Rodrigo Facio señala las tres principales deficiencias de la educación en nuestros países: tasa alta de analfabetismo, falta de adaptación de la enseñanza media a la vida social, y la indiferencia de las Universidades por la ciencia y las aplicaciones científicas (Obras, Tomo III, pág. 106).

En el último discurso académico en la clausura del curso de 1960, vuelve al tema que ha sido constante en su pensamiento desde las primeras preocupaciones juveniles; ataca a los que "pregonan la justicia y el progreso a expensas de la libertad", y a los que "loan la libertad como un concepto estático, como algo ya realizado y acabado". Dice que la libertad

"...no es una cosa, sino una forma de vida que, como tal, necesita y exige estar creciendo, ensanchándose, fortaleciéndose, si es que ha de vivir... La libertad, la libertad política, es un fin en sí misma, pero además es un medio para llevar adelante la plena libertad espiritual, económica y social del hombre" (Obras, Tomo III, pág. 190-191).

En algo en lo que insiste todo el tiempo, y que tiene muy claro en economía, vida social y todos los ámbitos de la cultura, es en la necesidad de entender nuestro destino centroamericano para comprender nuestro destino costarricense. Lo dice muy claramente en un discurso de 1957:

"Los costarricenses, respetando las tradiciones centroamericanas, vivimos sin embargo enamorados de nuestro pequeño y luminoso paisaje, pero debemos terminar por comprender la urgente necesidad de las integraciones en el mundo moderno... Yo juzgo compatible con la preservación de lo tico, de lo irrenunciable para los costarricenses en materia de convivencia social y política, toda suerte de arreglos para ampliar nuestros mercados, especializar regionalmente nuestra industria, liberalizar nuestro intercambio comercial, y contribuir a la defensa común de los precios de nuestros artículos de exportación". (Obras, Tomo III, pág. 71)

La obra de Rodrigo Facio en la Universidad de Costa Rica es muy vasta, y necesitó la ayuda de muchísimos colaboradores en todos los campos de la vida universitaria. Su mérito sobresaliente es el liderazgo que tiene, y la habilidad para mantenerlo en situaciones a veces muy difíciles. Así, por ejemplo, en un país y en un tiempo dividido hondamente por razones políticas, tiene el apoyo de todos los sectores; esto es especialmente significativo si tenemos en cuenta que siempre es muy definido en sus posiciones ideológicas.

Inesperadamente renuncia a su cargo de Rector al finalizar el año 1960, después de la clausura del curso lectivo, y entrega formalmente la Rectoría a su sucesor el 15 de enero de 1961 (Anales de la Rectoría de la Universidad de Costa Rica, 1960-61).

Se han hecho muchas conjeturas sobre las razones que llevan a Rodrigo Facio a renunciar a la Rectoría de la Universidad; pero la verdad es una, de acuerdo con manifestaciones privadas suyas a personas cercanas: ya había cumplido un ciclo en la institución y en el país, y sentía la urgencia de adquirir la experiencia internacional que no había tenido. A su regreso, claro, podían abrirse otras posibilidades...


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C) OTRAS FACETAS

a) EL HISTORIADOR

Siempre ha tenido un interés muy profundo en la historia de Costa Rica, como un antecedente obligado para entender las características actuales de nuestro país. Es muy significativo que en el Centro para el Estudio de Problemas Nacionales propone en marzo de 1942 que se haga "un estudio sistemático de la historia política de Costa Rica" (Actas del C.E.P.N., inéditas). Su obra en este campo está contenida en las siguientes investigaciones: Trayectoria y Crisis de la Federación Centroamericana (Imprenta Nacional, 1949); Estudio sobre Economía Costarricense (Editorial Surco, 1942); La Moneda y la Banca Central en Costa Rica (Fondo de Cultura Económica, México, 1947); Proceso de la separación de Costa Rica de la República Federal y de su constitución como República soberana, libre e independiente (Imprenta Nacional, 1949); La Universidad de Santo Tomás de Costa Rica (Introducción a Los Rectores de la Universidad de Santo Tomás de Costa Rica, del prof. Rafael Obregón Loría, Editorial Universitaria -de la UCR- 1955). La primera obra citada fue escrita en 1939 y publicada originalmente por la Revista de Archivos Nacionales; la cuarta fue escrita en 1948.

