Jul 27 2007

La “ética” del PAC

Luis Carlos Araya Monge
Diputado

En mayo de 2005, un emocionado Ottón Solís, líder del Partido Acción Ciudadana (PAC), anunciaba al país que 118 costarricenses aspiraban a una curul y que todos serían sometidos a 70 horas de capacitación. Con la bandera de la ética como estandarte, don Ottón prometía que el PAC llevaría al Congreso a “las personas más idóneas”.

La “escuelita”, según la prensa, incluía exámenes con preguntas profundas: “¿A quién se parece más el PAC, a Pinochet o a Allan García?” o “Entre la persona que da la adhesión a un partido o a un candidato a cambio de un puesto, y la que ofrece un puesto a cambio de apoyo, ¿cuál es más corrupta?”.

De lo pocos que se graduaron y de 7 personas que podía asignar directamente don Ottón, el PAC eligió a sus candidatos a diputado, de los cuales hoy 17 ocupan una curul. Todos firmaron un estricto Código de Ética donde se asegura que, “en su lucha contra la corrupción, el PAC se ha comprometido ante los costarricenses a nombrar personas íntegras y decentes como representantes en la Asamblea Legislativa”.

Lamentablemente, ni las promesas de don Ottón ni las escuelitas, ni mucho menos el Código de Ética, pudieron impedir la “inocentada” de la diputada Nidia González, que se obligo (u obligaron) a renunciar a su curul días atrás.

¡Inocentada! Firmar un proyecto de ley que beneficia a su familia: ¿un “error” del que no se percató, a pesar de que integraba la comisión donde se discutió la iniciativa?

Más que inocentada, como la llamó Alberto Salom, tratando de defender lo indefendible, estamos en presencia de una bofetada ante lo prometido a los costarricenses y a la ética de la que tanto hablan el PAC y su líder, lo cual se evidencia con la renuncia de la señora González, y más aún al ocurrir la renuncia un año después de haber cometido esa equivocación.

Ahí uno se pregunta: Y los otros 16 diputados del PAC ¿por qué callaron? ¿Por qué corrieron a pedir la renuncia solo al enterarse de que la prensa estaba profundizando en la investigación del tema? ¿Dónde quedó el compromiso de ser leales a la patria sobre cualquier otro interés, como dice su Código de Ética? No se vale comer galletas, pero sí ocultar errores.

¿O será que, como han dicho los medios de comunicación, era mejor acallar el asunto rápido y evitar que otros sectores acrecentaran la versión de que los intereses de ciertas personalidades del PAC en el sector arrocero (al que pertenece doña Nidia) son uno de los grandes motivos por los que ese partido se opone al TLC?

De ¢300.000 a ¢1.900.000. La semana pasada, la “ética del PAC” vuelve a estar en entredicho, pues la exdiputada Nidia González, el pasado 5 de julio, solicitó ante la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional, reajustar su pensión según los últimos salarios percibidos como diputada, lo que subirá su pensión a ¢1.900.000, en vez de los ¢300.000, que percibía tan solo hace un año y dos meses.

Si bien es cierto que los derechos adquiridos en materia laboral son irrenunciables, por lo que el aumento de su pensión es legal, también lo es el hecho de que las personas pueden renunciar a parte de su pensión si así lo desean, pudiendo ser para este caso una opción, partiendo del hecho de que el aumento se deriva de una función ejercida en solo 14 meses y, peor aún, que su labor culmina con una renuncia por conflicto de intereses, al apoyar un proyecto de ley que la beneficiaba directamente.

¿Qué pasará ahora con la militancia de la exdiputada en el PAC? Pues según había augurado su líder, el solicitar ese aumento “sería otro error” y “violaría todos los principios éticos”.

