Nov 08 2008

Estrellas que brillan

Fabián González

El día de hoy quisiera compartir mi alegría con ustedes, ya que es mi humilde criterio que los acontecimientos sucedidos en Estados Unidos ayer deben ser visualizados por nosotros como una tenue, tiritante, pero constante y hermosa luz de esperanza.  Como un faro que nos permite remar hacia el otro extremo del río.

¿Por qué nos debe importar lo que se defina en este país?

Porque los 4 principales temas políticos que se plantean como retos futuros ante el fracaso y la crisis de los últimos veinte años son: cambios en los sistemas económicos y de producción, la política exterior, el desequilibrio ambiental y los conflictos bélicos.

Estos cuatro aspectos, tan intrínsecamente e interiormente determinantes para el desarrollo de su país, son al mismo tiempo fundamentales para nuestro desarrollo y nuestra calidad de vida por las siguientes razones:

Sistemas económicos: es imposible negar que desde mediados del siglo pasado el águila ha sido el monstruo que ha marcado la ruta en la dialéctica polarizante de las estructuras económicas mundiales.  Y de igual forma, es imposible negar que en los últimos años el sistema capitalista ha demostrado su fracaso en la medida en que ha carecido de mecanismos para convertir el crecimiento económico voraz en desarrollo equitativo y mejoramiento integral del ser humano en su dimensión individual y social.  En ese sentido no está mal pensar que alguien que plantea cambios de paradigma en esta dimensión resulta beneficioso.

Política exterior: este es uno de los aspectos más determinantes, ya que en los últimos días hemos visto reflejado con mucha más intensidad como la política exterior y la economía del país están estrechamente ligadas al punto de definir variantes súbitas no solo en América Latina, sino también en oriente y Europa.  De esta forma, una gestión que valore desde otra perspectiva la nueva economía, a la vez que plantee un nuevo sentido (¿talvez más humanista?) a la forma en que se observa comparativamente su entorno en términos de aprovechamiento vs colaboración mutua, estableciendo equilibrio y justicia, aumentaría las posibilidades de éxito en momentos en que nuestro país se ha aventurado en pactos “inseguros”, o que dependen precisamente de qué tanto quiera el águila succionar, absorber, o, aportar, compartir.  Pero, más aún, es posible tener esperanza de que un mandatario que ha pertenecido a una minoría vaya a romper finalmente las cadenas sutiles que han permanecido en la violenta idiosincrasia “americana” (destino manifiesto) y promueva nuevas relaciones basadas en la tolerancia, el respeto y la paz.

Desequilibrio ambiental: es inconcebible que ante tanta evidencia el anterior líder no haya hecho nada por lo temas ambientales, cuyo panorama no vislumbra menos que el fin de la existencia.  Es este sentido el solo hecho de crear la incertidumbre sobre el tema afianza la esperanza y el anhelo.

Conflictos bélicos: Vietnam, Cuba, Nicaragua, Panamá, Irak, Afganistán…no solo eran soldados.  La guerra mata con bombas, mata de frío, mata de hambre, mata de tristeza, mata la dignidad, mata a la gente que nunca pudo regresar a su país, mata a los mismos ciudadanos a los que dice defender (¿de qué?) cuando les quita los recursos para producir más bombas. Y cuando escuchamos los motivos en que se justifica, mata de risa.  No voy a escribir nada más porque podría extenderme demasiado, solo voy a ilustrar que si mi nuevo amigo de Afganistán, Fazal Omer Fazal, me escribe diciendo que se siente contento con el resultado porque ya le parece estar viendo irse los tanques que están estacionados en el espacio donde antes jugaban sus hijos, entonces hay motivos de sobra para celebrar.

¡Que brillen las estrellas, para que así podamos remar!

 

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