abr 12 2008

Cuando La Nación define nuestros parámetros de valoración y discusión

Luis Fernando Acuña

Quisiera hacer algunas consideraciones sobre este tema, que se inició con una crítica (que considero muy legítima) al titular de La Nación: “Estado otorgará créditos a proyectos de alto riesgo” refiriendose a la aprobación del proyecto de Banca de Desarrollo y que continúa, con consideraciones sobre el gasto público, la eficiencia o falta de ella en la Administración Pública, y en general lo que se ha señalado como grandes retos con grandes obstáculos.

Es un tema recurrente en las conversaciones el definir y ubicar o ubicarnos en izquierda, o derecha, siendo que esto es obviamente definido por el punto desde donde observemos y valoramos, no se está contribuyendo mucho ni a la discusión ideológica, ni a la tarea de educarnos sobre fundamentos de solidaridad, justicia social y muchos otros principios, que son hoy tan vigentes como lo fueron en el siglo pasado o en el antepasado. Así entonces para evitar caer en lo que a mi juicio ha sido un error, voy a tratar de referirme a este tema con ejemplos específicos.

No me cabe la menor duda que el título del artículo periodístico de La Nación tiene un alto contenido ideológico, (tal vez lo más adecuado es llamarle descontento ideológico), ciertamente La Nación se ha dedicado en los últimos meses a impulsar a través de su línea editorial lo que considera ha de ser el modelo de banca en este país, es decir la absoluta eliminación de la Banca Estatal, la eliminación del aporte al sector financiero cooperativo, la fusión de todos los bancos estatales en uno sólo y además que el Estado garantice las posibles pérdidas del sector bancario privado así como lo asume en el sector bancario público, todo esto con el argumento de la igualdad y las ventajas para el consumidor, que según La Nación, pierde a través de esas innecesarias “distorsiones” .

Que La Nación tenga una línea editorial neoliberal, no es lo que me sorprende, dentro de la democracia es absolutamente necesaria la confrontación de ideas, y el pensamiento neoliberal es entonces válido, lo que no se vale ni se puede dejar pasar es el usar noticias para a través de ellas enviar mensajes ideológicos, como es el ejemplo que se nos muestra, es así que considero fundamental el análisis, la crítica y la denuncia a este tipo de manipulación, que pasa comúnmente desapercibida en el grueso de la población.

Sobre los gustos noticiosos de cada quién no tengo nada que opinar, sin embargo si creo necesario entender quién apunta y desde donde lo hace. Entendiendo que estamos en una confrontación de ideas, en donde nos jugamos lo que queremos como sociedad, tenemos el deber de ser críticos no sólo del accionar de La Nación sino también, como miembros del partido político gobernante, debemos ser críticos de nuestro gobierno, de sus políticas, y de las instituciones públicas, apoyar y celebrar los triunfos y con sobriedad y ánimo constructivo señalar los desaciertos. Pero así como entiendo y respeto los gustos noticiosos de los demás, prefiero y defiendo mi derecho de discutir este tema desde la óptica socialdemócrata, y no desde la óptica que me dicta La Nación y ni desde el interés de ellos.

Así que voy a hablar de este tema destacando conceptos y prácticas socialdemócratas como solidaridad, justicia social, justicia distributiva, organizaciones sociales, el gasto o inversión pública, como prefiero llamarla, y las instituciones que fueron creadas para fomentar esa solidaridad,

Cuando hablamos generalidades, corremos el riesgo de omitir o incluir particularidades que hacen una gran diferencia, cuando hablamos generalidades que además implican conceptos no bien definidos, o parámetros no bien establecidos estamos destinados a tener respuestas parciales o engañosas.

Cuando se habla “que más del 40% del producto interno bruto se maneja por instituciones estatales y lo hacen muy mal” se está incurriendo en una generalidad absoluta que no permite destacar ni identificar que no todo lo que se invierte en el sector público está mal manejado, ni que todas las instituciones públicas son ineficientes y aún aceptando que algunas lo sean, no todas sus actividades lo son.