Trayectoria y crisis... estudia la vida y el desarrollo económico y social en la colonia, la estructura de la población al terminar el período colonial, época de la Independencia, la Constitución Federal y la crisis última con que termina el proceso. La obra se escribe pensando en una nueva Centroamérica y en los angustiosos problemas del momento.

El muy citado Estudio sobre economía costarricense analiza el sistema económico de la colonia, el desarrollo de las actividades cafetalera y bananera, el surgimiento de la oligarquía cafetalera y el liberalismo del siglo XIX, tratado todo desde un punto de vista histórico. Como es usual en el autor, el trabajo concluye en un programa económico para la Costa Rica de esos años.

La moneda y la Banca Central en Costa Rica dedica varios capítulos a señalar los antecedentes del Banco Central: Banco Internacional de Costa Rica, legislación económica de 1936 y 1937, proyectos bancarios y monetarios de la época, etc., hasta terminar con un capítulo final sobre el presente y el futuro de la economía costarricense.

El Proceso de la Separación... es un estudio estrictamente histórico admirable, escrito en el año turbulento de 1948. Analiza detalladamente todo el proceso que llevó a Costa Rica a separase de la República Federal Centroamericana, interesado siempre en las vinculaciones inevitables entre nuestro país y los otros países hermanos.

La Universidad de Santo Tomás de Costa Rica es un ensayo histórico admirable, escrito como introducción al excelente libro de don Rafael Obregón Loría. Es un extenso estudio sobre los orígenes, desarrollo y declinación de la Universidad de Santo Tomás, escrito en plena madurez del autor. Don Abelardo Bonilla lo considera "...quizá el mejor trabajo de Facio, por su densidad ideológica y por su estilo..." (Bonilla, Abelardo: op.cit., pag.287).

Facio cultiva la historia en breves pausas de su actividad infatigable, en medio de hondas y urgentes preocupaciones educativas, económicas, políticas, culturales en general. El conjunto de su trabajo en este campo es, sin embargo, de una gran importancia.

b) EL POLITICO

Rodrigo Facio es un teórico brillante, ordenado en el método y sistemático en la exposición; pero tiene muy claro el concepto de que las ideas de mejoramiento social, para ser eficaces, deben buscar el camino de la realización; en una democracia no hay otra forma de hacerlo que por medio de partidos políticos. Por eso es un infatigable organizador de grupos culturales y centros de estudio, que terminan adquiriendo la forma de partidos políticos: así las asociaciones culturales en la Escuela de Derecho, el Centro para el Estudio de Problemas Nacionales en 1940, el partido Social Demócrata en 1945 y el Partido Liberación Nacional en 1951.

Cuando se inicia 1940 Costa Rica no tiene Universidad; en el seno de la Escuela de Derecho, en una asociación de estudiantes, ya Rodrigo Facio es un joven líder. Don Roberto Brenes Mesén, que ha regresado al país después de veinte años enseñando en Estados Unidos, se dirige a los jóvenes urgiéndolos a estudiar los problemas nacionales, y a organizarse rápidamente:

"O se apresuran los demócratas a traspasar los círculos de bronce de los dogmas políticos del siglo dieciocho que aún predominan en el veinte, o se preparan a bien morir en los suburbios de las dictaduras sin atalaya..." (La Tribuna, 18-2-1940).