Son muchas las interrogantes y uno se cuestiona lo que dijo la diputada González en su carta de renuncia: “El PAC nació a la vida política del país como respuesta a la pérdida de valores de los políticos y a la corrupción imperante”. Hoy, los hechos prueban que no tiene razón y que, como decía Aristóteles, “la única verdad es la realidad”.

Jul 17 2007

La socialdemocracia no ha concluido sus compromisos

La socialdemocracia no ha concluido sus compromisos con el pueblo de Costa Rica

Roberto Castro Chaves

Las discusiones que se han desarrollado en la lista, acerca de qué es, y qué debe ser la socialdemocracia, han sido insuficientes para aclarar la situación real del Partido Liberación Nacional, no sólo desde el punto de vista ideológico, sino también desde el pragmático. Nos hemos quedado en definiciones de todo tipo, donde los unos y las otras nos tapamos con el mismo paraguas, y nos sentimos socialdemócratas, pero no hemos cumplido con los compromisos que cada vez adquirimos con el pueblo, y cada tanto es más notoria la insatisfacción.

No cabe duda que el desarrollo económico y social logrado en la segunda mitad del siglo anterior, sobre todo en las tres primeras décadas, son obra indiscutible del Partido Liberación Nacional, el abanderado de la social democracia de Costa Rica, pero también debemos coincidir, en que en las últimas administraciones liberacionistas, nuestra brújula ideológica, se alteró, lamentablemente, comportándose de manera errática.

El argumento de que los tiempos cambian, y que como consecuencia de ello, nuestra posición ideológica, debe adecuarse al cambio, entonces, la pregunta que surge es, cuál debe ser esa adecuación, pues si de lo que se trata es de dejar de preocuparnos por la problemática social esto resulta ser no, un cambio, sino una claudicación. Ahora bien, si dejamos de cumplir los objetivos, en este impase, los problemas sociales producen efectos acumulativos y por ende, mayor tensión social, situación que es esperable independiente de la ubicación temporal a que se refiera. En otras palabras, las necesidades sociales, independientemente del tiempo de que se trate, siguen existiendo y, según el caso, más bien se incrementan. Tomemos como ejemplo la distribución del ingreso nacional; si el principio nos indica que debemos procurar que la distribución favorezca a los sectores sociales, menos beneficiados, este objetivo prevalece independientemente, del tiempo a que se refiera. Ahora bien, hace unas décadas, el “slogan” del Partido era: “por una sociedad con más propietarios y menos proletarios”, frase muy acumulada e igualmente utilizada, orgullosamente, por los liberacionistas; pero parece que la hemos cambiado por otra que señala: “por una sociedad de muchos proletarios y pocos propietarios”. En este punto queremos reproducir una cita que en mayo del presente año, enviara José Luis Pacheco en un correo enviado a Melvin Sáenz:

“No habrá manera de desarrollarnos y salir de la pobreza mientras los pocos negocios grandes de nuestro medio se entreguen a las economías foráneas y nosotros nos quedemos con solo negocios de pobre, mientras en vez de ser propietarios de nuestro propio país nos convirtamos en un ejército de empleados del exterior”:

José Figueres Ferrer

La afirmación de que la solución de los problemas sociales, solo es posible, mediante la emisión de políticas públicas, dado que “la teoría del goteo”, como afirman algunos neoliberales, no ha sido la medida eficaz para satisfacer el desarrollo social.
Esta conclusión, nos lleva al paso siguiente y, es que para que tal aplicación se dé, existen dos condiciones derivadas de ella: la primera es que las políticas públicas deben ser emitidas por el Estado y, además, deben ser ejecutadas por sus instituciones, y la otra, que el Estado debe tener los recursos suficientes para poder hacer efectivas esas políticas.

La inferencia inmediata es que si el Estado no tiene una efectiva participación en el proceso económico y de desarrollo, la asignación de los recursos, es objetivamente imposible que se dé, pues suponer que la empresa privada, se encargue de proteger a los grupos sociales que así lo requieren, es un supuesto difícil de asimilar.

