Una Constitución Socialdemócrata
Ocean Castillo Loría.
Recientemente el Ministro de la Presidencia postuló la necesidad de la creación de una nueva Constitución Política. Para algunos críticos, esta propuesta es arriesgada si no se cuenta con un proyecto para tal fin. Independientemente de si consideramos oportuna o inoportuna la propuesta, si resulta positivo el reflexionar sobre una visión de convivencia política socialdemócrata.
Aquí debe rescatarse la historia, debe recordarse que el proyecto constitucional de la Junta Fundadora de la Segunda República fue rechazado por la Asamblea Nacional Constituyente, y fue gracias a la inteligencia de Don Rodrigo Facio y sus compañeros, que mucho de lo progresista de ese proyecto queda plasmado en nuestra actual Carta Magna.
El tiempo ha avanzado y los cambios en la historia nos presionan, es claro que la Constitución de hoy, pese a sus aspectos positivos, también ha permitido una solemne confusión o distorsión, al grado que hoy por hoy, la Constitución dice lo que la Sala Constitucional establece a través de sus sentencias.
Así las cosas, la pregunta es: ¿podemos llevar adelante una reforma del Estado y política socialdemócrata sin crear una nueva Constitución? De responder en sentido de la necesidad de una Constituyente, no podemos olvidar que el estandarte socialdemócrata debe ser la defensa de una democracia liberal con justicia social.
¿Qué significa esto?
Significa que el camino de la justicia social nos llevará a la paz.
Significa que la paz es el camino para la democracia y la libertad.
Significa que el Estado debe intervenir ante los defectos del mercado para alcanzar la justicia social.
Significa que el ámbito económico debe estar subordinado al ámbito del bienestar social para alimentar la democracia y la paz.
Si se acepta que se necesita una nueva Constitución, esta debe apuntar a una renovación institucional y ojo que no a una disminución del aparato institucional del Estado. Estas estructuras Estatales deben responder más ágilmente contra el flagelo de la pobreza, fortaleciendo nuestra economía y luchando contra la corrupción.
Si se acepta que se necesita una nueva Constitución, ésta debe respetar el régimen de economía mixta, entendiendo la coexistencia de Estado y empresa privada como complementariedad de nuestro sistema económico.
Si se acepta que se necesita una nueva Constitución, ésta debe plasmar los derechos humanos de diversa generación, desde los derechos individuales hasta los derechos ecológicos. Ésta debe garantizar la participación de la sociedad civil organizada, con independencia de la clase gobernante, esto con el objeto de fortalecer el control ciudadano.
Si se acepta que se necesita una nueva Constitución, en ella debe plasmarse el mandato de un Estado capaz de actuar de forma horizontal con la ciudadanía y las comunidades. El Estado no puede imponer su poder o actuar contra el bienestar ciudadano y comunal.
De aceptar la necesidad de una nueva Constitución, ella debe permitir la dinamización del sistema electoral, la Asamblea Legislativa y el sistema de partidos políticos. Esto significa que debe tomarse en cuenta en esta lógica, la equidad de género y la apertura a las propuestas de iniciativa popular incluida la revocatoria del mandato.
De aceptar la necesidad de una nueva Constitución, debe promoverse una reforma a la administración pública, de cara a lograr una mejor coordinación institucional y sectorial. Debe reflexionarse en torno a las estrategias más actuales para la creación, ejecución y evaluación de las políticas públicas.
De aceptar la necesidad de una nueva Constitución, ésta debe concretar una descentralización sobre todo en la esfera municipal, que sea alimentada por las iniciativas de la participación comunal.
De aceptar la necesidad de una nueva Constitución, nuestro partido debe:
- Discutir sobre las razones para el cambio Constitucional.
- Reflexionar sobre los puntos de nuestra actual Carta Fundamental que deben preservarse, cuáles deben mejorarse y cuáles del todo, deben cambiarse. En esto, no cabe la ingenuidad, en una Constituyente habrá sectores que buscarán profundizar el modelo de liberalización económica a costa de la democracia social.
- Diagnosticar el ambiente general para la aceptación o rechazo de la idea de una Constituyente.
- Pensar en los mecanismos mediante los cuales participará la ciudadanía y la sociedad civil organizada.
- Profundizar en otras experiencias en el ambiente internacional de cambio Constitucional. En esto no debe haber temor, pese a las diferencias ideológicas, debe estudiarse las dinámicas venezolana, ecuatoriana y boliviana.
Ciertamente un proyecto de nueva Constitución deberá contemplar:
- Estado y sistema democrático.
- Derechos humanos de diversa generación.
- Poder Legislativo.
- Esfera electoral y partidos políticos.
- Poder Ejecutivo y administración pública.
- Instituciones autónomas.
- Poder Judicial.
- Política fiscal.
- Seguridad ciudadana.
- Relaciones internacionales.
La tarea es grande, de toda suerte, de no llegarse a concretar una nueva Carta Fundamental, sería muy positivo que la y los precandidatos aborden estos temas para la construcción de una propuesta verdaderamente socialdemócrata para el próximo gobierno.
