REGRESAR


Yo también voy con él


YO TAMBIEN VOY CON EL


Entrego este humilde mensaje al pueblo liberacionista en memoria del compañero DANIEL ODUBER QUIROS.

Un azar del destino me brindó la honrosa oportunidad de encontrarme con él por última vez en San Ramón, con motivo del Cuadragésimo Aniversario del PLN.

Daniel era digno de respetar, de admirar y de emular en sus virtudes.

Conversar con él, escuchar sus brillantes exposiciones y compartir sus elocuentes discursos de plaza pública, era simplemente edificante.

Aquí, en este hermoso y apacible valle de Tayutic, Turrialba, en la casa liberacionista escribí este ensayo «Yo también voy con él», organizado en diez segmentos, en memoria de quien fuera el político más representativo en la última mitad del siglo XX.



Gerardo Sánchez Villalta.
Tayutic, Turrialba
Sábado 19 de octubre, 1991


I

El partido entre Saprissa y Puntarenas entraba al climax. La consigna PODER Y ORGULLO agitaba banderas y exaltaba el ánimo de los fanáticos: era la fiesta del pueblo. Pero aquel 13 de octubre, al término del primer tiempo, la ilusión se truncó en tragedia nacional.


II

-¡Papá.... papá...! Murió don Daniel -gritó exaltada mi hija Roxana.

-¿Cómo, que don Daniel? ¿Cuál Daniel? repliqué, al tiempo que interrumpía un ensayo sobre educación al que dedico fines de semana.

-Don Daniel Oduber murió hoy en la madrugada, dice Mario Segura. Canal 7 va a confirmar la noticia.

-¡Dios mío!, ¿Cómo es posible, si apenas ayer compartíamos en San Ramón? -exclamé con tímida voz.

La sangre me golpeaba las sienes. Apenas murmuraba en silencio: ¿Por qué ahora, que la Patria y el Partido reclaman con urgencia tu gran sabiduría, tu fuerza de gigante y tu indiscutible liderazgo?


III

-Roxana y Maria Isabel, vengan por favor. Debo cumplir mi deber: algún día comprenderán de que estoy hablando. Cuiden la casa y pórtense bien. Voy para el Balcón Verde, regreso en la noche.

-No se preocupe pa...; vaya tranquilo y nos cuenta. ¿Verdad que usted estuvo con el ayer?

Si hija, ayer lo sentí tan cerca que me intrigó. Hablamos por casi media hora del Congreso ideológico "José Figueres"; de una posible reunión en Turrialba y de otros asuntos.

-La conversación fue tan amena, que Carlos Borbón, de La Nación, nos tomó una foto a los dos y otra con doña Karen.

Invoqué en silencio los hechos del sábado 12 de octubre en San Ramón, en la celebración del Cuadragésimo Aniversario de Liberación Nacional... ¿Por qué don Daniel estaba tan inquieto? Que extraño: se levantó en dos oportunidades de la mesa principal, para conversar primero con Ricardo Sancho y luego con Angel Edmundo.

De pronto, ante el inesperado discurso de Arias, Daniel se irguió majestuoso y con paso firme, soberbio, se alejó del gimnasio.

Eran pasos de un gladiador, que en vez de ir a la lucha, se dirigía agotado hacia el sueño profundo..., hacia la eternidad.

-Bueno hijas, ya saben...

Seguí pensando...

La muerte de don Daniel no será en vano. Las aguas se agitarán. Tirios y troyanos reclamarán para sí la gloria que tu forjaste y que en silencio te llevaste.

Es el momento de desagraviar tu honra y ajustar cuentas.


IV

Venerable Maestro es en realidad el Honoris Causa que otorgamos, quienes en cuarenta años de vida de Liberación Nacional, hemos recibido la savia de tu mensaje. Dos generaciones de dirigencia han sido tus discípulos: la de Chico Morales, Rolando, Carlos Manuel, Villanueva, Carballo Quintana, Federico Matilde, Niní y Carmen, durante los cincuentas y sesentas. A partir del setenta y ochenta, la sangre nueva del Partido.


V

Permíteme, Daniel, narrarte en breve lo acontecido el domingo, cuando tu alma surcó los cielos muy temprano, en busca de la inmortalidad.

Verás...

La televisión y la radio vacilaban respecto a la prioridad de la noticia; el partido o tu deceso. Ambas tenían públicos diferentes: por un lado, los fanáticos que deliraban entre el poder y el orgullo; por otro, los acongojados por la trágica noticia.

Las manecillas del reloj se juntaban como las palmas del buen cristiano en oración, cuando en el receso del partido, Segura brindó mayor información del lamentable suceso.


