Nov 21 2007

De la Derecha o de la Izquierda

Dr. Carlos Ml. Vicente C.
Ex ministro y ex diputado PLN.

Es triste llegar a mi edad y no saber si soy de la izquierda o de la derecha.

Recuerdo mis años de adolescente – 1940 y pico – con mi uniforme gris del Liceo de Costa Rica, dando mis primeros pasos en política, en el “ Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales”.

Por esos días, no cabía duda de que ese grupo era de izquierda, y luchaba por programas sociales, de los que carecían los gobiernos liberales: lucha contra la corrupción , transparencia electoral, lucha contra la pobreza, educación, salud, cultura, vivienda y comida, para todos.

Como esas conquistas no fue posible lograrlas por los métodos democráticos, Don Pepe optó por el camino de las armas y el 11 de marzo de 1948, se oyeron los primeros tiros que terminaron a mediados de abril, en que los dirigentes del gobierno tomaron un avión y se auto exiliaron.

Un mes de revolución y un sonoro triunfo, al que siguieron gobiernos Social Demócratas que hicieron suyo el mensaje de los jóvenes del Centro de Estudios: lucha contra la corrupción, transparencia electoral, lucha contra la pobreza, educación, salud, cultura, vivienda y comida, para todos.

Yo tuve participación en esos acontecimientos, que se iniciaron a las pocas semanas de haber obtenido mi licenciatura en la Universidad de Costa Rica.

No quise trabajar en el gobierno, tenía mis planes preestablecidos, así que me fui a estrenar mi título a Golfito.

Una mañana, calurosa como todas, para leerlo, abrí el Diario de Costa Rica, propiedad de Don Otilio Ulate, y cual no sería mi sorpresa, cuando en las dos páginas centrales, apareció una vieja foto mía y con letras moradas, no del Saprissa, sino del Partido Social Demócrata, anunciaba mi candidatura para Constituyente por ese partido.

El Sr. Sanderson, gerente de esa Compañía que era dueña de las calles, las plazas, del Hospital, de la Iglesia, se enfureció porque un “comunista” (ese era yo), había sentado sus reales en su enclave.

Una mañana, a primera hora, llegó su abogado a entregarme personalmente un memorando, que me enviaba el inglés Sanderson, en el que me prohibía traspasar el portón que dividía la Zona Americana donde vivía él, con los altos empleados, con las Zonas Amarilla y Gris en la que vivían los empleados que ganaban ingresos bajos. Confundió Costa Rica con Sur Africa.

Naturalmente, jamás acaté esa orden. El desenlace lo dejo para otro día.

Don Pepe en sus administraciones marcó un recto camino Social Demócrata que inició con la nacionalización bancaria, la regulación de precios al productor y al consumidor, con la Doctrina de Salarios Crecientes y la creación del ICE.

En muy pocos meses bajó la pobreza del 60% al 20%, la población era 80% campesina.

Pasaron los años, tres de esos cuatro pilares del Programa Social Demócrata, de Don Pepe desaparecieron pero los ideales continuaron. Había que buscar nuevas medidas.

Después de varios lustros de estancamiento, el país volvió a engrosar su economía gracias al incremento de las exportaciones, las nuevas inversiones y al turismo, el país se encaminaría de nuevo a la prosperidad.

El jueves 1° de marzo de 2007 amanecimos con la gratísima noticia de que la pobreza, por primera vez, había bajado un 3.5% por primera vez en 20 años, unas pocas semanas antes nos enteramos del esfuerzo del actual Gobierno de asumir la deuda del Banco Central, lo que bajará la inflación, el más injusto impuesto para los pobres. También cancelará la deuda con la Caja de Seguro Social, que redundará en mejores servicios de salud y en la adquisición de equipo de la última generación, se triplicó o cuadruplicó o se humanizó, para ser más exacto, la pensión para los no asegurados, no contribuyentes vale decir, para los pobres. Todas, medidas socialdemócratas, por las que tanto luchamos los jóvenes de los años 40 y 50 y Don Pepe a partir de 1948.