Cuando se habla de lo lento o inoportuno de la atención médica en la Caja del Seguro Social, y de la necesidad de complementar esto con seguros privados, se corre el riesgo de dejar por fuera un elemento esencial del pago de la cuota obrero patronal y la CCSS, y es el tema de la solidaridad, no solo se trata de que los que podamos paguemos servicios privados, ni se trata de discutir lo indiscutible, el servicio en la Caja ha de mejorar, pero si se trata de señalar que cuando pagamos la Caja y no evadimos su pago, cuando pagamos lo que en derecho corresponde estamos practicando la solidaridad social, porque el gran grueso de nuestra población no puede pagar seguros médicos privados, menos aún pagar consulta privada, y asumiendo nosotros esa cuota estamos contribuyendo a cubrir las necesidades de los que menos tienen, estamos garantizando salud y el acceso a ella a todos los sectores sociales, estamos practicando verdadero socialismo democrático. Ciertamente coincido y simpatizo con la preocupación puntual, sobre la atención médica en nuestro círculo de amigos y familia, pero no por eso dejo de ver que la Institución cumple objetivos sociales altísimos y necesarios, entre ellos la salud universal y que si bien es cierto es perfectible, porque tiene faltas y deficiencias, eso no obstáculo para reconocer las grandes virtudes y propósitos que si cumple.

Cuando se indica que el tema de calidad de servicio en el ICE se mejorará tan sólo con la competencia, se está señalando solo la evidente debilidad de la institución, pero no se señala la gran fortaleza de haber llevado tendido eléctrico sin medir ganancia a sectores rurales, a que en todos los pueblos, no solo en las casas de las ciudades hay acceso telefónico. Que el ICE ha sido un verdadero ejercicio de socialismo democrático, que el ICE hizo posible y garantizó acceso al progreso, a la electricidad, a la comunicación, a todos los sectores sociales, sin medir solamente la ganancia económica, que el ICE es en gran parte responsable de esta sociedad que progresa hoy en día.

Es necesario medir resultados, pero esos parámetros de medida, no sólo han de incluir aquellos patrones que puedan interesar a los sectores neoliberales, han de tener medidas que incluyan valores socialdemócratas como igualdad de acceso y oportunidad. No sólo han de medir el ahora sino que han de tener en cuenta el desarrollo histórico. La vida de nuestro país ni empezó ayer ni termina mañana. Es relativamente simple e injusto, con los niveles de desarrollo y penetración de tendido eléctrico y telefonía actuales decir que no tiene sentido el monopolio del ICE, pero no podemos olvidar que por ese monopolio podemos darnos el lujo de hacer estos comentarios hoy, muchas otras sociedades en América Latina no se pueden dar ese lujo, y ellas han tenido abierta la competencia desde hace muchos años, sin que por ellos tengan mejor servicio o mejor acceso.

Es nuestro deber el aspirar a la excelencia, pero no porque las cosas no son perfectas, o no encajan en las valoraciones tradicionales neoliberales de “eficiencia” o “pérdida y ganancia” debemos de dejar de reconocer que no sólo se miden las cosas desde ese perspectiva individual sino también desde los logros colectivos, desde una perspectiva social.

Los tiempos son nuevos y diferentes, la realidad económica es otra, pero los principios y fundamentos socialdemócratas no han cambiado, considero que nuestro deber es continuar aspirando a una sociedad mas justa, mas solidaria que garantice el acceso a la educación, salud, tecnología a todos los sectores sociales, que bajo una óptica de democracia económica busuqe la incorporación de todos los sectores en la producción y en el beneficio de un país que progresa.

Pero hemos empezado a perder nuestra discusión, si de entrada descalificamos los logros porque hay rendimientos que no cumplen nuestra expectativa, o peor aún si permitimos que las noticias del contrario ideológico nos marquen y limiten nuestro ámbito de discusión, si la discusión se da en sólo en sus términos y con sus valoraciones no hay forma de demostrar beneficio

Decía, Antonio Gramsci, el Fundador del Partido Comunista Italiano:

“Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza”.

Este pensamiento encierra tres fundamentales elementos en toda actividad humana destinada al éxito, el estudio, el corazón y la disciplina.

Hoy mas que nunca donde los conceptos de éxito ensalzan casi exclusivamente el poderío económico y la individualidad, no necesariamente la honestidad, la solidaridad, la justicia distributiva, la democracia económica, los que creemos en una alternativa de desarrollo que no es la que está en boga, estamos llamados a practicar el consejo de Antonio Gramsci: Estudio, Corazón y Disciplina en el centro de nuestro accionar.

abr 12 2008

Musulmanes de Nueva York

Sergio I. Moya Mena

Si la islamofobia es uno de los principales obstáculos para el diálogo entre civilizaciones y religiones, lo es también para la paz, pues como lo dice el teólogo Hans Küng, no puede haber una verdadera paz en el mundo sin paz entre las religiones.