VI

Antes de irme al Balcón Verde, llamé por teléfono para confirmar la situación:

Chico Morales:"Se nos fueron cuarenta años de vida en Liberación Nacional".
Hugo Morgan:"Te vas a dar cuenta de la repercusión en el Partido y en el país..."
Jaime Ortíz:"Ya Rose Marie Karpinshy está coordinando para que los miembros de la Secretaría de Planes y Programas estemos en Jardines del Recuerdo en la noche".

Al ser las dos de la tarde, me encontraba en el Parque Central para tomar el microbús de La Sabana.

Truenos, rayería, y un fuerte aguacero cundían la ciudad.

Aún así, los hinchas saprissistas empezaban su marcha triunfal hacia la capital; Puntarenas cayó de rodillas en el Ricardo Saprissa.

Sabes, Daniel, hay una extraña coincidencia... también don Pepe casi despierta de su justo sueño en el Museo Nacional, cuando Costa Rica venció a Escocia 1 por 0, en el primer partido del Campeonato Mundial. Ese día, 11 de junio, las avenidas central y segunda se convirtieron en escenario de fiesta popular, algarabía.

El Presidente Calderón quería lanzarse a la calle a festejar con el pueblo tan merecido triunfo, más la prudencia le aconsejaba evitar malos entendidos.

Habían transcurrido casi dos horas; el bendito microbús no pasaba. ¡Que mal está el servicio urbano! de TRAMSMESA, apenas queda el recuerdo.

Doblé hacia la avenida segunda para tomar un taxi.

-¿Para dónde va, señor?

-A Sabana, al Balcón Verde

-Bueno, móntese, ya iba a guardar el carro, pero seguro usted va al asunto de don Daniel, con gusto lo llevo.

-¿Usted conoció a don Daniel?

-Claro, me ayudó mucho, bueno, a todos los taxistas. Daniel fue un gran presidente, y sigo siendo liberacionista, aunque don Oscar nos trató muy mal.

Había mucho movimiento. La juventud estaba congregada en el salón principal, donde el dirigente Memo Sandoval analizaba su obra y trayectoria política.

Conversé con el Secretario General, quien recordó lo que tu le dijiste en San Ramón:

Sabes Walter, los desmanes del Gobierno son tales, que no puedo callar, tengo que levantar la bandera de lucha otra vez.

Aconsejé al compañero Coto que estuviera alerta a los embates de la Prensa, pues ahora las palomas iban a disparar contra las escopetas .

A esta altura, don Daniel, ya el programa de tus honras fúnebres estaba definido: a partir de las 8 pm en la Capilla de Jardines del Recuerdo; el lunes, de las 10 am hasta el martes a medio día en el Balcón Verde; luego al Salón de Ex presidentes en la Asamblea Legislativa y por fin, el miércoles a las 10 am en la Catedral y de allí al Cementerio General.


VII

¿Qué ha sucedido con la prensa?

Verás, Daniel, La Nación publicó durante cuatro días más de veinte páginas enteras a razón de ¢70.000 cada una. Representa una inversión de ¢1.400.000, pues no sacan pelo sin sangre. El editorial del lunes 14, fue el último suspiro de una lucha sin tregua.

La República expuso tu obra y tu pensamiento, incluyendo un articulo inédito, que nunca publicaste.

La Prensa Libre te dedica una página titulada "Facetas de Don Daniel".

El Diario La Extra describe en página completa tus anécdotas, donde resalta la del ex ministro Guido Sáenz, quien fue invitado a la inauguración de un evento en Colombia, y le negaste el permiso "porque los ministros estaban saliendo mucho fuera del país".

Pero el artículo más audaz, es el de la página COMENTARIOS, de la Prensa Libre, del viernes 18, titulado "Don Daniel murió el sábado".

Como te decía antes, la polémica en la prensa es que el Partido te desairó en los actos del Cuarenta Aniversario en San Ramón.

Un detalle importante:

El Lic. Serrano Pinto, en ejercicio de la Presidencia, firmó sin titubeo el domingo en la tarde, el DECRETO EJECUTIVO de Duelo Nacional por tres días y, el Ministro Madriz logró en minutos un acuerdo con los controladores aéreos el lunes 14, en la mañana, para que el Presidente Calderón pudiera llegar al Juan Santamaría en la tarde.

Este acuerdo debilitó las intransigencias de Thelmo, y la "política de austeridad del Gobierno"... Todo sea por el alma del Ex presidente.


