Jul 17 2007

La socialdemocracia no ha concluido sus compromisos

La socialdemocracia no ha concluido sus compromisos con el pueblo de Costa Rica

Roberto Castro Chaves

Las discusiones que se han desarrollado en la lista, acerca de qué es, y qué debe ser la socialdemocracia, han sido insuficientes para aclarar la situación real del Partido Liberación Nacional, no sólo desde el punto de vista ideológico, sino también desde el pragmático. Nos hemos quedado en definiciones de todo tipo, donde los unos y las otras nos tapamos con el mismo paraguas, y nos sentimos socialdemócratas, pero no hemos cumplido con los compromisos que cada vez adquirimos con el pueblo, y cada tanto es más notoria la insatisfacción.

No cabe duda que el desarrollo económico y social logrado en la segunda mitad del siglo anterior, sobre todo en las tres primeras décadas, son obra indiscutible del Partido Liberación Nacional, el abanderado de la social democracia de Costa Rica, pero también debemos coincidir, en que en las últimas administraciones liberacionistas, nuestra brújula ideológica, se alteró, lamentablemente, comportándose de manera errática.

El argumento de que los tiempos cambian, y que como consecuencia de ello, nuestra posición ideológica, debe adecuarse al cambio, entonces, la pregunta que surge es, cuál debe ser esa adecuación, pues si de lo que se trata es de dejar de preocuparnos por la problemática social esto resulta ser no, un cambio, sino una claudicación. Ahora bien, si dejamos de cumplir los objetivos, en este impase, los problemas sociales producen efectos acumulativos y por ende, mayor tensión social, situación que es esperable independiente de la ubicación temporal a que se refiera. En otras palabras, las necesidades sociales, independientemente del tiempo de que se trate, siguen existiendo y, según el caso, más bien se incrementan. Tomemos como ejemplo la distribución del ingreso nacional; si el principio nos indica que debemos procurar que la distribución favorezca a los sectores sociales, menos beneficiados, este objetivo prevalece independientemente, del tiempo a que se refiera. Ahora bien, hace unas décadas, el “slogan” del Partido era: “por una sociedad con más propietarios y menos proletarios”, frase muy acumulada e igualmente utilizada, orgullosamente, por los liberacionistas; pero parece que la hemos cambiado por otra que señala: “por una sociedad de muchos proletarios y pocos propietarios”. En este punto queremos reproducir una cita que en mayo del presente año, enviara José Luis Pacheco en un correo enviado a Melvin Sáenz:

“No habrá manera de desarrollarnos y salir de la pobreza mientras los pocos negocios grandes de nuestro medio se entreguen a las economías foráneas y nosotros nos quedemos con solo negocios de pobre, mientras en vez de ser propietarios de nuestro propio país nos convirtamos en un ejército de empleados del exterior”:

José Figueres Ferrer

La afirmación de que la solución de los problemas sociales, solo es posible, mediante la emisión de políticas públicas, dado que “la teoría del goteo”, como afirman algunos neoliberales, no ha sido la medida eficaz para satisfacer el desarrollo social.
Esta conclusión, nos lleva al paso siguiente y, es que para que tal aplicación se dé, existen dos condiciones derivadas de ella: la primera es que las políticas públicas deben ser emitidas por el Estado y, además, deben ser ejecutadas por sus instituciones, y la otra, que el Estado debe tener los recursos suficientes para poder hacer efectivas esas políticas.

La inferencia inmediata es que si el Estado no tiene una efectiva participación en el proceso económico y de desarrollo, la asignación de los recursos, es objetivamente imposible que se dé, pues suponer que la empresa privada, se encargue de proteger a los grupos sociales que así lo requieren, es un supuesto difícil de asimilar.

Recordemos que las organizaciones sociales del Estado, tienen como principio básico, brindar servicios, para proteger el bien común, mientras que la empresa privada, tiene como objetivo fundamental, obtener mayores dividendos, de tipo económico, para satisfacer las expectativas de sus accionistas. ¿Será la nueva propuesta la solución social?

Todos podemos coincidir, en que las administraciones liberacionistas, mayormente las primeras, que pertenecieron al siglo pasado, fueron las que mejor se ubicaron en el contexto de propiciar políticas de ayuda a los menos privilegiados, y propiciar un desarrollo participativo, pero a pesar de ello, la disminución de los índices de pobreza, entre otros, no han llegado a tener la penetración suficiente para concretar los objetivos preestablecidos.

Lamentablemente, iniciamos el proceso de debilitamiento de las instituciones estatales, con los mal recordados PAES, (planes de ajuste estructural) que redujo la cantidad de recursos humanos en la función pública y se privatizaron empresas públicas, bajo la “recomendación” de los organismos financieros internacionales, como el FMI y el BM, con el justificante, de reducir el gasto público y todos los supuestos liberales positivos que ello implica, pero nunca se consideró, los efectos negativos de carácter social, que se propició directamente al sector laboral y, por ende a los sectores medios en ascenso, y al sector laboral en general. En otras palabras, no se consideraron los efectos sociales negativos, que el proceso ocasionaría.

