oct 10 2008

¿Hacia dónde debemos ir?

Ocean Castillo Loría.

Con motivo del 57 aniversario de nuestro partido Liberación Nacional (PLN), vale la pena reflexionar no solo sobre nuestro pasado, sino también sobre las sendas que debemos recorrer a futuro, para que nuestra agrupación siga siendo la alternativa de gobierno que nos conduzca al desarrollo con justicia social.

Un primer aspecto tiene que ver con el testamento que nos dejó el Pbro. Benjamín Núñez, en el sentido, de no dejar de estudiar y analizar la historia patria. Este es un buen momento para retomar a los fundadores de nuestra democracia social.

Este ejercicio nos llevará a comprender que la lucha por la profundización de la democracia, no es solo la búsqueda de la eficiencia en la toma de decisiones, sino la construcción de mejores alternativas para democratizar la distribución de la riqueza.

Ya lo dijo Don Francisco Orlich: “La democracia costarricense necesita perfeccionamiento: nadie lo duda. Pero quede bien claro que perfeccionamiento no es sustitución. Lo que nuestro sistema requiere son ajustes que le permitan ser la expresión total de su verdadera esencia. La esencia de la democracia no queda debidamente expresada por estructuras meramente jurídicas o por líricas afirmaciones de dignidad humana o de igualdad de los hombres ante la ley. Todo eso, si solo eso fuera, únicamente resultaría en espejismos perniciosos para calmar las ansias que el pueblo vive en medio de un desierto de duras realidades económico – sociales”.

Además, en los momentos actuales, se nos presenta la oportunidad para ser críticos ante el pensamiento político que apuesta su visión a una “mano invisible”, capaz de resolver nuestros problemas. Es el momento de apostar por la dignidad del ser humano, es el momento de apostar por el fortalecimiento de una mejor persona y una mejor sociedad.

Frente al modelo agotado de la “mano invisible”, es hora de reivindicar lo que Daniel Oduber llamaba “la revolución posible”, que se resume en la “mano visible” del Estado que controle y corrija las injusticias del mercado.

Frente a la ortodoxia hoy agonizante de los adoradores del mercado y las ortodoxias populistas de la izquierda delirante, es necesario robustecer la fe en nuestra democracia, que aunque sistema imperfecto, es la única vía para alcanzar el bienestar del mayor número.

Hoy que llegamos a los 57años, miramos a Don Pepe y su herencia, tres son los pilares de su magna obra: planificación económica, intervención del Estado en la economía y justicia distributiva.

¿Nos atreveremos a retomar con fuerza esas banderas? La historia nos reclama… es hora de darle una respuesta.

Esa respuesta debe partir del estudio de nuestra realidad para encontrar soluciones.

Esa respuesta depende de respetar nuestro espacio y tiempo histórico, desafío que significa entender que la globalización no es tan homogenizante que nos impida el caminar por nuestros propios pies y pensar por nuestra propia cabeza.

Esa respuesta no nos debe hacer caer en la tentación de promover la distribución de la riqueza a costa de la libertad o en nombre de una mal entendida libertad, ensanchar la desigualdad.

Esa respuesta implica el fortalecimiento de la clase media, hoy por hoy, dividida por la mala distribución de los beneficios que reporta la globalización.

Debemos ofrecer una respuesta a la ciudadanía: esa respuesta es que en Liberación Nacional no creemos en el automatismo del mercado. Por ello, debemos navegar con pragmatismo en los mares de las falsas soluciones ofrecidas por el extremismo neoliberal.

Debemos ofrecer una respuesta a la ciudadanía: esa respuesta es que en Liberación Nacional no creemos en la lucha de clases y por tanto, no nos entregaremos al delirio de un socialismo imposible basado en el autoritarismo.

Es hora de pensar en un nuevo pacto social. El partido debe ser el vehículo de unión entre obreros y patronos que posibilite una política económica sustentada en la justicia y la distribución real de la riqueza.

Ese pacto social debe permitirnos distribuir la riqueza producto de instrumentos como los Tratados de Libre Comercio, bajo un eje de extensión universal de los derechos sociales.

Para esto, no podemos renunciar al rol del Estado como promotor de las mejores oportunidades económicas, que a su vez, permitan el fortalecimiento de una clase media con plena capacidad de alcanzar esas oportunidades.