Pero, ahora resulta para algunos, que la actual es una Social Democracia Neoliberal, a pesar que están haciendo realidad los principios por los que hemos luchado desde el tiempo del “Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales”.

Tal vez esos señores consideraron que para ser de izquierda hay que aborrecer a los ricos, sin percatarse que los ricos son los que producen la riqueza que permite ayudar a los pobres.

O será que consideran que hay que aborrecer a los gringos, sin pensar que su Imperio es el “ menos peor” de cuantos recuerda la Historia y que ellos se comportan como el pariente rico, importa para nuestros planes de desarrollo.

Que me considere de izquierda o de derecha no me desvela, porque en el trayecto de mi vida he conservado los mismos ideales.

Ayer luché, hoy lucho, mañana lucharé, por conservar nuestro sistema democrático, nuestra libertad, nuestras instituciones, la transparencia electoral y por mejorar la calidad de vida del costarricense: salud, educación, comida y techo.

Ayer creí en el Centro de Estudios para los Problemas Nacionales y en Don Pepe. Hoy creo en Oscar Arias.

Nov 21 2007

Lo que está en juego en el Kurdistán

Sergio Moya Mena

Aunque los orígenes del pueblo kurdo se remontan 5 mil años atrás, esta comunidad de 30 millones de seres humanos es el pueblo sin Estado más grande del mundo. A lo largo de su historia han sido invadidos por muchos pueblos, pero ni siquiera Alejandro Magno pudo someterlos completamente. Kurdo era el genial Saladino, vencedor de los cruzados en la Batalla de Hattin y conquistador de Jerusalén en 1187. Indómitos y celosos de su cultura, los kurdos nunca han dejado de luchar por su libertad.

El Kurdistán comprende un área de 580 mil km2, distribuido entre lo que es actualmente Turquía, Iraq, Irán y parte de Siria y Armenia. El anhelo de independencia ha sido una aspiración que los kurdos han defendido siempre, muchas veces frente a la represión sanguinaria de sus vecinos o frente a la traición de las grandes potencias. Después de la I Guerra Mundial, el Tratado de Sèvres dispuso la creación de un Kurdistán independiente, lo cual fue rechazado por Turquía, que no solo se opuso violentamente a este proyecto, sino que prohibió la lengua y la cultura kurda en 1923 y más adelante llevó a cabo una cruenta persecución contra los kurdos que desembocó en la matanza de miles de campesinos en 1938. La represión turca se intensificó en los años setenta y la ley marcial fue impuesta en la región en 1978.

En los últimos meses y como uno de los muchos problemas irresueltos de Medio Oriente, el tema kurdo vuelve a los titulares en ocasión del inminente ataque del ejército turco contra posiciones del separatista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el norte de Irak. El PKK, una organización que 40 países consideran como terrorista, inició en 1984 una guerra por la autodeterminación en el sureste de Turquía. Esta rebelión fue brutalmente reprimida por las fuerzas de seguridad turcas, que destruyeron al menos 3.200 aldeas kurdas y llevaron a cabo numerosas matanzas que ocasionaron un éxodo de al menos tres millones de kurdos. Después de que el líder del PKK, Abdullah Öcalan, fuera capturado en 1999 y que las fuerzas de seguridad turcas inflingieran al PKK una serie de certeros golpes militares, el partido decidió abandonar la lucha armada, reanudándola cinco años más tarde, pero con menos capacidad operativa. Mientras esto ocurría en el Kurdistán turco, los kurdos iraquíes, liberados del yugo de Sadam Hussein y con el apoyo de Estados Unidos, constituían en 2003 el Gobierno Regional del Kurdistán, que incluye algunas de las regiones más ricas en petróleo.

