jul 26 2009

Discurso de Laura Chinchilla en la Asamblea Nacional y Plenaria del PLN

Jueves 23 de julio 2009

laura_pln

Muy buenas tardes, amigas y amigos. ¡Muy buenas tardes Liberación Nacional! ¡Qué alegría tan grande dar un paso más en nuestro camino a la victoria electoral del 2010, y proceder a instalar la Asamblea Nacional y Plenaria del partido de José Figueres Ferrer, de don Francisco Orlich, de Daniel Oduber, de Luis Alberto Monge, de José María Figueres y de don Oscar Arias Sánchez, entre otros.

Tenemos mucho de qué hablar. Tenemos victorias que celebrar y tenemos grandes retos que enfrentar. Permítanme sin embargo que hoy empiece por decir Gracias!

Gracias al Comité Ejecutivo del nuestro partido, que con tanto éxito ha conducido el proceso que hoy culminamos.

Gracias al Comité de Elecciones internas, que con tanta solvencia manejó una convención interna en la que la discusión fue vigorosa, como sucede siempre en nuestro partido, pero en la que siempre predominó el respeto y el compromiso a una causa superior, que es el bienestar de todos los costarricenses.

Gracias a todos ustedes, los miembros de la Asamblea Nacional y Plenaria, pues sólo quien ha pasado por estas lides sabe cuánta dedicación y cuánto esfuerzo hay que poner para llegar a este punto en el proceso de renovación de las estructuras de nuestro partido.

Y gracias, de manera especial a quien fuera, hasta hace poco, mi contendor y mi más fuerte rival, a quien hoy esta Asamblea acoge con orgullo. Gracias a este compañero cuyo espíritu liberacionista nunca ha flaqueado y cuyo trabajo será un pilar de nuestra victoria y de nuestro gobierno. Gracias a este compañero que hoy demuestra ante los adversarios que pretenden dividirnos, que Liberación Nacional está hoy más unido que nunca, que la bandera verde, blanco y verde sigue flameando en lo más alto, marcando el rumbo de la Patria y que los ideales de don Pepe ¡nunca morirán!.

Compañeras y compañeros, les pido un aplauso lleno de cariño y de fervor liberacionista para don Johnny Araya Monge.

Tomemos un momento para celebrar. El pasado 7 de julio todos ustedes, todos nosotros fuimos protagonistas de una fiesta de la democracia y de un triunfo que es prueba irrefutable de la vitalidad de nuestro Partido y de nuestros ideales: más de medio millón de costarricenses participaron en la convención política más concurrida de la historia de nuestro país. Esto es un logro sin precedentes, que ningún otro partido político en Costa Rica puede siquiera aproximar. Esto es un triunfo de los ideales de progreso económico con justicia social que desde siempre han sido el corazón de nuestro partido.

Pero como buenos liberacionistas, sabemos que la lucha no tiene fin. Démonos hoy. Sí, un abrazo para celebrar y para felicitarnos. Pero procedamos de inmediato a arrollarnos las mangas, porque el trabajo más difícil está apenas por empezar. Y a partir de hoy, empieza ese trabajo

A partir de hoy vamos a trabajar, no como un partido que lleva 30 puntos de ventaja en las encuestas, sino como un partido que tuviera 30 puntos de desventaja.

A partir de hoy vamos a trabajar sabiendo que no hay rival pequeño, que no hay campaña fácil, que no hay arma que nuestros oponentes no estén dispuestos a utilizar en contra nuestra, y con plena conciencia de que el bienestar de nuestros hijos y el futuro de Costa Rica depende de nuestro triunfo.

Están pendientes algunas tareas internas antes de que empecemos la campaña nacional. Muchos de ustedes, ¡todos ustedes!, aspiran a trabajar por el bien de

Csta Rica en el próximo gobierno y a todos los aliento a luchar por hacer realidad sus aspiraciones, pero les pido que lo hagamos con espíritu de compañerismo, con plena conciencia de que la unidad del partido y el bienestar de los costarricenses, no la ambición personal, son las razones profundas que nos han traído a esta Asamblea.

Pero al mismo tiempo que les pido mantener ese espíritu liberacionista, ese debate fuerte pero respetuoso, les voy a hacer una promesa solemne, quizá mi primera promesa formal como candidata del Partido Liberación Nacional: en mi gobierno, a nadie que quiera trabajar por el bienestar de Costa Rica le va a faltar un arado para sembrar esperanza, para sembrar futuro, para sembrar justicia y para sembrar prosperidad. La tarea que tenemos por delante es inmensa y necesito de todos y cada uno de ustedes para sacarla adelante.

¿Y cuál es, exactamente, esa tarea a la que me refiero?

Es la lucha sin fin de don Pepe.

La lucha sin fin en defensa de esta Patria grande y generosa, acosada por quienes parecen tener ojos solamente en la espalda, pues solo son capaces de añorar el pasado y callan cuando se les pregunta por el futuro; acosada por quienes tienen un corazón sordo, ciego y mudo y piensan que la ley de la selva y no la solidaridad entre hermanos es lo que debe dirigir nuestro futuro; acosada por quienes ante el colapso moral y ético de su historia personal, no son capaces ni siquiera de sonrojarse.