VIII

El lunes en la noche, los muchachos de la Juventud impidieron la entrada al Balcón Verde, a los periodistas de La Nación. Lo mismo le sucedió con Telenoticias de Canal 7. Comprensible, aunque incorrecto.

Pues bien, Daniel, las cosas se complican, ya que el esposo de Pilar, en su columna, ataca furibundo y culpa a Liberación Nacional de haberte humillado el 12 de octubre. ¡Qué ironía!

Las pavas comienzan a tirar contra las escopetas. Quisiera que te levantaras a protestar.


IX

Que en paz descanses. La gloria es tuya, Perdona a tus enemigos y disimula nuestros errores.

Sufriste en silencio, con estoicismo ejemplar, la sanción que inútilmente te impuso el Directorio. El oportunismo y la falsa moral impregnaron la campana. Liberación perdió las elecciones, y Oscar, tuvo que agarrarse fuerte de las viejas muletas para salir airoso en el 86.

Contigo y con Pepe el pueblo vibraba: eran historia viviente.

¿Te acuerdas de los niños descalzos y desnutridos, del mensaje "ticos vagabundos" que venía en los sacos de frijoles de El Salvador?


X

Estoy mirando más de veinte años atrás, y te confieso, Daniel, que el futuro que nos espera es algo más que incierto; es perder en cuatro años, el esfuerzo de Liberación en cuarenta.

Pero que egoísta. ¿Acaso no es suficiente lo que diste a este bendito pueblo? Que elegancia la tuya, Daniel: pantalón army con jacket de igual color, botas caoba amarradas con cordel, lustradas con gusto de príncipe.

Así clausuraste el Cuadragésimo Aniversario de tu Partido y... cumplida tu misión... te marchaste erguido ante los ojos del pueblo que te vio nacer, porque Daniel y el Partido Liberación Nacional, son dos caras de una misma moneda.

Atrás el recuerdo: YO TAMBIEN VOY CON EL...

De frente, el compromiso de honrar tu obra, de exaltar lo inconmensurable de tu ciego amor por la Patria, de glorificar la nobleza de tu corazón, inmensamente humano, eternamente liberacionista.



Gerardo Sanchez Villalta.
Tayutic, Turrialba
Sábado 19 de octubre, 1991


Hola Gerardo, tal vez me recordás. Soy otro Gerardo. Creo que nos vimos muchas veces. Yo también fuí con él. Por cosas de la vida, como te pasó a tí, yo fui su Secretario General hasta el final de su gobierno. Por eso aprendí a quererlo y por eso cargué, como lo hiciera con mi Padre una vez, el ataud hasta su descanso final. Y por eso lo sigo extrañando. Gracias por guardar en tu recuerdo tantos detalles de quien fuera el mejor Presidente de la era moderna de Costa Rica. Gracias.

Vieras que yo también tengo muchos recuerdos de él como lo tenemos quienes tuvimos la dicha y la oportunidad de servir en su gobierno. Como anécdota te cuento que en tributo a su recuerdo y desde hace mucho tiempo, cuelga de la pared de respaldo de mi oficina, aquella fotografía con su pose típica que tenía en su Despacho. Su letra, su mensaje gravado cuando dejamos Casa Presidencial en Mayo del 78 está ahí gravado. La miro y me parece imposible, aún hoy en día que él ya no esté.

Te acuerdas bien del disgusto con canal 7. Pero déjame decirte que lo mismo quisimos hacer en la funeraria de Jardines del Recuerdo con otros que llegaron a "dar el pésame", que horas antes lo habían ofendido y maltratado y que en ese momento, de inmenso dolor, con cara de aflijidos, llegaban a saludar a Doña Marjorie. En confianza te digo que simpre creí que llegaban por otra razón.

Porque déjame Gerardo decirte algo que muchos sabemos: Don Daniel no murió, lo mataron de pena y de dolor. El punto final fue la humillación que sufriera en San Ramón, esa tarde, cuando lo viste. Al día siguiente, cuando Adrián fue a despertarle para recordarle una reunión, él ya había partido con su dolor a cuestas, como al descuido, tratando de que nadie se diera cuenta. A su estilo, prudente y callado, con su pantalón de army y sus botas bien lustradas.

Yo también voy con él desde hace ya muchos años.



Gerardo Villalobos
San José
Lunes 16 de junio, 2003


Tuve la dicha de haber sido su Secretario General y Administrador de Casa Presidencial, cuando aún estaba al costado oeste del Parque Nacional.

