Expectativas de cambio
Rafael Arias Fallas *
Existen dos factores que se conjugan, de manera catastrófica, para que el clima de inseguridad ciudadana se haya deteriorado considerablemente en el país, durante los últimos años, a pesar de los esfuerzos de políticos como el ex Ministro del ramo, Fernando Berrocal. Se trata de la creciente segregación social, que se manifiesta en la ruptura del espacio urbano, y la falta de coordinación entre los diversos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, lo que lleva a no concentrar los recursos humanos y técnicos en aquellos ámbitos en los que son más necesarios.
Aunque, de forma comparativa, Costa Rica continúa siendo uno de los países menos inseguros de América Latina, — no obstante el alarmismo de los medios de comunicación colectiva —, también es cierto que, cada día, el crimen y la delincuencia, en todas sus manifestaciones antisociales, están más presentes en la vida cotidiana de las personas, lo que genera una sensación de impotencia y frustración.
La piedra angular de una política efectiva de seguridad pública, no consiste en atacar los síntomas de la enfermedad, que son los actos delictivos, sino que va mucho más allá, ya que consiste en llegar a la raíz del problema, que es de carácter estructural, ya que es producto de la inequitativa distribución de la riqueza y de la formación de guetos de marginación, que segregan espacialmente a los sectores socioeconómicos que carecen de oportunidades educativas y laborales.
En este sentido, desde la perspectiva social del tema de la violencia y la delincuencia, considero un acierto el nombramiento, por parte del Presidente Oscar Arias, de la diputada alajuelense, Janina del Vecchio, como la nueva Ministra de Seguridad Pública, Gobernación y Policía.
Su trayectoria académica y destacada participación política, especialmente durante los dos últimos años como legisladora, así como su sensibilidad social y su profesionalismo, avalan a la diputada para la responsabilidad que tendrá que enfrentar.
Del Vecchio posee las bases conceptuales para plantear una alternativa real, que pueda atacar a la raíz estructural del problema de la inseguridad y de la violencia. Asimismo, es conciente de que, con la ayuda de cuerpos de policía municipal, la labor del Ministerio de Seguridad podría ser más efectiva, ya que se concentraría en los grandes temas que hoy preocupan a la ciudadanía, como: el crimen organizado, la pedofilia, el tráfico internacional de estupefacientes, el control de las fronteras, la regulación de los flujos migratorios, la protección del patrimonio nacional o el registro de armas de fuego.
Es hora de que la coterránea alajuelense plantee un pacto nacional, que involucre a las instituciones del Estado central y a los gobiernos locales, de modo que puedan crearse mecanismos para un control más integral de los problemas de delincuencia, crimen y violencia.
Su supuesta falta de experiencia en temas policiales, se compensa, notoriamente, con su conciencia y trabajo en el campo social, por lo que es de esperarse que el tema de la seguridad sea abordado, una vez que asuma el Ministerio, desde una perspectiva más completa y congruente con la construcción de un país de oportunidades, sin exclusiones y sin guetos.
El abordaje de la inseguridad y la violencia debe ser integral a todo el fenómeno e integrador a toda la sociedad, en este sentido, doña Janina, los costarricenses estamos junto a usted en la cruzada por acabar con estas lacras que se han convertido en la pesadilla de la mayoría de la población.
*Ex Diputado PLN