Categoría: TLC

Nov 05 2007

Ley de obtenciones vegetales

Janina Del Vecchio U.

A raíz de la aprobación del TLC en el referéndum consultivo, la Asamblea Legislativa debe aprobar el Convenio UPOV y una ley nacional para la protección a las obtenciones vegetales; es decir, para garantizar al obtentor de una nueva variedad vegetal el derecho de explotación en forma exclusiva, como forma de propiedad intelectual similar a las patentes, las marcas, los derechos de autor o los diseños industriales.

Pero no todo es susceptible de protección. La especie obtenida debe ser nueva, distinta, homogénea y estable, y se dará una denominación adecuada, propia y específica. Eso sí, la especie protegida no se podrá vender o comercializar por parte de terceros, que podrán vender o utilizar solo el producto obtenido.

Esta ley se entiende mejor en la perspectiva de un mundo global, que universaliza el conocimiento y sus derivados, donde unos países aportan la base para investigación, otros la investigación, el conocimiento y la tecnología, y, al final, todos se benefician del proceso de investigación.

Nov 03 2007

Saquemos bien las cuentas

Joyce Zürcher B.

Algunos analistas políticos dicen que el país está dividido porque en el referéndum el SÍ ganó con una pequeña ventaja. Creo que están equivocados. Si bien el SÍ obtuvo alrededor de 50.000 votos más que el NO, lo que lo valida según nuestra institucionalidad de manera definitiva, hoy tiene el apoyo mayoritario del pueblo. Veamos:

Por el NO votó el grupito de los comunistas porque sostienen que la propiedad privada necesariamente aumenta la riqueza, pero la concentra. De ahí que su receta consiste en eliminar la propiedad privada, a pesar del fracaso demostrado de esta medida.

Otro grupito, el de los sindicatos, estuvo con el NO pues, con la apertura de los monopolios públicos, cree amenazadas sus “ventajas” laborales, hoy protegidas por convenciones colectivas que garantizan la inmovilidad laboral independientemente de la calidad del trabajo desempeñado. Este grupo se presenta erróneamente como paradigma del “pobre trabajador”, olvidando que los verdaderos pobres son aquellos a quienes el Estado debe servir y que carecen de voz para denunciar la injusticia.

Tarea del Estado. Un tercer grupo votó NO porque el mercado, sin la intervención certera del Estado, si bien crea riqueza, no la distribuye y afirman que el TLC no exige la gestión explícita del Estado que garantice tal distribución. Este grupo ignora que no corresponde a los tratados comerciales garantizar la equidad social; esta es tarea exclusiva del Estado y delegarla a tratados comerciales sería precisamente ceder la soberanía. Este grupo, si realmente quiere distribuir la riqueza, debe promoverla (es decir, votar por el SÍ, tal como lo exige el Art. 50 de nuestra Constitución) y comprometerse con el Estado a fortalecer los instrumentos administrativos y legislativos que garanticen la distribución. El triunfo del SÍ los salvó políticamente pues, de haber ganado el NO, posiblemente los comunistas habrían tomado el poder sin darles espacio alguno; hoy estaríamos frente a la eliminación de la propiedad privada, la producción se habría venido a pique y sobre sus espaldas habría caído la responsabilidad histórica del desastre económico y social de nuestro país.

Nosotros, 74 de los 81 alcaldes, presentamos al Gobierno y a los diputados de la coalición del SÍ, previamente al referéndum, nuestra posición sobre el TLC: desde luego que SÍ, pero… de la mano de la educación y calificación laboral para tanta gente marginada que aún no tiene el sexto grado y mucho menos el bachillerato o el curso del INA que los acredita para el trabajo bien remunerado.

Obligación de coordinar. Descentralización, para que el Gobierno coordine sus tareas nacionales con las nuestras locales, recordando que el territorio que el gobierno central debe atender se divide en 81 cantones, cada uno con su propio gobierno local, con el que el gobierno central, con todo y sus entes descentralizados, tiene obligación de coordinar, según la Constitución. Que el agua se declare constitucionalmente un bien demanial para que el Estado la proteja, la concesione y todos la usemos sosteniblemente… y así otros principios.

Si hacemos un recuento fidedigno, la gran mayoría de la gente se suma a la posición de los alcaldes que dijimos SÍ a la creación de riqueza proporcionada por el TLC, pero con distribución. Este grupo socialdemócrata o socialcristiano que creemos en una Costa Rica sostenible, respetuosa de nuestra institucionalidad, equitativa y solidaria, sumamos una mayoría apabullante. Costa Rica no está dividida; al contrario, está más unida que nunca pues nos une el mismo ideal: consolidar un modelo de desarrollo que brinde oportunidades para todos, de cara al futuro.