Entre las muchas cosas que se preocupó, una de ellas fue la de dotar a Costa Rica de una Casa Presidencial digna y presentable. Así iniciamos el diseño y la construcción del edificio de lo que hoy alberga el Tribunal Supremo de Eleciiones, ya que al salir don Daniel de la presidencia, el señor Carazo dijo que esa Casa Presidencial vieja era suficiente. El edificio quedó -por años- dejado de la mano de Dios, a pesar de que antes de salir del gobierno dejamos financiada su conclusión hasta sus últimos detalles.

Don Daniel era un hombre visionario; ya pensaba en que el viejo edificio de la Fábrica de Licores fuera un museo de Expresidentes, por ejemplo, y todo ese sector se convirtiera en un Centro Cívico, incluyendo la Biblioteca Nacional.

En el campo se batía en el barro como ninguno desde el Norte hasta el Sur y del Este al Oeste. Entre sus pasiones estaban mejorar la calidad de vida del campesino y del costarricense en general; su preocupación diaria era el campesino, su calidad de vida y la justa retribución a su trabajo y la protección de la naturaleza; como servicios la salud y la educación eran -según su punto de vista- los pilares de un desarrollo social sostenible.

Quienes lo conocimos lo extrañamos cada día más...



Gerardo Villalobos
San José
Jueves 21 de agosto, 2003


¡Que falta nos hace don Daniel! Ahora en estas circunstancias, su guía su apoyo, y sus consejos.

De el aprendí valores, y como me decía siempre, Dra. Ud es una idealista igual a mi.

Estuve con don Daniel igual que Uds. la última vez en San Ramón. Con él estoy en la última foto que le fue tomada en el 40 Aniversario de Liberación, allí en el gimnasio. Yo estaba en primera fila y tuve la oportunidad de ver de cerca todo lo que pasó. Antes de eso, caminando a su lado lo vi como nunca, totalmente molesto y ABATIDO, le pregunté que le pasa don Daniel y me contestó: ¡NO ME DEJAN HABLAR!; eran los que en ese momento presidían el partido y que dicho sea de paso, ya tampoco están con nosotros, y vi por cierto como le negaban el micrófono, y el súbitamente se levantó y salio del gimnasio. Algo muy intenso pasaba en el interior de su persona, que le produjo su fin, para desgracia nuestra.

Tuve la suerte enorme de viajar con él como embajadora, preparando proyectos para desarrollar el país, como el Geotérmico de Miravalles, las Zonas Francas, el desarrollo de los ferrocarriles, etc. Y puedo describirlo como un hombre en todo el sentido de la palabra, con mucha hidalguía, dignidad, señorío, culto, capaz, y muy humano. De ideas muy claras que daba orgullo su presencia, y hacía empequeñecer a sus adversarios, yo aprendí mucho de él, de pocas palabras pero claras y entendibles. Así es DIOS, de lo bueno nos da poco.

Cada vez que lo mencionan se me encoge el corazón y me pregunto: ¿donde esta don Daniel, que tanto lo necesitamos?



Clara Lieberman
San José
Lunes 16 de junio, 2003


Mis recuerdos de Daniel:

Era Manuel Carballo Quintana el Presidente de la Juventud, Rolando Araya Secretario Nacional de Organización de la Juventud, y el suscrito Secretario Nacional de Capacitación y Doctrina (toda lo referente a la Catalina y de ahí viene mi cercanía tan grande con don Luis) y aquello, -la juventud- era un gran bullicio en las oficinas del PLN frente al Parque Morazán, la casa verde y en la esquina, la torre blanca donde estaba Daniel, Luis Alberto (Secretario General del PLN) y el "Ruso" Gordienko como Tesorero Nacional del PLN.

Y la Juventud, ardía, que éste para diputado, que aquel para munícipe. Ahí se estaban iniciando Marcelo Prieto, Carlos Rivera B y otros tantos más. Por el otro lado pujando los Soley Soler, Elías y Oscar muy cerca de Daniel y ni que decir Fernando, todos haciendo trabajo constante, duro, para sacar la tarea adelante.

No era sólo idealísimo, es que la figura de Daniel era muy carismática. No me digas don Daniel me decía, andá donde Chayo o Moiso Valitituti para preparar el Ranger verde para la gira y vos sos el encargado que todo salga bien. Ah, y organizame a esos carajos profesores universitarios, dale pelota al pequeñito que acaba de regresar de Francia, es hijo de mi buen amigo el Gobernador de Alajuela, creo, me decía, se llama Francisco Antonio, orientalo porque anda más perdido y coordina con Sonia, se refería a Sonia Picado y a la macha Rose Mary K, y ojala traeme los resultados para la tarde. Si señor, si señor, le decía constantemente, Ud. manda, así será, pero Daniel -preguntaba yo- y la chochosca (-el dinero-), me respondía: arreglate con el Ruso, no te preocupés. Don Eugenio dice Daniel que me de ¢ 20.000 para la gira y el Ruso me decía, ok, pero me entregás facturas hasta el último cinco, porque en vos si confío. Ok, ok, así será respondía.

