Luis Fernando Acuña
facuna1@mac.com
Quisiera hacer algunas consideraciones sobre el tema, que inició con una crítica (crítica que considero muy legítima) al titular de La Nación: “Estado otorgará créditos a proyectos de alto riesgo” refiriendose a la aprobación del proyecto de Banca de Desarrollo y que continúa, con consideraciones sobre el gasto público, la eficiencia o falta de ella en la Administración Pública, y en general lo que se ha señalado como grandes retos con grandes obstáculos.
Es un tema recurrente el definir y ubicar o ubicarnos en izquierda, o derecha, siendo que esto es obviamente definido por el punto desde donde observemos y valoramos, no se está contribuyendo mucho ni a la discusión ideológica, ni a la tarea de educarnos sobre fundamentos de solidaridad, justicia social y muchos otros principios, que son hoy tan vigentes como lo fueron en el siglo pasado o en el antepasado. Así entonces para evitar caer en lo que a mi juicio ha sido un error, voy a tratar de referirme a este tema con ejemplos específicos.
No me cabe la menor duda que el título del artículo periodístico de La Nación tiene un alto contenido ideológico (tal vez lo más adecuado es llamarle descontento ideológico), ciertamente La Nación se ha dedicado en los últimos meses a impulsar a través de su línea editorial lo que considera ha de ser el modelo de banca en este país, es decir la absoluta eliminación de la Banca Estatal, la eliminación del aporte al sector financiero cooperativo, la fusión de todos los bancos estatales en uno sólo y además que el Estado garantice las posibles pérdidas del sector bancario privado así como lo asume en el sector bancario público, todo esto con el argumento de la igualdad y las ventajas para el consumidor, que según La Nación, pierde a través de esas innecesarias “distorsiones” .
Que La Nación tenga una línea editorial neoliberal, no es lo que sorprende, dentro de la democracia es absolutamente necesaria la confrontación de ideas, y el pensamiento neoliberal es entonces válido, lo que no se vale ni se puede dejar pasar es el usar noticias para a través de ellas enviar mensajes ideológicos, como es el ejemplo que se nos muestra, es así que considero fundamental el análisis, la crítica y la denuncia a este tipo de manipulación, que pasa comúnmente desapercibida en el grueso de la población.
Sobre los gustos noticiosos de cada quién no tengo nada que opinar, sin embargo si creo necesario entender quién apunta y desde donde lo hace. Entendiendo que estamos en una confrontación de ideas, en donde nos jugamos lo que queremos como sociedad, tenemos el deber de ser críticos no sólo del accionar de La Nación sino también, como miembros del partido político gobernante, debemos ser críticos de nuestro gobierno, de sus políticas, y de las instituciones públicas, apoyar y celebrar los triunfos y con sobriedad y ánimo constructivo señalar los desaciertos. Pero así como entiendo y respeto los gustos noticiosos de los demás, prefiero y defiendo mi derecho de discutir este tema desde la óptica socialdemócrata, y no desde la óptica que me dicta La Nación y ni desde el interés de ellos.
Así que voy a hablar de este tema destacando conceptos y prácticas socialdemócratas como solidaridad, justicia social, justicia distributiva, organizaciones sociales, el gasto o inversión pública, como prefiero llamarla, y las instituciones que fueron creadas para fomentar esa solidaridad,
Cuando hablamos generalidades, corremos el riesgo de omitir o incluir particularidades que hacen una gran diferencia, cuando hablamos generalidades que además implican conceptos no bien definidos, o parámetros no bien establecidos estamos destinados a tener respuestas parciales o engañosas.
Cuando se habla: “que más del 40% del producto interno bruto se maneja por instituciones estatales y lo hacen muy mal” se está incurriendo en una generalidad absoluta que no permite destacar ni identificar que no todo lo que se invierte en el sector público está mal manejado, ni que todas las instituciones públicas son ineficientes y aún aceptando que algunas lo sean, no todas sus actividades lo son.
