Los ticos y las armas
Max Loría Ramírez
La designación de una respetable mujer miembro de la nada respetable “National Rifle Association” como candidata a la Vice-Presidencia de Los Estados Unidos, es un hecho interesante y digno de analizar en el contexto del debate que acá se ha sostenido alrededor de la necesaria reforma a la Ley de Armas y al crecimiento de la violencia en Costa Rica. La señal del Partido Republicano al electorado estadounidense de alguna manera quiere representar los valores y tradiciones de una sociedad de violencia, ligada indisolublemente a la libre tenencia y portación de armas. Valores por cierto reiterados por la triste y reciente resolución de la Suprema Corte de Los Estados Unidos. La señal sin duda será tema de debate en el proceso electoral que se lleva en ese país.
Por el contrario, y en el contexto de la cierta inseguridad ciudadana que vivimos, en Costa Rica podemos encontrar cantidad de señales de que nuestra sociedad se fundamenta en valores de paz, democracia y convivencia. Frente a algunos que quieren seguir haciendo dinero con el miedo y el temor, la gran mayoría de costarricenses de alguna forma insiste en decir: ¿Armas? No Gracias ¡!.
Por ejemplo, el pasado 8 de agosto los desamparadeños recorrieron las calles de ese cantón en una marcha contra la violencia por armas de fuego. Liderados por la Alcaldesa y la Asociación Cívica del lugar, cientos de estudiantes de escuelas y colegios, jugadores del Brujas FC, representantes de canales de Televisión locales, grupos de adultos mayores, organizaciones de familiares de víctimas y ciudadanos en general, gritaron en Desampa: “Por un Cantón Sin Armas, Por un País Sin Miedo!!”.
También en el mes de agosto, cientos de jóvenes de Tres Ríos en alianza con la Municipalidad, cantaron en el “Concierto de Rock Contra las Armas”. El motivo de este concierto fue que hace un par de meses un joven de una de esas bandas de rock, murió víctima de uno de tantos accidentes que los vendedores de armas insisten en ignorar.
Durante más de un año, niños y niñas de escuelas de Limón, Pococí, Ipis, San José, San Carlos, Los Cuadros, Pavas, Peréz Zeledón y otras comunidades, han entregado sus juguetes bélicos a cambio de cuadernos. Su mensaje pareciera ser: “Menos violencia! más educación ! ”. En este momento, decenas más de centros educativos solicitan ser parte de este Programa “Escuelas Libres de Armas” que acertadamente impulsa el Gobierno de la República en conjunto con organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales.
Hay más ejemplos ¡!… El Concejo Municipal de Pococí acuerda ser el primer cantón de Costa Rica que simbólicamente se declara “libre de armas”, le sigue semanas luego la Municipalidad de Desamparados. Es una señal muy clara de que no quieren esos instrumentos de muerte en sus espacios locales.
Otras Fundaciones se suman al esfuerzo. Una apoya la creación de una Guía de Actuación en caso de que se encuentren armas de fuego en centros educativos. Otra apoya la creación de un Plan Local para luchar contra las armas, y otra organiza en Puntarenas un Seminario Regional para analizar la problemática del tráfico ilegal de armas.
La Fuerza Pública organiza operativos especiales para recoger armas de la delincuencia. Pero también promueve actividades de sensibilización y prevención de la violencia con ellas en general. Hasta el OIJ está pronto a anunciar una campaña nacional al respecto.
Un periódico editorializa a favor de un país sin armas, y seis muy respetables constitucionalistas, de diferente ideología y procedencia política afirman categóricamente que independiente de lo que diga la Corte Suprema o el Partido Republicano de USA, en Costa Rica la tenencia y portación de armas debe regularse más rigurosamente¡!
De manera rápida y espontánea el mensaje recorre el país. Una Gran Alianza Nacional Contra las Armas de Fuego está en formación. El movimiento dice con vehemencia y firmeza: “Queremos un país con menos armas y con menos violencia”.
¿Cuántas señales más se necesitan? ¿Cuántas marchas, conciertos, declaraciones y actividades de todo tipo se requieren? ¿Cuántas vidas más habrán de perderse para que diputados y diputadas se animen a reformar ya la Ley de Armas?
Definitivamente, los costarricenses estamos contra las armas. Esta en nuestros genes!!, está en nuestros corazones!!, está en nuestras costumbres!!. ¿Armas? No Gracias ¡.