La política de Estados Unidos hacia los kurdos ha sido muy ambigua, variando de acuerdo a sus intereses inmediatos: Durante los años ochentas, proveyeron a Turquía -su socio en la OTAN- de abundante equipo bélico -incluidos Helicópteros Cobra- que se utilizó para llevar a cabo la represión en las áreas kurdas. Después de la primera guerra del Golfo en 1991, los abandonó (junto a los chiítas del sur de Iraq), pese a haberlos instigado para que se rebelaran contra Hussein. Ahora, Estados Unidos hace uso de los kurdos iraquíes para legitimar la ocupación militar de Iraq y según el periodista Seymour M. Hersh de la prestigiosa revista New Yorker, apoyan a la guerrilla kurda iraní del Partido para la Vida Libre en Kurdistán (PJAK), contra el gobierno de Teherán.

Esta veleidosa política podría resultarle muy cara a Washington, amenazando con hacer “explotar” algunas de las alianzas mutuamente contradictorias que tiene en la región. Por un lado, el gobierno turco del primer ministro Recep Tayyip Erdo?an, presionado por el ultranacionalista Estado Mayor del Ejército, amenaza con un ataque masivo contra las posiciones del PKK en el norte de Iraq. El motivo inmediato son los recientes ataques del PKK contra tropas turcas en el sudeste del país, pero resulta imposible obviar el hecho de que Turquía siempre ha mantenido una reivindicación sobre la zona aledaña a las ciudades de Kirkuk y Mosul. El pretexto es la existencia allí de una comunidad de turcomanos a la que se empeña en “proteger”, pero es evidente que el interés tiene que ver con petróleo. Esta situación pone en aprietos a Estados Unidos que no puede ser insensible a las demandas turcas para obtener “luz verde” y actuar contra el PKK. Turquía es uno de sus principales socios estratégicos en Asia Central y tan sólo desde la base de la OTAN en Incirlik, en el sur del país, Estados Unidos recibe el 60% del aprovisionamiento para sus tropas en Iraq. Por otro lado, Estados Unidos se ve obligado a proteger a los kurdos de Iraq, que han demostrado ser “aliados eficaces”, especialmente para combatir a la insurgencia. El Gobierno Regional del Kurdistán constituye la región más estable de Iraq y vive un verdadero apogeo económico gracias al petróleo. Tan solo el pasado 4 de noviembre el gobierno regional anunció siete nuevos contratos de explotación petrolera con compañías norteamericanas y europeas. Los kurdos iraquíes aspiran a la creación de un “Gran Kurdistán” y una invasión turca naturalmente despertaría la solidaridad de todos los kurdos distribuidos en los países aledaños, creando una situación políticamente volátil que podría afectar los planes de Estados Unidos para la región.

Nov 09 2007

El gobierno del pueblo

Enrique Obregón Valverde

Cuando se publicó mi pequeño articulito sobre la izquierda, un amigo muy apreciado me llamó saludándome de la siguiente manera: “Buenos días, señor dinosaurio”, agregando que eso de izquierdas y derechas eran términos que las nuevas realidades habían sepultado. Pero de todo lo que me comentó, me ha preocupado la crítica que hace de la democracia, al afirmar que ya no se puede soportar la opresión de las mayorías, para concluir con una expresión que se ha convertido en lugar común: Hay que cambiar de sistema, inventar una nueva forma de gobernar, la Asamblea Legislativa es un desastre.

Pienso que esta última afirmación de mi amigo amerita un debate nacional. Hay demasiada confusión, tanto por lo que debe entenderse por democracia como por la terminología que siempre ha formado parte de ella: pueblo, poder, mayorías, socialismo, minorías, libertad, derechos, liberalismo, representación, ciudadanía, urna electoral.

