nov 05 2008

Negro, blanco y grises (lo que viene post elecciones)

Daniel Matul
Profesor
Escuela de Ciencias Políticas
Universidad de Costa Rica

George W. Bush, celebró su triunfo electoral, en noviembre del año 2000, en medio de una gran controversia electoral, pocas veces vista en la política norteamericana. Casi un año más tarde, un 11 de setiembre, el país sufre los ataques terroristas que, entre otras cosas, llevaron a esa administración a tomar fuertes medidas de carácter interno y a una política exterior que debilitó; no solo sus lazos con el mundo, sino su imagen internacional.

Esta administración cierra su ciclo en medio de una grave crisis económica y financiera de carácter mundial. Sin olvidar, por supuesto, que, el presidente Bush se despide con altas cifras de impopularidad entre la ciudadanía y una derrota electoral que modifica el mapa político repúblicano en muchos estados de la Unión.

En este contexto, la administración de Barak Obama, hereda, no solo un país con notables deficiencias gubernamentales para ofrecer protección a sus habitantes, en áreas de vital importancia como, por ejemplo, salud, educación, empleo, estabilidad económica, ambiente sano y alimentación. Además, recibe un país con una imagen internacional muy deteriorada, con débiles alianzas multilaterales y al frente de dos desgastantes guerras: Irak y Afganistán.

En este contexto, Richard N. Hass, presidente del Council of Foreign Relations, ha dicho que, en campaña, las soluciones se plantean en términos de blanco y negro; sin embargo, al gobernar, tienden a ser grises. Como resultado de ello, de expectativas muy triunfalistas pasaremos a expectativas más escépticas y moderadas, principalmente para América Latina.

Está claro que el triunfo de Obama devuelve a la ciudadanía la esperanza de vivir en un país que sostiene sus valores tradicionales alrededor de la democracia. Ello, será una prioridad y empezaría con el fortalecimiento de aquellos derechos fundamentales, que durante los años anteriores, sufrieron una disminución importante. Este hecho, por supuesto, coloca en la agenda temas pendientes como la reforma migratoria y la posición del país en relación con el calentamiento global.

Por supuesto, la recuperación de la credibilidad en el sistema económico y financiero será otra de las prioridades, que exigirá a la administración Obama, la combinación de múltiples esfuerzos nacionales, con acciones de carácter multilateral.

Así las cosas, la reconstitución de sus lazos con el mundo pareciera que se apoyará en las instituciones de carácter multilateral. La recuperación de su imagen internacional; pasará necesariamente por el ejercicio geopolítico del retiro de sus tropas de Irak, sin generar inestabilidad política en esa región y por obtener resultados positivos en la guerra contra el terrorismo, particularmente, en Afganistán. Esto significa, una recomposición de las relaciones de poder transatlánticas, tanto en el marco de la Unión Europea, como en la OTAN.

La discusión de la agenda hemisférica se trasladará para otro momento. Quizá se vean algunas iniciativas en relación con Guantánamo; pero no  sobre Cuba. Tal vez se observen acciones para estabilizar el precio del petróleo; pero no alrededor de una agenda con Venezuela. No es claro cuál sería el rol de potencias regionales como México y Brasil. Es, incluso,  cierto, el papel que podría jugar Canadá, cuya política exterior, podría contribuir en la construcción de puentes de diálogo y cooperación entre Estados Unidos y el resto del Hemisferio.

Es muy temprano para hacer predicciones o establecer líneas claras de acción. Mucho puede ser dicho en las próximos días, semanas o meses. Lo que es claro, al menos hasta ahora, son las prioridades: respuestas claras en el ámbito doméstico de largo aliento, que ofrezcan certidumbre y devuelvan la confianza. En el plano internacional, la reconfiguración de sus relaciones de poder en un marco de diálogo multilateral, con el fin de asegurar, por una lado, la reducción de las fuentes de amenaza y, por otro lado, la restitución de su imagen internacional. Es claro que, en ese tránsito entre el negro, el blanco y el gris, América Latina se desdibuja notablemente. La campaña fue más generosa con la región.

Sin Comentarios

Aún no hay comentarios.

RSS feed para comentarios sobre este entrada. TrackBack URI

Dejar un comentario

Image | Temas WordPress