Melvin Sáenz
La estructura generacional de las Farc se puede dividir en tres grandes grupos: la generación campesina, fundacional, de mediados y finales de los cincuenta con el liderazgo del hoy muerto Marulanda, muy señalada como la izquierda agraria liberal enfrentada al régimen de Rojas Pinilla; la generación comunista, de mediados de los sesenta y setenta, proveniente de los cuadros urbanos del Partido Comunista Colombiano -PC-, representada en la figura del “ideólogo” Jacobo Arenas (muerto) y la tercera generación que la podemos llamar cocalera, desde mediados de los ochenta, menos identificable en términos políticos o territoriales pero que uno podría pensar es la generación de la época de la violencia y los negocios. A esta última pertenecen gentes como German Briceño “Mono Jojoy”.
En ese esquema, uno puede ubicar a Guillermo Sáenz “Alfonso Cano” en la segunda generación, proveniente de la estructura de la Juventud Comunista -Juco- del PC. Cano llegó procedente de Bogotá, de clase media alta y era Antropólogo de la Universidad Nacional. Su incorporación a la lucha armada se dio a mediados de los 70 y en esa época, Cano se ubicó detrás de Jacobo Arenas, quien fue el gran ideológo de las Farc. Incluso, al morir Arenas, Cano ocupó su puesto en el Secretariado, órgano principal de la estructura de las Farc.
Cano es el típico representante de lo que en Colombia se conoce como “mamertos”, sea los comunistas muy ideologizados, universitarios de clase media, retraído, desordenado en el vestir, con anteojos de “culo de botella”.
Aunque, en los últimos años el factor ideológico pasó a segundo plano y el primer lugar pasó a ser ocupado por el factor militar, esta afirmación ahora no puede ser tomada de manera tan contundente pues al aumentar la presión bélica de parte del Gobierno y al adquirir mayor relevancia la visión “bolivariana” relanzada desde Caracas, me atrevo a decir que las Farc incrementarán su presencia en el escenario de la confrontación política. En otras palabras, lo que Fidel denominó, recobrando a Martí: la batalla de las ideas.
Hay algo que siempre se debe tomar en cuenta: desde siempre, las Farc han tenido un sistema muy complejo para tomar sus decisiones. Tal vez como resultado de la mezcla entre la desconfianza de los campesinos, las contradicciones entre los frentes y la compartimentalización de los cuadros comunistas, el proceso siempre ha sido y es muy lento. Por supuesto, a esto también contribuyen las distancias geográficas y la fuerte presión del Ejército colombiano. Creo y me lanzo un poco al terreno de la especulación: el tiempo transcurrido desde el 26 de marzo,supuesto fecha de la muerte de Marulanda, hasta ahora puede revelar mucho de lo difícil que ha resultado el proceso de su sucesión. Es muy probable, de nuevo especulo, que la posición de los sectores “belicistas” encabezados por el Mono Jojoy, Joaquín Gómez y Timoshenko ha debido pesar mucho luego de la muerte de Raul Reyes, al igual que los mensajes y posiciones provenientes desde el extranjero bolivariano.
Algunos aspectos a tomar en cuenta en lo que respecta a Alfonso Cano:
- Es claro que la figura y el peso de Manuel Marulanda es insustituible. Lo que ante he mencionado como lentitud del proceso decisorio al interior de las Farc, muchas veces fue sustituido o superado en virtud del liderazgo del viejo. De ahí que, al interior de la guerrilla, su muerte sea bastante “inoportuna” en este momento.
- Cano proviene y representa el sector más político e ideologizado. En esta orientación, uno podría esperar un nuevo énfasis en este campo. Hay que recordar que él fue uno de los principales impulsores de la denominada Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar en los noventa y en la práctica fue el Jefe Negociador de este grupo en las conversaciones en Caracas, San José y Tlaxcala.
- El área geográfica responsabilidad de Cano (todos los miembros del Secretariado la tienen) es el oriente del Cauca, el norte de Nariño y Putumayo, el sur y el occidente del Huila, y el Cañón de las Hermosas, en el Tolima, donde se ha concentrado recientemente. Precisamente en estas zonas, el ejército colombiano ha llevado a cabo operaciones de mucho impacto y fuerza en los últimos tiempos.
Espero que estos breves y bastante generales comentarios satisfagan al lector común. En todo caso, no dudo que los expertos en política internacional y los asuntos “latinoamericanos y bolivarianos” podrán presentar más y mejores contribuciones.