Jun 14 2007

Confianza, amigos del ICE

Gabby Álvarez

El ICE ha sido y es para nosotros, los costarricenses, una institución de la cual nos enorgullecemos pues ha sido generadora de desarrollo para Costa Rica. Sus servicios se han ido transformando de acuerdo con los avances tecnológicos que se van sucediendo en el ámbito mundial. Es así como en la actualidad nos brinda servicios de tecnología de punta, de una manera excelente. Se trata de una entidad en la cual confiamos nosotros, los ciudadanos de este país.

Pero tal parece que esa confianza no es mutua. Pienso esto al escuchar a los dirigentes sindicales de la institución refiriéndose a dos aspectos cruciales en estos momentos para Costa Rica. El primero, las leyes de modernización de la entidad y la apertura de las telecomunicaciones. El segundo, la amenaza de la que hemos sido objeto los costarricenses, en cuanto a desconocer el resultado de nuestra decisión en el referéndum que se efectuará el próximo 7 de octubre.

Falta de confianza. Al oír y leer lo anterior en los medios de comunicación, no me ha quedado más que pensar que los funcionarios del ICE no confían en la calidad de los servicios que ellos han prestado a los costarricenses, ni tampoco en nosotros, los usuarios del ICE.

No confían en sí mismos, porque se han dejado convencer por suslíderes sindicales de que el ICE va a desaparecer si entra a competir, y que nosotros, los usuarios de la institución, vamos a salir en desbandada hacia otra empresa que nos ofrezca los servicios que el ICE nos ha prestado por décadas.

Como consecuencia, hemos sido amenazados todos los ciudadanos:No nos queda más que la calle, no vamos a aceptar el resultado del referéndum (Jorge Arguedas).

Yo les digo a los funcionarios del ICE: dejen que la urdimbre de la confianza tejida durante años entre nosotros, los usuarios, y ustedes, los prestatarios del servicio, entre en su mente y en su corazón, a fin de vislumbrar que no nos iremos corriendo para otro lado.

Además, han de saber y tener claro que la mayoría de los usuarios vemos en esta apertura la oportunidad para que la institución sea realmente eficiente, y sus servicios sean de mayor eficacia y excelencia. Eficacia en la prestación de los trámites y excelencia en la calidad de los servicios de infocomunicación para todos los usuarios.

Eso es lo que esperamos los usuarios del ICE: que continúe brindando los servicios solidarios y universales como hasta ahora lo ha hecho.

No un ICE muerto; sino, por el contrario, un ICE fuerte, moderno y capaz de demostrarle al mundo que en Costa Rica sí podemos hacer bien las cosas.

May 20 2007

Referendo para mejorar

Gabby Álvarez Alvarado
magabriela_alvarez@yahoo.com

En el plenario de la Asamblea Legislativa, el entonces diputado Frantz Acosta Polonio afirmó en el 2000: “Es la intención de este legislador no hacer referéndum ad hoc, sobre materias que no interesan, sino sobre materias donde el pueblo, la Asamblea Legislativa y el Poder Ejecutivo estén interesados.”

En términos democráticos, el referéndum es la reforma constitucional más importante que se ha realizado en el país en los últimos tiempos, y hoy la ciudadanía costarricense se apresta en unos meses a utilizarla por primera vez en la historia. Desde luego, los y las costarricenses no debemos perder de vista que la representatividad sigue siendo el eje medular de nuestra democracia. El ejercicio que vamos a hacer viene a ser una “válvula” de participación ciudadana, donde los órganos de representación, Asamblea Legislativa, no son suplantados por esta norma constitucional y por su ley, como algunos están interpretando.

Con el voto. El referéndum es un primer paso, en el que debemos demostrar que esta democracia ha ido madurando poco a poco, y que estamos listos para demostrar al mundo que en este país las cosas no se resuelven en las calles ni con violencia, sino con el voto. Vamos a ir a decir “sí” o “no”, pero no como si fueran dos partidos políticos, pues el referéndum no es materia político-electoral. En él no vamos a dirimir los costarricenses cuál partido político es más fuerte o quién es el mejor, los ciudadanos vamos a ser convocados por el Tribunal Supremo de Elecciones para dirimir si estamos de acuerdo en que Costa Rica ratifique el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos, o bien que no estamos de acuerdo con esa ratificación.

