Abr 28 2008

La dignidad no es negociable

Rolando González Ulloa

El caso del Jefe del Ministerio Público en EUA.

Todos los días se alaba de un modo u otro la operación conjunta con el gobierno estadounidense en la lucha contra el narcotráfico.

Por nuestra parte, sin duda alguna un bastión en este ámbito es el Jefe del Ministerio Público, cuya participación es fundamental en los progresos obtenidos en los últimos años. En la afrenta ocurrida en el aeropuerto de Miami, es imposible suponer que hubiera alguna confusión, especialmente tratándose de este funcionario.

Su personalidad y sus acciones pueden hacerlo compatible o no con nuestros puntos de vista; no obstante, su investidura no es personal, es nacional, lo que convierte el agravio en una ofensa a una autoridad de Costa Rica, debidamente identificada, fácilmente verificable en cuanto a sus calidades , invitado por su colega estadounidense y ejerciendo su labor.

Desde mi perspectiva, estamos frente a un abuso y un evidente exceso de autoridad. Solo para comparar, ¿qué pasaría en un caso similar pero a la inversa, en cuanto a agraviado y ofensores? ¿De qué magnitud serían las sanciones?

No argumento en procura de coincidencias con mi punto de vista, sino de atender mis percepciones y razones en un caso típicamente violatorio de la buena vecindad que se supone existe entre ambos gobiernos. En el pasado discrepé con don Francisco sobre el proceder aplicado a los ex-presidentes Calderón y Rodríguez, no en cuanto a su eventual juzgamiento, sino a la forma como se manejaron ambas detenciones y demás actos mediáticos a su alrededor. Simplemente no callo ante lo que me parece impropio e injusto.

Hoy recuerdo cuando un relevante senador republicano nos envió una asesora de muy altos vuelos a advertirnos, que si no se cancelaban las expropiaciones de tierras en el Pacífico Sur, Costa Rica pagaría muy caro, con las sanciones que él podía impulsar. Ese día, acompañado de otros dos diputados le indiqué que su jefe era en EUA lo que éramos cada uno de nosotros en Costa Rica y que la recibíamos por la cortesía y amistad entre ambas naciones, aunque nuestra visión era dispar, por lo cual no le aceptaba sus amenazas o ultimátumes y en todo caso, si quería plantearlos, que viniera él a nuestro país y hablaríamos entre iguales. Ella tomó su bolso y se retiró de la jefatura de fracción del PLN sin siquiera despedirse. Cada parte definió cuánto estaba dispuesta a ceder, por dignidad y respeto a su investidura. El senador no volvió a insistir.

Hoy creo que el Jefe del Ministerio Público actuó como debía. Quedarse en Estados Unidos habría sido minimizar el exceso sufrido, que no por repetido en otras autoridades nacionales menos enérgicas debe disimularse.

Cada vez que una autoridad nacional sea sujeta de una afrenta o tan solo de un intento, debe darse una reacción concordante con los hechos. No se trata de vanidades, sino de exigir un trato igual entre iguales, cuando se refiere a gobiernos amigos.

Y reitero la pregunta ¿si los hechos hubieran ocurrido a la inversa, cuáles serían las consecuencias?

Por si las dudas, en una situación menos grave pero también ofensiva, ya no a su autoridad, sino a su nacionalidad, por parte de la Compañía COPA en un vuelo a Nicaragua, fui testigo de otra actuación de Francisco Dall’anesse. Entonces, reivindicando junto con Francisco Antonio Pacheco, Presidente de la Asamblea legislativa, el trato igualitario para los pasajeros nacionales, frente a la evidente discriminación planteada en beneficio de un grupo de pasajeros de otra nacionalidad. Con la misma firmeza que lo hizo ahora actuó en esa ocasión. El cargo de ambos funcionarios era suficiente para resolver su problema personal, pero fueron voceros de la “costarriqueñidad” vejada por una línea aérea. Su firmeza -no altanería ni berrinche-, fue determinante para corregir la ofensa en curso.

En el fondo no importa si lo ocurrido fue en Estados Unidos o en otro país. La dignidad no se negocia y la actuación del jefe del Ministerio Público es conteste con esta afirmación.

