Dic 19 2008

Una Constitución Socialdemócrata

Ocean Castillo Loría.

Recientemente el Ministro de la Presidencia postuló la necesidad de la creación de una nueva Constitución Política. Para algunos críticos, esta propuesta es arriesgada si no se cuenta con un proyecto para tal fin. Independientemente de si consideramos oportuna o inoportuna la propuesta, si resulta positivo el reflexionar sobre una visión de convivencia política socialdemócrata.

Aquí debe rescatarse la historia, debe recordarse que el proyecto constitucional de la Junta Fundadora de la Segunda República fue rechazado por la Asamblea Nacional Constituyente, y fue gracias a la inteligencia de Don Rodrigo Facio y sus compañeros, que mucho de lo progresista de ese proyecto queda plasmado en nuestra actual Carta Magna.

El tiempo ha avanzado y los cambios en la historia nos presionan, es claro que la Constitución de hoy, pese a sus aspectos positivos, también ha permitido una solemne confusión o distorsión, al grado que hoy por hoy, la Constitución dice lo que la Sala Constitucional establece a través de sus sentencias.

Así las cosas, la pregunta es: ¿podemos llevar adelante una reforma del Estado y política socialdemócrata sin crear una nueva Constitución? De responder en sentido de la necesidad de una Constituyente, no podemos olvidar que el estandarte socialdemócrata debe ser la defensa de una democracia liberal con justicia social.

¿Qué significa esto?

Significa que el camino de la justicia social nos llevará a la paz.

Significa que la paz es el camino para la democracia y la libertad.

Significa que el Estado debe intervenir ante los defectos del mercado para alcanzar la justicia social.

Significa que el ámbito económico debe estar subordinado al ámbito del bienestar social para alimentar la democracia y la paz.

Si se acepta que se necesita una  nueva Constitución, esta debe apuntar a una renovación institucional y ojo que no a una disminución del aparato institucional del Estado. Estas estructuras Estatales deben responder más ágilmente contra el flagelo de la pobreza, fortaleciendo nuestra economía y luchando contra la corrupción.

Si se acepta que se necesita una nueva Constitución, ésta debe respetar el régimen de economía mixta, entendiendo la coexistencia de Estado y empresa privada como complementariedad de nuestro sistema económico.

Si se acepta que se necesita una nueva Constitución, ésta debe plasmar los derechos humanos de diversa generación, desde los derechos individuales hasta los derechos ecológicos. Ésta debe garantizar la participación de la sociedad civil organizada, con independencia de la clase gobernante, esto con el objeto de fortalecer el control ciudadano.

Si se acepta que se necesita una nueva Constitución, en ella debe plasmarse el mandato de un Estado capaz de actuar de forma horizontal con la ciudadanía y las comunidades. El Estado no puede imponer su poder o actuar contra el bienestar ciudadano y comunal.

De aceptar la necesidad de una nueva Constitución, ella debe permitir la dinamización del sistema electoral, la Asamblea Legislativa y el sistema de partidos políticos. Esto significa que debe tomarse en cuenta en esta lógica, la equidad de género y la apertura a las propuestas de iniciativa popular incluida la revocatoria del mandato.

De aceptar la necesidad de una nueva Constitución, debe promoverse una reforma a la administración pública, de cara a lograr una mejor coordinación institucional y sectorial. Debe reflexionarse en torno a las estrategias más actuales para la creación, ejecución y evaluación de las políticas públicas.

De aceptar la necesidad de una nueva Constitución, ésta debe concretar una descentralización sobre todo en la esfera municipal, que sea alimentada por las iniciativas de la participación comunal.

De aceptar la necesidad de una nueva Constitución, nuestro partido debe:

  • Discutir sobre las razones para el cambio Constitucional.
  • Reflexionar sobre los puntos de nuestra actual Carta Fundamental que deben preservarse, cuáles deben mejorarse y cuáles del todo, deben cambiarse. En esto, no cabe la ingenuidad, en una Constituyente habrá sectores que buscarán profundizar el modelo de liberalización económica a costa de la democracia social.
  • Diagnosticar el ambiente general para la aceptación o rechazo de la idea de una Constituyente.
  • Pensar en los mecanismos mediante los cuales participará la ciudadanía y la sociedad civil organizada.
  • Profundizar en otras experiencias en el ambiente internacional de cambio Constitucional. En esto no debe haber temor, pese a las diferencias ideológicas, debe estudiarse las dinámicas venezolana, ecuatoriana y boliviana.

Ciertamente un proyecto de nueva Constitución deberá contemplar:

  • Estado y sistema democrático.
  • Derechos humanos de diversa generación.
  • Poder Legislativo.
  • Esfera electoral y partidos políticos.
  • Poder Ejecutivo y administración pública.
  • Instituciones autónomas.
  • Poder Judicial.
  • Política fiscal.
  • Seguridad ciudadana.
  • Relaciones internacionales.