Acelerado cambio. Ciertamente, hay una realidad que dramatiza la democracia de nuestros días y es la aceleración del cambio. Nos hemos quedado con el concepto, con las palabras de hace 100, 200 años, y en cuestión de cinco décadas, la ciencia y la tecnología han transformado la sociedad cambiando totalmente de escenario y de lenguaje. El joven de hoy y el viejo de hoy hablamos idiomas diferentes y pensamos de manera casi opuesta. Los muchachos, ahora, no piensan como ciudadanos, sino que definen su personalidad social a través de la Internet, su sensibilidad se mide según sea su capacidad para acariciar el ratoncito de la computadora y por su disposición para asistir al concierto del cantante internacional que nos visita frecuentemente y que es su único líder espiritual. El dirigente político, el profesor universitario, el escritor, el poeta, el filósofo, desaparecen de su vida porque la contorsión del cantante está sobre todo lo demás.

Yo, a mis 83 años, me quedé medio siglo atrás. No me pude bajar de la carreta que conducen unos apacibles bueyes cuando hoy los muchachos viajan en aviones supersónicos. La distancia es cada vez mayor. Pero, con tozudez de campesino que piensa que debe seguir cultivando maíz como lo hicieron sus padres y sus abuelos, creo que debemos seguir cultivando la democracia –con sus semillas originales–, ese gobierno simple de gentes sencillas; que debemos continuar aceptando que los pueblos elijan en votación libre y secreta; que la decisión popular que aparece en la urna electoral ha de respetarse como sagrada, y que al gobernante lo nombra una mayoría porque la unanimidad en democracia no existe ni pueden gobernar las minorías. Esa es la ley que nadie debe poner en duda ni violar jamás.

Solo el pueblo. Sucede, con frecuencia, que el muchacho que se crio en las barriadas populares tuvo la oportunidad de estudiar en universidades extranjeras y viene, cargado de honores académicos, a objetar los valores de la democracia y hasta la fe de sus padres en Dios. Su orgullo lo pierde al olvidar el contacto con el pueblo, fuente única de justicia social y de fervorosa espiritualidad.

Por mi parte (y sin rechazar el valor de la cultura universal), cuando me citan a los grandes teóricos de las ciencias sociales, de la filosofía política y de la economía para poner en duda la democracia, me aparto tranquilamente y, con Abraham Lincoln, rezo: “Que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la tierra”.

Nov 09 2007

El monopolio de ética

Gilberto Jerez

Manoseado y conveniente. Así ha resultado el uso que el Partido Acción Ciudadana, y en especial su líder, Ottón Solís, ha hecho de la ética. La palabra de la cual se han adueñado al usarla -insisto, en usarla consistentemente- les ha valido la fama de bienhechores.

Pero de lo que se adueñaron los partidarios del PAC fue de la moda moralista, la que se exhibe y la que se ostenta, mas no se practica. Al juzgar ácidamente a los demás y no disculparse ni aún cuando las pruebas demuestran la inocencia, los seguidores de Ottón acaparan el uso de la palabra, pero quedan cortos en demostrar que “una acción puede más que mil palabras”.

Si no que lo diga el diputado Alberto Salom, quien haciendo uso de su posición, exhorta al Canciller y al Ministro de la Presidencia a que reinstalen en su puesto a un ex asesor del PAC, despedido en la administración Pacheco por severos cuestionamientos a su idoneidad laboral.

Eso, señores del PAC, se llama tráfico de influencias.

No bastó la nota enviada a los funcionarios. Salom también visitó a los jerarcas, quienes atinadamente, y en franca práctica de la ética, declinaron la ilegal propuesta del Diputado Salom.

La fracción del Partido Liberación Nacional denunció este irregular hecho ante el Comité Ético del PAC.

La respuesta; sin embargo, ha sido todo un circo de acusaciones de falsificación de firmas y sellos.

Por ello, solicitamos al OIJ el estudio grafoscópico que certifique la legitimidad de la firma de Salom y para claridad del diputado Salom, en las bitácoras de Casa Presidencial está escrito que ingresó el 25 de mayo a las 11:30 a.m. para reunirse con el Ministro Arias, para tratar de influenciar ilegalmente en el nombramiento de un asesor suyo en el gobierno.

