Discurso pronunciado por el Licenciado Oscar Eduardo Núñez Calvo, Jefe de Fracción del Partido Liberación Nacional
1 de mayo de 2008
Señor Presidente, señoras y señores diputados, ciudadanas y ciudadanos de mi patria.
Sean mis primeras palabras para invocar la ayuda del Creador del Universo, para que con su infinita misericordia nos dé sabiduría para conducir los deberes de nuestro destino y nos permita tener la capacidad de concertar, por amor a nuestro país, entre todas las fracciones representadas en este Parlamento, para que juntos logremos tramitar de manera oportuna, aquellos proyectos que tiendan a mejorar el bienestar de los costarricenses, principalmente, de aquellos que menos tienen.
Hoy, 1º de mayo, Día del Trabajo y de San José Obrero, los liberacionistas saludamos a todas y todos los trabajadores costarricenses que marchan por la reivindicación de sus derechos, por el futuro de sus familias y el de la patria. Ellos constituyen la base de nuestra nacionalidad y el mejor ejemplo que bajo nuestro cielo viven siempre el trabajo y la paz.
Hoy, a dos años de haber asumido nuestras responsabilidades, debemos reconocer que el Gobierno de la República viene cumpliendo con lo que Liberación Nacional pregonó a lo largo y ancho de este país, durante la campaña electoral. Nunca más que ahora es cierto que nuestro país estuvo mejor, siempre que a Liberación Nacional le correspondió gobernar.
A don Óscar Arias le correspondió asumir el mando de un barco a la deriva, que amenazaba destruir lo que con tanto sacrificio habíamos logrado; sin embargo, el Presidente con su visión y liderazgo y la ayuda de la mayoría de los diputados que integran este Parlamento, ha fijado nuevos rumbos para que el país avance con determinación. Entre todos hemos devuelto la fe y la esperanza a las y los costarricenses.
Los logros de nuestro Gobierno
Volviendo a nuestras raíces socialdemócratas, hay que reconocer los esfuerzos que este Gobierno ha realizado a favor de los más pobres, en el campo de la educación, de la salud, de la erradicación de tugurios y la inversión social. Más de noventa mil estudiantes se han beneficiado con el Programa Avancemos; se ha disminuido en un diez punto seis por ciento el déficit habitacional de las familias en condición de tugurio y se ha disminuido la pobreza en tres punto cinco puntos porcentuales.
En veinticuatro meses, se han aumentado tres veces las pensiones del Régimen no Contributivo de la Caja Costarricense de Seguro Social, se han financiado más de nueve mil novecientos proyectos productivos de capacitación e inserción laboral, y se han destinado cerca de veintidós mil millones de colones para mejorar la infraestructura educativa del país.
Hoy podemos decir con orgullo, que se ha atendido a más de mil cuatrocientos niños y adolescentes en estado de mayor vulnerabilidad, que hemos impulsado la Banca de Desarrollo y la Universidad Técnica de Alajuela, se ha mejorado la recaudación tributaria y se han capacitado más de diecisiete mil maestros y profesores, se incorporaron mil trescientos veinticinco nuevos oficiales a la Fuerza Pública y se aumentó el número de policía turística. Le hemos devuelto la fe y la esperanza a las y los costarricenses.
No obstante, a todas luces, de fe y esperanza, también hay que reconocer que todavía nos encontramos en medio de una situación socio política difícil; en la que a veces, en la misma sociedad parecemos incapaces de reencontrarnos con una identidad común, y una visión de futuro compartida. Hay quienes incluso insisten en remar sin brújula, solo animados por sus populistas intereses electorales y económicos, en todo caso, egoístas y pasajeros.
Frente a estos grupos que se olvidan de lo que le sucede al resto de la colectividad, debemos unir esfuerzos para sacar adelante la tarea que nos propusimos, donde el norte sea el desarrollo y el bienestar de todos los habitantes de nuestra querida Costa Rica.
Con fe y esperanza en el futuro
Es en la Asamblea Legislativa donde debemos expresar la esencia de nuestra democracia; es en este foro donde debemos reunir lo mejor de nuestro pensamiento y de nuestra acción, con el claro objetivo de hacer de Costa Rica un país más justo, con mayores oportunidades. Es decir, más democrático, como lo soñaron nuestros antepasados. Eso nos llena de fe y de esperanza.
En Liberación Nacional nos proclamamos socialdemócratas y sin lugar a dudas lo somos. La herencia de trabajo, sacrificio y abnegación, legada por nuestra hermosa historia, es la mejor y la más potente luz que ilumina el azaroso camino que tenemos por delante. Todo nuestro accionar está inspirado en la búsqueda de la libertad, la igualdad, la justicia y la solidaridad social, como único medio para garantizar la dignidad de las personas y la paz social. Esta inspiración nos llena de fe y esperanza.
