Ocean Castillo Loría
El día de hoy se cumplen 10 años de la muerte del Dr. Carlos Manuel Castillo Morales, por ello es importante no solo por la estatura de la personalidad a la que nos referimos, sino, por el sano rescate de la memoria histórica del partido, el volver a la vida y obra de tan insigne liberacionista.
Este eminente economista y político nace en San José el 19 de diciembre de 1928 en el seno de una modesta familia. Es allí donde aprenderá los valores más acendrados del ser costarricense.
Desde muy joven, Don Carlos Manuel se muestra como un estudiante brillante, cosa que queda patente en sus estudios, sobre todo, en el Liceo de Costa Rica donde se titula como bachiller en secundaria y posteriormente, cuando inicia la carrera de Derecho en la Universidad de Costa Rica (UCR) en 1947 donde permanecerá dos años.
Su interés por la política queda también concretado por su activísima participación en el movimiento Acción Demócrata, el cual formaba parte del Partido Demócrata. Valga decir que, será en Acción Demócrata, en donde descollarán figuras como José Figueres Ferrer. Asimismo, Castillo colabora con la Confederación de Trabajadores Rerum Novarum (CTRN) y forma parte del Centro para el Estudio de Problemas Nacionales (CEPN).
En 1949 sale del país con rumbo a la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos. En 1951, se constituye en militante activo del Partido Liberación Nacional (PLN) y desde ese año hasta 1953, continúa sus estudios superiores en la Universidad de Tenesee, donde obtiene su Maestría en Economía Agrícola.
Desde ese momento y hasta 1955, pone sus conocimientos al servicio del Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, en Cuba. Aquí comienza a constituirse su gran prestigio en el campo internacional.
Es notable como Castillo combina su trabajo con el avance de sus estudios universitarios. Ya que ese mismo año de 1955 retorna a la Universidad de Wisconsin y un año después, en México, comienza a descollar como funcionario de la CEPAL, donde llega a ocupar importantes cargos mientras mantiene contacto con el claustro universitario de Estados Unidos.
El esfuerzo de Don Carlos en CEPAL rinde sus frutos, y es nombrado director de ese organismo, cargo que ocupa desde 1963 a 1966, año en el que se doctora en su área de especialización: la economía agrícola.
Desde 1966 y hasta 1970, es elegido Secretario General del Tratado de Integración Económica Centroamericana (SIECA) A su regreso al país, se incorpora al servicio público bajo la administración Figueres Ferrer, siendo primero Ministro de Economía (1971) y luego, como asesor económico de Figueres (1972 – 1973)
En 1974 es investido como primer vicepresidente de la República y nombrado Ministro de la Presidencia del gobierno de Don Daniel Oduber. Es en esta etapa cuando se lleva a cabo el Simposio “La Costa Rica del año 2000”, en el que le corresponde presentar una síntesis general del evento.
Para este momento, Don Carlos Manuel visualiza a nuestro país insertado en una compleja red de relaciones comerciales y con la imperiosa necesidad de convertirse en un territorio muy productivo y con vocación exportadora. Este anhelo lo sustenta en un deseo de profesionalizar el servicio exterior para tal fin.
En esta lógica, atisba como parte de una estrategia de desarrollo el aprovechamiento de los recursos naturales, aprovechamiento de las actividades agrícolas, fortalecimiento de la obra pública, protección del medio ambiente y el ordenamiento territorial.
Pero a su vez, circunscribe esta visión en una pauta de desarrollo permanente basada en la formación de los recursos humanos, el desarrollo de la mente y la frugalidad de la sociedad.
Es indudable que la visión de Castillo muestra una vez más su preclara inteligencia y permite aquilatar su capacidad de análisis de la realidad nacional e internacional.
En 1978, el Dr. Castillo es elegido diputado a la Asamblea Legislativa. Para 1980, aspira por primera vez a la candidatura del PLN, luego de un reacomodo de fuerzas en las que los precandidatos Facio y Volio retiran sus nombres a favor de Castillo y Monge respectivamente, se lleva a cabo la convención partidaria. Castillo obtuvo el 34,7% de los votos contra 65,3% de Monge. Una vez en el poder, éste lo nombra presidente ejecutivo del Banco Central, cargo en el que permanece de 1982 a 1984.
El Dr. Castillo sufre un nuevo tropiezo en la consulta convencional de 1985 en la que pierde la candidatura liberacionista con Oscar Arias. La tendencia Castillista obtiene el 40,37% versus el 59,63% del Arismo.
