jun 19 2007

El cambio climático y Costa Rica

Mauricio Castro Salazar *

Con atención seguí las discusiones suscitadas durante la reunión de los países del G8 que se celebró recientemente en Alemania. Los temas tratados fueron todos de gran importancia, en esta oportunidad quiero referirme especialmente al de Cambio Climático, al que considero el problema ambiental del siglo 21.

Debemos aplaudir la posición tomada por algunos líderes en la Cumbre. El reconocimiento fehaciente de que el cambio climático es un problema real, y la manifestación clara de que los países desarrollados son los responsables directos de ello, y que por lo tanto, deben asumir el liderazgo para controlarlo.

En algunos momentos pareciera olvidarse que el cambio climático es un problema que nos afecta a todos, y como suele suceder, no afecta por igual. No en vano, el régimen internacional representado por la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático y su Protocolo de Kioto, se fundamentan en el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, esto es considerando las asimetrías en el desarrollo. Los países del trópico, los pequeños países insulares y los que tienen grandes zonas costeras son y serán los más afectados.

Nuestra Costa Rica, país tropical, con grandes extensiones y territorios insulares presenta una gran vulnerabilidad y así lo demuestran los acontecimientos de los últimos meses. Tuve la oportunidad de discutir con especialistas del tema la situación del cambio climático y de ver con detenimiento las proyecciones que se han hecho para Puntarenas con variaciones de nivel del mar a 30 y a 100 centímetros y la situación es alarmante.

He estudiado y discutido también sobre la situación en otras zonas del país. En nuestras costas y en nuestras islas. En nuestros bosques y en nuestras montañas. ¿Cómo enfrentar el cambio climático?
¿Cuál debe ser el papel de Costa Rica?

A lo interno de nuestro país:

La prevención y los análisis de riesgo conducentes a reducir nuestra vulnerabilidad tienen que ser tarea permanente. Debemos actualizar los mapas de riesgo y fomentar la participación comunitaria en esa labor y en la elaboración de planes y programas para reducir nuestra vulnerabilidad.

Debemos adaptarnos al cambio climático. Esto implica adecuación en la agricultura (períodos de siembra y cosecha), en la construcción de infraestructura (distancias al mar, aumento de caudales) y otros. La infraestructura en riesgo debemos moverla o protegerla.

Debemos contribuir a la mitigación del cambio climático. Costa Rica debe seguir siendo líder en el Mecanismo del Desarrollo Limpio y aprovechar las oportunidades que este brinda para continuar expandiendo el uso de las energías limpias. No debemos promover el uso de combustibles fósiles para generar energía. Debemos continuar con los programas de reforestación y de conservación de nuestros bosques.

Hacia fuera de nuestro país:
Costa Rica debe ser participante activo en el contexto internacional. Con fuerza se deben impulsar las metas de la Convención de Cambio Climático y su Protocolo de Kioto.

Se debe fortalecer la participación en el mercado global de carbono. Nuestro país debe ser líder en el mercado y debe aprovechar aún más las oportunidades que brinda el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). A través del MDL, debe ser prioritaria la promoción de proyectos que busquen la eficiencia energética y el uso de energía renovable, la mejora en el transporte terrestre y marítimo por medio del uso eficiente de los combustibles y seguir fomentando y potenciando el uso de fuentes energéticas limpias.

Debemos ser un país exportador de energía. Por otro lado, debemos consolidar al sector forestal privado y convertirlo en un importante actor dentro de nuestra economía
Costa Rica fue pionero en materia de cambio climático. ¡Costa Rica debe ser líder en materia de cambio climático!

* Delegado ejecutivo Fundecooperación para el Desarrollo Sostenible

jun 19 2007

Sopa de aletas de tiburón

Ofelia Taitelbaum Y.
Diputada

Transcribimos una cruel receta que se remonta, históricamente, al año 1998:

Ingredientes: Muelles clandestinos o privados. Falta de controles sobre las aguas patrimoniales. Miles de toneladas de impedimentos para actuar judi- cialmente. Cientos de lanchas pesqueras al margen de la ley. Miles de tiburones de desecho.

Preparación: Córtele las aletas al tiburón. Cerciórese de que, al cortarlas, el animal esté vivo y vea su sufrimiento. Luego de cortar las aletas, tire el resto del cuerpo al mar. Tras tirar los desechos, asegúrese de que está contaminando el mar y rompiendo la cadena alimentaria y el equilibrio ecológico global. Cocine las aletas a fuego acelerado. Sirva bien caliente y sorba, poco a poco, sin ningún tipo de remordimiento.

La preparación de esta receta, sirve para ilustrar el salvaje acto de la corta de aletas a los tiburones, en aguas nacionales. Es una historia cruel, que se remonta a miles de años atrás. Diversos estudios indican que la sopa de aletas fue consumida por primera vez durante la dinastía Song, en el año 998 y se tornó popular durante la dinastía Ming, alrededor del año 1368.

Indistintamente de cuándo se comenzó a consumir, lo cierto es que los tiburones llevan más de 200 millones de años en el planeta y debemos hacer algo para que no sufran un destino similar al de las tortugas.

En el país existen organizaciones no gubernamentales que se han preocupado por el problema del aleteo, como el Programa de Restauración de Tortugas Marinas (Pretoma) y Apreflofas.

Cifras aterradoras. Según un reporte presentado este año, en San José, por la Organización Internacional para la Conservación “WildAid”, junto con una ONG nacional y Pretoma, las poblaciones de tiburones en Costa Rica han disminuido, sustancialmente, pues han sido sometidas a sobreexplotación.

Datos del Incopesca revelan que más de 200.000 tiburones fueron aleteados en el 2003 y 130.000 en los primeros 10 meses del 2004, sin que se haya procesado judicialmente a alguna embarcación.

Los tiburones tardan muchos años en obtener su madurez sexual y tienen periodos de gestación largos, por ello la recuperación de las poblaciones puede llevar décadas.

Lo lamentable es que con el aleteo no solo los tiburones se afectan. Los pescadores artesanales de Puntarenas han reportado bajas en sus capturas de tiburón de entre un 60% y un 70%, en los últimos años.

¿Cómo funciona el mercado del aleteo? En este escenario, la carne de tiburón no interesa. Lo importante es la aleta, que se paga mejor. La mayoría del mercado es clandestino y paga en efectivo para evitar impuestos. Los mayores consumidores son China y Hong Kong, donde un plato de aleta puede costar más de $100, porque se considera un alimento con propiedades energéticas y afrodisíacas.

Ni sabor tiene. Lamentablemente, este plato, también, es ofrecido en restaurantes de nuestro país. Algo irónico es que la aleta, por ser cartílago, no tiene sabor. El sabor de la sopa lo aportan ingredientes adicionales, como caldo de gallina o pescado.

¿Cómo evitar esta receta? En el plano institucional se requieren mayores presupuestos, para garantizar la aplicación de la legislación, así como reformas, para reforzar los controles en la descarga de barcos extranjeros en muelles privados de nuestro país.

El presidente Óscar Arias se comprometió, el pasado 18 de abril, a investigar las denuncias planteadas por la organización ambientalista Pretoma. Sin embargo, el principal ingrediente para impedir las matanzas lo tenemos nosotros mismos: Para evitar que la sopa de aletas siga amenazando la existencia de los tiburones, debemos decir no a este caldo de exterminio, cuando nos ofrezcan un menú exótico. No consumamos sopa de crueldad.

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