Un Estado descentralizado eficiente
En Liberación Nacional aspiramos a una sociedad con un Estado para todos, un Estado descentralizado, eficiente y democrático, que sirva de balance entre fuertes y débiles, entre los intereses particulares y el interés colectivo, entre la fortaleza regional, territorial y la nacional. Estamos convencidos de que el Estado costarricense y sus instituciones deben ser profundamente transformados y modernizados, ya que es inaceptable que los escasos recursos disponibles corran el riesgo de no asignase ni administrarse adecuadamente.
Debemos superar la discusión estéril sobre si el Estado debe ser más grande o más pequeño, para enfrentar el problema de fondo, que es el de transformar la institucionalidad vigente, eliminando su rigidez, su burocratismo y su tortuosa dirección, para construir un Estado eficiente y eficaz, con visión de conjunto y de largo plazo, capaz de tomar decisiones y de comprometer y coordinar a los distintos sectores del país, en las tareas de crecimiento económico y de desarrollo humano.
Asamblea Legislativa
La Reforma del Estado, en lo que concierne a esta Asamblea, debe comenzar por buscar una dinámica que suministre los mecanismos suficientes para una aprobación inteligente, ágil y oportuna de las reformas legales que el momento demanda. Por eso, se hace imprescindible reformar el Reglamento, de manera que sin dejar de discutir, de forma amplia y, sobre todo, participativa, podamos construir la legislación necesaria para poner a Costa Rica a la altura de los tiempos actuales, y, sobre todo, negociar una agenda que incluye y considere las prioridades de todos los partidos políticos aquí representados.
El Poder Judicial
El Poder Judicial, a pesar de sus avances, arrastra problemas estructurales que le impiden reducir la mora judicial y consolidar un sistema de administración de justicia y un sistema penitenciario que se ajusten a las necesidades del país en materia de seguridad pública y seguridad ciudadana. Tenemos que abrir un frente común para combatir la grave crisis que representa el trasiego, la venta y el consumo de drogas. La drogadicción induce, en la mayoría de los casos, a cometer actos delictivos con el único fin de obtener dinero necesario para adquirir esas nefasta mercancías. Diariamente observamos a lo largo y ancho del país, como muchas familias caen en las garras de estas problemáticas situaciones.
La Sala Constitucional
Otro temas que nos debe preocupar es la jurisdicción constitucional. Nuestra Sala IV, en auxilio de las inquietudes de las y los costarricenses, se ha saturado de trabajo por los miles y miles de casos que tienen que resolver cada año. Por ello, en los próximos días propondremos al Directorio legislativo la realización de diversos foros, con el fin de analizar todas las propuestas de reformas que se encuentran en la corriente legislativa, y valorar todas aquellas que nos ayuden a reformar el sistema de la justicia constitucional.
Una gran tarea por realizar
Debemos reconocer que, a pesar de que este Parlamento ha hecho esfuerzos enormes por avanzar en resolver los problemas del país, aún tenemos una gran tarea que realizar.
Aquí están los proyectos para satisfacer las necesidades de las y los costarricenses, de manera inteligente y consensuada podemos, de cara al desarrollo, aprobar muchos proyectos de ley que nos permitan diseñar el modelo de Estado que el país requiere. Entre todas y todos, aquí he reunido las suficientes capacidades para conducir Costa Rica, podemos generar un destino común.
Pienso, como decía don Pepe, que los pueblos que ahora se desarrollan, debieran orientarse hacia un disfrute más sabio de la abundancia. Menos anuncios comerciales y más difusión de cultura. Más impuestos al desperdicio. Más elogio a la sencillez. Más culto a la austeridad. Más repudio al consumo conspicuo. Más educación de carácter en la escuela, en el hogar, en los sindicatos, en las cámaras patronales y en todas partes.
Propulsores del cambio
Liberación Nacional históricamente ha sido un propulsor del cambio, por eso apoyamos el Tratado de libre comercio que nos ubica en ruta con los tiempos actuales; sin embargo, lo que dividió a la familia costarricense entre dos monosílabos, debe quedar atrás, en nuestro avance debemos comenzar pronto con el análisis de los temas de la agenda social donde pongamos a prueba nuestro compromiso con las y los costarricenses. Nos debemos a los más justos intereses de la patria y debemos sacar la tarea comenzando por aquello en lo que todos estamos de acuerdo. Todavía tenemos una tarea pendiente con algunos proyectos de la agenda de implementación que tenemos que sacar y también implementar la legislación presentada por las bancadas aquí representadas.
Ofrecemos nuestro trabajo incansable, inspirados en el ideario liberacionista, como ha sido costumbre a través de nuestra historia política, para que entre todas y todos podamos negociar una agenda viable, en la que estén representados los diferentes intereses de la sociedad costarricense.