Por otro lado, se liquidaron empresas como la fábrica de cemento, (Cementos del Pacífico), la fábrica de fertilizantes y demás agroquímicos, (Fertica) y otros de fácil remembranza. Los resultados son evidentes: grandes empresas extranjeras se posicionaron en esas áreas de producción y hoy son los grandes productores; algunos monopolios privados, que juegan, como es normal, con la “oferta y demanda”, como dirían algunos economistas, y nos imponen los precios de sus productos, al monto que les “brinde el mercado”. Antes de esa ingeniosa “sugerencia”, los fertilizantes se ofrecían a nuestros agricultores a precios equitativos, al igual que el cemento que necesitaba el sector de la construcción, donde se beneficiaban los programas sociales destinados a la producción de vivienda digna y demás infraestructura requerida por la sociedad. Aquí vale la pena incluir el desmantelamiento de los programas de estabilización de precios de los productos de consumo básico, manejados, en ese entonces, por el CNP, y los consecuentes incrementos de los productos básicos de la canasta alimentaria, ocurridos en forma inmediata a la ejecución de esos “planes”.

No hablemos de los negocios sucios que se generaron alrededor de algunos de esos procesos, pues esos acontecimientos, también son bien conocidos. Por otra parte tampoco se nos ha dicho objetivamente, los efectos positivos que desde el punto de vista de las finanzas públicas, fueron resultantes.

Es evidente que el PLN en vez de oponerse a esos procesos, los impulsó y resultaron consecuentes con políticos que no tienen el compromiso social, de luchar por los indefensos. De tal manera, que somos socialdemócratas, pero no cumplimos con las obligaciones, expresamente adquiridas, lo que indujo como consecuencia directa, la ruptura con los sectores sociales organizados como el sindicalismo.

La apertura de la banca nacionalizada, otra medida incluida en esa misma corriente, algunos sostienen que no ha producido ningún efecto negativo que lamentar, pero la verdad, y en eso están muy claros los economistas y muchos otros profesionales, es que el negocio bancario, es uno de los negocios de más alta rentabilidad, y no de ahora, razón por la cual lo que podemos señalar, de este hecho concreto, es que los recursos que pudo haber percibido la banca nacionalizada, y destinarlo a la ejecución de políticas públicas claramente orientadas, hoy se encuentran en las cuentas de banqueros privados, nacionales y extranjeros. ¿Se puede establecer alguna consecuencia en este hecho?

Desde hace varios años, se ha focalizado fundamentalmente al ICE, (la Empresa Pública orgullo de Costa Rica), pues resulta ser que la coyuntura histórica prevé, que las comunicaciones y la energía eléctrica, al ser servicios de uso generalizado y con gran proyección en el mercado nacional y externo, los sectores empresariales, nacionales y extranjeros, le han puesto el ojo, y si logran la “apertura”, en los términos que ya se han dado a conocer, Costa Rica recibirá otro impacto, en detrimento de los sectores sociales hacia los cuales se han enderezado los esfuerzos, no solo en la cobertura de los servicios, sino también a los de la organización, ha favorecido subsidiando los costos de los servicios, como un servicio en beneficio del desarrollo social y económicos del país.
El primer “zarpazo”, dichosamente fallido, lo constituyó el famosos “combo” que impulsara la Unidad, con el beneplácito de nuestros diputados del momento, pero ahora con mayor amplitud y oportunidad, es nuestro Partido, el que oficialmente dirige, el “super combo”, conocido como TLC, para desnaturalizar al Estado, establecido con sentido social.

Dentro de ese plan, igual panorama enfrenta el INS, otro negocio de gran proyección y rentabilidad y, como todos podemos recordar, la argumentación de fondo es similar en todos los casos. Inicialmente era “reducir el gasto público” y, posteriormente que los “servicios son deficientes y que la competencia, produce un efecto positivo para la mejoría de los servicios”; que el “Estado es un ente no creado para ser empresario” y, en fin muchos argumentos más, cuando la realidad de las cosas, es que la pretensión induce a pensar, que de lo que se trata, es de quitarle al Estado parte de los recursos que obtiene mediante la operación de esos negocios, para transferirlos a bolsillos particulares.

Es difícil suponer que la realización de soluciones a problemas sociales, puedan lograrse mediante la utilización de mecanismos liberales, creo que, hasta por razones metodológicas, no es consecuente debilitar el Estado con el pretexto de brindar mayores beneficios a los menos favorecidos, porque sabemos de antemano, que un Estado débil y consecuentemente, carente de recursos, no es posible que de respuesta positiva a la problemática social, menos aún cuando cada vez se agudiza con mayor énfasis.

Las interrogantes que prevalecen son: ¿obedecen estas medidas a planteamientos socialdemócratas, o son decisiones que responden a políticas neoliberales?. Estarán las empresas privadas que supuestamente van a “competir” con las empresas públicas, a distraer los recursos que requieren los sectores menos beneficiados, para cubrir los baches dejados al descubierto?. Difícilmente

Ante este simple análisis, podemos obtener las respuestas que nos satisfagan, pero desde el punto de vista del que suscribe, el Partido Liberación Nacional ha perdido su derrotero ideológico, y está abandonando la ruta democrática y social, incursionando en una penumbra político-ideológica, que no sabemos si podrá ser reorientada, o se consolidará en su actual orientación.

Julio 2007

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