En los Estados Unidos, los neoconservadores han convertido al Islam en el principal enemigo de la civilización occidental.

Desde líderes cristianos como el teleevangelista Pat Robertson, que afirmó que el Islam “es una monumental estafa” y que el Profeta Muhammad era “un fanático de ojos salvajes, ladrón y asesino”, hasta intelectuales como Daniel Pipes, quien afirma que los musulmanes de Estados Unidos “son una amenaza y todos son sospechosos”, el discurso contra el Islam ha tenido un impacto significativo en la población.

Según una encuesta del diario The Washington Post, el 46% de los norteamericanos tiene opiniones desfavorables sobre el Islam y el 32% cree que esta religión promueve la violencia contra los no creyentes. De acuerdo con otra encuesta elaborada para el diario US Today, el 22% ni siquiera querría a un musulmán como vecino.

La islamofobia también ha alimentado las políticas del miedo en la presente campaña electoral: algunos de los precandidatos republicanos, como Rudolph Giuliani o Mike Huckabee, hicieron comentarios contra los musulmanes en reiteradas ocasiones.

Los islamófobos la han emprendido ahora contra Barack Obama, cuyo segundo nombre es Hussein y a quien acusan de haber asistido a una madraza (escuela coránica) en su niñez, lo cual sería “suficiente para cuestionar su lealtad a los Estados Unidos y descalificarlo como presidente del país”.

Que estos hechos se presenten en una nación que desde sus orígenes fue un faro de libertad para aquellos perseguidos por sus ideas religiosas, resulta muy desconcertante. Sindicar a los seis millones de musulmanes de los Estados Unidos como extremistas, esconde una actitud marcadamente racista. Según Jack Levin de la Universidad del Noroeste de Boston, quien es experto en el estudio del odio en los discursos políticos, el sentimiento antimusulmán que se vive actualmente, es similar a las actitudes hacia los japoneses americanos durante la Segunda Guerra Mundial.

Convencido de la necesidad de tender puentes, me acerco a tres comunidades musulmanas de Nueva York.

Esta ciudad es quizás la urbe más multicultural de todos los Estados Unidos y posiblemente de todo el mundo.

Desde tiempos coloniales ha sido un espacio de pluralismo religioso que ha posibilitado que convivan judíos, católicos, protestantes, musulmanes, hindúes y budistas. Pero no se puede obviar que aquí se llevó a cabo parte de los atentados del 11 de setiembre, lo cual indispuso a mucha gente contra el Islam. ¿Cómo son realmente los musulmanes de esta ciudad?
Primero, visito la mezquita Imam Al-Kohei, el más grande centro chiíta de la costa este estadounidense (los chiítas son aproximadamente el 14% de los musulmanes de Estados Unidos).

Allí me recibe el director de la biblioteca, a quien le preocupa que en nombre del Islam se cometan actos de violencia que son expresamente censurados por el Corán.

El terrorismo -me dice- no puede justificarse de ninguna manera en el Islam, que “valora la vida y considera la destrucción de una sola vida como la destrucción de toda la humanidad”.

Por la noche participo en una ceremonia de la Nur Ashki Jerrahi, una orden sufí.

Los sufíes son místicos y constituyen la rama más pluralista del Islam.

La ceremonia transcurre entre una recitación extática de poemas de amor y la lectura de diversos suras del Corán. Me sorprende ver a tantas mujeres y así se lo hago ver a Tom, uno de mis anfitriones, quien me mira asombrado y me dice: “¿qué tiene de particular? Todos somos iguales y uno en Dios”.

De hecho, quien dirige las oraciones no es un Sheik, un varón, sino una mujer, la Shaykha Fariha al Jerrah.

Al día siguiente, visito la mezquita sunita del Centro Cultural Islámico de Nueva York, la más grande del alto Manhattan.

Mi condición de cristiano no resulta ningún impedimento para que me inviten a participar en la Jumuah, la oración del viernes, y llego justo cuando el imán ha empezado su sermón o khutbah.

El tema del mismo son las responsabilidades éticas del musulmán.

En ninguno de estos tres encuentros hallé intolerancia, dogmatismo o, mucho menos, odio.