Abr 25 2008

Socialdemocracia y la seguridad alimentaria

Luis Fernando Acuña

La socialdemocracia nace como un planteamiento de desarrollo alternativo al capitalismo salvaje y al determinismo económico de Marx, Bernstein uno de sus principales y primeros pensadores inició este movimiento como una revisión al Marxismo, pero también como una alternativa al capitalismo salvaje que proponía un mercado que se ajustaba naturalemente, (ley natural) como ajustado por una mano invisible según lo señalaba Smith. En la elaboración de esta alternativa de desarrollo la socialdemocracia renuncia al estatismo y la obligada lucha de clases del Marxismo proponiendo una sociedad policlasista donde tenían un papel que jugar los obreros y los intelectuales, donde con absoluta claridad se aceptaba que la revolución social podía darse dentro del capitalismo con una clara reinvindicacion de valores como solidaridad, democracia económica, y justicia social entre otros.

Durante el siglo pasado y lo que va de este, en una búsqueda de respuestas a realidades económicas y en ocasiones como respuesta meramente electoral se han manoseado términos como socialdemocracia flexible, y tercera vía, esto me parece ha contribuido a confundir mas que a aclarar nuestro pensamiento. La Tercera vía, (término que no es ni siquiera es nuevo, ya había sido acuñado con anterioridad por los Polacos, cuando tratando de distanciarse del control soviético buscaban su identidad y aún por los Italianos quienes despueés de la Segunda Guerra Mundial llamaban a su movimiento de izquierda la tercera vía) de finales del siglo XX, impulsada por Tony Blair, Bill Clinton y Schroeder tiene en comíun entre unos y otros tan sólo el nombre, para Blair fue una clara excusa para sumarse a las políticas de Bush, para Clinton fue una buena excusa electoral y para Schoereder una llamativa propuesta para los alemanes del este que salían del comunismo y los desencantados de la época Kohl, todos ellos sin ninguna consistencia o respuesta común, mas que un llamativo nombre.

La verdad no he logrado encontrar una respuesta clara a que significa la socialdemocracia flexible, una manera elegante de proponer respuestas neoliberales bajo una fachada “social” y es que la socialdemocracia no es dogmática es una respuesta por su propia naturaleza flexible, que además está llamada a respetar las identidades y diferencias de cada pueblo, la respuesta no es igual en Suecia que en Costa Rica, salvo en sus principios sociales y estos si son irrenuciables, lo demás es diferente, no es la misma la necesidad social de un obrero del acero en Suecia, de un campesino en Pérez Zeledón, de un trabajador de seguros en Londres, o de un escritor en Roma, sin embargo si hay un principio común que debe de inspirar la respuesta a esa necesidad, la justicia social, una solución que tome en cuenta los derechos y necesidades de las mayorías no las del individuo, una respuesta social inspirada por valores colectivos que van mas allá del lucro y la eficiencia del mercado.

Todo esto para decir que no creo que exista una respuesta socialdemocrata flexible y una clásica, o estamos ante una respuesta socialdemócrata o no lo estamos, es esa respuesta dirigida a proteger valores sociales colectivos o a buscar proteger intereses individuales, analicemos la solución sin etiquetas y veamos si esa solución responde a los valores que buscamos preservar y proteger o no. El viejo refrán que nos dice si camina como Pato, hace como Pato y se parece a un Pato probablemente se trata de un Pato, es absolutamente válido para ver que estamos proponiendo, si nuestra respuesta está basada en un hipotético libre mercado, donde el mercado se ajustará asimismo sin intervención asignando como dice usted sus propios recursos, pues la respuesta es clara esa es una propuesta neoliberal en escencia, mas cercana a la ley natural de Smith que a una respuesta de mercado dirigida como la proponemos los socialdemócratas. Eso es un Pato aunque lo queramos bautizar como socialdemocracia moderna o flexible.

Teniendo clara cual es la respuesta neoliberal a esta y a todas las situaciones, es decir dejarlo el mercado, veamos entonces la similitud de esa respuesta con lo que algunos proponen. Se ha dicho: “a lo mejor después de esta crisis logremos que el mercado asigne los recursos de manera mucho más eficiente hacia los sectores con menos posibilidades”, ¿no es esto similar a la tesis del “trickle down” o del goteo? ¿No es esa respuesta mas similar a una respuesta neoliberal que a una socialdemócrata? Me temo que estamos ante un Pato aunque le queramos poner otro nombre.

Entremos ahora al análisis de la problemática partiendo de premisas en las que coincidamos o al menos tengamos claro que no coinidimos.

