Hace 101 años
Ocean Castillo Loría.
El 25 de septiembre se conmemora un nuevo aniversario del natalicio de Don José Figueres Ferrer. Y claro está, esta es una excelente oportunidad para reflexionar sobre su importante aporte al país.
De sus orígenes catalanes, Figueres Ferrer aprendió la disciplina y la frugalidad, frugalidad que tanta falta nos hace en un país, que como el nuestro, hoy es víctima de un consumismo exacerbado.
Es indudable, que uno de los puntales de su obra es la abolición del ejército. En momentos en los que los militares triunfadores basaban su poder en los soldados, las armas y los cuarteles, Don Pepe, mandó a descansar a sus hombres, dejó el protagonismo de los fusiles y convirtió los cuarteles en museos.
Asimismo, debe reconocerse la conciencia y valor de este líder político al oponerse a las facciones conservadoras que buscaban la eliminación de las garantías sociales, surgidas de la alianza política a la cual adversó.
Es bueno no olvidar que fueron los representantes del periódico La Nación los que hicieron esta propuesta, dichos representantes le dijeron a Figueres que sabía que mentía al sostener que mantendría esas leyes.
La respuesta de Figueres fue terminante, las garantías sociales se mantendrían. Inclusive, la historia mostró como la obra de nuestro partido las amplió y fortaleció. Así se selló la enemistad de “La Nación” con Figueres y el PLN. De esa enemistad dieron fe las disputas posteriores entre este matutino, Daniel Oduber y José María Figueres Olsen en su momento.
Hoy parece que este periódico es un claro aliado del actual gobierno. ¿Hemos cambiado en algo?, ¿Se ha vuelto este periódico socialdemócrata? Este nuevo aniversario del natalicio de Don Pepe nos debe hacer reflexionar.
Hay una característica de este personaje que tanto sus amigos como sus adversarios le reconocían, y era su capacidad de ver en pequeñas cosas, hechos ciertamente trascendentales. Un ejemplo de ello, es la manera en que declara al Pbro. Dr. Benjamín Núñez (RIP), como capellán del Ejército de Liberación Nacional.
Nadie podrá negar que Figueres Ferrer era un Estadista, un idealista, un pensador y un visionario. Bueno, quizás en ciertos grupúsculos se diga que este hombre era un “loco” que fue a las armas sin necesidad o sin razón. La historia está escrita, sus hechos no pueden ser desvaríos de “cabezas calientes”. Es esa historia la que tiene entre sus grandes hombres a Don Pepe.
¿Seguimos siendo soldados de la causa de Figueres?
¿Seguimos caminando los caminos que su sabiduría nos marcó?
¿Corregimos sus errores con creatividad y voluntad política?
Es verdad que José Figueres reconstruyó una democracia sumida en una profunda crisis.
Es verdad que gracias a su valentía y su lucha, brilló la luz después de ocho años de represión y abusos que no conocían límite.
Es verdad que gracias a él, se reconquistó la confianza en la pureza del sufragio, confianza que no debemos perder, y debemos luchar por conservar tanto a lo interno de nuestro partido, como en nuestro país en general.
Fue por el pensamiento de Don Pepe y de los fundadores de nuestra agrupación que se modernizó el Estado, cosa que como ya dijimos, no despreció los aspectos positivos del Caldero – Comunismo. Tal modernización, estaba planeada para favorecer a las mayorías; al pueblo. ¿Qué es el pueblo?, se preguntan hoy aquellos que solo buscan acrecentar la concentración de la riqueza. ¿Qué son las mayorías?, se preguntan quienes olvidan la solidaridad por la competitividad.
Fue por el pensamiento de Don Pepe y de los fundadores de nuestro partido que se modernizó la economía. Democratizándola, y abriendo la posibilidad del surgimiento de una gran clase media. Clase media de la que hoy se duda su existencia o se vaticina su desaparición.
Fue por el pensamiento de nuestros fundadores que se fortaleció la protección a los más pobres y desvalidos.
Lleva el sello de Figueres, el proceso de industrialización y de urbanización.
Grande es la obra, grande es el ser humano que la impulsó. Ya hemos preguntado si seremos capaces de corregir sus errores, porque como todo ser humano tuvo errores y no somos sus seguidores los llamados a desconocerlos, sino, a corregirlos o a comprenderlos, según sea el caso.
Éstos no demeritan su legado. Legado que nos colocó en primer plano en América Latina. Nos colocó en primer plano, porque aparejado a la preocupación de la producción de la riqueza se consolidó una distribución que favorecía al mayor número.
Su legado, que consistió en saber que la mano invisible del mercado es buena para producir pero artrítica para distribuir la riqueza. Su legado que es ni más ni menos que la mano visible que controla y corrige los defectos de esa artrítica extremidad invisible.
Su legado, que se concreta en la paz social que en gran medida hemos vivido y que no nos perdonaríamos, ni nos perdonarían las generaciones futuras perder. Paz social que combate la intolerancia, el dogmatismo y la violencia extremista.
El 25 de septiembre se conmemoran 101 años del nacimiento de José Figueres Ferrer.
Reflexionemos en este momento a qué intereses servimos y cómo podemos defender y robustecer la herencia de Don Pepe, para que el día de mañana, no se nos reclame que las campanas del progreso y el bienestar ya no doblan por las mayorías.