jun 09 2007

Un sano debate

Ocean Castillo Loría

Desde hace ya bastante tiempo dentro de nuestro partido, se viene llevando a cabo un debate sobre lo que significa ahora ser socialdemócrata. Desde esos momentos, se han planteado una serie de preguntas: ¿Debemos seguir defendiendo la intervención del Estado en la Economía?, ¿Debemos promover más el libre mercado, en qué medida?, ¿Es el modelo de liberalización económica afín a nuestros principios ideológicos?

De entrada, debe reconocerse que un elemento básico de la ideología socialdemócrata, es el respeto a la democracia como sistema de gobierno y ya, desde allí, se nos ubica frente a las dictaduras y las corrientes más ortodoxas del marxismo.

Por otra parte, aceptamos que la democracia por sí misma no es garantía de mejoramiento social y por ende, este sistema sin contenido social, conduce a la desesperación de los pueblos y los lleva a tomar las rutas del populismo.

El debate comienza a agudizarse cuando se analizan los instrumentos para dar contenido social a la democracia. Durante los gobiernos de Figueres, es claro que la intervención del Estado en la economía, donde éste orienta, estimula, corrige y estabiliza el sistema de precios y mercados era fundamental. Es básico que uno de los pilares de lo que se conceptúa como socialdemocracia es el principio de economía mixta.

Adicionalmente, hay de fondo una concepción ética en esta visión de mundo y es, que más allá de los roles de comerciantes y consumidores, el producto final de toda acción política debe ser una elevación del ser humano. Esto implica que todas las personas sean conscientes de su responsabilidad social. Lo contrario, significa ni más ni menos que dar rienda suelta al “darwinismo social”.

El problema actual ha sido que la llamada economía mixta ha dado paso a un énfasis de la propiedad privada en detrimento de la propiedad pública, y la responsabilidad social ha dado paso a que la persona piense que su esfuerzo individual no tiene ligamen con su prójimo, ha dado paso a que el empresario solo piense en utilidades, ha dado paso a que los trabajadores solo piensen en salarios y renuncien a ser ya propietarios. En suma, ha dado paso al egoísmo en oposición a la solidaridad.

El problema actual es que la planificación ha dejado de ser dominio del Estado y ha quedado en manos del mercado, como lo pensaban y lo piensan los liberales de viejo y nuevo cuño. Los empresarios y trabajadores están al servicio del mercado y no de la sociedad en general. Se pierde así, la óptica humanista y socialista de lograr que por el trabajo de la colectividad, se beneficie la colectividad.

¿Cómo puede ser posible que se llame socialdemócrata una persona o política que postule que el desarrollo puede lograrse por el libre mercado sin ningún control?

No podemos olvidar, que de lo que se trata es que el sistema de convivencia social permita una justa distribución de la riqueza sin renunciar a la libertad política. Y no podemos olvidar que es ese tipo de política la que propició en nuestro país, como lo dijera Oduber, el florecimiento de una pujante clase media, que logró ocupar los espacios que en el pasado estaban reservados a quienes poseían los medios de producción y la riqueza.

El problema actual es que, aunque intenten negarlo por estudios económicos y sociológicos, esa gloriosa clase media se está pauperizando en el centro de una dinámica económica en la que los estratos altos concentran la riqueza gracias a un pésimo sistema tributario y la desarticulación del Estado de Bienestar, y los estratos bajos deben consolarse con tener un “bonito” para vivir.

¿Cómo puede llamarse una persona o política socialdemócrata cuando se da énfasis a medidas focalizadoras por encima de políticas universales?

Sin Comentarios

Aún no hay comentarios.

RSS feed para comentarios sobre este entrada. TrackBack URI

Dejar un comentario

Image | Temas WordPress