1. ¿Aspiramos a una soberanía alimentaria? Se ha dicho que no porque no es posible, yo digo que si, no sólo porque es posible sino porque es deseable, al igual que creo que debemos luchar contra la pobreza aunque en la opinión de algunos no es posible lograr eliminarla.

2. Entonces que entendemos por soberanía alimentaria porque me parece hay alguna necesidad de aclarar el término ya que ésta no significa que debamos de producir todos los productos de la canasta básica, como se sugiere. La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a definir sus políticas agrarias sin intervención de terceros (si, incluso el mercado), el derecho de los pueblos de definir sus propias prioridades y que no están basadas únicamente en el libre comercio, ni si este producto es más caro o más barato, sino en el fundamental derecho a la alimentación, el derecho de los pueblos a plantear su producción con fundamento en las prioridades nacionales, y de seguridad alimentaria, un pueblo que idealmente no dependa de los vaivenes o manipulaciones del mercado para garantizar que su gente coma, es de hecho toda una propuesta alternativa planteada en los años sesenta como alternativa al modelo neoliberal basado exclusivamente en el precio y mercado internacional. Ya vemos esta propuesta tiene hoy nuevamente vigencia.

3. Se señala que la corriente mundial ha sido alejarse de la soberanía alimentaria, me parece fundamental calificar esa aseveración. Los países de primer orden no han dejado nunca de lado la tesis de segruidad alimentaria, Europa sigue manteniendo e incluso subsidiando a sus agricultores que siguen produciendo los mismo productos agrícolas aunque no sea “rentable” bajo parámetros estrictamente comerciales. Los Estados Unidos tampoco han de jado de producir sus productos agrícolas o Canadá, la tendencia mundial sólo se ha dado en los países en vías de desarrollo y el dudoso hecho de que sea una tendencia mundial , limitada a esos países, no lo convierte de hecho en una respuesta positiva, es simplemente una realidad de políticas monetarias y comerciales internacionales no una respuesta por si mismo positiva.

4. El deber del gobierno del Brasil es para con su pueblo, al igual que lo es la del nuestro para con su pueblo. Si el que nosotros produzcamos más arroz, viene a afectar el equilibrio de precios mundiales, bueno pues que así sea, porque nuestra prioridad es garantizarnos que todos los costarricenses coman primero, sin estar sujetos a las políticas de otros países. La crisis de los granos no es provocada porque Brasil proteja su mercado, tiene otros orígenes entre ellos está las nuevas producciones de biocombustibles, y no son crisis pasajeras, segun el decir de la FAO y el Banco Mundial, Fidel Castro y el FMI, es un verdadero problema de largas consecuencias, es algo con implicaciones mayores que el simple poder adquisitivo, y es que tratándose de algo tan fundamental como la alimentación ¿de verdad creemos que el mercado buscará sus propios niveles?

El gran dilema de la socialdemocracia al igual que ayer, es como conjugar las bondades del mercado con la justicia social, la necesaria inserción en el comercio internacional sin abandonar la democracia económica y la solidaridad, ciertamente son tiempos complejos pero las respuestas debemos de seguirlas buscando mantieniendo claros nuestros conceptos, de solidaridad y justicia y aunque suene tentador no se encuentran en la simple respuesta de oferta y la demanda.

Abr 20 2008

Para comenzar a entender el Islam

Saúl Weisleder

El mundo musulmán está hoy en un dilema y una lucha interna sumamente intensa y que interesa a todos los ciudadanos del mundo, porque el comportamiento derivado de una interpretación extrema de su religión ha hecho que, además de enseñar principios éticos y creencias espirituales, se promueva la enseñanza de su expansión a los cuatro confines de la tierra, con frecuencia por medios no precisamente espirituales o educativos.

Sabemos que hay dos corrientes principales en el Islam: el shiismo y el sunismo. El primero, hoy en día, está liderado por clérigos iraníes mayoritariamente fundamentalistas que no solo imponene a los ciudadanos en donde son el poder, prácticas de vida que limitan la libertad individual, sino que predican la guerra contra “los cruzados y los sionistas”.

Los segundos, que se consideran “guardianes de la Meca”, están hoy liderados por el wahabismo saudita. Igualmente predican guerra a los infieles e imponen comportamientos discriminatorios contra mujeres, homosexuales, etc. y enseñan rechazo a los avances de libertad individual de “Occidente”.