Recordemos que las organizaciones sociales del Estado, tienen como principio básico, brindar servicios, para proteger el bien común, mientras que la empresa privada, tiene como objetivo fundamental, obtener mayores dividendos, de tipo económico, para satisfacer las expectativas de sus accionistas. ¿Será la nueva propuesta la solución social?

Todos podemos coincidir, en que las administraciones liberacionistas, mayormente las primeras, que pertenecieron al siglo pasado, fueron las que mejor se ubicaron en el contexto de propiciar políticas de ayuda a los menos privilegiados, y propiciar un desarrollo participativo, pero a pesar de ello, la disminución de los índices de pobreza, entre otros, no han llegado a tener la penetración suficiente para concretar los objetivos preestablecidos.

Lamentablemente, iniciamos el proceso de debilitamiento de las instituciones estatales, con los mal recordados PAES, (planes de ajuste estructural) que redujo la cantidad de recursos humanos en la función pública y se privatizaron empresas públicas, bajo la “recomendación” de los organismos financieros internacionales, como el FMI y el BM, con el justificante, de reducir el gasto público y todos los supuestos liberales positivos que ello implica, pero nunca se consideró, los efectos negativos de carácter social, que se propició directamente al sector laboral y, por ende a los sectores medios en ascenso, y al sector laboral en general. En otras palabras, no se consideraron los efectos sociales negativos, que el proceso ocasionaría.

Por otro lado, se liquidaron empresas como la fábrica de cemento, (Cementos del Pacífico), la fábrica de fertilizantes y demás agroquímicos, (Fertica) y otros de fácil remembranza. Los resultados son evidentes: grandes empresas extranjeras se posicionaron en esas áreas de producción y hoy son los grandes productores; algunos monopolios privados, que juegan, como es normal, con la “oferta y demanda”, como dirían algunos economistas, y nos imponen los precios de sus productos, al monto que les “brinde el mercado”. Antes de esa ingeniosa “sugerencia”, los fertilizantes se ofrecían a nuestros agricultores a precios equitativos, al igual que el cemento que necesitaba el sector de la construcción, donde se beneficiaban los programas sociales destinados a la producción de vivienda digna y demás infraestructura requerida por la sociedad. Aquí vale la pena incluir el desmantelamiento de los programas de estabilización de precios de los productos de consumo básico, manejados, en ese entonces, por el CNP, y los consecuentes incrementos de los productos básicos de la canasta alimentaria, ocurridos en forma inmediata a la ejecución de esos “planes”.

No hablemos de los negocios sucios que se generaron alrededor de algunos de esos procesos, pues esos acontecimientos, también son bien conocidos. Por otra parte tampoco se nos ha dicho objetivamente, los efectos positivos que desde el punto de vista de las finanzas públicas, fueron resultantes.

Es evidente que el PLN en vez de oponerse a esos procesos, los impulsó y resultaron consecuentes con políticos que no tienen el compromiso social, de luchar por los indefensos. De tal manera, que somos socialdemócratas, pero no cumplimos con las obligaciones, expresamente adquiridas, lo que indujo como consecuencia directa, la ruptura con los sectores sociales organizados como el sindicalismo.

La apertura de la banca nacionalizada, otra medida incluida en esa misma corriente, algunos sostienen que no ha producido ningún efecto negativo que lamentar, pero la verdad, y en eso están muy claros los economistas y muchos otros profesionales, es que el negocio bancario, es uno de los negocios de más alta rentabilidad, y no de ahora, razón por la cual lo que podemos señalar, de este hecho concreto, es que los recursos que pudo haber percibido la banca nacionalizada, y destinarlo a la ejecución de políticas públicas claramente orientadas, hoy se encuentran en las cuentas de banqueros privados, nacionales y extranjeros. ¿Se puede establecer alguna consecuencia en este hecho?