A 57 años de nuestro nacimiento, debemos sembrar en nuestro pueblo la semilla de la solidaridad en oposición al individualismo que corroe el tejido social de nuestro país. Debemos volver a comprometer a nuestras gentes en un proyecto político de sociedad.

No se vale decir que no se puede, no se vale decir que en estos tiempos, ese compromiso es cosa de locos. La historia nos reclama, es hora de responder.

Para tal fin, no debemos renunciar a ser un partido permanente e ideológico. No podemos permitir que agrupaciones sin una ideología clara o ciegas creyentes en el libertarismo de derecha o la delirante izquierda lleguen a gobernar.

Hoy, a 57 años del nacimiento del partido, debe renovarse el compromiso de luchar por un cambio social hacia adelante, lo que a su vez, significa favorecer a los grupos menos privilegiados.

Liberación Nacional debe comprometerse a construir una sociedad más justa, debe comprometerse a combatir la desigualdad. Debemos defender a los débiles y exigir al poderoso solidaridad.

Este no es tiempo de dogmas. Debemos comprender nuestro espacio y tiempo histórico, debemos comprender que es tiempo de la mano visible del Estado combatiendo las desigualdades de la mano invisible del mercado en materia de distribución: Mejor Estado ante los defectos del mercado.

Este es tiempo de retomar los valores cristianos de nuestro pensamiento político. El PLN debe ser el instrumento de recomposición de nuestro tejido social, el cual se parte cuando se proclama el antivalor del individualismo egoísta.

Nuestro partido debe volver a poner en la palestra del debate político el que la economía tiene una función social. Los oferentes y los demandantes del mercado se deben al colectivo social. Se trata de entender y hacer entender que uno de los máximos objetivos de la socialdemocracia es el alcanzar el bienestar del mayor número, sin oprimir la libertad humana.

El papel de nuestro partido es marcar el rumbo del régimen económico de Costa Rica con los ideales y significados de la solidaridad y la igualdad. De este modo, dicho régimen puede concretarse en mejores formas de convivencia social.

Así las cosas, debe lucharse por la redistribución de la riqueza y por la igualdad en el acceso de oportunidades. Asimismo, debemos reflexionar en como responder a las necesidades de aquellos sectores que gracias a la obra de Liberación Nacional han logrado movilidad social, y que hoy presentan nuevas demandas al gobierno.

En esta fecha es importante revalorizar nuestras banderas.

Comprometámonos a restablecer la moral en la función pública.

Comprometámonos a modernizar la administración pública para combatir la ingobernabilidad sin olvidar el control sobre el accionar del Estado.

Sea nuestro compromiso que a mayor progreso económico, mayor progreso social.

Recordamos a Don Francisco Orlich, en su compromiso de lucha por la dignidad humana, recordamos su lucha para que las generaciones presentes tuvieran una mejor calidad de vida. Este también debe ser nuestro compromiso.

Recordamos aquellas palabras de Daniel Oduber: “las ideas son nada, si no existe la pasión para llevarlas adelante”. Retomemos la mística del pasado. En esto, gracias a Dios, la juventud nos está dando ejemplo.

Sea nuestro compromiso, como nos lo enseñara Don Pepe, que el objetivo máximo de toda acción política es la concreción de un mejor ciudadano. Que nuestro partido sea un vehículo, no solo de desarrollo económico, sino un facilitador de la cultura.

Hace poco más de 17 años, Daniel Oduber nos dejó estas palabras: “¡Vamos a trabajar liberacionistas! ¡Olvidémonos de las peleas, olvidémonos de las pequeñeces personalistas, olvidémonos de las intrigas, de las infamias, de las persecuciones contra compañeros!; ¡olvidémonos de todo esto y no veamos para atrás! ¡Marchemos hacia adelante!”.

Tomemos ese desafío que nos dejó Oduber, debemos reflexionar acerca de la capacidad de cohesión dentro del partido y la fortaleza de los espacios de debate dentro de éste, así como la capacidad de tolerancia de los puntos de vista en los distintos grupos.

Recordamos que nuestro partido se forjó en el estudio y la educación. De nuevo, las y los jóvenes nos dan ejemplo, promoviendo y formándose en seminarios, conferencias, reuniones y debates. Ya lo decía Luis Alberto Monge: “El partido no descuidará su capacidad y su garra de lucha electoral, pero el partido, simultánea y paralelamente, tiene que desarrollar una gran acción docente, una gran acción de educación política”. Solo fortaleciendo nuestra capacidad de estudio y capacitación, seremos alternativa seria para ejercer el poder, con la creatividad y la formalidad que siempre nos han caracterizado.

