De la Derecha o de la Izquierda
Dr. Carlos Ml. Vicente C.
Ex ministro y ex diputado PLN.
Es triste llegar a mi edad y no saber si soy de la izquierda o de la derecha.
Recuerdo mis años de adolescente – 1940 y pico – con mi uniforme gris del Liceo de Costa Rica, dando mis primeros pasos en política, en el “ Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales”.
Por esos días, no cabía duda de que ese grupo era de izquierda, y luchaba por programas sociales, de los que carecían los gobiernos liberales: lucha contra la corrupción , transparencia electoral, lucha contra la pobreza, educación, salud, cultura, vivienda y comida, para todos.
Como esas conquistas no fue posible lograrlas por los métodos democráticos, Don Pepe optó por el camino de las armas y el 11 de marzo de 1948, se oyeron los primeros tiros que terminaron a mediados de abril, en que los dirigentes del gobierno tomaron un avión y se auto exiliaron.
Un mes de revolución y un sonoro triunfo, al que siguieron gobiernos Social Demócratas que hicieron suyo el mensaje de los jóvenes del Centro de Estudios: lucha contra la corrupción, transparencia electoral, lucha contra la pobreza, educación, salud, cultura, vivienda y comida, para todos.
Yo tuve participación en esos acontecimientos, que se iniciaron a las pocas semanas de haber obtenido mi licenciatura en la Universidad de Costa Rica.
No quise trabajar en el gobierno, tenía mis planes preestablecidos, así que me fui a estrenar mi título a Golfito.
Una mañana, calurosa como todas, para leerlo, abrí el Diario de Costa Rica, propiedad de Don Otilio Ulate, y cual no sería mi sorpresa, cuando en las dos páginas centrales, apareció una vieja foto mía y con letras moradas, no del Saprissa, sino del Partido Social Demócrata, anunciaba mi candidatura para Constituyente por ese partido.
El Sr. Sanderson, gerente de esa Compañía que era dueña de las calles, las plazas, del Hospital, de la Iglesia, se enfureció porque un “comunista” (ese era yo), había sentado sus reales en su enclave.
Una mañana, a primera hora, llegó su abogado a entregarme personalmente un memorando, que me enviaba el inglés Sanderson, en el que me prohibía traspasar el portón que dividía la Zona Americana donde vivía él, con los altos empleados, con las Zonas Amarilla y Gris en la que vivían los empleados que ganaban ingresos bajos. Confundió Costa Rica con Sur Africa.
Naturalmente, jamás acaté esa orden. El desenlace lo dejo para otro día.
Don Pepe en sus administraciones marcó un recto camino Social Demócrata que inició con la nacionalización bancaria, la regulación de precios al productor y al consumidor, con la Doctrina de Salarios Crecientes y la creación del ICE.
En muy pocos meses bajó la pobreza del 60% al 20%, la población era 80% campesina.
Pasaron los años, tres de esos cuatro pilares del Programa Social Demócrata, de Don Pepe desaparecieron pero los ideales continuaron. Había que buscar nuevas medidas.
Después de varios lustros de estancamiento, el país volvió a engrosar su economía gracias al incremento de las exportaciones, las nuevas inversiones y al turismo, el país se encaminaría de nuevo a la prosperidad.
El jueves 1° de marzo de 2007 amanecimos con la gratísima noticia de que la pobreza, por primera vez, había bajado un 3.5% por primera vez en 20 años, unas pocas semanas antes nos enteramos del esfuerzo del actual Gobierno de asumir la deuda del Banco Central, lo que bajará la inflación, el más injusto impuesto para los pobres. También cancelará la deuda con la Caja de Seguro Social, que redundará en mejores servicios de salud y en la adquisición de equipo de la última generación, se triplicó o cuadruplicó o se humanizó, para ser más exacto, la pensión para los no asegurados, no contribuyentes vale decir, para los pobres. Todas, medidas socialdemócratas, por las que tanto luchamos los jóvenes de los años 40 y 50 y Don Pepe a partir de 1948.
Pero, ahora resulta para algunos, que la actual es una Social Democracia Neoliberal, a pesar que están haciendo realidad los principios por los que hemos luchado desde el tiempo del “Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales”.
Tal vez esos señores consideraron que para ser de izquierda hay que aborrecer a los ricos, sin percatarse que los ricos son los que producen la riqueza que permite ayudar a los pobres.
O será que consideran que hay que aborrecer a los gringos, sin pensar que su Imperio es el “ menos peor” de cuantos recuerda la Historia y que ellos se comportan como el pariente rico, importa para nuestros planes de desarrollo.
Que me considere de izquierda o de derecha no me desvela, porque en el trayecto de mi vida he conservado los mismos ideales.
Ayer luché, hoy lucho, mañana lucharé, por conservar nuestro sistema democrático, nuestra libertad, nuestras instituciones, la transparencia electoral y por mejorar la calidad de vida del costarricense: salud, educación, comida y techo.
Ayer creí en el Centro de Estudios para los Problemas Nacionales y en Don Pepe. Hoy creo en Oscar Arias.