Pero la cosa ardía en la juventud y me llamó Daniel: Moiso, conseguite una microbús y meté a todos esos carajos y nos vamos dentro de una hora. Pero Daniel, ¿a dónde? al cementerio Moiso y dejate de carajadas, una hora. Si señor, respondía respetuosamente (tenía 22 años). Puntuales a la hora estaba el microbús y todos los muchachos de la juventud con Daniel rumbo al Cementerio Obrero y callados entramos al camposanto. Pero Daniel, que estamos haciendo aquí, ya en el medio del Cementerio nos pidió silencio a todos y habló: "muchachos", ven todas estas tumbas: si Daniel, bueno, hay tantos y tantos que creían que tenían la verdad en sus manos, que se creían insustituibles y miren: están muertos y el mundo sigue su marcha, a pesar de ellos, el mundo camina, nada se paró, nada se detuvo, así que dejen de pelear, nadie es insustituible y ahora... a trabajar.

Todos callamos. Nadie osó decir nada. A partir de ese momento, la juventud se unió, fue una sóla e hizo un papel brillante no sólo en campaña sino en Gobierno y después vino una camada de muchachos aún más brillantes.

Ganamos las elecciones y me llamó y me dijo. Te voy a mandar a Francia, a Paris, a la Unesco. Yo se que querés ir a Nueva York, pero vás allá, sacás tu doctorado y volvés al país y después hablamos. ¡Y eso hice!<*P>

¡Cuanta razón tenía!. Daniel tomó el teléfono y llamó a Pepe (-don Pepe, que era Presidente constitucional en ese momento-) y le dijo, mirá Pepe, ahí te mando a Moiso Fachler y te va a contar a dónde lo mando a estudiar.

Después les cuento las anécdotas con don Pepe, que son maravillosos recuerdos que guardo conmigo, pero por el momento, unos recuerdos de nuestro don Daniel Oduber para que Uds. los disfruten.

Moisés Fachler G.
Viernes 13 de octubre, 2006


Con Don Daniel fue mi primera campaña política. En ese entonces se encargó por parte del Partido en Orotina (estaba en el Colegio, como siempre muy pobre y necesitaba dinero y me pagaban, si no recuerdo mal 15 colones mensuales), la campaña de cedulación de los cantones de Orotina y San Mateo. Me acompañaba un señor de San Mateo que ya tenía más de 55 años, usábamos un Jeep viejísimo pero muy bonito. Fueron mis primeras fotos. Un día que Don Daniel llegó a Orotina, por supuesto que yo estaba entre la pelota (todo esto por el contacto con mi amigo Juan Luis Jiménez Succar) además de que era parte de la juventud "pelotera" (claro que también en esos años como todo joven, trataba de romper paradigmas, usaba el pelo larguísimo y hasta se me ocurrió ponerme un arete en una oreja. Además esto era un reto a las normas establecidas en el "Cole"), se me acercó Don Daniel y me haló la oreja y me dijo ¿Y ese arete? Y continuó.

Saliendo de la secundaria, ingresé al TEC y ahí fui representante de la Juventud Liberacionista (mis luchas en el TEC y la "regañada" que me dio Don Pepe ya se las conté en otro mensaje) por lo que en varios seminarios en La Catalina tuve el honor de compartir con tres grandes "guayacanes" -Don Pepe, Don Daniel y Don Luis Alberto- (por supuesto que varias veces estaban Don Rolando Araya, Don Jorge Manuel Dengo y otros). Por cierto en una oportunidad en La Catalina, hice varias preguntas a esos "guayacanes" y Don Pepe se volvió a sacudir fuertemente conmigo y me dijo que si seguía con "esas majaderías" era mejor que me fuera (aunque después, para la revolución Sandinista, por casualidades de la vida nos volvimos a encontrar en reuniones que él mantenía con líderes sandinistas en San José y hasta me autografió el libro "José Figueres Ferrer - El hombre y su obra - Ensayo de una biografía" escrito por Arturo Castro Esquivel y publicado en 1955) Pero sigamos con Don Daniel. Varios años después tuve la enorme responsabilidad de "valorar, negociar y pagar" muchos terrenos privados ubicados dentro de los Parques Nacionales. Entre los lugares estaba el Proyecto del Parque Nacional Guanacaste y habían unos "terranientes" que se "estaban poniendo duros". Ellos eran amigos de Don Daniel y lo respetaban mucho, por lo que acudimos a Don Daniel y bastó una llamada para que los señores aflojaran un poco. En esos días tuve la dicha de visitar a Don Daniel, varias veces en su finca La Flor (y en su oficina en San José, creo que estaba por donde está el Banco Interfin) Estando en la finca, fui testigo de varias llamadas que le hicieron de La Nación para que aclarara algunas cosas (que no vienen al caso). ¡Qué sencillez y humildad de Don Daniel! Hablaba con los peones como sus grandes amigos, alzaba a los hijos de los mismos con una soltura que difícilmente lo haría un religioso (excepto la Madre Teresa, Juan Pablo II, el Dalai Lama y unos pocos santos). Recuerdo a esos "güilas" que apenas empezaban a hablar y medio caminar que le decían, apenas lo veían, algo así como "naniel" (hipocorístico de Daniel, me imagino), están llenos de mocos, semidesnudos (que calores en esas tierras), manos sucias y pegajosas de mango "criollo", con fuerte olor a orines y c...