Frente a todos, levantamos orgullosos las banderas y los ideales históricos de nuestro partido, que siempre ha sabido que el desarrollo económico y la justicia social van de la mano, porque no hay desarrollo sin justicia y no hay progreso sin equidad.

Quien lo dude de lo anterior, que eche una mirada a esas sociedades colapsadas en las que el egoísmo de quienes todo lo tenían ha terminado por llevar al poder la demagogia de quienes todo lo destruyen.

Don Oscar Arias, hace ya casi cuatro años, emprendió la tarea titánica de poner a caminar de nuevo a un país que estaba postrado. Es nuestro deber completar el trabajo que el inició y vamos a cumplir ese deber. Y vamos a emprender también tareas en las que el obstruccionismo de una oposición irresponsable y de un sinnúmero de trabajas burocráticas primero, y una crisis económica sin precedentes después, nos han impedido avanzar como hubiéramos querido hacerlo.

En las próximas semanas y meses vamos a conversar muy intensamente sobre nuestros planes para el futuro, sobre todas y cada una de las tareas que vamos a emprender a partir del 1 de mayo de 2010.

Pero permítanme adelantar desde ya algunas metas.

Vamos a recuperar la seguridad en nuestras calles, en nuestros barrios, en nuestros parques y en nuestras casas. Vamos a recuperar la seguridad en las ciudades, en los pueblos y en el campo. Quienes conocen mi trayectoria en esta materia saben de qué estoy hablando y saben que tengo la firmeza y el conocimiento que hacen falta para hacer realidad esta promesa.

Vamos a darle renovado impulso a los programas sociales, fortaleciendo la educación, consolidando Avancemos, ampliando la cobertura de las pensiones no contributivas y vamos a fortalecer y ampliar una red de cuido a nivel nacional, ya no solo para niños sino también para ancianos, de manera que cada jefa de hogar y cada jefe de hogar sepan que cuando salen a la calle a ganarse el sustento de sus familias, sus seres queridos están protegidos y bien cuidados.

Pero nuestra política social no deberá tan sólo preocuparse por el combate a la pobreza, deberá también responder al desafío de fortalecer a nuestra clase media, pilar de nuestra democracia e inspiradora del idearo de Liberación Nacional.

Para eso, deberemos seguir fortaleciendo las políticas sociales de acceso universal como la educación y la salud pública, y deberemos dar respuesta al problema de acceso a vivienda digna que aqueja a este sector de la población.

Vamos a utilizar todos los recursos y herramientas de que dispone el sector público para aumentar el empleo y la producción, abriendo campo y removiendo barreras para el sector privado, utilizando el gasto público cuando sea necesario, protegiendo a los trabajadores y cuidando sus derechos, pues nuestro sueño irrenunciable es una Costa Rica en que las oportunidades y el bienestar estén abiertos a todas y todos los costarricenses, sin importar su origen, su etnia, su género ni su condición social.

Fortaleceremos las bases de una economía que habrá de transitar en los próximos años sobre los dos principales factores que han hecho y deberán seguir haciendo competitiva a nuestra economía: el ambiente y su gente. Y qué mejor síntesis que impulsar un vigoroso proyecto para la generación de energías limpias que nos ayudará a alcanzar la meta de convertirnos en un país 100% dependiente de fuentes renovables y en el primer país neutral en las emisiones de gas carbono.

Pero para hacer todo esto, necesitamos ganar y ganar en grande. Y eso depende de todos ustedes. Por esto quiero terminar lanzándoles un reto que estoy segura de que ustedes van a aceptar y van a superar. A partir de hoy empieza el trabajo para que en febrero de 2010 Liberación Nacional se convierta en el primer partido en la historia de Costa Rica en ganar las elecciones con el voto de más de un millón de costarricenses y con al menos 30 diputados en la Asamblea Legislativa.

Este es nuestro desafío, esta es nuestra tarea, esta es la victoria que entre todos nosotros le vamos a dar a Liberación Nacional y a Costa Rica el primer domingo de febrero del 2010.

Porque, como lo he manifestado en otras ocasiones, esta campaña será un refugio en el que tendrán cabida todas y todos aquellos costarricenses, que estén convencidos de que la tarea fundamental es la de buscar el mayor bienestar para el mayor número.

Porque sé que tenemos las razones y las convicciones de nuestro lado para salir de aquí a convencer a toda la gente de que sí es posible construir, con firmeza, con honestidad, con responsabilidad y también con alegría, una Costa Rica solidaria, próspera y verde.

jul 07 2009

Discurso de Laura Chinchilla en aceptación de la candidatura

Laura Chinchilla_200

Amigos y amigas:

Hoy asistimos a la culminación de un nuevo proceso democrático dentro del Partido Liberación Nacional. Más de medio millón de costarricenses acudieron a las urnas para seleccionar a quien encabezará al Partido en la elección de febrero del 2010 y, seguramente, en la futura administración 2010-2014.