Pero si esto no fuera ya suficientemente grave y preocupante, a ello debe agregarse que hablamos de TEOCRACIAS (Arabia Saudita, Irán), es decir, de estados gobernados por clérigos y regidos por estrictas leyes religiosas. De ahí que su postura política nacional e internacional es esta visión reaccionaria y excluyente.

Solo entendiendo esto, se puede entender HOY el conflicto árabe-israelí y, como derivado, palestino-israelí. Y digo HOY, porque evidentemente el tema ha evolucionado y pasado por diversas fases y énfasis.

HOY (y con ello digo unos 10 o 15 años), la raíz del problema es la confrontación entre MODERADOS y EXTREMISTAS. (“Ayer” entre los palestinos solo había extremistas, y no siempre de tipo religioso).

La toma del poder (democráticamente) por Hamás en Gaza y el control de “la balanza política” por Hezbollá en Líbano, ambos movimientos apoyados (casi) abiertamente por Irán y Siria y subterráneamente por otras “potencias regionales”, pero de modo diferenciado (Arabia Saudita apoya a Hamás pero no a Hezbolá, por ejemplo) ha traído al centro del conflicto esa lucha “sin límite en el espacio ni el tiempo” que representa ese fundamentalismo musulmán.

Una vez más (como en 1948 y en otros momentos de la historia) los palestinos son “el pato de la fiesta”, la ficha de intercambio y la carne de cañón para esos intereses.

¿Han leído por ejmplo, que extremistas palestinos, en estos meses se inmolan atacando las centrales eléctricas que abastecen Gaza? ¿O los depósitos de combustible para esa Franja? ¿O los pasos fronterizos? ¿O que atacan con misiles iraníes o “hechizos” poblaciones isrtaelíes fronterizas, cada vez que hay algún avance en las negociaciones entre el Presidente palestino y el premier israelí? (Puedo multiplicar los ejemplos).

Bueno, esto no es más que el uso de fanáticos, generalmente jóvenes hombres o mujeres, que buscan su redención y disfrute de placeres “en el cielo”.

¿Y cuál es su caldo de cultivo? La desesperación y la pobreza.

¿La raíz? El dominio fanático del gobierno, la religión, el “ethos” por parte de esos fundamentalistas, a veces por “convicción religiosa” y otras como medio de mantener su poder tiránico.

Insisto: no todos los musulmanes son fundamentalistas o extremistas. Ni la religión musulmana en sí lo es. Esto sería una sobresimplificación. En todas las religiones hay fanáticos y expresiones de rechazo “a los otros”. El islamismo también predica el amor, la comprensión, la compasión. El problema es porque en el Islam hoy, las corrientes fundamentalistas han adquirido una fuerza proporcionalmente mayor que en otras religiones. Y en estas otras religiones, aún los fundamentalistas, NO predican la “guerra santa”, hoy en día.

Hoy, por ejemplo la OLP y la Autoridad Palestina, son MODERADOS que deben enfrentar a los fundamentalistas, porque son sus principales enemigos. Ellos entienden que los peores enemigos de un Estado palestino independiente y viable son Hamás y Hezbollá. Y esto lo digo porque lo he escuchado de altos dirigentes de la OLP y la Autoridad Palestina.

Mi llamado es a analizar cada evento en esa región o en el que se ven involucrados los fundamentalistas con acciones terroristas, en esa perspectiva. Y que contribuyamos a FORTALECER A LOS MODERADOS EN TODOS LOS BANDOS Y A AISLAR A LOS EXTREMISTAS. No se trata de hacer una campaña, porque para Costa Rica hay temas más cercanos, pero sí a tener los ojos abiertos y a tratar de entender y explicar la naturaleza de esta situación y este conflicto en su perspectiva correcta.

Abr 17 2008

Cuando La Nación define nuestros parámetros de valoración y discusión

Luis Fernando Acuña
facuna1@mac.com

Quisiera hacer algunas consideraciones sobre el tema, que inició con una crítica (crítica que considero muy legítima) al titular de La Nación: “Estado otorgará créditos a proyectos de alto riesgo” refiriendose a la aprobación del proyecto de Banca de Desarrollo y que continúa, con consideraciones sobre el gasto público, la eficiencia o falta de ella en la Administración Pública, y en general lo que se ha señalado como grandes retos con grandes obstáculos.