Desde hace varios años, se ha focalizado fundamentalmente al ICE, (la Empresa Pública orgullo de Costa Rica), pues resulta ser que la coyuntura histórica prevé, que las comunicaciones y la energía eléctrica, al ser servicios de uso generalizado y con gran proyección en el mercado nacional y externo, los sectores empresariales, nacionales y extranjeros, le han puesto el ojo, y si logran la “apertura”, en los términos que ya se han dado a conocer, Costa Rica recibirá otro impacto, en detrimento de los sectores sociales hacia los cuales se han enderezado los esfuerzos, no solo en la cobertura de los servicios, sino también a los de la organización, ha favorecido subsidiando los costos de los servicios, como un servicio en beneficio del desarrollo social y económicos del país.
El primer “zarpazo”, dichosamente fallido, lo constituyó el famosos “combo” que impulsara la Unidad, con el beneplácito de nuestros diputados del momento, pero ahora con mayor amplitud y oportunidad, es nuestro Partido, el que oficialmente dirige, el “super combo”, conocido como TLC, para desnaturalizar al Estado, establecido con sentido social.

Dentro de ese plan, igual panorama enfrenta el INS, otro negocio de gran proyección y rentabilidad y, como todos podemos recordar, la argumentación de fondo es similar en todos los casos. Inicialmente era “reducir el gasto público” y, posteriormente que los “servicios son deficientes y que la competencia, produce un efecto positivo para la mejoría de los servicios”; que el “Estado es un ente no creado para ser empresario” y, en fin muchos argumentos más, cuando la realidad de las cosas, es que la pretensión induce a pensar, que de lo que se trata, es de quitarle al Estado parte de los recursos que obtiene mediante la operación de esos negocios, para transferirlos a bolsillos particulares.

Es difícil suponer que la realización de soluciones a problemas sociales, puedan lograrse mediante la utilización de mecanismos liberales, creo que, hasta por razones metodológicas, no es consecuente debilitar el Estado con el pretexto de brindar mayores beneficios a los menos favorecidos, porque sabemos de antemano, que un Estado débil y consecuentemente, carente de recursos, no es posible que de respuesta positiva a la problemática social, menos aún cuando cada vez se agudiza con mayor énfasis.

Las interrogantes que prevalecen son: ¿obedecen estas medidas a planteamientos socialdemócratas, o son decisiones que responden a políticas neoliberales?. Estarán las empresas privadas que supuestamente van a “competir” con las empresas públicas, a distraer los recursos que requieren los sectores menos beneficiados, para cubrir los baches dejados al descubierto?. Difícilmente

Ante este simple análisis, podemos obtener las respuestas que nos satisfagan, pero desde el punto de vista del que suscribe, el Partido Liberación Nacional ha perdido su derrotero ideológico, y está abandonando la ruta democrática y social, incursionando en una penumbra político-ideológica, que no sabemos si podrá ser reorientada, o se consolidará en su actual orientación.

Julio 2007

Jul 03 2007

Los principios cristianos en el PLN

Ocean Castillo Loría

Dos notas periodísticas acerca de nuestro partido nos han llamado la atención. La primera, la entrevista hecha al secretario general por el Diario Extra el pasado 12 de junio, en la que expresara: “Liberación Nacional debe modernizarse en su pensamiento cristiano. Vamos a retomar las áreas entre la socialdemocracia y los principios cristianos de la sociedad, que son tan dominantes en la sociedad costarricense”.

La segunda, aparecida en el periódico La Prensa Libre del pasado 27 de junio en el que se anuncia la creación del Centro de Estudios Jorge Rossi, cuyo énfasis es el tema de los contactos entre la ideología socialdemócrata y la iglesia.