Recorriendo por la finca, como a las 10.30 am, los peones tenían colgando en algunos árboles, radios de baterías, que usaban para "musiquiar", a la sombra de los árboles. Pasaba Don Daniel y lo saludan y no vayan a creer que salían corriendo para disimular que no estaban trabajando. En la bodega de un vivero estaban seleccionando semilla de melina (Gmelina arborea) y al entrar le pegaron un "semerendo semillazo por la jupa", a lo que se limitó a decir ¡qué muchachos!.

Mientras se recorría su finca (porque era feliz enseñando y "educando" a quienes lo visitaban), al pasar por varios "portillos", él no permitía que nadie se bajara para abrirlos o cerrarlos (eso lo hacía él y se veía que lo hacía con un gran gusto de servicio).

Se "llenaba la boca" contando en voz alta sus sueños con respecto al "futuro del mango criollo" y no de las mangas que se exportan, de los aceitunos (que por cierto ya estaba sembrando algunos), de plantaciones de guayaba y de la compra de "vientres secos" en el matadero para inseminarlos con material de primera calidad "traído de Brasil".

Gracias Daniel por haberme dado la oportunidad de compartir unos segundos con usted.

León González
Viernes 13 de octubre, 2006


POR QUÉ HOY NO LEO NI COMPRO LA NACIÓN, NI VEO TELENOTICIAS

La fecha del 12 de octubre de todos los años, trae para mi persona diversos sentimientos que inevitablemente concurren, casi de manera caprichosa en esta fecha del calendario.

El primero al levantarme, es el imaginarme lo que debió ser la travesía del Almirante Colón por el Atlántico, en aquellas prácticamente, cáscaras de nuez, sin GPS, sin cascos metálicos, sin motores, y de feria hacia el oeste y cruzando el Estrecho de Gibraltar. Seguidamente mi agradecimiento al marino genovés por su audacia y astucia para lograr la empresa que, abrió la esperanza para los que huían de la inquisición española, de la intolerancia religiosa, en busca de libertad y paz, tal y como le sucedió a mis ancestros, quienes valientemente cruzaron el atlántico, sin mirar atrás, solamente hacia el oeste, para cumplir en vida la frase: "¿De dónde vienes? - De oriente a occidente."

Pero más aún, hace 15 años, estando en la casa de mi padre recibo una llamada: "¡Cone, murió Daniel!, ¿Cómo? ¡Que murió Daniel Oduber! ¿A qué hora y a dónde nos vemos? ¡En el Balcón apenas podás! - Voy saliendo ya llego".

Ya en aquellos finales tiempos del Gladiador, el pasquín de llorente y el antro de la sabana, habían creado todo un conflicto de baja intensidad en contra de la figura de Daniel. ¿Por qué? muy sencillo, en los últimos años de su vida, Daniel fue el inspirador ideológico del PLN, sus posiciones claras de un Estado musculoso, eficiente, efectivo, con vitalidad, interventor de la economía cuando fuere necesario, era incómodo para los grupos representados en aquellos sitios.

Los mismos grupos que le pedían a Don Pepe el derogar las garantías sociales, los mismos grupos que nunca le perdonaron ni a Don Pepe ni a Daniel, los juicios penales que ganaron cuando fueron ofendidos en su honor. Cómo sonreía Daniel cuando a aquellos chiquillos en la casa de don Claudio Sánchez nos contaba sus anécdotas.