Es un tema recurrente el definir y ubicar o ubicarnos en izquierda, o derecha, siendo que esto es obviamente definido por el punto desde donde observemos y valoramos, no se está contribuyendo mucho ni a la discusión ideológica, ni a la tarea de educarnos sobre fundamentos de solidaridad, justicia social y muchos otros principios, que son hoy tan vigentes como lo fueron en el siglo pasado o en el antepasado. Así entonces para evitar caer en lo que a mi juicio ha sido un error, voy a tratar de referirme a este tema con ejemplos específicos.

No me cabe la menor duda que el título del artículo periodístico de La Nación tiene un alto contenido ideológico (tal vez lo más adecuado es llamarle descontento ideológico), ciertamente La Nación se ha dedicado en los últimos meses a impulsar a través de su línea editorial lo que considera ha de ser el modelo de banca en este país, es decir la absoluta eliminación de la Banca Estatal, la eliminación del aporte al sector financiero cooperativo, la fusión de todos los bancos estatales en uno sólo y además que el Estado garantice las posibles pérdidas del sector bancario privado así como lo asume en el sector bancario público, todo esto con el argumento de la igualdad y las ventajas para el consumidor, que según La Nación, pierde a través de esas innecesarias “distorsiones” .

Que La Nación tenga una línea editorial neoliberal, no es lo que sorprende, dentro de la democracia es absolutamente necesaria la confrontación de ideas, y el pensamiento neoliberal es entonces válido, lo que no se vale ni se puede dejar pasar es el usar noticias para a través de ellas enviar mensajes ideológicos, como es el ejemplo que se nos muestra, es así que considero fundamental el análisis, la crítica y la denuncia a este tipo de manipulación, que pasa comúnmente desapercibida en el grueso de la población.

Sobre los gustos noticiosos de cada quién no tengo nada que opinar, sin embargo si creo necesario entender quién apunta y desde donde lo hace. Entendiendo que estamos en una confrontación de ideas, en donde nos jugamos lo que queremos como sociedad, tenemos el deber de ser críticos no sólo del accionar de La Nación sino también, como miembros del partido político gobernante, debemos ser críticos de nuestro gobierno, de sus políticas, y de las instituciones públicas, apoyar y celebrar los triunfos y con sobriedad y ánimo constructivo señalar los desaciertos. Pero así como entiendo y respeto los gustos noticiosos de los demás, prefiero y defiendo mi derecho de discutir este tema desde la óptica socialdemócrata, y no desde la óptica que me dicta La Nación y ni desde el interés de ellos.

Así que voy a hablar de este tema destacando conceptos y prácticas socialdemócratas como solidaridad, justicia social, justicia distributiva, organizaciones sociales, el gasto o inversión pública, como prefiero llamarla, y las instituciones que fueron creadas para fomentar esa solidaridad,

Cuando hablamos generalidades, corremos el riesgo de omitir o incluir particularidades que hacen una gran diferencia, cuando hablamos generalidades que además implican conceptos no bien definidos, o parámetros no bien establecidos estamos destinados a tener respuestas parciales o engañosas.

Cuando se habla: “que más del 40% del producto interno bruto se maneja por instituciones estatales y lo hacen muy mal” se está incurriendo en una generalidad absoluta que no permite destacar ni identificar que no todo lo que se invierte en el sector público está mal manejado, ni que todas las instituciones públicas son ineficientes y aún aceptando que algunas lo sean, no todas sus actividades lo son.

Cuando se habla de lo lento o inoportuno de la atención médica en la Caja del Seguro Social, y de la necesidad de complementar esto con seguros privados, se corre el riesgo de dejar por fuera un elemento esencial del pago de la cuota obrero patronal y la CCSS, y es el tema de la solidaridad, no solo se trata de que los que podamos paguemos servicios privados, ni se trata de discutir lo indiscutible, el servicio en la Caja ha de mejorar, pero si se trata de señalar que cuando pagamos la Caja y no evadimos su pago, cuando pagamos lo que en derecho corresponde estamos practicando la solidaridad social, porque el gran grueso de nuestra población no puede pagar seguros médicos privados, menos aún pagar consulta privada, y asumiendo nosotros esa cuota estamos contribuyendo a cubrir las necesidades de los que menos tienen, estamos garantizando salud y el acceso a ella a todos los sectores sociales, estamos practicando verdadero socialismo democrático. Ciertamente coincido y simpatizo con la preocupación puntual, sobre la atención médica en nuestro círculo de amigos y familia, pero no por eso dejo de ver que la Institución cumple objetivos sociales altísimos y necesarios, entre ellos la salud universal y que si bien es cierto es perfectible, porque tiene faltas y deficiencias, eso no obstáculo para reconocer las grandes virtudes y propósitos que si cumple.

