De izquierda democrática
Ocean Castillo Loría
Con mucho interés hemos dado lectura al artículo: “De la derecha o de la izquierda”, autoría del inestimable compañero don Carlos Manuel Vicente, quien sirviera a la causa del Partido Liberación Nacional y ante todo del país, como ministro y diputado.
Comienza su reflexión don Carlos recordando su pertenencia al Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, y definiendo este grupo como de izquierda, en el tanto, creía en programas sociales dentro de la lógica de gobiernos de tipo liberal.
Esto es cierto, y aquí es donde cabe una distinción que muy oportunamente ha hecho con claridad el compañero don Enrique Obregón Valverde y que, consiste en distinguir entre la izquierda democrática y la izquierda marxista. Entre las múltiples diferencias entre una y otra, lo fundamental es que el marxista procura la destrucción del capitalismo mientras que la izquierda democrática o socialdemocracia busca la reforma del capitalismo de cara a alcanzar la justicia y la igualdad, dentro del sistema democrático.
La reflexión de Vicente se encamina a ilustrar como el triunfo revolucionario y el gobierno de Don Pepe inaugura un periodo de construcción socialdemócrata que lleva a concretar el ideario del Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales. Valga decir, que la discusión ideológica de ese momento era: ¿Cuánto Estado debe intervenir en la dinámica económica para lograr una mejor distribución de la riqueza y por ende, una mejora social?
Don Carlos rememora su candidatura para la Constituyente de 1949 por el Partido Socialdemócrata y debe tenerse presente que dentro del ideario de este partido se planteaba una reforma Estatal de cara a una mayor intervención de éste en la economía.
Es por eso que como lo relata el autor que comentamos, fue considerado por el Sr. Sanderson como comunista. Esto, por cuanto en ese momento, no era entendible que una intervención Estatal respetara el sistema democrático. Un recuerdo más fresco de esa actitud es la campaña electoral de 1966 donde Daniel Oduber es acusado de comunismo.
Lleva razón Vicente al decir que Figueres Ferrer conduce al país por el recto sendero Socialdemócrata, las medidas a las que se hace referencia tienen como norte la intervención del Estado en la economía: La nacionalización bancaria permite el paso de los bancos del sector privado al Estado con un claro objetivo social; la regulación de precios al productor y al consumidor, donde ya no es la oferta y la demanda la que establece los importes que deben pagarse por los bienes, inclusive, debe recordarse que la ley de protección al consumidor propiciada por Oduber establecía a los inspectores de precios y la creación del ICE permite al Estado entrar en el tema de los mercados de electricidad y telecomunicaciones. Los resultados quedan patentes conforme lo asegura Don Carlos, una disminución de la pobreza de 60 al 20 por ciento.
También es cierto que muchos de esos pilares del programa Socialdemócrata de Don Pepe desaparecieron. La nacionalización bancaria es un recuerdo, hoy los bancos privados entran en el negocio de las cuentas corrientes y no es ocioso recordar que cuando se discutía el rompimiento de ese monopolio, se propuso a los bancos privados el que aportaran un porcentaje de sus ganancias para el desarrollo nacional. Al final, se rompió el monopolio sobre las cuentas corrientes y del aporte se olvidaron casi todos los sectores involucrados. Tampoco es en balde recordar, que esto sucedió bajo el gobierno verdiblanco de Figueres Olsen.
La desarticulación del Consejo Nacional de Producción (CNP) golpeó la estabilización de precios para el productor y la actual ley de protección al consumidor, pone énfasis en el libre mercado. Asimismo, hoy se discute la apertura del monopolio en telecomunicaciones al grado que hasta se habló en algún momento de la apertura de la telefonía fija.
Resulta cierto que el aumento de las exportaciones, las nuevas inversiones y el turismo ayudaron a la reactivación económica del país, pero también es cierto que en ese proceso el Estado ya no organiza e integra la vida social, sino, se fortalece al mercado en esos roles.
Esto quiere decir que en estos momentos y por cerca de 25 años, la discusión ideológica es: ¿Cuánto mercado debe controlar la dinámica económica para ser más competitivos? El problema ha sido que en esa discusión se ha olvidado o subyugado el tema de la distribución de la riqueza.
Hoy se escucha a muchos decir que sea la mano invisible la que distribuya la riqueza, otros piensan que el tema de la competitividad tiene implícito el tema de la solidaridad. Hasta hoy, hay evidencia de dos cosas: la primera, que la mano invisible es artrítica para distribuir la riqueza y la segunda, que la solidaridad está tan implícita en el tema de la competitividad que se subraya más la primera que la segunda.
Enumera Vicente un conjunto de medidas del actual gobierno que son positivas en lo que valen, pero que también nos permiten abrir nuevos escenarios para el mejoramiento de la política social. primero, debemos contemplar que la baja de la pobreza no es cuestión de porcentajes, o de unos cuantos colones más o menos para pasar de un rango estadístico a otro, la baja de la pobreza debe cubrir una visión más integral. Nuestra alegría es a medias cuando se disminuye porcentualmente la pobreza a costa del aumento de la desigualdad.
Segundo, si bien puede reconocerse el esfuerzo del gobierno por bajar la inflación, en este mes de enero queda claro que esa cifra macroeconómica tiene dos dígitos y que, la cuesta propia de este tiempo será más dura para la gente por los aumentos en el valor de bienes o servicios básicos.
Tercero, ciertamente es digno de profundizar el esfuerzo que en materia de salud y pensiones ha hecho esta administración y que, es hasta reconocida por nuestros opositores.
Debe aceptar Don Carlos que nuestro partido ha venido abandonando políticas universales a las que aspiraba el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, no porque los problemas a los que apuntaban hayan desaparecido, sino, porque se dejó de confiar en el Estado como distribuidor de la riqueza.
Resulta interesante el que Vicente refiera a una socialdemocracia neoliberal. Lo veraz es que en nuestro último congreso ideológico se habló de “socialdemocracia flexible”. ¿Es que acaso la socialdemocracia del Centro, la de Don Pepe, Don Chico y Don Daniel era inflexible? No. El razonamiento de flexibilidad es que se acepte más mercado y menos Estado. ¿Es esto lo que quería el Centro al que perteneció Don Carlos Manuel Vicente?
No hay que aborrecer a los ricos ni a los gringos. Hay que permitir a la mano visible del Estado orientar a la mano invisible del mercado por medio de políticas universales que favorezcan al mayor número, esta tesis de la izquierda democrática o socialdemocracia, fue el pensamiento de Don Pepe.
Sin Comentarios
Aún no hay comentarios.
RSS feed para comentarios sobre este entrada. TrackBack URI