Agenda propuesta
Ante todas y todos ustedes, señoras y señores diputados, confirmo que la labor de nuestra Fracción, será la de procurar una discusión amplia de los proyectos de la agenda nacional que requerimos para hacer de Costa Rica la nación desarrollada que queremos para su bicentenario.
En primer lugar, será propicio que aprobemos todas las iniciativas que tienden a devolverle a las y los costarricenses la seguridad de sus vidas y sus pertenencias: las reformas penales, las reformas a la Ley de tránsito y las leyes migratorias.
En segundo lugar, el país necesita tener la posibilidad de construir más infraestructura, con ello propiciaremos un crecimiento más rápido de nuestra economía. Aumentamos directamente el producto, el empleo y los ingresos de grupos importantes de niveles medios y bajos, los cuales nos obligan a avanzar en la aprobación conjunta, sin lugar a dudas, de la Ley de concesión de obra pública.
En tercer lugar, porque aspiramos a que la Costa Rica del futuro pueda competir en el mundo globalizado por algo más que el precio de su mano de obra, el Gobierno está invirtiendo más recursos en la educación pública, para aumentar su calidad. Pero debemos aprobar, también, las reformas que garanticen un presupuesto más elevado para la educación nacional, pasando del seis al ocho por ciento del producto interno bruto.
En cuarto lugar, debemos procurar una transformación del sistema tributario, que haga contribuir más a quien más tiene, un esfuerzo riguroso para combatir la evasión y una reforma profunda de la organización y el marco legal de este sistema. Ello le proporcionará al país recursos sanos y frescos para solventar el gasto de las obras públicas, salud, educación en otros campos. También debemos propiciar la capitalización del Banco Central para ajustar la economía nacional a la era de la globalización.
En quinto lugar, es urgente establecer un acuerdo que comprometa a todas las fracciones para promulgar proyectos relacionados con la producción. Debemos integrar todas las iniciativas tendientes a combatir la pobreza, como la creación del Ministerio de la Producción, la titulación de precarios y la creación del Ministerio de Desarrollo Social.
En sexto lugar, los liberacionistas propiciaremos la reforma del Estado, con el traslado gradual de competencias a las municipalidades, con la introducción de las elecciones de medio período de regidores, alcaldes y síndicos, y con derecho a deuda política; con la transformación del IFAM en un órgano más activo y dinámico, que incorpore entre su junta directiva a miembros de los gobiernos locales, con el fortalecimiento de los concejos de distrito y la organización comunal donde será propicio analizar, también, la posibilidad de trasladar un cuatro por ciento del Presupuesto Nacional a los entes locales.
Propiciaremos la descentralización, y ese es un propósito de esta Fracción que fue fielmente valorado en el Plan Nacional de Desarrollo, pero además de eso, por supuesto en el programa nacional que ofrecimos al electorado costarricense.
En sétimo lugar, los liberacionistas hemos mostrado nuestras preocupaciones por el problema ambiental. Durante los últimos veinticinco años, las políticas gubernamentales se han orientado primordialmente a consolidar los esfuerzos de uso, protección y conservación de los recursos naturales, con una fuerte inversión en un sistema de áreas protegidas y en poner en práctica una exitosa política de generación eléctrica a partir de fuentes renovables.
Pero, para ser congruentes con los esfuerzos de los gobiernos liberacionistas anteriores, en materia tan especial con los proyectos de estimadas y estimados compañeros de Fracción, y con el Plan de Paz con la Naturaleza que ha presentado el Gobierno de la República, redoblaremos los esfuerzos para apoyar todas aquellas iniciativas que tiendan a lograr la calidad ambiental en todas sus expresiones, particularmente desde el desarrollo urbano, de recursos hídricos, reforestación, recolección de desechos sólidos, protección del clima y conservación de recursos marinos.
Finalmente, señoras y señores diputados, en este momento histórico, unámonos con sentido patriótico para que los pueblos y los hombres, las mujeres y los jóvenes vuelvan a recuperar su fe en las instituciones democráticas como la Asamblea Legislativa y vuelvan a recuperar su esperanza en los hombres y las mujeres que los representamos.
Los liberacionistas visualizamos el futuro con optimismo. Creemos que este Parlamento tiene los recursos políticos, profesionales y técnicos y la fuerza y convicción para enfrentar creativamente los grandes problemas nacionales con soluciones costarricenses.
Por ello, para finalizar mi intervención, evoco en este momento al más sublime poeta costarricense, Jorge Debravo, y repito con él:
Oídnos trabajar.
Vamos a crear el mundo.
Con pasos y con ojos vamos a crear el mundo.
Con lo mejor de todas las edades
vamos a crear el mundo.
Asidos a esta nueva manera de mirar
vamos a crear el mundo.
Con los huesos de todos nuestros padres
vamos a crear el mundo.
Ladrillo por ladrillo,
hombre por hombre
vamos a crear,
de nuevo,
el mundo