Ejemplos a granel

Más recientemente, la profesora Nidia González, ex diputada del PAC, renunció a su curul luego de que se hiciera público que legisló a favor de familiares suyos, dedicados al negocio arrocero. El PAC intentó minimizar el hecho y su jefa de fracción lo calificó como una “inocentada”.

Nuevamente, el PAC demuestra que la letra es muerta sino la respaldan las acciones.

Tan sólo cinco días después de haber renunciado, la ex diputada González envía a la Junta de Pensiones del Magisterio la solicitud para revisar el monto de su pensión. Así, en un frío cálculo desprovisto de toda moralidad, la ex diputada, al cobijo de su agrupación, pide incrementar su pensión de 300 mil colones a 1,9 millones, a pesar de haber servido en este poder, por tan sólo 14 meses.

Los costarricenses creímos que el PAC respondería con gallardía y haría efectiva la sentencia que espetó Ottón Solís a la prensa al conocerse la posibilidad de que González se aumentaría el salario: “cometería otro error y violaría todos los principios éticos” (La Nación 28 junio 2007).

Pero la letra está muerta si está desprovista de acción.

“A pesar de las advertencias lanzadas por el líder del PAC, Ottón Solís de que si González decidía optar por la revisión de su pensión se tendría que ir” del PAC (Diario Extra, 18 de julio 2007), a la hora de la hora, Solís hace gala de las medias tintas que caracterizan a su agrupación y manifiesta que “el PAC ya no tiene armas para sancionar a Nidia González, pues dejó de ser militante del partido en el momento en que renunció a su curul”.

Eso, como lo manifesté al principio es lo que llamamos un uso manoseado y conveniente de la palabra ética.

Ya entendemos por qué don Enrique Garita, presidente del Comité de Ética del PAC, se quejaba también de que él no tenía trabajo.

No se preocupe don Enrique, porque cuando se monopoliza la ética, se puede ver la paja en el ojo ajeno, pero se es incapaz de ver la viga que irrita el propio ojo del PAC.

Nov 07 2007

Guatemala: Después de la larga noche

Marcelo Prieto Jiménez

Dedico este envío a
Manuel Carballo Quintana y a la
memoria de Héctor Oquelí Colindres.

Creyeron matar la razón,
los que mataron a Meme Colom.
Pero Manuel anda en las calles,
exigiendo libertad.

Así dice una vieja canción protesta guatemalteca, y al contemplar la victoria luminosa de Alvaro Colom y la Unidad Nacional de la Esperanza, recuerdo muy bien esos días de oscuridad y de miedo.

Hoy, que la luz brillante de la democracia comienza iluminar con vigor a Guatemala, que hace más bellos sus volcanes y sus lagos, que alienta a su pueblo generoso y fraterno, estoy obligado a hacer recuerdos personales que nunca he hecho, por dolorosos, sobre la larga lucha librada por el pueblo guatemalteco contra la tenebrosa noche de la dictadura y la opresión.

Esos recuerdos comienzan hacer casi 29 años, en diciembre del 1978, cuando en mi condición de diputado socialdemócrata y en ese momento Presidente de la Juventud Liberacionista, fui invitado por el naciente Partido Socialista Democrático de Guatemala a brindar una exposición sobre los principios de la socialdemocracia, dentro del programa de su Primer Congreso Regional de Capacitación Política, que se realizaría en Quezaltenango.