Cuando se indica que el tema de calidad de servicio en el ICE se mejorará tan sólo con la competencia, se está señalando solo la evidente debilidad de la institución, pero no se señala la gran fortaleza de haber llevado tendido eléctrico sin medir ganancia a sectores rurales, a que en todos los pueblos, no solo en las casas de las ciudades hay acceso telefónico. Que el ICE ha sido un verdadero ejercicio de socialismo democrático, que el ICE hizo posible y garantizó acceso al progreso, a la electricidad, a la comunicación, a todos los sectores sociales, sin medir solamente la ganancia económica, que el ICE es en gran parte responsable de esta sociedad que progresa hoy en día.

Es necesario medir resultados, pero esos parámetros de medida, no sólo han de incluir aquellos patrones que puedan interesar a los sectores neoliberales, han de tener medidas que incluyan valores socialdemócratas como igualdad de acceso y oportunidad. No sólo han de medir el ahora sino que han de tener en cuenta el desarrollo histórico. La vida de nuestro país ni empezó ayer ni termina mañana. Es relativamente simple e injusto, con los niveles de desarrollo y penetración de tendido eléctrico y telefonía actuales decir que no tiene sentido el monopolio del ICE, pero no podemos olvidar que por ese monopolio podemos darnos el lujo de hacer estos comentarios hoy, muchas otras sociedades en América Latina no se pueden dar ese lujo, y ellas han tenido abierta la competencia desde hace muchos años, sin que por ellos tengan mejor servicio o mejor acceso.

Es nuestro deber el aspirar a la excelencia, pero no porque las cosas no son perfectas, o no encajan en las valoraciones tradicionales neoliberales de “eficiencia” o “pérdida y ganancia” debemos de dejar de reconocer que no sólo se miden las cosas desde ese perspectiva individual sino también desde los logros colectivos, desde una perspectiva social.

Los tiempos son nuevos y diferentes, la realidad económica es otra, pero los principios y fundamentos socialdemócratas no han cambiado, considero que nuestro deber es continuar aspirando a una sociedad más justa, más solidaria que garantice el acceso a la educación, salud, tecnología a todos los sectores sociales, que bajo una óptica de democracia económica busque la incorporación de todos los sectores en la producción y en el beneficio de un país que progresa.

Pero hemos empezado a perder nuestra discusión, si de entrada descalificamos los logros porque hay rendimientos que no cumplen nuestra expectativa, o peor aún si permitimos que las noticias del contrario ideológico nos marquen y limiten nuestro ámbito de discusión, si la discusión se da en sólo en sus términos y con sus valoraciones no hay forma de demostrar beneficio

Decía, Antonio Gramsci, el Fundador del Partido Comunista Italiano:

“Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza”.

Este pensamiento encierra tres fundamentales elementos en toda actividad humana destinada al éxito, el estudio, el corazón y la disciplina.

Hoy más que nunca donde los conceptos de éxito ensalzan casi exclusivamente el poderío económico y la individualidad, no necesariamente la honestidad, la solidaridad, la justicia distributiva, la democracia económica, los que creemos en una alternativa de desarrollo que no es la que está en boga, estamos llamados a practicar el consejo de Antonio Gramsci: Estudio, Corazón y Disciplina en el centro de nuestro accionar.

Abr 16 2008

¿Elites sin moral, cómo los capitalistas debilitan la sociedad?

Juan Jaramillo Antillón

El título de este artículo no lo hizo un periódico comunista, sino el semanario alemán Stern hace unos días según la revista Newsweek del 10 de marzo del presente año. La revista alemana Manager pregunta ¿Está el supercapitalismo destruyendo la democracia? Y el periódico Der Spiegel saca una fotografía de un presidente ejecutivo alemán y lo califica de “Enemigo del estado: Evasor de impuestos”. Todo lo anterior al descubrirse que capitalistas no solo de Alemania sino de todo el mundo tienen depositados enormes fondos en un banco de Liechtenstein que no pagaron impuestos, lo que despertó una caza de capitalistas evasores en Alemania y ya 160 han tenido que pagar grandes multas. En Alemania se ha despertado la ira del pueblo contra “los ricos” y la naturaleza misma del sistema económico actual. Se señala ahí que las élites están destruyendo la economía y el sistema democrático y existe la inquietud no solo en Alemania sino en toda Europa, de cómo les irá en esta era globalizada del capitalismo, donde parece haber un aumento injusto y desproporcionado en los ingresos de los ricos como se está viendo.