La tarea es grande, de toda suerte, de no llegarse a concretar una nueva Carta Fundamental, sería muy positivo que la y los precandidatos aborden estos temas para la construcción de una propuesta verdaderamente socialdemócrata para el próximo gobierno.

Dic 19 2008

La “dictadura” de los Arias

Ocean Castillo Loría

El día de ayer, conversando con una inestimable amiga, me hacía ver que el presente gobierno es una dictadura, inclusive me decía, que no era positivo que dos hermanos estuvieran en el poder político.

Las afirmaciones no me sorprendieron, lamentablemente los grupos opositores de corte extremista de izquierda han denominado el presente gobierno como una dictadura, lo de los hermanos en el poder se cae por sí mismo, cuando se recuerda solo como ejemplo a los Kennedy.

Debe recordarse que Costa Rica elige al actual equipo de gobierno, cuando se estaba en una crisis de inmovilidad política bajo un gobierno que no gobernaba, bajo un gobierno que temió tomar decisiones.

El actual gobierno alcanzó el poder bajo la idea de que “el barco necesita capitán” y tomando en cuenta que el anterior presidente nunca supo para qué quería llegar al gobierno. El electorado decidió apostar a la experiencia del Dr. Arias.

Ahora bien, debe reconocerse que la expectativa que tenía el actual grupo gobernante, quedó desde el principio comprometida, dado la poca diferencia entre éste y el principal grupo de oposición. El resultado ha sido que los márgenes de acción del gobierno se han estrechado.

Tal situación ha permitido que los sectores más radicales de la oposición de izquierda, hayan interpretado la actitud del grupo en el poder como autoritaria y centralizada en el presidente Arias.

Si el Dr. Arias fuera dictador, los sectores más duros de la oposición no hubieran podido ejercer ésta como la han ejercido, al grado de desgastar al gobierno y llevarlo al cansancio.

Si el Dr. Arias fuera dictador, no se vería limitado jurídicamente, y no nos estaríamos preparando para el proceso electoral de 2010. Si vemos el panorama Latinoamericano, no ha sido Arias quien promueve quedarse más tiempo en el poder.

Y por supuesto, habría que ver si este gobierno es represivo. Por lo menos hasta donde sabemos, los políticos y políticas opositores, tanto de izquierda como de derecha no están desaparecidos o en la cárcel o si critican este gobierno en el exterior, no se les impide el ingreso al país.

Teniendo esto claro, no podemos dejar pasar que en algún momento el Dr. Arias hiciera referencia a una “dictadura en democracia”. Debe reconocerse que los sectores radicales izquierdistas de la oposición explotaron y explotan esa frase para señalar al poder Ejecutivo. No podemos ser mentirosos. El Presidente quería hacer un énfasis en la eficiencia para la acción de gobierno, pero la frase fue desafortunada.

Debe tenerse claro que en las campañas electorales, se define por medio del sufragio popular el interés nacional. En el caso que nos ocupa, el interés nacional quedó concretado en el proceso electoral 2006 y por sus resultados es claro que la ciudadanía no le entregó “poderes dictatoriales” a la presente administración.

Se concluye que lamentablemente, obnubilados por la animadversión al presente gobierno, algunos sectores se han extralimitado en el uso del lenguaje con una altísima carga ideológica y alejamiento de la realidad.

Dic 05 2008

La verdad histórica sobre el aguinaldo

Luis Alberto Monge Álvarez
Expresidente de la República

Hay confusión sobre dos leyes diferentes relativas al aguinaldo: la que cubre a los empleados públicos y la dada a favor de los trabajadores de la empresa privada.

Sobre la primera hubo una iniciativa de don Otilio Ulate Blanco que no se materializó por falta de la asignación presupuestaria correspondiente.

Fue en 1954, en la Presidencia Constitucional de don José Figueres Ferrer, cuando se dio la ley Nº 1835, “Sueldo adicional de Servidores Públicos”. Al año siguiente, en 1955, bajo la misma administración Figueres Ferrer, se amplió el beneficio a los trabajadores de instituciones autónomas, semiautónomas y municipales.

Lamento que no pude intervenir en la promoción de esa conquista para los servidores del Estado, por cuanto residía en México D.F., como Secretario General de la ORIT (Organización Regional Interamericana de Trabajadores) que agrupaba a las instituciones sindicales democráticas de Norteamérica, Latinoamérica y el Caribe.

Sobre el proyecto de ley para otorgar el aguinaldo a los trabajadores de la empresa privada, sí está respaldado en la verdad histórica el papel protagónico y beligerante que asumí para lograr su aprobación.