El camino que tenemos por delante no es para nada fácil, pero a pesar de eso, no podemos renunciar a los objetivos que nos vieron nacer hace 57 años. Vienen a nuestra memoria las palabras de Oscar Arias: “Si hemos de preservar la democracia y la libertad, el principal legado de Liberación Nacional a las nuevas generaciones requerimos de una mayor justicia social. La lucha por más justicia es la principal inspiración ética de quienes forjaron el Movimiento de Liberación Nacional”.

Lo decimos con todas las palabras: proponemos en este aniversario revalorar y renovar nuestro partido. En Liberación Nacional tenemos los cuadros con conocimiento y capacidad para lograr un novedoso impulso económico y social.

Liberación Nacional está obligado a fortalecer los valores éticos de cuya presencia y vivencia depende nuestra existencia y progreso en el mundo actual. Por esta razón, nuestra divisa no debe ser solo una plataforma para ganar elecciones.

Por esta razón, nuestro partido no debe ser un espacio para personas que quieren estar en política, para hacer de ella, una forma de vida. Por esta razón, nuestro partido no puede ser espacio para que los ambiciosos hagan su festín.

El partido no es un grupo exclusivo de determinadas corrientes con ambiciones electoreras. Uno de los grandes retos que tenemos es retomar la gran política, la que consiste en hacer realidad las grandes ilusiones de nuestro pueblo. Nuestro reto está en lograr las esperanzas de Costa Rica, por medio de planes que puedan llegar a favorecer a las mayorías.

Ya lo decía José María Figueres Olsen: “…el partido no debe estar a nuestro servicio, debe estar únicamente al servicio del país”.

Este 57 aniversario es una invaluable oportunidad para renovar nuestro compromiso con los principios que tantos frutos nos han dado: la honestidad, la justicia social y la libertad.

Con humildad exponemos la senda por la que debemos ir para ser el partido que conoce Costa Rica, el partido de la verdadera ética en la función pública, el partido de la juventud y las mujeres, el partido del trabajo, el partido que combate la desigualdad y la pobreza.

En suma, el partido socialdemócrata de Costa Rica.

oct 10 2008

El ICE, víctima de los neoliberales

José Manuel Peña Namoyure

Aclaro que el circo alrededor de la jovencita cantante no me salpicó, porque estoy vacunado contra la manipulación mediática e ideológica, máxime en tiempos que los que pregonaban la belleza del libre mercado, están de capa caía y quieren disimular la debacle, con esas campañas masivas, embrutecedoras y populacheras, de un falso nacionalismo y hasta de marca país, siempre en en ritmo mercantilista.

Pero mi intervención es sobre los que están hablando mal del ICE por el show de anoche en la linda Buenos Aires, se olvidan impunemente, perversamente o malintencionamente que el ICE sufrió la más criminal y sucia persecución de los responsables políticos y económicos de los últimos gobiernos para hacerlo añicos, reducirlo al máximo, hacerlo inoperante, que no siguiera con sus éxitos y logros descomunales en telefonía y electrificación. Se les olvida por ejemplo, la histórica huelga de los empleados del ICE, para exigirle al gobierno que dejara de ponerle trabas y trampas en su afán de cumplir las metas y no dejarlo morir. Se les olvida que esa huelga no fue para pedir ni un cinco partido a la millonésima en aumentos salariales u otras ventajas personales o gremiales.

Para aquellos que hablaron en contra del ICE, les pido que tengan la meridiana vocación democrática y elemental conocimiento de todo cuanto ha pasado con el ICE, (creado por don Pepe y don Jorge Manuel Dengo, por si se les olvidó), para opinar. Vayan y busquen a Pablo Cob, Teófilo de la Torres, Carlos Manuel Obregón y otros; le preguntan cómo fue que trataron al ICE los neoliberales criollos; que llegaron a la monumental desverguenza de olvidar al propio, que el ICE nunca necesitó del aval del Estado para hacer convenios de préstamo con organismos internacionales y aún así le cerraron las llaves. Dejénse de cuentos chinos, tan de moda por la mendicidad criolla y sepan que el ICE no sucumbió, a pesar de esas sucias maniobras, porque tiene bases sólidas.

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