En San Ramón la maestra Bertalía Rodríguez orienta un círculo cultural, en el que hablan frecuentemente Brenes Mesén y García Monge, y entre los jóvenes Rodrigo Facio. Del contacto de Facio y sus compañeros con San Ramón nace la revista Surco, cuyo primer número se publica en octubre de 1940. El 23 de abril de ese mismo año se había fundado el Centro para Estudios de Problemas Nacionales; Facio es Secretario de la Junta Directiva que preside el Lic. Rafael Angel Rojas Guevara (Actas del CEPN, inéditas). Es muy activo en el seno del nuevo centro, exponiendo en diversas oportunidades sobre temas variados, especialmente sobre el liberalismo costarricense y la necesaria distinción que debe hacerse con el Partido Comunista. En el mes de enero de 1942 se le encarga la redacción de los artículos que van a aparecer en el Diario de Costa Rica (Actas, cit.). Durante el año de 1942 es muy activo en diversas reuniones que se celebran para impulsar el movimiento cooperativo, especialmente en el cantón de Grecia donde se espera organizar una gran cooperativa de productores de caña de azúcar. Durante los cinco años que dura la existencia de Centro, es uno de los más asiduos colaboradores de la revista Surco y se revela como el líder más destacado y conocido del grupo. El centro cumple un papel indispensable en estos años, analizando los más importantes problemas del país y participando en múltiples discusiones y debates. Curiosamente, este joven intelectual es el más convencido de que debe irse a la formación de un nuevo partido político, y así propone en el Centro en abril de 1944, la formación de una comisión mixta con el grupo Acción Demócrata, que analizará en detalle la posible fusión de ambas agrupaciones (Actas, cit.). La experiencia del Centro es decisiva en el pensamiento y la acción de Rodrigo Facio, por el estudio concreto de los problemas costarricenses, el contacto con la realidad nacional, y muy importantes empresas editoriales que publican libros como el Estudio sobre Economía costarricense y el Ideario costarricense.

La fusión de dos agrupaciones, el Centro para el Estudio de Problemas Nacionales y Acción Demócrata hace posible la fundación del Partido Social Demócrata. El 11 de marzo de 1945 se reúnen en San José doscientos electores de todo el país, y ponen las bases del nuevo partido, que con mucha entusiasmo declara en su programa: "Vamos hacia un socialismo democrático costarricense". Allí Rodrigo Facio al lado de José Figueres, Alberto Martén, Rafael Alberto Zúñiga, Carlos Monge, Isaac Felipe Azofeifa, Eloy Morúa y los antiguos militantes de los dos grupos fusionados. Rodrigo Facio declara en ese acto:

"Estamos frente al comunismo que pretende justificar con el progreso social, la dictadura política y la liquidación de las libertades democráticas. Y estamos también frente a los partidos personalistas tradicionales que pretenden justificar con las libertades democráticas, formalmente mantenidas, el desinterés si no una disfrazada oposición a las conquistas sociales" (Acción Demócrata, 24-3-1 945)

El nuevo partido dura cinco años, pues debe superar algunos problemas difíciles: cierto academicismo inevitable, inexperiencia en la acción política, lucha por abrirse campo frente a personalidades muy vigorosas que se reparten el favor popular: León Cortes, Otilio Ulate y, más adelante, José Figueres. Desde sus lejanos orígenes los social demócratas piensan que debe lucharse contra el personalismo político, una herencia nefasta a la que se le atribuyen males sin cuento; pero la experiencia va mostrando que el pueblo es básicamente personalista y no se inclina por programas ideológicos, sino por hombres de carne y hueso dotados de carisma. El Social Demócrata tiene un programa avanzado y un equipo brillantísimo de jóvenes políticos e intelectuales; pero no son conocidos por las grandes masas de clase media, campesinos y obreros, pues su mensaje apenas es captado por el pequeño sector de gente que piensa y estudia. El programa político social demócrata contiene tesis renovadoras que años después se convierten en realidades de nuestra vida institucional:

