Saquemos bien las cuentas
Joyce Zürcher B.
Algunos analistas políticos dicen que el país está dividido porque en el referéndum el SÍ ganó con una pequeña ventaja. Creo que están equivocados. Si bien el SÍ obtuvo alrededor de 50.000 votos más que el NO, lo que lo valida según nuestra institucionalidad de manera definitiva, hoy tiene el apoyo mayoritario del pueblo. Veamos:
Por el NO votó el grupito de los comunistas porque sostienen que la propiedad privada necesariamente aumenta la riqueza, pero la concentra. De ahí que su receta consiste en eliminar la propiedad privada, a pesar del fracaso demostrado de esta medida.
Otro grupito, el de los sindicatos, estuvo con el NO pues, con la apertura de los monopolios públicos, cree amenazadas sus “ventajas” laborales, hoy protegidas por convenciones colectivas que garantizan la inmovilidad laboral independientemente de la calidad del trabajo desempeñado. Este grupo se presenta erróneamente como paradigma del “pobre trabajador”, olvidando que los verdaderos pobres son aquellos a quienes el Estado debe servir y que carecen de voz para denunciar la injusticia.
Tarea del Estado. Un tercer grupo votó NO porque el mercado, sin la intervención certera del Estado, si bien crea riqueza, no la distribuye y afirman que el TLC no exige la gestión explícita del Estado que garantice tal distribución. Este grupo ignora que no corresponde a los tratados comerciales garantizar la equidad social; esta es tarea exclusiva del Estado y delegarla a tratados comerciales sería precisamente ceder la soberanía. Este grupo, si realmente quiere distribuir la riqueza, debe promoverla (es decir, votar por el SÍ, tal como lo exige el Art. 50 de nuestra Constitución) y comprometerse con el Estado a fortalecer los instrumentos administrativos y legislativos que garanticen la distribución. El triunfo del SÍ los salvó políticamente pues, de haber ganado el NO, posiblemente los comunistas habrían tomado el poder sin darles espacio alguno; hoy estaríamos frente a la eliminación de la propiedad privada, la producción se habría venido a pique y sobre sus espaldas habría caído la responsabilidad histórica del desastre económico y social de nuestro país.
Nosotros, 74 de los 81 alcaldes, presentamos al Gobierno y a los diputados de la coalición del SÍ, previamente al referéndum, nuestra posición sobre el TLC: desde luego que SÍ, pero… de la mano de la educación y calificación laboral para tanta gente marginada que aún no tiene el sexto grado y mucho menos el bachillerato o el curso del INA que los acredita para el trabajo bien remunerado.
Obligación de coordinar. Descentralización, para que el Gobierno coordine sus tareas nacionales con las nuestras locales, recordando que el territorio que el gobierno central debe atender se divide en 81 cantones, cada uno con su propio gobierno local, con el que el gobierno central, con todo y sus entes descentralizados, tiene obligación de coordinar, según la Constitución. Que el agua se declare constitucionalmente un bien demanial para que el Estado la proteja, la concesione y todos la usemos sosteniblemente… y así otros principios.
Si hacemos un recuento fidedigno, la gran mayoría de la gente se suma a la posición de los alcaldes que dijimos SÍ a la creación de riqueza proporcionada por el TLC, pero con distribución. Este grupo socialdemócrata o socialcristiano que creemos en una Costa Rica sostenible, respetuosa de nuestra institucionalidad, equitativa y solidaria, sumamos una mayoría apabullante. Costa Rica no está dividida; al contrario, está más unida que nunca pues nos une el mismo ideal: consolidar un modelo de desarrollo que brinde oportunidades para todos, de cara al futuro.
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