Transcribo textualmente las anotaciones que aparecen en la portada del expediente respectivo de la Asamblea Legislativa:
“Iniciativa de Monge Álvarez –proyecto de un sueldo adicional a los trabajadores de patronos particulares”.

“Iniciado el 5 de mayo de 1958”. Agrego que fue cuatro días después de asumir mis funciones de diputado en el periodo 1958-1962.

“Proyecto publicado en La Gaceta Nº 103 de 11 de mayo 1958”. “Dictamen publicado en la Gaceta Nº 120 de 31 de mayo 1958”.

“24 julio de 1954 aprobado el Decreto Legislativo Nº 2412, después de más de un año de polémicas dentro y fuera de Asamblea Legislativa”.

“7 agosto 1959 veto a la ley del aguinaldo”.

23 octubre sesión para resellar el proyecto o enviarlo al archivo.

Abusé con prolongados discursos reiterando argumentos a favor del proyecto y refutando las propuestas del veto presidencial. Aunque no era de mi agrado, confieso que apliqué ese día la estrategia conocida en la jerga parlamentaria como “piratería”. Recurrí a esa arma para evitar la votación, por cuanto me faltaban tres votos para los dos tercios que necesitaba el resello. Entonces la Asamblea Legislativa estaba integrada por 45 diputados. Cerca de las 7 p.m. solicité un receso para tratar de alcanzar los votos que me permitieran salvar una conquista justa para los trabajadores de la empresa privada. Pensé que los únicos que podían ayudarme dentro de la Fracción Oficial, llamada Unificación Nacional, serían diputados calderonistas de dicha fracción. Me reuní con el Lic. Guillermo Villalobos Arce, don Abdenago Hernández, don Rodrigo Sancho Robles y don Alejandro Morera Soto, a quien me ligaban sentimientos de simpatía por ser mi héroe deportivo desde mi adolescencia, cuando estudiaba en el Instituto de Alajuela. No hay espacio ni es oportuno consignar en estas líneas, detalles de la conversación sostenida con los mencionados diputados, los tres últimos fallecidos. Lo importante para Costa Rica y la historia es que decidieron sumar sus votos a los de los opositores al Gobierno -los liberacionistas- y el proyecto de ley presentado el 5 de mayo de 1958, se convirtió en ley de la República, esa noche del 23 de octubre de 1959. Siempre reconocí y agradecí a esos diputados calderonistas su gesto patriótico y solidario, divorciándose de su propia fracción parlamentaria. Esta es la verdad histórica. Lo demás son confusiones, informaciones inadecuadas y ojalá que no aparezca mezquindad humana.

Dic 02 2008

A los nietos del 48

Leonardo Méndez Garita

Recientemente y como remembranza de los 60 años de la revolución del 48, decidí compartir con un grupo de amigos y amigas, información que había ido recopilando a través del tiempo y a través de visitas a páginas de Internet. Decidí, para que fuera mas emocionante y generar interés, que día con día les iba a enviar un correo de lo que había sucedido hace 60 años por los cuarenta días que duró la revolución.

Mi sorpresa fue mayor cuando algunos me pedían día con día más información, posteriormente me pedían fotos, me preguntaban qué pasaría después; así fuí desarrollando mediante correos cortos, quiénes eran los actores, quién fue don Pepe, el Padre Núñez, Francisco Orlich, Otilio Ulate, Frank Marshall, por mencionar algunos, y del otro lado Calderón Guardia, Monseñor Sanabria y Manuel Mora, así como también describirles, qué fue la marcha fantasma, qué fue el plan Clavel y la Magnolia, quiénes eran los de la Legión Caribe, mapas utilizados, cómo hubo que sacar las tropas de Somoza y cómo se tomó nuestro Colegio San Luis Gonzaga, primero de cuartel del gobierno y después de las fuerza figueristas.

Realmente creo que desperté el interés, pero aquí es donde más bien me surgió una preocupación, ¿qué es lo que sabemos los jóvenes de la revolución del 48? Pareciera que en la escuela y el colegio todo se resume en que fue una revolución dirigida por dos líderes opuestos y que ganó don Pepe.

Me parece que se está cometiendo una ofensa a la historia, al no reconocer y enseñar a las generaciones de qué es lo que hablamos cuando se menciona la revolución del 48; si bien las causas realmente merecían el accionar patriótico de hombres y mujeres de esa época, debemos ser concientes de que ese hecho histórico es el que nos ha heredado el país que tenemos, dándonos dos Costa Ricas, antes y después del 48.