Al no ser materia político-electoral ni materia partidaria, es nuestro deber como ciudadanos ir a las urnas a votar con la conciencia clara de que lo que vamos a hacer es emitir una opinión relativa sobre un determinado proyecto de ley, en este caso el Tratado de Libre Comercio. Ninguno de nosotros va a decidir sobre política pública determinada, sobre determinada decisión que debe tomar el Poder Ejecutivo y, desde luego, no vamos a decidir sobre determinado pensamiento político ideológico.

Madurez. En la medida en que separemos este referéndum de la política partidaria, el país se va a beneficiar, pues la bandera que debe ondear es la misma: la de Costa Rica. Si en forma madura nuestra democracia no logra hacer esto, no vamos a pasar el examen que la vida nos ha puesto en el camino. Así que jóvenes, mujeres, hombres, de todos los partidos políticos, no hagamos de este referéndum una lucha encarnizada donde se pierda el norte –decir “sí” o “no”–; tampoco saquemos partido para las elecciones del 2010, como pareciera que algunos se aprestan a hacer. Recordemos que el espíritu de los legisladores que hicieron viable esta ley fue “el anhelo de mejorar la democracia costarricense, de darle un mayor grado de participación al ciudadano y la ciudadana en la toma de decisiones” (Carlos Vargas Pagán, Comisión Especial. Expediente 13990 Ley del referéndum, 2001).

May 20 2007

Más ICE y más mercado

Dr. René Castro Salazar

El apagón nacional del 19 de abril y sus reverberaciones fueron probablemente la última advertencia graciosa de que la naturaleza y el tiempo siguen su curso inexorablemente o también una vivencia del dicho popular “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”.

Clasifiqué la advertencia de graciosa, pues la suplimos con velas y cenas frías o en restaurantes que cocinan con gas. Pero en el fondo también con la certeza –menos absoluta, pero certeza al fin– de que nuestro ICE sabría responder a la calamidad ambiental exacerbada por su propia inmovilidad y la del país. También, agregué el adjetivo –última adver- tencia graciosa– pues sabemos que el clima global está cambiando, y o nos adaptamos o perecemos. El cambio climático afecta a países tropicales como Costa Rica múltiplemente: variaciones en la cantidad de lluvia, cambios en el sitio de caída de las lluvias, en el nivel del mar, en el hábitat de miles de especies, etc. Por ejemplo, es probable que los ríos y la cuenca que alimentan la represa de Arenal cambien, no solo las cantidades de agua que cada uno acarrea y aporta al embalse, sino que, además, las lluvias se desplacen y no caigan en los sitios de diseño ni alimenten nuestra infraestructura para riego e hidroelectricidad. ¿Se imaginan el impacto social y ambiental?

El ICE realiza mediciones en nuestras cuencas y ha venido constatando estos eventos climáticos extremos, especialmente durante las manifestaciones de El Niño , que en términos simplistas seca más nuestras zonas secas como Guanacaste y humedece más las húmedas como Limón. Por ejemplo, en mayo de 1994 sabíamos que enfrentaríamos un verano muy seco en 1995 y nos lanzamos a una campaña intensa de ahorro de energía, en las que el ICE pagó a quienes economizamos electricidad hasta 4 colones por Kwh. Más del 42% de los costarricenses participaron y así paliamos la sequía de ese verano. ¿Se nos olvidó la receta? ¿Nos dormimos a pesar de que sabemos que tendremos más intensos y más frecuentes eventos climáticos extremos? ¿Nos alcanzó el futuro?

Temo que el ICE quedó a la defensiva desde el “Combo” y que de hecho se dio un cambio del liderazgo institucional otorgando un rol excesivo y cuasiadministrativo a algunos sindicatos. Más aún, me preocupa que la planificación de largo plazo y la estrategia cedan ante la ideología y señalo esto porque temo que esos sindicatos marchan mejor de lo que piensan.

Retomar el rumbo. Insto a los líderes del ICE, a sus ingenieros y sus trabajadores, a que retomen el liderazgo de la institución y de su sector. Pienso que el ICE tienen suficiente reserva intelectual y moral para no solo alejar el temor de futuros apagones, sino para hacer explícito que contaremos con el ICE como un motor de desarrollo y no como un lastre.