En 1989, Castillo Morales gana la postulación verdiblanca con un 66% de los votos contra un 33% del Ing. Rolando Araya. Esa precampaña estuvo caracterizada por una fuerte polarización con marcados rasgos de canibalismo político, lo cual desgastó la estructura partidista.
En agosto de ese año se presenta el documento: “Construyamos el futuro” que es el ideario de un posible gobierno del PLN, en él, se resalta la experiencia probada del equipo de gobierno encabezado por Don Carlos Manuel, pero haciendo énfasis en la capacidad de renovación para enfrentar los nuevos problemas que aquejaban al país en aquel momento.
El 28 de septiembre de 1989 se confirma a los acompañantes del candidato liberacionista: el Lic. Eugenio Rodríguez Vega (RIP) y la Lic. Muni Figueres Boggs, con lo que su campaña hundía sus raíces en lo más profundo del auténtico liberacionismo: Rodríguez formó parte del CEPN y con Doña Muni, se garantizaba la participación del Figuerismo.
Los adversarios de Castillo y del PLN buscaron mostrarlo como un frío tecnócrata, adicionalmente, se debió enfrentar en esa contienda electoral, el clásico desgaste de ser el candidato oficialista luego de ocho años de gobierno.
Pese a ello, siempre se reconoció que el equipo que rodeaba a Castillo era mejor que el de su contendiente principal (Calderón Fournier) porque contaba con técnicos muy bien formados y con gran experiencia en el manejo de la economía. Además, se le observaban al candidato liberacionista las virtudes de tener una voluntad firme e importante habilidad política.
La estrategia liberacionista fue apostar por las bondades de la continuidad en el gobierno, de ahí su lema: “Sigamos progresando en paz”. A pesar de los esfuerzos realizados por el candidato liberacionista y sus colaboradores, éste resulta derrotado por una diferencia de 57 888 votos.
Es precisamente la noche de su derrota, que el Dr. Carlos Manuel Castillo se proclama jefe de la oposición y fija las reglas del juego en ese rol que le corresponde al PLN. Valga decir, que una de las principales fortalezas para esa actitud del aspirante, fue el que resultara perdedor por poco margen (Cerca del 2 % de los votos)
En 1993 Castillo cede sus pretensiones presidenciales ante José María Figueres Olsen, cerrando así, prácticamente, su ciclo político – electoral. Es en este importante momento, donde Don Carlos Manuel revela no solo lo más profundo de sus motivaciones sino lo que había aprendido en tan largo periplo. Cuando la desaparecida revista Rumbo le preguntó sobre porqué quería ser presidente respondió: “Tengo no solamente la vocación de toda una vida, sino también el conocimiento, la experiencia y el compromiso necesarios para la causa de nuestro pueblo y para servirle desde la presidencia”.
Cuando el mismo medio le consulta sobre su experiencia en el accionar político responde: “Conocí lo que es en la práctica la política en los partidos. Todo el juego de las pasiones, de los pequeños sentimientos, de las aspiraciones de las diferentes personas y de las maniobras para lesionar al compañero, al hermano de causa. Eso siempre me ha golpeado mucho espiritualmente y es fuente de desaliento, desencanto y sufrimiento.
La política en lo positivo, me ha dado una raíz muy profunda en la pura base de nuestro pueblo, un conocimiento muy a fondo de su manera de ser, de sus problemas y de sus virtudes.
Frente al contraste de la experiencia negativa, el contacto con las comunidades, la amistad de miles de personas, a la cual respondo con toda mi capacidad, me ha hecho, creo, un mejor ser humano que hace 12 años”.
En el gobierno de Figueres Olsen vuelve a ser presidente del Banco Central, pero en esta ocasión duró solamente 10 meses en el puesto. A su retiro de la política, prosiguió en labores profesionales hasta que el 20 de febrero de 1999 fallece a la edad de 71 años.
Resulta indudable que la experiencia de Castillo Morales fue lo que configuró el equilibrio entre el economista y el político, áreas en las que se desarrolló plenamente. Y es que de igual manera debe concluirse que ante la decisión de entregarse a la demagogia para ganar la presidencia y la honestidad intelectual e ideológica, Don Carlos Manuel siempre escogió la segunda.
Estas son parte de las enseñanzas que nos dejó, pero el mejor resumen lo presentó el ex presidente Figueres Olsen cuando rememoró sus últimas palabras dichas a su persona: “Me dijo: Doctorcito no hay que dejar que la política envenene el alma”.