Tales informaciones nos permiten plantear un verdadero rescate de una veta de pensamiento que nunca o casi nunca, se toca dentro del PLN: sus principios cristianos. Durante el gobierno de Don Daniel Oduber se llevó a cabo el simposio: “La Costa Rica del año 2000”, en ese evento el expresidente José Figueres Ferrer expresó: “…en lo económico, si hablamos de una Costa Rica ideal, preferiría un sistema económico socialista. Y en lo ético, que es lo principal, preferiría una sociedad cristiana. Y por cristiana quiero decir una sociedad basada en el amor al prójimo. Opuesta radicalmente a la realidad tradicional de la mutua destrucción”.

Ahora bien, entre los objetivos y principios fundamentales de la socialdemocracia se encuentran la justicia, como igualdad de derechos y oportunidades en los diversos ámbitos de la vida humana. Con ello se pretende la distribución equitativa de la riqueza, de modo tal que, todos los miembros de la colectividad tengan una forma de vida digna para satisfacer sus necesidades básicas. De la misma manera, esa distribución equitativa de la riqueza, no permite una acumulación que nos impide una vivencia cristiana tal y como lo enuncia el evangelio (Lucas 12: 13 – 21)

En la misma línea se coloca el principio de solidaridad que es ayuda recíproca, por iniciativa propia y conciente, tanto en la esfera personal como en el sistema político nacional e internacional. Ya en los salmos de los escritos judeo – cristianos, se observa que el buen gobernante es aquel que escucha y atiende a los más necesitados (Salmo 72), para que tengan una vida digna.

En este marco, se considera como una fuente inspiradora de lo que será más adelante el PLN, al Partido Reformista del General Jorge Volio. Esta agrupación asumiendo un poco de la presencia activa del catolicismo en la cuestión social en Europa, hizo énfasis en que el cristianismo posee un componente social que se centra en que el amor a Dios, pasa por el amor al prójimo. El Partido reformista aspiraba a ser permanente e ideológico, cosa que solo se lograría más adelante con el Partido Comunista y claro con el PLN.

Ya durante la década de los cuarentas del siglo pasado, Monseñor Sanabria, inspirado en la Encíclica Rerum Novarum ayudará a fundar la central sindical que llevará ese nombre. El accionar de esta estructura fue marcado por la presencia del Padre Benjamín Núñez y Luis Alberto Monge, quienes fundarían años más tarde al PLN, que será nutrido de principios de solidaridad y defensa de los más necesitados.
Y es que como lo dijera el Ing. Castro, los principios cristianos son parte fundamental de la sociedad costarricense. Por cierto, que serán esos principios cristianos los que llevarán al PLN a ubicarse entre otras razones, frente al comunismo.

Una vez fundado el Partido Liberación Nacional, sus principios ideológicos recogían conceptos que basaban el progreso social en la filosofía cristiana y democrática. Basta ver el preámbulo de la primera carta fundamental: “…A todas aquellas aspiraciones, enmarcadas dentro de las exigencias e ideas que sobre la dignidad humana ha venido aceptando la civilización Cristiana, les queremos dar expresión en los siguientes principios que constituirán la Carta Fundamental del Movimiento de Liberación Nacional”. Como lo diría Daniel Oduber, en ese documento se encuentra la más pura doctrina social de la iglesia Católica.

Concluye Oduber que el PLN haya amplia identificación con los conceptos propios de las Encíclicas “Mater et Magistra” y “Pacem in Terris”. Inclusive, el mismo Oduber reconocerá en su momento la influencia del reconocido documento de Medellín en las ideas programáticas del partido.

Finalizamos expresando que son múltiples las vinculaciones entre cristianismo y socialdemocracia y es sano que se estudien de cara a fortalecer al PLN como instrumento de sustentación de nuestro Estado Social de Derecho.

Jul 02 2007

Reflexiones sobre Cartas a un ciudadano , de José Figueres

Clara Zomer

Las Cartas a un ciudadano se escribieron en 1955, cuando yo tenía 15 años. En ellas se describen los parámetros de una nueva Costa Rica, la de la Segunda República. Sería muy presuntuoso de mi parte decir que leí las cartas de don Pepe en aquella lejana época, pero puedo atestiguar del sentimiento que me embargaba como la aspirante a ciudadana que era.

