Nació Figueres
Ocean Castillo Loría.
En un día como hoy, por el año de 1906 nació Don Pepe.
Niño de precoz y brillante inteligencia, aprendió de los valores de su hogar el recato en la ostentación económica y la disciplina. Desde su juventud e influenciado por la profesión de su padre, quien era médico, y por sus tempranas lecturas, ya que fue siempre un lector infatigable, se despertó en el José adolescente el interés por descubrir las causas de la pobreza.
Don Pepe siempre dijo que fue una suerte nacer en Costa Rica. Es en este país y de la mano de sus padres que se alimenta de los valores cristianos que más adelante, entre otros factores, le permitirán plantear el socialismo democrático.
Otro factor a destacar es su iniciativa propia.
Iniciativa que lo hace abandonar sus clases en Boston e iniciar su propia formación en la biblioteca pública de esa ciudad y su deseo (irrealizable), de convertirse en un hombre del renacimiento, conocedor de todas las ramas del saber humano.
Iniciativa propia que lo conduce a afincarse en la hoy famosa “Lucha sin Fin”, un lugar donde Figueres lee, trabaja (Venciendo las dificultades propias de la naturaleza y las crisis económicas), medita y conoce lo más profundo del alma nacional: el ser del campesino, en quien siempre encontró a un amigo. Pero además, no debe perderse de vista que “La lucha sin Fin” sintetiza un principio que guiará siempre su vida.
Precisamente, este principio es el que lo conduce a denunciar las fallas del gobierno de turno, lo que le costará el exilio. Comienza en este periodo, la maduración de sus ideas: el Estado en oposición al totalitarismo y como instrumento del bienestar del mayor número, la libertad, como factor inherente a la dignificación del ser humano, lo que conduce a su visión del socialismo, como motor de la distribución de la riqueza y el respeto a la economía mixta.
Ya durante el conflicto armado de 1948, la coherencia de Figueres queda patente en las “Proclamas de Santa María de Dota”, donde se promociona la democracia política, social y económica. Para lograr tal objetivo, los pilares ideológicos de Figueres fueron: La justa distribución de la riqueza, la planificación económica y la intervención del Estado en la economía.
Se ubica así, este personaje en la línea de personalidades como: Alfredo González Flores, Roberto Brenes Mesén, Omar Dengo y Rodrigo Facio. Cuando se mira la historia patria y la crisis de nuestro momento actual, no deja de ser angustioso el preguntarse: ¿De cuáles grandes nombres en la política se hablará a las generaciones futuras?
Del marco ideológico de Don Pepe surgirán instituciones como el ICE y la abolición del ejército, aparejada con la idea del fortalecimiento de la clase media. Grandes son las obras de Figueres, pero queremos rescatar una en particular: Es indudable, que uno de los puntales de su obra es la abolición del ejército. En momentos en los que los militares triunfadores basaban su poder en los soldados, las armas y los cuarteles, Don Pepe, mandó a descansar a sus hombres, dejó el protagonismo de los fusiles y convirtió los cuarteles en museos.
Asimismo, debe reconocerse la conciencia y valor de este líder político al oponerse a las facciones conservadoras que buscaban la eliminación de las garantías sociales, surgidas de la alianza política a la cual adversó.
Hay una característica de este personaje que tanto sus amigos como sus adversarios le reconocían, y era su capacidad de ver en pequeñas cosas, hechos ciertamente trascendentales. Un ejemplo de ello, es la manera en que declara al Pbro. Dr. Benjamín Núñez (RIP), como capellán del Ejército de Liberación Nacional.
Nadie podrá negar que Figueres Ferrer era un Estadista, un idealista, un pensador y un visionario. Bueno, quizás en ciertos grupúsculos se diga que este hombre era un “loco” que fue a las armas sin necesidad o sin razón. La historia está escrita, sus hechos no pueden ser desvaríos de “cabezas calientes”. Es esa historia la que tiene entre sus grandes hombres a Don Pepe.