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Por johnny Soto Zúñiga, diciembre 20, 2008 @ 6:18 pm
NECESITAMOS UNA NUEVA CONSTITUCIÓN POLÍTICA
En las últimas semanas ha vuelto a la discusión política el tema de una convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que promulgue una nueva y actualizada con el signos de los tiempos Constitución Política de Costa Rica. Estoy completamente de acuerdo con el planteamiento de redactar una carta magna en el siglo XXI por lo siguiente:
1- Nuestra Constitución data del año de 1949, basada en su mayor parte en la normativa jurídica de la Constitución de 1871, aunque ha recibido diferentes reformas parciales, considero que no ha sido suficiente; es una realidad que existe ingobernabilidad y por algo será, no es un invento ni una percepción política.
2- No debe existir falsos miedos de que se van a cercenar derechos fundamentales, eso es imposible en nuestro país, al ser una sociedad madura en la consolidación y respeto de los derechos civiles y fundamentales, amante de un estado de derecho, una República donde el respeto al Derecho Internacional juega un papel importante.
3- La necesidad de una reforma general del máximo estatuto jurídico le ha llegado su hora y los políticos, ciudadanos comunes, trabajadores (as, profesionales, notables y en fin todos los integrantes de este hermoso país deben comprometerse en el verdadero progreso y desarrollo socioeconómico.
4- El año entrante serán 60 años de vigencia de nuestra Constitución y coincido con los políticos que han traído a la mesa de discusión sin miedo y con valentía la necesidad de esta convocatoria, al tener un Estado colapsado y siendo hoy más que nunca necesario por el entorno internacional, la globalización, los temas económicos, sociales, seguridad.
5- El sistema democrático de tres poderes debe revisarse, porque la realidad actual no existe los pesos y contrapesos, pareciera que la Sala Constitucional se convirtió en un Senado, donde se aprueba o imprueba las leyes fundamentales, el mismo Poder Legislativo prácticamente todo lo consulta a la Sala IV, y ésta es la que legisla, les enmienda la plana, reforma o anula artículos de una ley emitida; de ahí se hace necesario crear ya los Tribunales Constitucionales que revisen la materia de los recursos de amparo y habeas corpus y dejar a la Sala IV, lo referente al estudio de las consultas y reformas constitucionales, por ejemplo: los tratados comerciales con otros países que si ameritan un análisis profundo por razones de soberanía.
6- Por otra parte, el Poder Ejecutivo ha perdido gran parte de su poder de gobernar, al crearse tanta institución autónoma, el poder se diluyó y la capacidad ejecutiva, de acción y funcionamiento del gobierno central es casi estéril y lenta; ningún Presidente de la República, puede lograr cambiar en una plazo corto de cuatro años la historia, por más ejecutivo o activo que sea, máxime que los mandos medios se paran en la escoba como decía nuestro caudillo don Pepe Figueres, y no permiten ni les conviene que los gobernantes saquen la tarea; es “vox populi”, que muchos funcionarios públicos se burlan de los Ministros o Presidentes Ejecutivos, expresándose que éstos pasan y duran poco en el puesto y le hacen la “masaaguada” mientras estén, pero a la hora de la verdad no ejecutan mayor cosa de lo propuesto por los jerarcas.
7- Considero, que los más importante para sanear nuestro Estado costarricense, es la reforma general a la Carta Magna, pero centrándose en delimitar las competencias en forma clara de cada uno de los poderes y su ámbito de acción, en los demás en lo concerniente a las libertades públicas, en la práctica el país está maduro, consolidado, respetuoso, por lo que reitero es totalmente falso e infundado lo que expresan los detractores de una Asamblea Nacional Constituyente, de que eventualmente se pondría en riesgo los derechos individuales, nada más lejano de la realidad, todo lo contrario más bien, se fortalecerán estos derechos y se harían más eficaces.
8- Estoy plenamente convencido de la nececidad de fortalecer más el Régimen Municipal, descentralizar el Estado, trasladando verdaderas competencias y recursos económicos a las Municipalidades; nuestra Constitución es centralista y conservadora en este asunto, es imposible creer que menos del 2% del presupuesto nacional va a los municipios, cuando en muchos países más del 30 o 40% se traslada a estas corporaciones, que finalmente al ser el primer eslabón de la sociedad, saben donde les aprieta el zapato y pueden invertir en obras públicas y realizar una buena gestión local en beneficio directo de los vecinos y ciudadanos de cada cantón.
9- Para concluir, como mejor podemos honrar la memoria de insignes políticos como nuestro caudillo Don Pepe, el insigne intelectual y constituyente del 49 don Rodrigo Facio y otros que contribuyeron en la redacción de la Constitución Política vigente, es plantear con valentía, sin falsos temores, ni cálculo político, la necesaria convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente lo más pronto posible, que permita sacar a flote el barco casi en naufragio del Estado y llevarlo a buen puerto, sin olvidar lo que más nos interesa “el bieneestar del mayor número de costarricenses”, de lo contrario se va a hacer más peligroso el rumbo del país, ya que las soluciones no llegan al pueblo y éste no aguanta más. Dios, el eterno, ilumine a los políticos y los haga entrar en razón.
Fraternalmente,
LIC. JOHNNY SOTO ZÚÑIGA, CANDIDATO A PRESIDENTE NACIONAL MOVIMIENTO DE LOS TRABAJADORES(AS) PROXIMO 18 DE ENERO DEL 2009