El hombre sabio, el político sensible, el hombre prudente del buen consejo, el combativo progresista, el hombre sin miedos, el de la visión clara en favor de todas las clases sociales, pero especialmente de aquellas que necesitaban no solamente el pescado, sino aprender a pescar.

Su sueño de niño, que ningún niño estudiare con hambre, que ningún viejito pasare sin dinero para sus cosas. Que las universidades fueren creadores no solamente de técnicos, sino de profesionales con un alto grado de humanismo y sensibilidad social.

El inaugurar un Aeropuerto en Pavas, cuando nadie imaginaba el desarrollo que la parte oeste de la capital iba a tener con los años.

La gran inversión del ICE en generación eléctrica.

La inserción del PLN dentro de la Internacional Socialista, como centro de captación de información y presencia internacional de quienes luego iban a dirigir, desde distintos lados el futuro de la patria. Porque no puede un partido de hombres pequeños realizar grandes cosas.

Su Equipo de Gobierno, don Federico Vargas Peralta, Elías Soley, Claudio Sánchez, Carlos Manuel, William Guido, Guido Sáenz y otros que ahorita no recuerdo.

La inserción de nuestro país con una representación diplomática en la UNESCO.

La consolidación del Estado Empresario para ocasionar competencia real con los nacientes monopolios de hecho del entonces sector privado.

El fortalecimiento del CNP del momento, sus políticas de crédito para agricultura, especialmente para la zona de Guanacaste, su inversión en caminos para que ningún productor se quedare sin sacar el fruto de su trabajo al mercado.

La regulación que en aquella coyuntura hizo de la canasta básica que el déspota Carazo Odio eliminó dentro de la oprobiosa crisis que ocasionó su desgobierno indolente.

Hacia el ocaso de su vida, motivar la regulación de la Bolsa Nacional de Valores, cuando casi nadie sabía en Costa Rica de qué se trataba aquello.

Hace quince años, yo fui uno de los que sacó a los de La Nación y a los de Canal 7, y ciertamente aunque como dice el compañero y amigo Gerardo Sánchez Villalta, fue incorrecto, ciertamente NO ME ARREPIENTO, porque de vez en cuando al enemigo hay que recordarle que, como decía mi abuelo, HAY HOMBRE EN CASA QUE EXIGE RESPETO.

Todavía al día siguiente de su muerte dichos sepulcros blanqueados, el de Llorente y el de la sabana, seguían haciendo escarnio de aquel que nunca se doblegó ante ellos y a quien las cortes de justicia en Miami, de manera indirecta, repararían el agravio que sufrió en nuestro suelo por ser el defensor del desarrollo integral y la movilidad social.

YO VOY CON EL, y por eso hoy ni compro La Nación ni veo Telenoticias.

José Conejo
Viernes 13 de octubre, 2006


EL MISTERIO DE DON DANIEL

Manuel Formoso Herrera
de "De Unicornios, Política y Planetaridad"


25 de octubre de 1991

La verdad es que nunca lo conocí bien, a de haber sido el único de mis alumnos que, por el momento, ha llegado a la presidencia de la república y además, el dirigente político de nuestro tiempo que más ha despertado mi curiosidad intelectual. Por eso las palabras que diga o juicios que emita acerca de don Daniel Oduber, tienen el valor que pueden tener los de un observador lejano y objetivo, interesado pero sin un especial conocimiento del tema que trata. Recuerdo que su paso por la Escuela de Ciencias Políticas en 1968 fue muy corto, de tan sólo unos pocos meses, sin que nunca llegara a saber si fueron sus numerosas ocupaciones, o el comprender que nada le podíamos enseñar a quien tanto sabía de política, lo que hicieron que se retirara de las aulas universitarias.

Don Daniel Oduber por muchas razones, ha sido el líder político más interesante que este país ha producido en las últimas décadas. Su extraordinario talento, unido a una excelente educación universitaria, como en verdad pocos presidentes la han tenido, hacía de Oduber un caso muy singular, que no podía menos que despertar el interés entre los académicos. Recuerdo haber escuchado más de una vez al Dr. Constantino Láscaris preguntarse por qué no se había publicado en la Revista de Filosofía de la UCR la tesis de maestría que Oduber escribió sobre Platón en la Universidad de McGhill. Y la pregunta sigue sin respuesta.