Cada uno de esos votos ofrece un testimonio que marcha en la dirección contraria de lo que alguna gente repite sin cesar y sin pensar: que nuestra democracia está en crisis, que el abstencionismo nos ha ganado la partida, que hay un insuperable desencanto con la política. No fue eso lo que vimos el 7 de junio. Vimos a una ciudadanía alegre, dispuesta a participar y a hacer escuchar su voz, lo que confirma que la vocación democrática del pueblo costarricense está intacta.

En ese medio millón de votos hay una prueba irrefutable de que Liberación Nacional no tiene más dueño que el pueblo costarricense. No es esta una agrupación donde las candidaturas presidenciales sean impuestas por nadie o donde la opinión de una vanguardia iluminada de dirigentes sustituya a la voluntad popular. Aquí las candidaturas presidenciales se ganan a pulso, en la calle, hablando con la gente, dándole la cara al pueblo. Para vencer en Liberación Nacional, hay que convencer.

Esa hermosa jornada es un logro colectivo de quienes apoyaron y votaron por Johnny Araya, por Fernando Berrocal o por Laura Chinchilla. Cada uno de esos votos ofrece un testimonio sobre la fortaleza de nuestra democracia y de Liberación Nacional.

También en ese medio millón de votos hay un reconocimiento a don Óscar Arias. Gracias a esta administración, Liberación Nacional ha vuelto a ser el sitio en el que convergen las esperanzas de nuestra gente.

Deseo hacer hoy un reconocimiento especial al Comité Ejecutivo del PLN y al Tribunal de Elecciones Internas. A fuerza de su dedicación y honorabilidad, los miembros éstos órganos nos han dado a los liberacionistas y a todos los costarricenses la más importante de las garantías: la certeza de que el proceso que hoy culmina refleja nítidamente la voluntad del electorado. La serenidad con que ha sido aceptado en el Partido este resultado es el mejor homenaje a la labor de todas y todos los funcionarios de este partido que organizaron y condujeron este proceso. Ustedes han demostrado ser dignos herederos de la mejor historia de un partido nacido para preservar la pureza del sufragio.

A partir de hoy, asumo la candidatura presidencial del Partido y también, como ustedes saben, la Presidencia de su Directorio Político. En ambas funciones tengo muy clara cuál es mi primera tarea: unir al Partido. Pero unirlo no simplemente en torno a una persona, sino en torno a un proyecto.

Quiero unir a Liberación Nacional en torno a una visión socialdemócrata del desarrollo.

Una visión que reconoce que, como sociedad, tenemos un compromiso con la creación de igualdad de oportunidades y que mira a la educación como el principal motor de la movilidad social, que busca asegurar a cada persona un nivel de vida compatible con su dignidad humana; que reconoce que es mucho lo que nos falta por hacer en la lucha contra la pobreza y en la reducción de las brechas sociales.

Una visión donde las oportunidades nunca están determinadas por el género, el origen social o el color de la piel de las personas.

Una visión que no rechace el papel central del mercado y del sector privado en nuestra vida económica pero que defienda vigorosamente la necesidad de contar con un estado fuerte, eficaz, bien financiado, capaz de regular al mercado y combatir las desigualdades sociales.

Una visión que entienda que el único desarrollo que tiene sentido es aquel que protege los equilibrios ecológicos y el derecho de nuestros hijos e hijas de disfrutar de un ambiente sano.

Una visión que comprenda que la seguridad es un derecho de la ciudadanía; que una sociedad democrática no tiene posibilidades de sobrevivir si no asume con responsabilidad la lucha contra la delincuencia, contra la impunidad y, en particular, contra el crimen organizado y el narcotráfico.

Una visión que entienda que la ética en la vida pública no es una pose ni una herramienta para descalificar, sino una actitud de vida, serenamente practicada a lo largo de muchos años.

Es una socialdemocracia que defiende el gradualismo, el diálogo y la participación como métodos fundamentales de acción política; que tiene muy claro el norte hacia donde queremos ir, que reivindica lo mejor de nuestro pasado, sin tenerle miedo alguno al futuro.

Ese el partido que me honro en liderar a partir de hoy, porque es el único capaz de darle oportunidades a nuestra juventud, porque es el único capaz de hacer posible la Costa Rica que soñamos.

En torno a esa visión convoco a todos los liberacionistas y a todas las personas de buena fe. Esta campaña será un refugio en el que tendrán cabida todas y todos aquellos que estén convencidos de que la tarea fundamental es la de buscar el mayor bienestar para el mayor número.

Con ese mensaje saldremos de nuevo a recorrer a Costa Rica. Lo haremos con respeto y con civilidad. Saldremos de aquí a convencer a toda la gente que sí es posible construir, con firmeza, con honestidad, con responsabilidad y también con alegría, una Costa Rica solidaria, próspera y verde.

Muchas gracias.

Balcon Verde
San José, 18 de junio de 2009

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