Así como los franceses conmemoran la Revolución Francesa más de 200 años después, basados en principios como la libertad, igualdad y fraternidad, nosotros debemos recordar 60 años después y de ahora en adelante, que nuestra revolución implicó la defensa del sufragio y lucha contra la corrupción, instrumentos fundamentales para alcanzar nuestra libertad, igualdad y fraternidad.

Así es, como creo que nuestras autoridades, en fechas tan importantes, deberían establecer y realizar pequeños actos públicos, donde se conmemoren estas fechas; actos como la abolición del ejército, son una consecuencia de esta hazaña, por lo que hay que conocer sus orígenes.

Hombres y mujeres, desde cada bando, lucharon por lo que creían, y bien, creo que este es el momento, solo han pasado 60 años y ya hay generaciones que desconocen por que se derramo sangre, estamos dos generaciones atrás recibiendo los beneficios de esa lucha, somos herederos directos, todos tenemos a alguien que estuvo cerca y vivió lo que fue la revolución; por eso hoy somos nosotros, los nietos del 48, los que debemos desde ya iniciar gestiones para que dentro de diez años los jóvenes del colegio sepan que la revolución no fue un combo ICE, no fue un TLC, fue una decisión entre vivir dictadura y libertad, entre despotismo o democracia, entre vivir como enemigos o vivir como hermanos.

Quizás recibí la dicha, de saber por herencia, todo lo que sucedió, cómo sucedió y por qué sucedió; así como que mi madre, embargada de emoción, me contaba cómo fue que la llevaron a ver el desfile de la Victoria, pero también me contaba momentos de temor, donde a algún pariente se lo llevaron arrestado o cuando se acercaba la marcha fantasma a El Guarco y a Cartago, de cómo se escuchaban los tiros pegando en las aceras. En realidad, me hubiera gustado estar ahí, pero para eso son los tiempos y las épocas, a nuestros abuelos y abuelas les tocó marcar el destino de la patria; hoy nos toca a nosotros terminar de forjarlo, reconociéndoles que lo hicieron fue pensando en que nosotros las generaciones actuales tuviéramos nada más los libros como armas.

A la memoria de los caídos de ambos bandos… Gracias…

Dic 01 2008

¿Pragmatismo o ideologías políticas?

Fernán Campos Rojas
fernancampos@costarricense.cr

¿Cómo se evalúa un gobierno? ¿Por su coherencia hacia sus principios políticos-ideológicos?, o ¿por los beneficios y aciertos que pueda generar para la ciudadanía? La respuesta en principio parece simple; no obstante en la realidad algunas veces se confunden los conceptos de lo ideológico con lo correcto, de lo correcto con lo útil, y de lo útil con lo práctico.

Un norte ideológico político es básico para conocer el enfoque de gestión de quienes aspiran a gobernar. Se concibe incluso como la base para guiar los esfuerzos hacia alcanzar el progreso.

No obstante, las ideologías políticas resultan en la realidad ser un marco de referencia parecido a un castillo que trata de sobrevivir a los embates del tiempo. Justificándose a sí mismas con rigidez sobre su composición conceptual, y muchas veces crucificando a quienes se atreven a sugerirles cambios. Resulta ser entonces, el eterno tema de debate y tertulia en los partidos políticos.

Sun Tzu (General chino de la antigüedad), escribió en su libro El Arte de la Guerra “Por situación quiero decir que debe de tomar en consideración la situación del campo y actuar de acuerdo con lo que le es ventajoso”. Este principio de flexibilidad ha resultado ser base comprobada de estrategias exitosas en gobiernos, empresas, ONG y equipos de fútbol inclusive. El Pragmatismo entendido como la no rigurosidad de pensamiento político para una efectiva toma de decisiones, resulta una posición acertada y sensata.

Los más radicales confunden el Pragmatismo con la conveniencia ideológica, la incoherencia, y el oportunismo. Hacen juicios de valor ideológicos para deslegitimar acciones concretas, sin medir dichas acciones basadas en sus causas y efectos. Evidente sesgo que a la vez, resulta en un criterio incompleto. Obvian que actuar de la misma manera para distintos problemas, hace perder el sentido básico de pertenencia de la solución. Tal es el caso de gestionar una política económica hacia desregulación total o bien, hacia una completa nacionalización; último caso: la crisis financiera global

No obstante, el Pragmatismo mismo debe de estar orientado y mantener un propósito noble. Esta no rigurosidad de pensamiento, debe fundarse sobre la firmeza de los valores humanos. El Pragmatismo guiado por el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la búsqueda del progreso y la conservación ambiental dirige los esfuerzos de manera más apropiada para fundar una sociedad justa. No podemos obviar que si bien la gente no come ideas, éstas son las que llevan el plato a la mesa. A las decisiones hay que darles alma, pero esa alma debe tener la capacidad de discernir sobre lo que resulta adecuado en el momento.

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