Creo que lo que a mi me ocurrió con Oduber, le sucedió a mucha gente, que tampoco llegó a conocerlo a fondo. Sin embargo, es algo de lo que no hay que sorprenderse, porque el ejercicio del poder exige del líder una distancia, un ocultamiento, que casi siempre produce soledad. El dirigente no puede confundirse con la masa que dirige. El político toma sus decisiones más importantes en la soledad de su espíritu. Esto hace que su verdadera personalidad no se muestre y resulte enigmático, porque su vida se ve rodeda de misterio Don Daniel a pesar de su intensa participación en la vida política del país y en la del Partido Liberación Nacional, hacía sus apariciones únicamente en los momentos oportunos, decía lo que tenía que decir, generalmente en forma brillante, y luego desaparecía. Era un maestro en el arte de mantener distancias y aislarse, en el escabullirse y no estar presente, cuando no lo quería.

El general De Gaulle, que ha sido uno de los líderes políticos más sobresalientes que ha dado Occidente, y que también gustaba del misterio y el aislamiento, ha escrito en uno de sus libros que el acto espiritual más difícil de alcanzar es el de mandar, el de ejercer autoridad sobre los demás. Quien manda ha de mantenerse aislado lejano pero a la vez ha de ser capaz de ejercer fascinación, liderazgo, y producir una corriente que haga que se le siga y se le obedezca. Y eso lo tenía Daniel Oduber en grado sumo.

Pero Oduber fue no solo un misterio sino varios. Además del de su personalidad, está el de su conducta después de que ejerció la presidencia de la república. ¿Por que un hombre de sus extraordinarias dotes políticas no cumplió con la difícil tarea de convertir a Liberación Nacional en un partido moderno, ideológicamente coherente, con una estructura eficiente, que en sus hábiles manos habría sido una poderosa herramienta, con la cual sacar adelante tantas ideas convenientes como las que tenía Oduber en la cabeza, entre ellas la más sobresaliente, la de la reforma constitucional, para transformar el gobierno de este país, de presidensialista en parlamentario? ¿Será que no es posible que nuestra pobre democracia, cada día más debilitada, pueda fortalecerse con la existencia de partidos políticos modernos, honestos y eficientes, que canalicen adecuadamente los intereses de todos los ciudadanos?

¿Por qué en lugar de crear este inmenso capital político en que se habría convertido un Liberación Nacional moderno y bien organizado, don Daniel se dedicó a acumular un inmenso poder económico, dejando a un lado esta difícil tarea política, a la medida de sus extraordinarias capacidades de dirigente e intelectual? Este es un misterio que tiene mucho que ver con lo que las circunstancias del país autorizan y con lo que un hombre quiera hacer con su vida, misterio que me parece más interesante que averiguar a estas horas si don Daniel estuvo o no mezclado en las turbias actividades a las que con tanta insistencia lo ligaron los medios de comunicación y los informes de las comisiones parlamentarias investigadoras en los últimos años de su vida.

Don Daniel Oduber, culpable o no de tanta cosa como le atribuyeron, tuvo al menos un mérito en esos últimos años. Peleó con coraje dentro del Partido Liberación y a su manera dio la cara, porque nunca se retiró del todo, a pesar de la condena que le impusiera el Tribunal de Etica. Sus supuestos amigos en cambio no tuvieron el mismo valor para enfrentarlo o para saber permanecer a su lado. Muchos muy destacados, fueron terriblemente ambiguos y cuando lo creyeron conveniente para sus particulares intereses, guardaron una ofensiva distancia con el ex-presidente recién fallecido. El Sábado en que don Daniel hizo su última aparición política en San Ramón, más de uno le huyó como si tuviera el cólera. Sin embargo, al día siguiente, todos estos amigos lo cubrieron de elogios y lo lloraron en la televisión, con tanta hipocresía como para que en adelante no podamos seguir hablando de lágrimas de cocodrilo, sino más bien de político. Imagino la sonrisa de sorna con que don Daniel Oduber estará mirando estas cosas, y no sin cierta satisfacción, viéndose tan universalmente querido ahora que está ausente del mundo de los vivos en su partido.

La muerte de don Daniel fue sorpresiva, pero esta circunstancia encaja muy bien con la forma como vivió, porque constituye su última escabullida, su acto más acabado en el arte de desaparecer en el momento más oportuno. De ahora en adelante, su vida tendrá que ser juzgada en otra dimensión, fuera de la que establecen las leyes civiles y penales. Tendrán que ser las leyes de la Historia las que vengan a decirnos lo bueno y lo malo que tuvo esta gran figura de la política costarricense. En consecuencia, su muerte repentina aumenta el misterio que rodeó su vida y lo hace más denso, porque ya muchas preguntas no podrán obtener clara respuesta.


Copyright © PLN Todos los derechos reservados
E-Mail: webmaster@pln.or.cr