"En este programa redactado por Rodrigo Facio se observan muchas ideas importantes que años después se convertirían en leyes y en instituciones: a) la idea de las instituciones autónomas, con el mismo nombre con que habría de designarlas la nueva Constitución Política...años después; b) la convicción de que la exploración de las fuerzas hidroeléctricas debe ser monopolio del Estado a través de una institución autónoma; c) la inquietud por la vigorosa política agraria, proponiendo algunas medidas que todavía hoy se consideran audaces; d) intervención del Estado en la elaboración industrial del café, la caña de azúcar, el tabaco, comercio de granos, ciertas ramas del comercio de importación, etc., recomendado en estos casos "control público directo por medio de instituciones autónomas del Estado o control indirecto por medio de organización cooperativa de productores y consumidores"; e) el germen de la planificación en Costa Rica, veinte años antes de la Ley correspondiente; f) la recomendación de que debe promulgarse una Ley de Servicio Civil". (Rodríguez Vega, Eugenio: ideas políticas de Rodrigo Facio, EUNED, 1990, pag. 25-26). Los cuatro diputados social demócratas de la Asamblea Nacional Constituyente de 1949, van a ser los voceros de todas estas ideas.

El Partido Social Demócrata es una notable experiencia para Rodrigo Facio y para todos los que comparten sus ideas. Son cinco años de duro trabajo, idealismo desbordante y, a veces ingenuidad.

La guerra civil de 1948 significa una transformación completa de las circunstancias políticas de Costa Rica. Del conflicto emerge poderosa, indiscutible, la figura de don José Figueres que atrae a los no-personalistas del Social Demócrata: tiene sus mismas ideas y ahora sí, indiscutiblemente, un poderoso arraigo popular especialmente en las zonas donde el Social Demócrata no había podido penetrar. Rodrigo Facio es de los primeros en comprender que debe aprovecharse la figura del vencedor del 48, para fundar un gran partido político de muy amplia base popular. Así, es uno de los miembros fundadores del Partido Liberación Nacional el 12 de octubre de 1951; pero aquí su intervención no tiene las características de sus otras empresas políticas pues las circunstancias generales han cambiado: Facio es en ese momento Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociaies, y se le percibe sin duda alguna como un futuro Rector; sin embargo, no elude su responsabilidad de ciudadano aunque entonces es, también, miembro de la Junta Directiva del Banco Central. Participa en la redacción de la Carta Fundamental del partido, pero no ocupa ningún cargo de dirección. Durante varios años presta su concurso estrictamente de orientación ideológica, en un pequeño grupo que Figueres llama Movimiento de Liberación Nacional, concebido para obtener el concurso de quienes no participan en las actividades puramente políticas. Conviene señalar que en la década 1950-1960 sus preocupaciones mayores son la Rectoría de la Universidad de Costa Rica y la Junta Directiva del Banco Central. Debe resaltarse el hecho de que nunca mezcla la política con el cumplimiento de sus funciones académicas o institucionales, por responsabilidad y por decoro. Es absolutamente sincero cuando firma en una polémica de prensa en junio de 1959:

"También es cierto, como usted lo afirma, que "en el pasado (el señor Facio) ha tenido alguna significación en cuestiones políticas" (Muy poca significación pero sí es cierto que actué en política de 1940 a 1949. Después me sustraje de ella, y tal retiro vino a confirmarse...al asumir el inmerecido honor de la Rectoría de la Universidad" (Obras, Tomo III, pag. 126).

c) EL HOMBRE DE LETRAS

Desde sus años de estudiante Facio es un gran lector de literatura, y en estas preocupaciones sigue la influencia de su padre al que pierde cuando tiene catorce anos. En 1937, cuando tiene veinte años y está en el segundo curso de la Escuela de Derecho, empieza a publicar en el Repertorio Americano de García Monge; primero poemas, y después ensayos sobre temas diversos hasta 1945 (Echevarría, Evelio: op.cit., Tomo III). Entre 1940 y 1945 publica poemas en la revista Surco, junto a sus artículos sobre temas políticos, sociales y económicos. Muchos de estos poemas aparecen en la edición de sus Obras, Tomo IV, Editorial Costa Rica, 1982.


