Para un buen triunfo, para un buen gobierno
Ocean Castillo Loría.
La campaña que desembocará en las elecciones de 2010, va a ser muy dura para nuestro partido, con el objeto de obtener un buen triunfo en las urnas y garantizarnos un buen gobierno en el próximo cuatrienio, vale la pena, cuando menos en líneas generales, el presentar algunos planteamientos de acción para alcanzar ambos fines.
Un primer aspecto, es el relacionado al concepto de democracia, nuestro partido debe hacer conciencia en el electorado, que la democracia no es la simple participación por medio del sufragio, nuestro partido debe retomar en su planteamiento programático, el concepto de democracia social.
Tal concepto debe estar basado en la construcción y depuración de los canales por los cuales las demandas ciudadanas llegan al aparato institucional del Estado, tal concepto debe estar basado en no tener miedo a una democracia más participativa.
Otro aspecto es el relacionado a la continuidad, es lógico y normal que la bandera de la continuidad de lo mejor de este gobierno sea parte de nuestra propuesta, pero también es sano que se exprese qué cambios hará un próximo gobierno liberacionista, de cara a generar un mayor bienestar.
Un tercer tema, muy propio de esta campaña tiene que ver con la plena confianza que nuestro partido deposita en las instituciones vigilantes del sufragio. En su discurso de aceptación de la candidatura presidencial, Don Ottón Solís hace fuertes críticas al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), la interrogante es clara: ¿Si hay dudas sobre el TSE, porqué participan en el proceso electoral?, esta posición puede ser extendida hacia grupos políticos más a la izquierda del PAC. Se trata de retomar sin titubeos nuestra bandera de la defensa de la pureza del sufragio.
Adicionalmente, es imprescindible el no permitir que nuestros adversarios se roben las banderas propias de la socialdemocracia. Esto significa responder preguntas como: ¿Cuál será la estrategia para promover la igualdad de oportunidades?; ¿Cuál será nuestra propuesta de reforma educativa para que ésta sea instrumento de movilidad social?; ¿Cómo se dará la lucha contra el aumento de las brechas de desigualdad social?; ¿Cuáles serán las políticas públicas que nos permitirán avanzar en términos de igualdad de género, raciales o de estrato social?
En términos económicos, nuestro partido no debe tener temor en referir a la necesidad de un capitalismo regulado, de hecho, nuestra obligación es construir una propuesta adecuada para nuestro tiempo, basados en las ideas de José Figueres y Daniel Oduber. En síntesis: “Sí al libre mercado para la producción de la riqueza, y sí, a la intervención del Estado en la economía para su justa distribución”. Esto significa no temer a volver a poner énfasis en la planificación económica.
En esta misma línea, es claro que debe hacerse conciencia en el electorado sobre la imperiosa necesidad de hacer más eficiente al Estado para beneficio de la ciudadanía, el ciudadano costarricense no puede seguir alimentando la idea de que lo público es por si mismo ineficiente. Esta idea de eficiencia Estatal, debe inclusive ser un reto para que la sociedad civil se organice de cara a fiscalizar por medio de la ciudadanía activa, al aparato institucional.
Otro tema, es el vinculado a la ecología, debemos responder, ¿Cuáles serán nuestras estrategias para la protección del medio ambiente?; ¿Cómo equilibrar esa protección con las estrategias de desarrollo? etc.
Por otro lado, el tema de la seguridad es sustancial. Ya hemos visto, como frente a su bancarrota ideológica, el Movimiento Libertario ha lanzado directos ataques respecto a este tema. Es claro, que nuestros especialistas en esta materia, deberán poner sus mejores esfuerzos para hacer una oferta en términos de seguridad democrática que atraiga a los electores. No desconocemos que los esfuerzos de los grupos de estudio de este tema en nuestro partido, van dirigidos a este objetivo.
Otra bandera que no podemos dejarnos arrebatar es la de la ética, nuestra propuesta debe girar acerca del discernimiento moral que nos lleva a plantear el respeto a la vida; una cultura de solidaridad; un orden económico justo; la lucha por la justicia sin ningún tipo de hipocresía; la edificación de una cultura de la tolerancia y un estilo de vida apegado a la verdad.
En este marco y como ya lo expresara nuestra candidata Laura Chinchilla, nuestros métodos de acción tienen que esta relacionadas con el gradualismo, el diálogo y la participación. Estos métodos deben hacerse realidad durante la campaña electoral y en nuestro próximo gobierno. En ello nos jugamos la credibilidad de nuestro sistema democrático.
La oferta electoral es amplia, hoy más que nunca nuestra propuesta debe reflejar el que somos el partido de la juventud, que tenemos la fuerza y las ideas para construir una Costa Rica solidaria entre sus habitantes y desarrollada para su bienestar.
Mientras nuestros adversarios buscan alentar las pasiones, nosotros debemos propiciar el debate razonado.
Mientras nuestros adversarios se debaten entre propuestas liberalizantes y estatizantes, nosotros debemos de nuevo, tomar el estandarte del justo medio, haciendo gala de realismo y creatividad política.
Nuestro reto es consolidar el país, sin olvido de su pasado, sin huir de las dificultades del presente y con la mirada puesta en el porvenir.
Solo de esta manera lograremos un buen triunfo electoral y un gobierno de la excelencia que merecen los costarricenses.