Dic 02 2008

A los nietos del 48

Leonardo Méndez Garita

Recientemente y como remembranza de los 60 años de la revolución del 48, decidí compartir con un grupo de amigos y amigas, información que había ido recopilando a través del tiempo y a través de visitas a páginas de Internet. Decidí, para que fuera mas emocionante y generar interés, que día con día les iba a enviar un correo de lo que había sucedido hace 60 años por los cuarenta días que duró la revolución.

Mi sorpresa fue mayor cuando algunos me pedían día con día más información, posteriormente me pedían fotos, me preguntaban qué pasaría después; así fuí desarrollando mediante correos cortos, quiénes eran los actores, quién fue don Pepe, el Padre Núñez, Francisco Orlich, Otilio Ulate, Frank Marshall, por mencionar algunos, y del otro lado Calderón Guardia, Monseñor Sanabria y Manuel Mora, así como también describirles, qué fue la marcha fantasma, qué fue el plan Clavel y la Magnolia, quiénes eran los de la Legión Caribe, mapas utilizados, cómo hubo que sacar las tropas de Somoza y cómo se tomó nuestro Colegio San Luis Gonzaga, primero de cuartel del gobierno y después de las fuerza figueristas.

Realmente creo que desperté el interés, pero aquí es donde más bien me surgió una preocupación, ¿qué es lo que sabemos los jóvenes de la revolución del 48? Pareciera que en la escuela y el colegio todo se resume en que fue una revolución dirigida por dos líderes opuestos y que ganó don Pepe.

Me parece que se está cometiendo una ofensa a la historia, al no reconocer y enseñar a las generaciones de qué es lo que hablamos cuando se menciona la revolución del 48; si bien las causas realmente merecían el accionar patriótico de hombres y mujeres de esa época, debemos ser concientes de que ese hecho histórico es el que nos ha heredado el país que tenemos, dándonos dos Costa Ricas, antes y después del 48.

Así como los franceses conmemoran la Revolución Francesa más de 200 años después, basados en principios como la libertad, igualdad y fraternidad, nosotros debemos recordar 60 años después y de ahora en adelante, que nuestra revolución implicó la defensa del sufragio y lucha contra la corrupción, instrumentos fundamentales para alcanzar nuestra libertad, igualdad y fraternidad.

Así es, como creo que nuestras autoridades, en fechas tan importantes, deberían establecer y realizar pequeños actos públicos, donde se conmemoren estas fechas; actos como la abolición del ejército, son una consecuencia de esta hazaña, por lo que hay que conocer sus orígenes.

Hombres y mujeres, desde cada bando, lucharon por lo que creían, y bien, creo que este es el momento, solo han pasado 60 años y ya hay generaciones que desconocen por que se derramo sangre, estamos dos generaciones atrás recibiendo los beneficios de esa lucha, somos herederos directos, todos tenemos a alguien que estuvo cerca y vivió lo que fue la revolución; por eso hoy somos nosotros, los nietos del 48, los que debemos desde ya iniciar gestiones para que dentro de diez años los jóvenes del colegio sepan que la revolución no fue un combo ICE, no fue un TLC, fue una decisión entre vivir dictadura y libertad, entre despotismo o democracia, entre vivir como enemigos o vivir como hermanos.

Quizás recibí la dicha, de saber por herencia, todo lo que sucedió, cómo sucedió y por qué sucedió; así como que mi madre, embargada de emoción, me contaba cómo fue que la llevaron a ver el desfile de la Victoria, pero también me contaba momentos de temor, donde a algún pariente se lo llevaron arrestado o cuando se acercaba la marcha fantasma a El Guarco y a Cartago, de cómo se escuchaban los tiros pegando en las aceras. En realidad, me hubiera gustado estar ahí, pero para eso son los tiempos y las épocas, a nuestros abuelos y abuelas les tocó marcar el destino de la patria; hoy nos toca a nosotros terminar de forjarlo, reconociéndoles que lo hicieron fue pensando en que nosotros las generaciones actuales tuviéramos nada más los libros como armas.

A la memoria de los caídos de ambos bandos… Gracias…

Image | Temas WordPress