La invitación la gestionó un hermano de luchas muy querido, Mario Solórzano, a través de Manuel Carballo. Acepté de inmediato, y viajé a Guatemala a los pocos días, en compañía de Jorge Vargas Roldán. Fuimos recibidos por Mario y por el fundador y principal dirigente del nuevo partido, ya una verdadera leyenda política en América Latina: Alberto Fuentes Mohr. Su libro testimonial, Secuestro y Prisión, se había convertido ya en un clásico de la literatura política latinoamericana. Con Alberto y Mario viajamos a Quezaltenango, y participamos emocionados en un acto político extraordinario: intelectuales, obreros, campesinos, indígenas, estudiantes, empresarios, hermanados todos en el esfuerzo por construir un movimiento político socialdemócrata en Guatemala. Procuramos un acercamiento del nuevo partido con el Frente Unido de la Revolución (FUR), de Manuel Colom Argueta, Meme, entonces Alcalde de la ciudad de Guatemala.

De ese viaje nació una sólida amistad con Alberto, desde luego con Mario Solórzano, y con muchísimos dirigentes guatemaltecos. Conservo en mis recuerdos de oro una foto de la mesa principal de ese congreso regional: de una gran mesa pletórica de dirigentes, solo Jorge Vargas y yo estamos con vida. Todos los demás, salvo dos -Mario Solórzano y Mario Aníbal González-, fueron asesinados por el Ejército. El primero de todos, Alberto, y muy pronto, Marco Antonio Cacao, un periodista de vigoroso esfuerzo democrático. Detrás de ellos, todos los demás, fueron cayendo en la implacable cadena de muerte que la oligarquía guatemalteca había impuesto desde décadas atrás. No hay ni uno vivo.

Mi amistad directa y personal con Alberto Fuentes Mohr había de ser sólida pero muy corta. Un mes y medio después de nuestro viaje, Alberto fue perseguido y asesinado en las calles de Guatemala por un comando paramilitar, el 24 de enero de 1979. Al día siguiente de su asesinato, como para restregarle su burla en la cara al pueblo guatemalteco y a nosotros sus amigos internacionales también, en un acto de verdadera burla sangrienta y tenebrosa, las autoridades guatemaltecas autorizaban con bombos y platillos la inscripción electoral del Partido Socialista Democrático de Guatemala, negada reiteradamente una y otra vez antes del día del asesinato.

Después de la muerte de Alberto, con Manuel Carballo, y con Jorge Vargas, comenzamos a trabajar para fortalecer el naciente partido, y continuamos el esfuerzo para procurar su acercamiento con el otro movimiento político de izquierda democrática que había surgido en Guatemala: el Frente Unido de la Revolución, dirigido por Manuel Colom Argueta. No pude viajar al entierro de Alberto, pero el entonces diputado Tobías Vargas, que representó a la Fracción Legislativa y al Partido en esas dolorosas exequias en Quezaltenango, llevaba un mensaje de solidaridad y de respaldo para Meme Colom, ya también amenazado de muerte.

La Catalina, con Manuel Carballo, se convirtió, como siempre, en un punto de encuentro solidario. La Juventud Liberacionista fue anfitriona de las juventudes del PSD y del FUR, y el camino de la unidad y la cooperación fue creciendo. Meme fue invitado a venir a Costa Rica, y con Mario Solórzano y otros compañeros trabajamos para fortalecer esa unidad socialdemocrática esencial para la lucha en Guatemala.

Muy pronto, otra vez hincó su sucia garra el chacal: el 22 de marzo de 1979, a poco menos de dos meses de la ejecución de Alberto, Manuel Colom Argueta fue asesinado también en la ciudad de Guatemala. Un comando militar liquidó a sus dos compañeros guardaespaldas y lo persiguió por las calles de Guatemala, en una persecución dirigida desde un helicóptero militar por representantes del alto mando del Ejército. Acribillaron a Meme y segaron otra vida esencial para el progreso democrático de Guatemala. El PSD y el FUR no sobrevivieron duraderamente al asesinato de sus líderes, a pesar del esfuerzo y el martirio de tantos y tantos compañeros.