Hoy nuestros gobernantes nos apremian a entender que este es un tiempo de cambios, pero ellos deben entender que tales cambios no pueden, por ningún motivo, hacernos perder nuestro mejor capital político–social.
Si se habla de reforma del Estado, debe hablarse de descentralización y de rendición de cuentas, de cara al pueblo.
Si se habla de reforma educativa, debe hablarse no solo de manejar las herramientas propias de esta época, sino también, de fomentar nuestra mejor vocación y valores.
Si se habla de libre comercio, debe hablarse no solo de competitividad, sino, de solidaridad.
Es verdad que José Figueres reconstruyó una democracia sumida en una profunda crisis.
Es verdad que gracias a su valentía y su lucha, brilló la luz después de ocho años de represión y abusos que no conocían límite.
Es verdad que gracias a él, se reconquistó la confianza en la pureza del sufragio, confianza que no debemos perder, y debemos luchar por conservar tanto a lo interno de nuestro partido, como en nuestro país en general.
Fue por el pensamiento de Don Pepe y de los fundadores de nuestra agrupación que se modernizó el Estado, cosa que como ya dijimos, no despreció los aspectos positivos del Caldero – Comunismo.
En un día como hoy nació Figueres dejándonos una herencia que no podemos olvidar.
No podemos olvidar que esa herencia fue planeada y ejecutada para favorecer a las mayorías del pueblo.
No a quienes solo buscan acrecentar la concentración de la riqueza.
No a quienes viven inclinados al dios dinero, en lugar de amar a su prójimo como a sí mismos.
Fue por el pensamiento socialdemócrata de Don Pepe y de los fundadores de nuestro partido que se modernizó la economía. Democratizándola, y abriendo la posibilidad del surgimiento de una gran clase media. Clase media de la que hoy se duda su existencia o se vaticina su desaparición.
Fue por el pensamiento de nuestros fundadores que se fortaleció la protección a los más pobres y desvalidos.
Lamentablemente las cosas han cambiado en este tiempo, hoy por hoy, para muchos un concepto como el socialismo democrático ha pasado al olvido, y para otros, es hasta una visión censurable y opuesta al desarrollo. La libertad, es entendida como la libertad económica – empresarial y el Estado, como una estructura que debe ser reducida.
¿Seguimos siendo soldados de la causa de Figueres?
¿Seguimos caminando los caminos que su sabiduría nos marcó?
¿Corregimos sus errores con creatividad y voluntad política?
Grande es la obra, grande es el ser humano que la impulsó. Ya hemos preguntado si seremos capaces de corregir sus errores, porque como todo ser humano tuvo errores y no somos sus seguidores los llamados a desconocerlos, sino, a corregirlos o a comprenderlos, según sea el caso.
Éstos no demeritan su legado. Legado que nos colocó en primer plano en América Latina. Nos colocó en primer plano, porque aparejado a la preocupación de la producción de la riqueza se consolidó una distribución que favorecía al mayor número.
Su legado, que consistió en saber que la mano invisible del mercado es buena para producir pero artrítica para distribuir la riqueza. Su legado que es ni más ni menos que la mano visible que controla y corrige los defectos de esa artrítica extremidad invisible.
Su legado, que se concreta en la paz social que en gran medida hemos vivido y que no nos perdonaríamos, ni nos perdonarían las generaciones futuras perder. Paz social que combate la intolerancia, el dogmatismo y la violencia extremista.
Un 25 de septiembre nació Figueres, sea esta la fecha en que nos comprometamos a que la desidia y la incomprensión no nos produzcan un país donde en lugar de pensar en el bienestar de las mayorías, sean éstas, víctimas del egoísmo individualista de unos pocos favorecidos.
Reflexionemos en este momento a qué intereses servimos y cómo podemos defender y robustecer la herencia de Don Pepe, para que el día de mañana, no se nos reclame que las campanas del progreso y el bienestar ya no doblan por las mayorías.
Comprometámonos a mirar sin miedo, sin malos ojos, la justa repartición de la riqueza.
Solo de esta manera, el estandarte Pepe Figueres que no ha caído, nunca caerá.