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ARMONIA DE LAS FACETAS

Ya nos referimos a la multiplicidad de facetas en la personalidad de Rodrigo Facio; señalé entonces que, en mi criterio, las tres facetas principales son: el economista, el educador y el abogado. Es muy significativo que, en vísperas de abandonar la Rectoría de la Universdad, en mayo de 1960, se refiera a la estrecha vinculación de la Educación, la Economía y el Derecho:

"Hay un mundo de relaciones recíprocas entre Educación, Derecho y Economía. Se requiere un ambiente de libertad y seguridad para poder hacer obra educativa, pero al mismo tiempo es menester la educación para poder gozar realmente de la libertad y saber cómo defenderla. Se necesita también la libertad y la seguridad para poder trabajar gustosamente y producir con abundancia, pero al tiempo es necesario el bienestar material para poder disfrutar plenamente de la libertad. Hay que financiar el desarrollo de la educación, pero hay imprescindiblemente que educar para desarrollar la economía" (Obras, Tomo III, pag. 178-1 79).

Estas palabras, pronunciadas en la inauguración del edificio de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, son una expresión muy clara de cómo entendía él la mutua relación de tres disciplinas a las que se dedicó tan intensamente. Las diversas facetas de su personalidad se integran admirablemente en un conjunto armonioso. Constantino Láscaris considera que:

"Rodrigo Facio representó para Costa Rica el prototipo del intelectual administrador- ...Hombre ecuánime, con sentido del humor, de un temperamento equilibrado, infatigable acometedor de empresas, terco en la obra y flexible en la realización..." (Láscaris, Constantino: Desarrollo de las ideas filosóficas en Costa Rica, Editorial Costa Rica, 1964, pag.323). Es necesario recordar su ausencia de oportunismo en el cumplimiento de sus empresas, pues nunca esconde sus ideas para adquirir ventajas temporales en cualquier sentido. Así, en 1949 defiende públicamente la nacionalización bancaria, cuando es diputado a la Asamblea Nacional Constituyente y Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. En 1951, cuando es Decano, miembro de la Junta Directiva del Banco Central y ya se le percibe como un futuro Rector, discute por la prensa oponiéndose a que se debilite la banca nacionalizada. Y en ese mismo año 51, ocupando las posiciones indicadas aparece como uno de los miembros fundadores del Partido Liberación Nacional, manteniendo una actitud política de signo distinto al régimen imperante.

Es profundamente costarricense, encarnando ciertas virtudes que generalmente identificamos como lo mejor de nuestra tradición: civilismo, tolerancia, amor a la libertad. Entiende nuestra historia, y se preocupa desde joven por los orígenes de la nacionalidad y por sus forjadores. Todo lo que aprende y medita lleva un fin muy claro: mejorar de alguna manera a la sociedad costarricense. Sin embargo, nunca participa del aislamiento cultural tan grato a algunos costarricenses, recelosos de los contactos con otros pueblos americanos. Por eso es centroamericanista y latinoamericanista, proponiendo cuando es Secretario General de la Universidad que se gestione con los otros países del istmo la preparación de una Historia de Centroamérica, y dedica su último libro -inconcluso- a estudiar a "América Latina en la encrucijada".

Es siempre un buen ciudadano, dispuesto a servir a sus compatriotas en todo lo que le demanden, asumiendo sin muchos vuelos retóricos la plenitud de sus responsabilidades. Con el paso del tiempo, de acuerdo con las circunstancias y la evolución de su maciza personalidad, una y otra de sus facetas -o varias de ellas, interrelacionándose- se ponen al servicio del país que lo vio nacer.

Finalmente, quiero resaltar dos atributos intrínsecos a su manera de ser: a pesar de la seriedad de su actitud intelectual, rigurosa y sistemática, es siempre un hombre alegre con finísimo sentido del humor; y algo muy importante que debe ponerse como ejemplo en tiempos de aprovechamiento irresponsable: es siempre, sin concesiones ni desmayos, un funcionario público que nunca se mancha las manos con el dinero de sus compatriotas.


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