Fue apenas una pincelada de un fenómeno que es sumamente diverso en ese país como en todo el mundo pero, al menos, reafirma mi convicción de que tanto el Cristianismo como el Islam comparten valores e intereses comunes en el mundo contemporáneo y que entendiendo qué nos hace iguales y qué nos hace diferentes, podemos ayudar a trascender las barreras del prejuicio y fortalecer los lazos de convivencia.

Hace ocho siglos el místico sufí Ibn Arabi dijo: “Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi prójimo si su religión no era como la mía.

Ahora, mi corazón se ha convertido en el receptáculo de todas las formas religiosas: es pradera de las gacelas y claustro de monjes cristianos, templo de ídolos y Kaaba de peregrinos, Tablas de la Ley y Pliegos del Corán, porque profeso la religión del amor y voy a donde quiera que vaya su cabalgadura, pues el amor es mi credo y mi fe.”

abr 12 2008

Orotina: Un ejemplo de organización

Luis Carlos Araya Monge *

Actualmente Orotina es uno de los cantones más progresistas del país. Hoy día esa localidad demuestra una vez más su gran potencial, realizando por decimoctavo año consecutivo, la Feria Nacional de las Frutas. Dicho evento, gracias al profesionalismo de sus organizadores, se está llevando a cabo con un orden impresionante, en medio de aspectos tan variados como la producción frutícola, el ecoturismo, la cultura popular y la sana diversión, de manera que toda la familia pueda disfrutar de un evento, único que se extenderá hasta el domingo 6 de abril.

El Gobierno de la República actuando de manera consecuente con lo planteado antes del inicio de su gestión, ha decido tomando en cuenta entre otras cosas: la relevancia regional de Orotina, el potencial de la zona en el futuro (sobre todo, le que tomará a partir de la inauguración de la carretera que unirá esa localidad con Ciudad Colón, prevista para julio de 2010), así como la diligencia del Municipio y sobre todo, el activo protagonismo de la Asociación para el Fortalecimiento de la Gestión y la Participación Ciudadana AGEPAC, edificar sedes de importantes instituciones estatales en Orotina, las cuales redundarán en mayor bienestar para las y los orotinenses, así como para los vecinos de cantones aledaños.

Es importante destacar que la Junta Administrativa del Colegio Técnico Profesional Ricardo Castro Beer, de manera generosa decidió donar casi 43 mil metros cuadrados de su propiedad, para que el Instituto Nacional de Aprendizaje, la Universidad Estatal a Distancia y la Caja Costarricense del Seguro Social, puedan edificar modernas instalaciones, bien equipadas y atendidas por personal altamente capacitado.

Como bien informó este diario en su edición del sábado 29 de marzo anterior, el Centro de Formación Profesional del INA en Orotina, cuya inversión será de 3.5 millones de dólares, contará con aulas y laboratorios donde toda la población (sobre todos los jóvenes) podrán recibir cursos de inglés, cómputo, cocina hotelera y gastronomía de bar, entre otros, muy necesarios para desarrollar el turismo. Por su parte, la UNED invertirá una importante cantidad de recursos en la construcción de una sede que beneficiará al sector de población que por razón de su horario laboral no puede asistir a otras universidades cuya modalidad es presencial. Finalmente, la CCSS ha destinado 1.8 millones de dólares para construir la Clínica de Atención Integral de Salud de Orotina, cuya misión será prevenir la morbilidad y atender a los enfermos de la manera más efectiva y expedita.

De manera indudable como bien mencionó el Presidente don Oscar Arias Sánchez en su discurso del viernes 28 de marzo, Orotina en unos años será un lugar especializado en la venta de servicios, pero esa afirmación no debe ser malinterpretada en razón de que el Estado con la presente administración, seguirá de manera responsable dando asistencia técnica y facilidades económicas a los agricultores, así como a lo beneficiarios con parcelas del IDA.

Como Diputado representante de Orotina ante el Asamblea Legislativa, he dialogado y coordinado de manera constante con los líderes de esa comunidad, por ello deseo reiterar mi orgullo de representar a tan progresista pueblo, así como mi agradecimiento y felicitación a todos los integrantes de AGEPAC, de la Comisión Organizadora de la Feria Nacional de las Frutas, de la Junta Administrativa del Colegio Técnico Profesional Ricardo Castro Beer, del Concejo Municipal, al señor Alcalde, así como a los jerarcas del INA, CCSS y UNED, por ayudar de manera visionaria a impulsar el desarrollo de tan noble zona.

* Diputado

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