Desde El Paso de la Vaca, donde nací, veía abrirse las oportunidades una tras otra. Me habían matriculado en el Liceo de Señoritas Anastasio Alfaro, que fue, durante muchos años, el primer liceo para mujeres que se fundaba después del legendario Colegio de Señoritas. Asistí asombrada a la erradicación del tugurio del Callejón de la Puñalada, que era parte del historial del vecindario.

Frente a mi casa, una vecina, funcionaria de la CCSS, nos ilustraba sobre los beneficios de la Caja a sus asegurados, pero también, en alguna forma, de las ventajas de tener un puesto fijo en una institución del Estado. Para tener acceso a uno de tantos empleos que se creaban en aquel momento en el sector público, hice el examen en el apenas estrenado Servicio Civil.

Era de prosperidad. En 1957, ingresé a la Universidad de Costa Rica, que recién inauguraba la gran reforma de los Estudios Generales liderada por Rodrigo Facio. Había decidido seguir la carrera de Ingeniería Civil, y ya para 1960 me ofrecieron trabajo como asistente de ingeniería en el Instituto Costarricense de Electricidad.

Se hablaba de eliminar los vicios de la corrupción y de cuán orgullosos debíamos sentirnos de las garantías que ofrecía nuestro sistema electoral.

Por todas partes se sentía la presencia de un espíritu nuevo, y la continua creación de nuevas instituciones pronosticaba una era –como en efecto fue– de prosperidad.

Medio siglo después leo las Cartas a un ciudadano con admiración y agradecimiento. Ningún gobernante después de don Pepe volvería a hablarnos con tanta claridad sobre el buen gobierno, pero tampoco de nuestros defectos y malas costumbres ciudadanas que, con sus pacientes explicaciones en las Cartas , pretendía erradicar.

Algunas de las instituciones de las que habla don Pepe en sus Cartas no pudieron pasar la prueba de los años, como el Instituto de Estabilización de Precios o la banca nacionalizada. Otras forman parte del acervo patrio y ningún partido político se atrevería a eliminarlas.

Sin embargo, el robusto edificio estatal que construyó don Pepe con sus compañeros del Movimiento de Liberación Nacional sufre las penurias de medio siglo de duras batallas y asedios. Acechan las corruptelas y la burocracia. Contra el espíritu de cambio que animaba a don Pepe, se yerguen las amenazas del inmovilismo y el temor a lo nuevo. Todavía más que en la época en que escribía don Pepe sus Cartas , es necesario procurar la diversificación de la producción nacional y defender, en forma inteligente, nuestro acceso al comercio mundial.

Voz clara y sonora. Después de cinco décadas y de vivir los cambios que entronizó don Pepe, al releer con tanto gusto las Cartas que en su momento dedicó a los ciudadanos y ciudadanas de este país, descubrí un pequeño gran detalle que en tantos años había pasado inadvertido por mí:

En 1948, al llegar al gobierno el Movimiento de Liberación Nacional se elevaron los sueldos de los magistrados súbitamente, en fuerte proporción, para cubrir el atraso de muchos años.

Don Pepe ejemplifica así dos importantes aspectos: Por una parte, y como primera prioridad, asigna salarios dignos a los impartidores de justicia, ya que un Poder Judicial fuerte, independiente y a prueba de corrupción constituye un pilar fundamental de la democracia; y, por otra parte, razona en la misma forma sobre la necesidad de que los funcionarios que ocupan cargos de responsabilidad en la Administración Pública ganen lo que corresponda a su rango y representación.

¡Qué clara y sonora resuena la voz de don Pepe, tan actual para interpretar los temores y esperanzas de los administrados como cuando escribía sus Cartas a mediados del siglo XX!

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