Cuando se habla de lo lento o inoportuno de la atención médica en la Caja del Seguro Social, y de la necesidad de complementar esto con seguros privados, se corre el riesgo de dejar por fuera un elemento esencial del pago de la cuota obrero patronal y la CCSS, y es el tema de la solidaridad, no solo se trata de que los que podamos paguemos servicios privados, ni se trata de discutir lo indiscutible, el servicio en la Caja ha de mejorar, pero si se trata de señalar que cuando pagamos la Caja y no evadimos su pago, cuando pagamos lo que en derecho corresponde estamos practicando la solidaridad social, porque el gran grueso de nuestra población no puede pagar seguros médicos privados, menos aún pagar consulta privada, y asumiendo nosotros esa cuota estamos contribuyendo a cubrir las necesidades de los que menos tienen, estamos garantizando salud y el acceso a ella a todos los sectores sociales, estamos practicando verdadero socialismo democrático. Ciertamente coincido y simpatizo con la preocupación puntual, sobre la atención médica en nuestro círculo de amigos y familia, pero no por eso dejo de ver que la Institución cumple objetivos sociales altísimos y necesarios, entre ellos la salud universal y que si bien es cierto es perfectible, porque tiene faltas y deficiencias, eso no obstáculo para reconocer las grandes virtudes y propósitos que si cumple.
Cuando se indica que el tema de calidad de servicio en el ICE se mejorará tan sólo con la competencia, se está señalando solo la evidente debilidad de la institución, pero no se señala la gran fortaleza de haber llevado tendido eléctrico sin medir ganancia a sectores rurales, a que en todos los pueblos, no solo en las casas de las ciudades hay acceso telefónico. Que el ICE ha sido un verdadero ejercicio de socialismo democrático, que el ICE hizo posible y garantizó acceso al progreso, a la electricidad, a la comunicación, a todos los sectores sociales, sin medir solamente la ganancia económica, que el ICE es en gran parte responsable de esta sociedad que progresa hoy en día.
Es necesario medir resultados, pero esos parámetros de medida, no sólo han de incluir aquellos patrones que puedan interesar a los sectores neoliberales, han de tener medidas que incluyan valores socialdemócratas como igualdad de acceso y oportunidad. No sólo han de medir el ahora sino que han de tener en cuenta el desarrollo histórico. La vida de nuestro país ni empezó ayer ni termina mañana. Es relativamente simple e injusto, con los niveles de desarrollo y penetración de tendido eléctrico y telefonía actuales decir que no tiene sentido el monopolio del ICE, pero no podemos olvidar que por ese monopolio podemos darnos el lujo de hacer estos comentarios hoy, muchas otras sociedades en América Latina no se pueden dar ese lujo, y ellas han tenido abierta la competencia desde hace muchos años, sin que por ellos tengan mejor servicio o mejor acceso.
Es nuestro deber el aspirar a la excelencia, pero no porque las cosas no son perfectas, o no encajan en las valoraciones tradicionales neoliberales de “eficiencia” o “pérdida y ganancia” debemos de dejar de reconocer que no sólo se miden las cosas desde ese perspectiva individual sino también desde los logros colectivos, desde una perspectiva social.
Los tiempos son nuevos y diferentes, la realidad económica es otra, pero los principios y fundamentos socialdemócratas no han cambiado, considero que nuestro deber es continuar aspirando a una sociedad más justa, más solidaria que garantice el acceso a la educación, salud, tecnología a todos los sectores sociales, que bajo una óptica de democracia económica busque la incorporación de todos los sectores en la producción y en el beneficio de un país que progresa.
Pero hemos empezado a perder nuestra discusión, si de entrada descalificamos los logros porque hay rendimientos que no cumplen nuestra expectativa, o peor aún si permitimos que las noticias del contrario ideológico nos marquen y limiten nuestro ámbito de discusión, si la discusión se da en sólo en sus términos y con sus valoraciones no hay forma de demostrar beneficio
Decía, Antonio Gramsci, el Fundador del Partido Comunista Italiano:
“Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza”.
Este pensamiento encierra tres fundamentales elementos en toda actividad humana destinada al éxito, el estudio, el corazón y la disciplina.
Hoy más que nunca donde los conceptos de éxito ensalzan casi exclusivamente el poderío económico y la individualidad, no necesariamente la honestidad, la solidaridad, la justicia distributiva, la democracia económica, los que creemos en una alternativa de desarrollo que no es la que está en boga, estamos llamados a practicar el consejo de Antonio Gramsci: Estudio, Corazón y Disciplina en el centro de nuestro accionar.