Hoy hago un voto de confianza en la institución orgullo de los costarricenses y estoy seguro de que la producción de energía en Costa Rica seguirá siendo esencialmente renovable. Que tendremos una participación creciente de fuentes geotérmicas, eólicas y de biomasa . Urge un plan de generación eléctrica revisado y una institución remozada, ambos traerían beneficios tales como a- utilizar fuentes de energía confiables, autóctonas y de precios predecibles, b- reducir las emisiones de CO2 que tanto afectan la atmósfera, c- reducir la dependencia de combustibles fósiles importados, d- generar empleos y divisas al país y e- evitar futuros apagones.

Más ICE, pero en justa competencia. Por más de una década he estudiado la producción de energía aquí y en otros países. Por eso soy optimista y vislumbro a un ICE más fuerte y líder de su sector, también a un número cada vez mayor de cooperativas y empresas privadas produciendo electricidad para el mercado doméstico y para exportar. Veo nuevas oportunidades y amenazas:

El ICE es un líder natural, con capacidad ingenieril y técnica, ahora con experiencia en nuevos mecanismo financieros para no depender solo de empréstitos ni de la garantía soberana del Estado. Por ejemplo, la represa Cariblanco fue inaugurada seis meses antes de lo previsto, se financió con un fideicomiso constituido por el ICE sin endeudamiento externo y con $150 millones captados de cientos de ahorrantes.

Después de una década de ser pionero en los proyectos eólicos y en la venta de los títulos de CO2 a inversionistas europeos, el país puede elevar a más de 130 MW la electricidad basada en la fuerza del viento a precios competitivos.

Siento como amenaza el optar por fuentes fósiles en un país con gran potencial de energía renovable sin desarrollar; es triste importar o recurrir a opciones que cuestan más de 28 centavos por Kwh. ( La Nación , 03-may-2007). Más aún, la capacidad instalada de 1650 MW para generar electricidad renovable y autóctona, tiene costos promedio menores a los 5 centavos por KWh. También mucha de la potencial tiene costos similares.

Otras amenazas son los apagones y los altos costos. Por ello sugerimos: Realizar una licitación pública para comprar servicios a quienquiera que ofrezca la electricidad más confiable y al menor precio. Para muestra un botón: Existe alto potencial en biomasa que según los datos del propio ICE exceden los 257 MW (i. e. 139 de bagazo de caña, 68 de residuos de la piña y 50 de palma africana). Además, existen varias pequeñas plantas privadas que solo tienen pendiente un permiso legislativo para usar la fuerza del agua. Todas estas opciones hidro- y de biomasa, según nuestro cálculos, también tienen costos cercanos a los 5 centavos KWh. ¿No es lógico y viable promover esta electricidad mediante licitación pública?

Volviendo al lado del optimismo: Sabemos que el país está creciendo a un 6% anual y con el TLC se nos vaticina que creceríamos a un 8% anual. Si se mantiene la relación histórica entre crecimiento económico y demanda eléctrica, duplicaríamos la demanda de electricidad en los próximos 12 ó 9 años.

Ninguna de las proyecciones de crecimiento debería asustarnos, pues el país tiene detalladamente identificados los sitios y tecnologías para los nuevos proyectos. El Plan de Expansión actual incluye varias nuevas plantas hidroeléctricas grandes y pequeñas, nuevo potencial eólico, geotérmico y de bioenergía. Utilizando los costos del Plan, para generar 2100 MW adicionales, se requeriría una inversión cuyo valor presente es de casi $5.000 millones de dólares (cinco millardos), monto que, anualizado al 12%, representaría una inversión de unos $908 millones durante cada uno de los próximos 9 años.

Las limitaciones de invertir semejante suma son conocidas y pueden resolverse. Ejemplo de ello, las limitaciones macroeconómicas pueden manejarse combinando el esfuerzo del ICE, con instrumentos similares al fideicomiso Peñas Blancas, para captar ahorro de los fondos de pensión e incluir al sector privado en algún porcentaje de esta inversión creciente. En otras palabras, el crecimiento de nuestra demanda requiere un ICE más fuerte y muchos otros actores operando en justa competencia complementado la inversión anual.

Es posible producir bienes electro-intensivos aquí, utilizando como ventaja competitiva ser ricos en energía renovable en medio de un planeta carente de ella y que desea ser más responsable social y ambientalmente. El ICE puede y debe ser ejemplo en ecodiseño y en la búsqueda de esa mayor eficiencia.

En resumen, es deseable y posible tener un ICE fuerte, que opere en unos mercados local e internacional crecientes. Y, además, resulta posible hacerlo en forma responsable social y ambientalmente.

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