Seguí ayudando a la lucha de los compañeros de Guatemala en lo que pude. Desde Costa Rica, desde México, desde Guatemala, a donde fui muchas veces. Suspendí mis viajes cuando Mario Solórzano, entonces Ministro de Trabajo de Vinicio Cerezo, me advirtió que no le podíamos jalar tanto el rabo a la ternera, que había recibido informaciones alarmantes, y que debía dejar de ir a Guatemala por un tiempo.

En ese entonces, las cosas se estaban endureciendo todavía más, si eso fuera posible. Y lo era: el secuestro y asesinato en Guatemala de otro queridísimo hermano de lucha, Héctor Oquelí, dirigente salvadoreño del MNR, exViceministro de Relaciones Exteriores de El Salvador, y Coordinador del Secretariado Latinoamericano de la Internacional Socialista, ocurrido el 12 de enero de 1990, me confirmó las advertencias de Mario.

Dejé de ir a Guatemala por años. Solo volví muy recientemente, invitado por la Fundación Ebert, a una reunión regional de la izquierda democrática centroamericana, patrocinada por ellos. Pero siempre mantuve a Guatemala en el corazón y seguí pendiente de las luchas de su pueblo en su largo ascenso hacia la libertad. Le doy gracias a la Fuerza que gobierna mi destino, que hace varios meses me permitió ayudar un poquito para que la Unidad Nacional de la Esperanza lograra una rápida y fluida conexión con el CALCIS y con la Internacional Socialista.

Hoy, que vencimos en Guatemala, y que el gran pueblo guatemalteco vuelve a habitar en la esperanza, debemos rendir homenaje a los miles de demócratas, socialistas democráticos, socialdemócratas, o simplemente luchadores de la libertad, caídos en la larga noche de la represión aplicada sistemáticamente en Guatemala desde 1954, después del derrocamiento del Presidente Jacobo Arbenz.

Hoy debemos rendir un cariñosísimo recuerdo de solidaridad, homenaje y agradecimiento histórico a Alberto Fuentes Mohr y Manuel Colom Argueta, artífices históricos de este resultado, mártires de la democracia, asesinados por la oligarquía guatemalteca para decapitar el movimiento popular democrático, único medio de mantener en la opresión, en el vasallaje, y de rodillas, al gran pueblo guatemalteco, a las grandes mayorías populares, que hoy ya se pusieron de pie.

Doy gracias a los lectores amigos porque me han permitido compartir con ellos recuerdos y emociones. Otros dirán lo de siempre, como siempre.

Solo lamento profundamente y me duele en el alma, el informe que me brindaron ayer algunos amigos guatemaltecos: quien fue recibido hace algunos días por el gobierno costarricense y por nuestras autoridades, fue el candidato de la derecha guatemalteca, el general Otto Pérez Molina.

Fue él y no Alvaro Colom quien se reunió con nuestro Presidente, durante el proceso de la campaña electoral guatemalteca. Muy doloroso.

Pero eso debe dejarse de lado en medio del triunfo y la alegría. Hoy, quisiera transmitir al pueblo guatemalteco y a los socialdemócratas un mensaje de esperanza y de optimismo. La izquierda democrática llega por primera vez al poder en Guatemala, teniendo como abanderado a un militante de larga y probada trayectoria democrática: el compañero Alvaro Colom. Por primera vez en la historia de Guatemala, la socialdemocracia pura, la socialdemocracia clara, precisa y definida, gana las elecciones nacionales.

Alberto y Manuel están vengados.

Un abrazo especial a Luis Zurita, y a Olmedo España, en la UNE. Un abrazo especial a los compañeros Eduardo Núñez y Hazel Alpízar, verdaderos embajadores socialdemócratas costarricenses en Guatemala. Un abrazo a Manuel Carballo Quintana, que vivió todo esto.

Hoy solo me resta decir:

¡ Viva el pueblo guatemalteco ¡

¡ Viva Guatemala socialista y democrática¡

¡ Arriba Alvaro Colom ¡

Alberto Fuentes Mohr: ¡ presente ¡

Manuel Colom Argueta: ¡ presente ¡

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