En todos los países aparecen escándalos financieros provocados por los grandes bancos, en especial, en Estados Unidos donde para dar un ejemplo, el quinto banco de inversiones, Bear Stearn, al que de manera súbita se derrumban sus acciones en Wall Street por falta de liquidez, por prestar sin control y especulando el dinero para la compra de viviendas sin garantías adecuadas. Al no poder miles de compradores de casas cancelar sus deudas, el banco quiebra causando grandes pérdidas a los accionistas y a los empleados, que se quedan sin trabajo. Y algo extraño, le vende a otro banco, JP Morgan en $326 millones la empresa y sus activos, a sabiendas de que solo su edificio en Nueva York, vale $1.200 millones. Además se descubrió que hace un año, al retirarse el CEO de la compañía le dieron como premio más de $300 millones, pese a estar ya la firma en crisis.

En Gran Bretaña se ha despertado la ira de los ciudadanos al saber que un estudio económico reciente, descubrió cómo la brecha entre los ingresos más altos de los súper ricos en relación a lo bajo de los salarios de los trabajadores, aumenta, sin compensar al igual que en Costa Rica, los costos de la vida que se elevan día a día. El problema que está surgiendo en Europa es la idea de que el rico es más rico solo porque le quita al pobre. El desastre de los préstamos de alto riesgo para la compra de casas para personas que al final no ha podido pagar sus cuotas y las pierden, hecho por diferentes bancos en forma especulativa en Estados Unidos y que afecta ya a 9 millones de hogares, es un ejemplo del abuso del capitalismo que termina favoreciendo solo a unos pocos y arruinando a muchos. El escándalo en Alemania del soborno de Siemens por 1.000 millones de marcos para ser favorecida con una compra del Estado, es similar a lo sucedido en Costa Rica con transnacionales y altos directores y políticos del ICE y la CCSS.

Se está ya hablando en Europa de aumentar hasta en un 80% los impuestos a los ejecutivos corporativos de la tasa actual del 47% que tienen. Las fallas y la corrupción al descubierto de las transnacionales y el Estado cuando realizan negocios están a punto de provocar un proteccionismo anticapitalista que amenazaría las políticas económicas que han permitido progresar a Europa en las últimas décadas.

El liberalismo supone que en la vida social hay leyes naturales que funcionan por si mismas y el Estado no debe intervenir porque las alteraría. “Dejad hacer, dejad pasar”, es la ley de la oferta y la demanda y supuestamente los problemas económicos van encontrando sus propias soluciones. Pero en muchos sentidos, esa ley dejada abierta condujo a abusos increíbles antes y en la actualidad. Los liberales no están de acuerdo en la fijación de precios de los productos básicos por el Estado, pero sí están de acuerdo en que el Estado fijara los salarios de los trabajadores y los aumentos salariales anuales, mientras que los productores y comerciantes tienen libertad para vender sus productos al precio que mejor les pareciera o que la competencia les permitiera.

La experiencia lograda hasta el momento con la globalización de la economía y sus consecuencias, han ido creando poco a poco un consenso mundial de que dentro de esta globalización o apertura mundial y libre de mercados, el Estado debe funcionar mediante la creación de leyes reguladoras, impuestos justos y una política social compensadora, donde sus esfuerzos deben ir dirigidos hacia la educación, la asistencia social, los servicios básicos de salud el mejoramiento de la infraestructura y la protección del ciudadano, haciendo que estos programas cubran bien a la población, en especial a la de escasos recursos y dejar el resto a la empresa privada.

Por fin el Fondo Monetario, el Banco Mundial y el BID reconocen que para lograr el desarrollo económico en una nación es indispensable a la vez tener cierto grado de desarrollo social en diferentes campos como los señalados. Reconocen también que es imposible la pretensión de eliminar todo control del Estado sobre los negocios privados y los del Estado con la empresa privada, por lo que se hace necesario mantener la función de tutela del Estado en muchos sentidos para controlar la evasión fiscal y la corrupción y al mismo tiempo ofrecer un marco adecuado a las empresas para reactivar el desarrollo económico del país y así obtener fondos para el desarrollo social.

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